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portillo

Abandonen la mezquita, lanzando anatemas contra Carlos V. Siendo más de la 1:00 se les permitirá zambullirse en Los Patios, un simpático y -para mejor- cercano mesón en el número 6 de la misma calle del Cardenal Herrero. Luego de disfrutar de una comida razonablemente módica, haga la sobremesa… caminando.
Por ejemplo, diríjanse al ángulo noreste de la mezquita, donde nace la callejuela de LAS FLORES, desde donde todo el mundo saca una foto de la mezquita encuadrada entre los balcones floridos.
Y bueno… hágalo también usted.
Luego, caminando siempre con un ritmo que respete su digestión, tome por la calle del Magistral González Francés, que bordea la mezquita por su lado occidental, o sea, la que corresponde a la última ampliación. Aproximadamente, frente a la primera de las puertas arranca la calle Martínez Ruker, que formando un ángulo hacia la izquierda se convierte en la calle de Santa Clara. Esta, luego de pasar por la casa de los marqueses del Carpió (S XV) desemboca a pocos metros del ARCO DEL PORTILLO (a su derecha). Este arco es de lo poco que queda de las murallas árabes que dividían la ciudad. Allí nomás se levanta la iglesia de San Francisco (1782) con fachada barroca y claustro gótico restaurado. Abre con un jardín sobre la calle de San Fernando. Ni se le ocurra sacarle fotos. De allí por la calle de Romero Barrios se llega a la PLAZA DEL POTRO, donde verán una estatua de… aunque usted no lo crea: San Rafael. Aunque, claro, más allá está la fuente adornada por un potro.

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