Avila
Avila es, como se suele decir, una ciudad detenida en el tiempo, lo que puede sonar muy prometedor para el turista, pero que constituye una catástrofe para sus habitantes. Lo cual es otra prueba de aquello de que nunca se puede dejar contento a todo el mundo.
Como por cualquier ciudad española que se precie, también por Avila han pasado romanos y moros. Dado que lo del reciclaje es una manía mucho más vieja que lo del turismo, es probable que todo lo que NO queda de los romanos (y la verdad es que no queda prácticamente nada) esté incorporado a las FAMOSAS MURALLAS que a lo largo de 2.5 kilómetros rodean la ciudad.
Los moros en cambio deben haber contribuido a su construcción, más bien con el sudor de los prisioneros
tomados por Alfonso VI, según parece por algún detalle mudejar en las torres. El descalabro económico de Avila comenzó precisamente gracias a la insalubre medida xenofóbica de expulsar a los moriscos en 1607, destruyendo asi la industria textil que ellos manejaban.
Como privilegio adicional, la zona de Avila posee algunos raros ejemplares escultóricos debidos a laci vilización ibérica pre-romana (por ejemplo los famosos Toros de Gu isando cerca de El Tiemblo sobre la ruta403 aToledo, donde Isabel se reunió con su hermano Enrique IV para hacer las pases.
La carretera pasa por el costado de la BASÍLICA DE SAN VICENTE y desemboca en la Plaza de San Vicente frente a la Puerta de San Vicente. Este nomenclátor un tanto machacón, tiende posiblemente a desestimular a los que sostienen que el martirio de San Vicente tuvo lugar en Valencia y no allí. La Basílica románica con ojivas góticas debe su estilo algo indeciso al hecho de que se construyó a lo largo de los siglos XII y XIV. No obstante tiene cierto encanto y las esculturas del portal occidental son notables por su naturalidad.
Comentarios
Dejar un Comentario

