Madrid Sevilla
Cuesta reconocer en esa Virgen de rostro anacrónicamente moderno e impersonal, cubierta de joyas y vestida de satin blanco, al regalo de San Luis a San Fernando (quién, por supuesto, no tiene nada que ver con Fernando de Aragón, el Rey Católico). De todos modos, allí está sobre el altar con su aire de ligero desconcierto. Descendiendo unos escalones se puede visitar el féretro de don Pedro el Cruel y de María de Padilla, por quién éste dejara a su legítima esposa, doña Blanca. Según los chismes de la época, doña Blanca planeaba echar a los judíos de su reinado. Enterado de eso, nuestro conocido Samuel Levi se habría aliado con María de Padilla quién ya le había echado el ojo al Rey. Entre ambos encantaron un cinto que la reina le había regalado a su augusto esposo, de tal modo que el cinto se convirtió en una serpiente a la vista de la corte entera. Por unacuriosa asociación de ideas, difícil de entender hoy en día, don Pedro decidió amparar a los judíos, huir con doña María de Padilla del lecho conyugal y, probablemente, no aceptar más regalos de su ex mujer.
Comenzando el recorrido de la Catedral por la derecha a partir de la Capilla Real (siempre y cuando estén de espaldas a la Puerta Mayor), verán sucesivamente la Capilla de San Pablo, la Puerta de las Campanillas y la Capilla de la Purificación con interesantes rejas de hierro forjado además de un retablo flamenco que merecerá ser apreciado con mejor luz. De esta última se pasa a la Sala Capitular del siglo XVI, cubierta por una cúpula elíptica. Se exponen allí pinturas de artistas sevillanos, en particular una lnmaculada Concepción de Murillo.
Se continúa visitando la SACRISTÍA MAYOR Y LA SACRISTÍA DE LOS CÁLICES. En el primero se exponen algunos cuadros de Pacheco, Zumarán, etc. y fundamentalmente la Custodia renacentista de Juan Arfe (1580) de más de tres metros de altura con profusa decoración. También se guarda allí el Tenebrario (1526), un candelabro de bronce de más de 6 metros de alto de 15 brazos, realizado en estilo plateresco y que se utiliza únicamente en las ceremonias de Semana Santa. Por supuesto que en el Tesoro figura también una cruz hecha del oro que trajo Colón de América. En la Sacristía de los Cálices hay telas de Goya, Murillo y otros
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