Hotel Madrid

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Regrese al hotel, salude a los dueños del hostal que lo miran con cariñosa simpatía (probablemente porque hasta ahora usted no los ha molestado despertándolos de madrugada), cambíese de camisa y salga a la noche madrileña, teniendo cuidado de guardar la llave del portón en el bolsillo.
Remonte la Gran Vía hasta la Plaza de Callao, atraviese la plazay doble a la derecha por la calle de Callao. Allí, cerca de la estación santo Domingo, se encuentra un local nocturno conocido como la Carroza, cuya peculiaridad es que no se permite la entrada a menores de 30 o 35 años, el ambiente parece sacado de una película de Almodovar. Si usted se ofendió porque el portero en lugar de interrogarlo asombrado «¡ No me diga que usted tiene más de 35 años!», lo dejó entrar sin más trámite, tómese una copa, báilese unos boleros y vuelva a la Gran Vía. Regrese hasta la Telefónica y tome a la izquierda por la calle de Fuencarral hasta la calle Velarde, y por ésta a la izquierda hasta la plaza Dos de Mayo que es el corazón de la vida nocturna de Madrid. A su alrededor se cruzan calles premonitoriamente denominados con nombres de santos (San Bernardo, San Vicente Ferrer, Corredera de San Pablo, etc.) donde usted encontrará la diversión que se le ocurra en los distintos locales(VíaLáctea, KingCreole, Elígeme, Palmanegra, Kassav, etc.). Recuerde que está en Madrid, así que cuando alguien se le acerca ofreciéndole chocolate, sepa que se trata de marihuana y no de garotos contrabandeados del Brasil.
¿Qué más le puedo decir? No tome mucho y trate de regresar sano y salvo al hostal. Una vez allí ármese de valor, toque el timbre y soporte estoicamente la mirada cargada de reproche del señor en piyamas. En cuanto a la señora en cuyo cuarto se metió equivocadamente, recuerde de pedirle disculpas por la mañana y de regresarle el zapato que le tiró a la cabeza. Buenas noches y agradables sueños.

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