Toledo capital

greco

Al Sur Oeste la Plaza del Conde se abre a un espacio sobre el que se asoma la llamada CASA DE EL GRECO, originalmente perteneciente a Samuel Levin, tesorero, recaudador de impuestos y hombre de confianza del rey Pedro de Castilla. Este rey, que favoreció a muchos judíos, fue acusado por los hijos bastardos de su padre, de ser en realidad de origen judío él mismo. Con una fantasía digna de libretistas mexicanos, se decía que su madre, habiendo parido una niña, la cambió rápidamente por un varón nacido al mismo tiempo en un matrimonio judío, para asegurar la sucesión del trono. Pero fantasía o no, el hecho es que el pequeño Pedro nunca gozó del cariño de sus padres, y siendo ya rey debió enfrentar a su propia madre, que conspiraba contra él.
Samuel Levin, hombre riquísimo, fue muy odiado (cosa que por otra parte le sucedería a la Madre Teresa de Calcuta si la nombraran recaudadora de impuestos), esto a su vez atrajo la animosidad general contra los judíos que gozaban de gran prosperidad, y vino aculminar con la matanza de 1200 judíos en la judería de Alcana en Toledo.

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