Hotel Madrid
El dueño del hostal le dará una llave de la puerta de la calle, pero deberá tocar timbre cada vez que regrese a su habitación. Si usted es una persona mundana no se dejará amilanar de sus francachelas nocturnas tan sólo porque el dueño lo reciba en piyama. Si usted es un alma sensible, entonces absténgase de alojarse allí y búsquese un hotel y pague caro su debilidad. De todos modos le aconsejo que estudie cuidadosamente la ubicación de su habitación (que no suele estar numerada) pues al volver de madrugada con las luces apagadas puede meterse fácilmente en una habitación ajena.
Bien. Una vez instalado, dése una rápida ducha y…
¿Eh? Ya sé que son las diez de la mañana ¿y qué?
-Bueno -me dirá usted- probablemente a esa hora ya se hayan limpiado los baños o..
Mire. Aunque usted tenga la curiosa sensación de ser un invitado en el seno de una familia madrileña, en realidad está en un hotel (como se dará cuenta inevitablemente cuando le presenten la cuenta de su estadía) así que deje de lado esos pruritos domésticos que le inculcó su mujer. Claro que eso no significa que pueda corretear por la casa en paños menores chorreando agua. Así que vaya al baño pero munido de un short decente y chancletas
Una vez higienizado, comience su jomada turística (¡ Ah! no se olvide de pedir la llave del portón), remontando la Gran Vía.
Como notará la GRAN VIA está bordeada de negocios, tiendas, restaurantes, cafés, cines, etc. etc. y es el paseo obligatorio de turistas y madrileños a lo largo del día y la noche. Camine disfrutando del ambiente sin preocuparse de ver nada en especial pues Madrid es precisamente una ciudad para disfrutar más que para conocer. A lo que me refiero es a que, a diferencia de Roma por ejemplo, donde usted no puede dar un paso sin pisar un adoquín sobre el que se sentó Julio César o tropezó Calígula, Madrid es una ciudad relativamente nueva (fundada en el siglo XVI, su desarrollo data del siglo XIX) por lo cual sus monumentos históricos son más escasos.
Madrid centro
La ancha avenida arbolada bordeada de simpáticos comercios y cafés que se extiende a ambos lados de la Plaza Colón, es el Paseo de la Castellana. Usted deberá tomar por dicho Paseo hacia su izquierda en el tramo llamado Paseo de
Recoletos, hasta la famosa FUENTE DE LA CIBELES del siglo X VIII, en la intersección con la calle de “Alcalá” En el camino podré observar el
famoso Café Gijon donde se reúne la gente de la farándula (por supuesto no
a esta hora de la mañana, pero bueno, nada es perfecto).Parado en la Plaza de Cibeles a unas dos cuadras hacia su derecha reconocerá la familiar figura de la Puerta de Alcalá (siglo XVIII estilo Neoclásico). Hacia su izquierda, la calle de Alcalá desemboca algo más lejos, en la Puerta del Sol. Sí… Aunque usted vea bien de lejos, la Puerta del Sol no la puede ver. Sencillamente porque no existe. Es simplemente la denominación de un espacio urbano. El edificio disfrazado de una enorme torta de bodas que se eleva frente a usted es el Palacio de las Comunicaciones que alberga el Correo: La Fuente de Neptuno es aquella otra fuente que usted puede ver sobre el Paseo de la Castellana (que en ese tramo ya se denomina Paseo del Prado). Saqúese el gusto de una foto poco original de la Cibeles y por la calle de Alcalá en la dirección de la Puerta del Sol unas dos cuadras, hasta su confluencia con la Gran Vía. Enseguida continúe por la Gran Vía (en la única dirección posible) unos pocos metros y mirando los pisos altos, verá carteles anunciando hostales. Por ejemplo en el N° 12 encima del Museo Perico Chicote se halla el Hostal Delfina. Estos hostales tienen la ventaja de un ambiente familiar y un precio módico. En realidad el ambiente familiares más bien una desventaja, pero el precio es decididamente conveniente. Generalmente se trata de grandes apartamentos convertidos en hostales mediante la instalación de pequeños baños en los lugares más inesperados, o no. (O no, significa que hay habitaciones más económicas sin baño).
