Plaza Mayor

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La PLAZA MAYOR es segura mente uno de los lugares más típicos y hermosos de la ciudad. En épocas pasadas la gente se divertía presenciando Autos de Fe, corridas de toros y representaciones teatrales que se desarrollaban allí. Lamentablemente hoy en día la única diversión que queda es la de observar la graciosa gama de expresiones de los turistas cuando pagan la cuenta de su consumición en algunos de los típicos bodegones que se agazapan bajo las arcadas que rodean la Plaza.
¡Qué pena que usted esté demasiado cansado para disfrutarlo! Sobre la Plaza no hay bancos y la plataforma sobre el que se eleva la estatua ecuestre de Felipe III (siglo 17) donde solían caer desfallecidos los turistas que seguían fielmente esta guía, ahora se halla rodeado de unas rejas que lo protegen de graciosos pero poco respetuosos grafittis.
En fin. Recuéstese contra las rejas y admire la Plaza, en particular la Real Casa de la Panadería (1619, escudos y armas sobre el balcón central) y al Norte la Real Casa de la Carnicería sobre amplios soportales. Luego arrástrese hasta el Arco de Cuchilleros y su prolongación en la Cava de San Miguel, bordeado por mesones y tascas de aspecto pintoresco y precios proporcionalmente pintorescos. Regrese, y sacando fuerza de flaqueza, atraviese nuevamente la Plaza y retome la Calle Mayor, siempre hacia la derecha. Unas cinco cuadras más allá se encontrará en la concurrida explanada conocida como la PUERTA DEL SOL, en honor a la Puerta de ese nombre, desaparecida en el siglo 16. Queda, sí, el simbólico monumento del Oso y el madroño, algo más insignificante que en las fotografías y humildemente desplazado de su lugar original a una posición poco lucida. La Calle Mayor se transforma en la Calle de Alcalá que desemboca frente a usted en la Puerta del Sol y a su vez se encuentra con la Gran Vía a pocos pasos de su hotel. Pero no se ilusiones, nosotros hemos elegido para usted la peatonal calle Preciados, para devolverlo a la Gran Vía. Los músicos o actores que ve frente a usted, no son un espejismo, fruto de su absoluto agotamiento: justamente la calle Preciados a menudo se utiliza para representaciones callejeras.
-¿Que no está de humor para representaciones callejeras y quiere llegar a su hotel cuanto antes?
Bien. Haga lo que quiera. Pero no se olvide que si me hace caso, en su ruta por la Gran Vía, de regreso al hotel, pasará inevitablemente por el Palacio del Jamón donde, usted podrá cenar en medio de un verdadero cementerio vacuno (hay jamones colgados por el techo, paredes, etc. etc.). Si el mozo le pregunta con aire inocente si quiere jamón serrano o jamón ibérico…, no se le ocurra alguna respuesta suicida del tipo de:
- Tráigame el más sabroso.
Diga rápido, articulando claramente «Jamón serrano» porque el otro sale “un ojo de la cara”.
Ahora si usted es vegetariano, en premio a sus sentimientos ecológicos le permitiré comer una tortilla en salsa en algún boliche de la Puerta del Sol, y regresar por la vía más directa (o sea la Calle de Alcalá).
Para evitarle una respuesta inconveniente me abstendré de preguntarle si quiere algún plan para la noche, y lo dejaré entregado a sus sueños.

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