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A diferencia de lo que suele suceder con las iglesias góticas, en la de Toledo, la impresión que domina no es la altura (la nave mayor tiene 30 metros) sino la sensación de robustez que leda su planta de 113 metros por 57 y los 16 gruesos pilares que sostienen las cinco naves. Sin embargo el conjunto se aligera gracias a los excelentes vitrales (realizados entre 1418 y 1525) que tiñen la luz que penetra a través de las 750 ventanas de la catedral.
El suntuoso Santuario fue agrandado a principios de 1500 por el Cardenal Cisneros, cuya fortuna personal le permitió, además de sus inversiones edilicias, colaborar económicamente a la conversión de los moros. Con los reacios aplicó métodos más radicales y menos onerosos para su bolsillo, cosa que molestó a los Reyes Católicos cuyas arcas resentían demasiado la persecución y quema de los falsos conversos judíos como para complicarse además con los falsos conversos moros.
El retablo de madera policroma de estilo gótico florido, se impone por su belleza y sus dimensiones colosales. Narra la vida de Cristo en 5 niveles. Sobre un pilar está la estatua del pastor que llevó la armada cristiana a la victoria de Navas de Tolosa. Enfrente se ve la estatua del moro que abogó por los soldados cristianos que destruyeron la mezquita. A la izquierda se puede ver la tumba plateresca (Covarrubias) del Cardenal Mendoza que coronara de apuro en Segovia a una Isabel cuyos derechos sucesorios dependían de chismes de alcoba, supuestos cuernos reales y la virilidad de su hermano Enrique sostenida o detractada por el testimonio de prostitutas.
Detrás del retablo se ve el Transparente churrigueresco, un verdadero amasijo de mármoles, bronces, volutas, nubes y rayos solares.
El coro, defendido por una reja de 1547, exhibe una magnífica si Hería de madera tallada del siglo XV. En la parte inferior se narra la conquista de Granada con un detallismo que hace la delicia de los historiadores, mientras que en la superior se representan escenas de la vida de santos. El bajorrelieve central de alabastro se debe a Berruguete. La Virgen dé la Blanca de mármol sobre el altar es una obra francesa del siglo XIII.

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