Plaza sevilla
A pesar de la robustez de los pilares, el interior de la Catedral trasmite esa sensación de levedad que es característico del gótico, gracias a la altura excepcional de sus arcos ojivales (que se elevan hasta 56 metros) y los vitrales de vivos colores.
Si usted pudiera entrar por la Puerta Mayor (cosa i mposible a menos que usted fuera una importante personalidad eclesiástica, en cuyo hipotético caso no estaría leyendo esta Guía) “quedaría” impactado con las proporciones majestuosas de la planta (130 x 76 metros) que se extienden ante usted, probablemente en correspondencia con las de la mezquita original. “Quedaría” impactado en condicional, porque lamentablemente el Coro y el Santuario estropean el efecto de esa perspectiva monumental.
Frente a ustedes está la tumba de Colón, quién sigue cavilando in eternum sobre esos curiosos habitantes de la India con los que se encontró en sus viajes. El féretro está sostenido por cuatro reyes en un signo de humildad post mortem que huele a falso considerando que el Almirante en vida fue preso, encadenado, humillado y (por más que fuera reivindicado) murió más pobre que una laucha reclamando el diezmo que los Reyes Católicos le habían prometido. Los restos mortales del Navegante viajaron de Cuba a Sevilla, lo cual demuestra que ni la muerte pudo con su obsesión de viajero, aunque, como suele suceder con los cadáveres ilustres, hay otros lugares que reivindican la posesión de sus despojos.
Siguiendo hacia adelante, se van a encontrar con el trascoro hecho con mármoles multicolores, EL CORO posee una sillería de madera tallada de los siglos XV y XVI, de gran belleza. Espero que den crédito a mis palabras a ese respecto, porque es bastante improbable que logren ver algo a través de las rejas. Continuando su camino hacia adelante, verán frente al Coro el Santuario con un grandioso retablo flamenco magníficamente tallado entre 1482 y 1525. En 45 recuadros se relatan episodios de la vida de Cristo y de la Virgen. Durante algunas festividades solemnes los “seises” (grupo de niños vestidos de paje) cantan y bailan delante de los Santos Sacramentos. Las rejas que lo preceden son de un excelente estilo plateresco y datan de comienzos del siglo XVI.
La CAPILLA REAL que culmina el eje formado por la Puerta Mayor, el Coro y el Santuario, está cubierta por una cúpula renacentista ricamente decorada (1551-1575). Aquí reposa algún cadáver ilustre que otro como Alfonso El Sabio o San Fernando (quién cuatro veces al año es removido de su sueño eterno para regocijo de los fieles que acuden a orar junto a sus huesos).
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