Madrid Capital
Habiendo descendido del autobús, a usted se le presentan tres opciones, a saber:
1) Si es un turista del tipo “cómodo”, podrá sucumbir al encanto de los taxímetros apostados allí para tentarlo, engañándose con argumentos del tipo de…:
“… total, ya que ahorré una noche de hotel por dejar libre ¡(¡habitación del YMCA en New York antes del mediodía, bien me merezco poder gastar unas tristes pesetas en un taxímetro”… más que nada considerando que la Gran Vía está a unas catorce cuadras apenas…
2) Si usted es un turista “cómodo pero precavido”, sin duda recordará los tristes dólares que pagó en New York (atolladero de tránsito por medio) por un similar viajecito de pocas cuadras, así que huirá de la tentación y optará por tomarse un metro. Para ello deberá emerger a la superficie y buscar el cartel indicador del “Metro“. Una vez que lo haya divisado, baje las escaleras, compre un abono (muy conveniente) de 10 viajes y pida un plano del metro de Madrid. Considerando que el planorando que el plano es pequeño y que a partir de los cuarenta años su cristalino ha comenzado a achatarse irremisiblemente y que para mejor seguramente no recuerda dónde metió sus lentes, por esta única vez le indicaré la ruta a seguir. Tome la línea4, dirección ARGUELLES. En BILBAO descienda y conecte con línea 1, dirección PORTAZGO. Dos paradas mas adelante apéese en GRAN VIA. Subiendo las escaleras se hallará a un par de cuadras del hostal que recomendamos.
3) Si usted pertenece a la raza en extinción de los verdaderos turistas, sin duda preferirá ir caminando a su hotel, aprovechando de paso su caminata para irse familiarizando con la ciudad. Suba, pues, a la superficie y antes de emprender la marcha mire a su alrededor. Frente a usted se levanta el monumento a Colón mientras que a sus espaldas se extienden los Jardines del Descubrimiento, con un conjunto escultórico de un gusto bastante discutible. Esa especie de Partenón (a su izquierda) igual a todos los demás edificios inspirados en el mismo modelo que pululan por el mundo, alberga la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico.
Madrid
Naturalmente el ticket deberá ser pagado en pesetas. Como usted notará rápidamente, el dólar carece -en España-del carisma místicoque tiene en el Tercer Mundo y, por lo tanto, no es aceptado en cualquier lado. O sea, a menos que se haya munido de pesetas, antes de salir, cargue su valija, vuelva a meter adentro los calcetines que insisten en atisbar el mundo circundante y diríjase al mostrador del “Banco de España” para cambiar unos dólares. A ese respecto recuerde que cada vezque usted cambie sus alicaídos dólares, el Banco le cobrará un importe fijo (una especie de impuesto) que oscila alrededor de las 6(K) pesetas. En pocas palabras, si usted cambia menos de 5 dólares, en lugar de recibir pesetas, deberá pagar. O sea que, cambie una cantidad de una sola vez.
Y, por favor, no crea que descubrió América tan solo porque encontró una Casa de Cambio que anuncia orgulloso “No se cobra impuesto”, porque verá que en números lo suficientemente pequeños como para que su presbicia le impida apreciarlos, se indicará una cotización diferencial según la cantidad de dólares que usted cambie.
Ahora sí, suba al autobús que, dejando de lado el Pueblito de :”Barajas” que ve frente a usted, tomará por la Avenida de América (en el edificio que se eleva en el cruce con Cartagena vive Onetti) hasta la Plaza Colón, en pleno centro de Madrid.
La Terminal se encuentra en un subsuelo dónde también se aloja el Centro Cultural de la Villa de Madrid con un par de salas teatrales, salas de exposiciones, etc.
España
Luego de un reparador viaje aéreo desde New York, usted…
¿Eh? ¿Que no fue un viaje reparador? Y bueno. Esos son los riesgos que se corren al elegir un asiento de primera fi la. Yo solamente le dije que ese es el lugar más cómodo para estirar las piernas. A usted se le podría haber ocurrido que por extensión también es el lugar más cómodo para los que viajan con bebés. Ahora debo admitir que usted tuvo-realmente- mala suerte porque por aquella vieja ley de las probabilidades, no era nada previsible que le tocara viajar con mellicitos en el asiento vecino.
