Plaza Segovia

plaza

Bien. Una vez instalados, habiéndose lavado los dientes o algo así, aprovechen lo que les queda de la tarde para conocer Segovia, así que regresen sin demora a la  y de allí remonten la calle de Cervantes que se continúa por la Plaza del Azoguejo de Juan Bravo dentro de la ciudad antigua. En el n°49 (esquina con lacalle del Grabador Espinosa según un plano o esquina con la calle del Saúco según otro), se eleva la CASA DE LOS PICOS con una original fachada del siglo XV apicos de diamante. Allí solía habitar el primer magistrado de la villa pero también servía de defensa de la vecina Puerta de San Martín. Por lo dicho, lo del nombre de las calles hay que tomarlo con pinzas en todas partes.
Por ejemplo, el turista que conducido por el tomo II de nuestra Guía recorra Budapest, verá que, naturalmente, todas calles Marx, Engels. Stalin o Lenin han recuperado su lustroso nombre imperial. Pero juntoalachapa nueva (o vieja, según se mire) se mantiene la anterior tachada, ya como castigo por sus veleidades izquierdistas, ya como acto compasivo hacia los turistas suficientemente desconcertados con el confuso idioma húngaro como para añadir nuevas incertidumbres a su vida.
En España, si bien no se ha tenido esa precaución, los cambios no son tan comunes pues el franquismo apenas si se ha acogido a una especie de retiro jubilatorio, y mientras duerme con un ojo con el otro vigila que los vientos (más bien brisas suaves) de la fronda socialista no le remuevan sus carteles.

Comentarios

Dejar un Comentario