Sevilla Cartuja

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La Cartuja es un antiguo convento fundado en 1400, dónde además se exhumaron los restos de Colón. En el siglo XIX, en una decisión un tanto surrealista, se instaló allí una fábrica de loza y cerámica.

En cuanto a las posibilidades de visitar la Exposición, dependen de si se está preparando algún nuevo evento en el lugar. En caso afirmativo, no se la podrá visitar hasta que la nueva exposición se inaugure para no entorpecer los trabajos. En caso negativo un telesférico los llevará a dar una recorrida por los terrenos.
Si ustedes no son fanáticos de las ferias, alégrense pensando en todo lo que se hubieran cansado recorriendo ese enorme terreno, para peor rabiando por no haber tenido la fuerza de voluntad necesaria para resistirse a ir, tan solo porque su estadía en Sevilla coincidía con la Exposición.
En cambio si ustedes son aficionados a las exposiciones, consuélense pensando en las interminables e inevitables colas para entra en cualquier pabellón, dónde, entre empujones y empellones igual no hubieran visto gran cosa.
De vuelta al coche, sigan derecho, atraviesen el Guadalquivir, rodeen la Plaza de Armas. Sigan por una cuadra a la derecha a lo largo de la calle del Marques de Paradas, y nuevamente a la derecha por la calle de Canabelas que comienza allí para llegar, algunos cientos de metros más adelante, a la Plaza Duque de Victoria en pleno centro comercial de la ciudad.
Di viértanse tratando de estacionar. Sin duda el hambre les va a aguzar el ingenio.
Pocos metros más allá pasa la calle de Sierpes (¡peatonal!). En el No.64 está la casa Cavillo que sirve un menú fijo excelente (por ejemplo pollo, paella, etc.) a un precio sumamente económico.
Terminada la comida podrían visitar la Casa de Dueñas o…..
Muy bien. Hagan lo que se les ocurra. Visiten el Corte Inglés (si es verano, compren una pequeña heladera portátil para el viaje en auto) visiten alguna iglesia que vean en su camino o no hagan…admiren algún Murillo que se les haya escapado o crucen a la otra vereda si ven alguno..
Luego que hayan disfrutado de su libertad, regresen al coche y vuelvan al hostal. Si el espectáculo flamenco de Los Gallos les conmovió algún gene escondido, pueden repetir la experiencia en el Patio Sevillano ubicado sobre su ya conocido Paseo de Cristóbal Colón, casi en frente a la Torre de Oro.
Regresen al hotel, avisen que van a dejar libre la habitación la próxima mañana, paguen su cuenta (por más que el precio está indicado claramente sobre la pared de la habitación, uno siempre siente como un estremecimiento pensando que leyó mal las cifras), hagan las valijas y con la conciencia en paz, acuéstense a dormir.

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