En fin, luego de hacer la correspondiente cola, intérnese en el baño del avión e intente rasquetear de su ropa la papilla de zanahoria y de disimular las marcas de diez deditos grasosos sobre su camisa. No se olvide que los funcionarios de la Inmigración Española son descendientes directos de los oficiales de la Santa Inquisición, de modo que es importante que les presente el aspecto menos deplorable posible.
A salvo de su ira, gracias a su edad, la visa de los Estados Unidos y su tarjeta de crédito, usted pasará la Aduana. Como no me hizo caso y en lugar de un cómodo bolso que podría llevar consigo a bordo, debió despachar su valija con sus trofeos de Macy’s, ahora se verá obligado a esperar que le bajen su equipaje. No se sorprenda de que su valija sea la última en llegar. Eso nos pasa a todos.
Bien. Salvo el pequeño cortecito que provocó en su valija el borde filoso de la tabla de cortar carne, y a estará pronto para iniciar la conquista de España, apenas haya acomodado los calcetines que se asoman por dicho agujero.
Una vez en el hall de arribo del Aeropuerto de “Barajas” eche una mirada irónica a los taximetristas apostados a lasalida acechándolo y diríjase con pasos seguros al autobús que lo transportará al centro de Madrid.
Washington
Bien. Cargue su paquete, consígase un tren a Manhattan y regrese al hotel. En el camino se podrá preguntar por qué, contrariando las leyes de la física, su paquete pesa cada vez más.
Si la reserva que usted dejó de reconfirmar coincide con el comienzo de la”Feria de Sevilla” o la de”Frankfurt“,”Düseldorf “, etc. etc., probablemente en lugar de un día libre, tenga varias jomadas libres a su disposición. En ese caso le sugiero una visita a Washington (6 horas de ómnibus de ida y otro tanto de regreso, de manera que habrá que pernoctar allí)- Washington es una ciudad que se caracteriza por tener todos los monumentos visitables en un área relativamente reducida, de manera que todo el mundo lo recorre a pie. Por otra parte, las perspectivas monumentales ayudan a que usted se ubique enseguida con respecto a la Casa Blanca, el Monumento a Lincoln, los distintos museos, etc. etc.
Otra opción accesible a partir de New York, son las Cataratas del Niágara que, aunque carecen de la belleza agreste de las del Iguazú, no dejan de ser un espectáculo apasionante.
Conney Island
El sol entra a raudales por la ventana (lo cual es -naturalmente- una figura poética porque en Manhattan sólo en un piso50entrael sol, y aún allí tímidamente) y la temperatura es ideal, así que salte de la cama y …
¿Como?
Ya sé que es su día libre. ¿Y con eso qué?. Día libre, ¿significa para usted quedarse 24 horas contemplando las sábanas? ¿Ah? ¿Significa hacer lo que se le ocurra?
Usted me hace gracia aferrándose a su día libre como si estos últimos tres días los hubiese pasado en una celda de máxima seguridad en la penitenciaría de SingSing. Pero bueno, tiene razón, haga lo que se le ocurra.
Como simple curiosidad…¿qué es loque se le ocurre?
— Visitar museos… de repente alguna sala del Metropolitan que no pude ver ron detenimiento, me dirá usted.
Lo felicito. Realmente lo había subestimado. Pero… permítame que le diga que el Metropolitan está hacia el otro lado… sospecho que hacia donde usted se dirige con tanto entusiasmo son las tiendas Macy’s.
— Un pequeño desvío para comprar algún recuerdito para la familia…
Claro, claro… un pequeño recuerdito habrá de acompañarlo a lo largo del resto de su viaje. Bien. ¿Qué compró finalmente?
¿Un juego de cocina de madera maciza para colgar en la pared, conteniendo: una tabla, palode amasar, maza, cuchara, tenedor, etc. etc. (todo importado de Taiwan) por la irrisoria suma de U$S 2.95?
¡Lo felicito! Qué pena que esté confeccionado de esa madera china que pesa como el plomo. O sea, sin tener en cuenta la hernia de disco que le producirá arrastrar ese engendro por Europa, probablemente deba pagar sobrepeso en el avión, lo cual elevará el costo del recuerdito a U$S 94.45. En fin. Descontando que no pensará caminar esas escasas 30 cuadras hasta el Metropolitan arrastrando ese mausoleo de madera, le sugiero que se tome el metro y pase el resto de la jornada en CONNEYISLAND.
— ¿ Dónde queda la estación del Metro?
Bueno, es su día libre, así que aproveche para comunicarse con el mundo sin mi ayuda. Busque un transeúnte con aspecto de no ser turista y pregúntele:
— ¿ Where is the subway to Conney Island?
Luego busque otra persona de idénticas características y repítale la pregunta porque usted -probablemente- no habrá comprendido la explicación.
CONNEY ISLAND se ubica en el extremo Sur de Brooklyn, donde reside gran parte de la colonia judía de New York de modo que, cuando el Metro emerjade las profundidades, usted podrá apreciar esa área mucho más extensa (aunque menos densa) que Manhattan. El tren pasará por algunos curiosos barrios conformados por casitas prefabricadas todas exactamente iguales entre sí, para llegar finalmente al Parque de Diversiones de Conney Island. Aunque en su juventud usted haya disfrutado de la “Montaña Rusa”, recuerde que su Tarjeta de Asistencia Médica no incluye operaciones a corazón abierto, así que absténgase de montar en los diversos instrumentos de tortura que pueblan el lugar. Saliendo del Parque camine hasta la popular playa de Conney Island. Si en el liceo usted no había entendido a Malthus y a todo aquello del crecimiento de la población mundial en progresión geométrica, apenas llegue a la playa lo va a comprender. Más que nada si su día libre coincide con el domingo.
Si usted no hubiese intentado engañarme con sus presuntos planes culturales, yo le habría aconsejado que se pusiera un traje de baño debajo del pantalón. Así que no se queje si ahora tiene que contemplar -sudoroso- a las multitudes de bañistas que se refrescan entre las olas.
Central Park
Chorreando cultura, salga a la Quinta Avenida de nuevo y siga al Norte hasta la calle 89 para visitar al MUSEO GUGGENHEIM La colección permanente del Museo es para iniciados del Arte Moderno, pero el espacio interior y la rampa ideada por Frank Lloyd Wright valen la visita. De todos modos ocasionalmente hay exhibiciones itinerantes interesantes. Ahora huya del museo y agregue otro galardón a su historial de turista intrépido con una hojita que haya recogido al atravesar el Central Park o (si no se anima) luego de recoger la hojita sobre la Avenida (total nadie se va a enterar) tómese un ómnibus.
El Central Park es un enorme y hermoso parque con lagos, paseos, un zoológico, un pequeño teatro (donde ocasionalmente se hacen representaciones gratis) etc. Recabar datos en el Lincoln Center sobre horarios, etc. etc.
Por el lado Oeste corre Park avenue con edificios igualmente lujosos, así que regrese haciael Sur bordeando el Parque (son apenas 30 cuadras). A la altura de la calle 79 se ubica el Museo de Historia Natural ¿Qué quiere que le diga? Si está con ánimo, visítelo. Si no, siga unos pasos hasta el edificio donde Polansky filmó el Bebé de Rosemary y donde fue asesinado John Lennon. Si tiene suerte se puede cruzar con Yoko Ono quien sigue viviendo allí.
Ahora vuelva al hotel (no coma nada porque en el avión le van aservirunasuculentacena), haga las valijas, no seolvide del cepillo de dientes y abra cada uno de los cajones para no dejar nada adentro. Como premio a su obediencia le será permitido tomar un taxi hasta la terminal de autobuses, de donde cada media hora sale un autobús con destino al Aeropuerto Kennedy. ¡Buen Viaje!
Museo metropolitano
¡Las 9 de la mañana! ¡De una hermosa mañana y usted aún en la cama!
¿Qué es lo que le pasa ahora? ¿Las pantorrillas, eh? ¿O sea que, a pesar de mi consejo contrario, usted por puro instinto gregario siguió a todos esos turistas que (sin el beneficio de esta guía) se empecinaron en subir los interminables no-sé-cuántos escalones que adornan por dentro la Estatua de la Libertad?
Bueno. No es para tanto tampoco. Tómelo como un ejercicio preparatorio para su viaje por Europa cuando no pasará día sin que deba escalar algún campanario, torre o monumento (justificadamente, claro).
¿Que no pudo dormir? ¿Se desveló? Y bueno, supongo que la mayoría de los que escalan la Estatua de la Libertad, tienen por la noche igual pesadilla: la de sentir deseos de ir a un baño en medio de la ascensión, con cientos de miles de turistas subiendo la misma angosta escalera, encima de usted, y otros tantos por debajo. Pero los sueños son solo sueños. Espero.
En fin. Teniendo en cuenta su calamitoso estado físico le tengo preparada una jornada realmente tranquila, así que tome su desayuno y luego vuelva a su habitación para lavarse los dientes. Ese hábito de higiene que sin embargo hace perder preciosos minutos, es aconsejable al menos una vez cada tanto en beneficio de sus dientes. Bien, siendo las 9 y media, vista su ropa de fajina y salga a disfrutar de la vida.
Diríjase al norte por la avenida que más le plazca.
Si. Puede ser porla Quinta Avenida, pero el turista inquieto al que está destinada esta guía puede desear conocer alguna otra avenida también ¿no es cierto? Llegado a la calle 59 (otra vieja conocida) remonte hasta la Quinta y bordee el Central Park aspirando profundamente el aire puro.
Siga caminando, mirando los lujosos edificios a su derecha o los frondosos árboles a su izquierda hasta la calle 82 donde se encuentra el METROPOLITAN MUSEUM OF ARTS. Recórralo, lo que es como decir “suba al Everest “porque es un Museo enorme lleno de obras importantes. De todos modos hay que intentarlo. Al menos para darse cuenta que caminar por un museo puede ser mucho más cansador que caminar por las calles. Se va a topar con viejos conocidos (La vista de Toledo de El Greco, algunas bailarinas de Degas, varios autorretratos de Rembrandt, unos espléndidos Flamencos, etc. etc.).
La colección de arte egipcio está (por supuesto) en un templo egipcio comprado y reconstruido piedra por piedra dentro del Museo. Felizmente la baja en el valor adquisitivo del dólar evitó que trasladaran al Metropolitan, la Torre de Pisa o el Alhambra. Coma algo en la cafetería del Museo.
Torres gemelas
Entonces vuelva al muellecito y tómese el vapor de regreso a Manhattan. Una vez en Battery Park atraviese de nuevo el sector de Wall Street pero esta vez hacia el Oeste. Si está tan mareado que no se acuerda cuál es el oeste, busque la silueta de las Torres Gemelas (el edificio más elevado de Manhattan) que es donde deberá dirigir sus pasos.
Llegado a la TWIN TOWERS (o World Trade Center, que es su verdadero nombre) suba hasta la terraza de observación. La vista es increíble y como casualmente está anocheciendo quédese allí para ver como se van encendiendo las luces de laciudad. Ya seque hizo lo mismo en el edificio Chrysler ¿y qué?
Ahora descienda dé las Torres y termine su jomada con ¡un viaje por metro desde la próxima estación hasta su hotel! Este acto será un verdadero desafío para todos aquellos que le aconsejaron que nunca, nunca se le ocurriera subirse a un metro, y menos aún de noche. Guarde el ticket del metro y póngalo en la pared junto a la cabeza del león que cazó en África.
La verdad es que yo hice ese mismo viaje y no noté absolutamente nada fuera de lo normal. Fue un viaje pacífico en medio de la misma gente que había estado viendo por las calles. Nada de lo que uno suele ver en la televisión, pero…
Llegado a su hotel quédese mirando “Aventuras en el paraíso” o camine hasta Broadway y mire pasar la gente o yo qué sé.










