Roma italia

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A la derecha del Palacio senatorial, una terracita permite obtener una estupenda vista sobre el foro romano. Allí se ven los templos de Saturno, Vespasiano, Antonino y Fausüna, las Basílicas de.. Cómo? ¿Que dónde veo yo todo eso? Bueno, verlo, lo que se dice verlo, no. Pero con un poco de imaginación, observando esos pedacitos de columna y…
¿No?Bueno., en ese caso miren el dibujito adjunto con una probable reconstrucción del foro romano.
¿Como.’¿ Que no les gusta nada?
Bueno. Son cosas que uno no debería admitir pero, la verdad es que yo también prefiero ver el juego irregular de las columnas que la uniformidad de la arquitectura romana como debió lucir cuando estaba en su pleno esplendor. De pronto la culpa es de todas esas películas donde Charlton Heston paseaba su impávida mirada en medio de una Roma de confitería. O tal vez uno se hay a cansado de ver tanto edificio neo-Partenón por todas partes. Claro que es probable que si el foro, en lugar de estar en el llano, se hubiese desparramado por las colinas, el desnivel del terreno hubiese suplido la uniformidad de la solución arquitectónica Lo cual es tan estúpido como decir que es una pena que la tierra sea redonda. Porque casualmente los foros se originaban casi siempre en el cruce de caminos importantes lo cual no suele suceder en la cima de montañas panorámicas.
Así que olvídense del dibujo y disfruten de la hermosa realidad que se despliega ante ustedes.

PIAZZA DEL CAMPIDOGLIO

piazza del campidoglio

Contorneen pues a la Remington y su enciclopedia de Virtudes morales, subiendo por la rampa-escalinata que conduce a la PIAZZA DEL CAMPIDOGLIO. Ésta se considera una verdadera obra de arte de la urbanística y su diseño se debe a Miguel Ángel quién también proyectó el pavimento. También a él se debe el traslado de la estatua ecuestre de MARCO AURELIO al centro de la plaza. Esta estatua fue la único de su tipo que se salvó de ser convertida en bala de cañón. La preservó la leyenda de que estaba hecha de oro y que al desaparecer la pátina que la cubría y volver a brillar el oro, se terminaría el mundo. Lo curioso es que haya sobrevivido a pesar y no gracias a dicha leyenda. Ya en el proyecto original de Miguel Ángel figuraban las dos construcciones laterales, así como la escalera de dos tramos que conduce al Palacio del Senado que cierra la Plaza. Este último se construyó sobre las ruinas del Tabularium del 78 AC, dónde se conservaba grabado en bronce una especie de Código Civil. La estatua en el vano recavado entre los dos tramos de la escalera representa a Minerva flanqueada por el Tiber y el Nilo. La insólita cruz que ella carga se debe a Sixto V quién la rebautizó como Roma Triunfadora. Sobre el Palacio del Senado se eleva la Torre Capitoliona del siglo XVI que encierra la campana Pastarina que desde hace 700 años les anuncia a los romanos cuanto acontecimiento triste o festivo conmueve la ciudad.

PIAZZA VENEZIA

piazza venezia

A la izquierda de la PIAZZA VENEZIA se ubica el Palacio del mismo nombre, construido en 1455 para residencia papal. Más tarde se convirtió en Embajada de Venecia, y luego de Austria. Años más tarde Mussolini la ocupó para instalar allí la jefatura del gobierno fascista, cuyos ideales arquitectónicos se reflejaba tan fielmente en el Monumento a Vittorio Emmanuele. El Palazzo Venezia es un edificio austero, algo pedante, con almenas y ventanas en forma de cruz guelfa. Enfrentándolo se eleva otro edificio casi exactamente igual. Seguramente Freud encontraría el origen de esa manía de edificios simétricos (otro ejemplo son las iglesitas gemelas de la Piazza del Popólo) en su parto por los mellizos Rómulo y Remo. Dejando de lado las elucubraciones sicoanalíticas, la verdad es que arquitectónicamente hablando están lejos de ser un hallazgo genial.

Roma viajes

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Bien. Salgan de Mercado, admiren la COLUMNA TRAJANA desde su base, ignoren las iglesias de SS. Nome di María (1738) y Sta. María de Loreto 0507-1583), ambas a su derecha, y desemboquen en la Plaza Venezia. Si en el camino ven algún comercio de venta de alimentos (o mejor aún, una rotisería, pero creo que no hay ninguna) entren y provéanse de una pequeña vianda. Si se les ocurre comprar mortadela o algún fiambre igualmente poco perfumado, dejen su bolso abierto. Si se llenan de moscas, ciérrenlo y soporten estoicamente que su máquina de fotos huela a fiambre.
Ahora frente a ustedes se despliega el incalificable MONUMENTO A VITTORIO EMMANUELE, bautizado por los romanos como “la Remington ” por su parecido con una gigantesca máquina de escribir. Se trata de una construcción de estilo reposteril que siempre logra asomarse en cualquier foto panorámica que se les ocurra tomar de la Ciudad Eterna. Chorrea estatuas y grupos escultóricos que simbolizan a cuanta palabra con mayúscula que se les pueda ocurrir (Valor Militar, Resurgimiento de la Nación. Amor Patrio, Triunfo del Trabajo, Derecho, Fuerza, Concordia, Sacrificio, etc., etc.)

Basilica ulpia

basilica ulpia

Frente a sus ojos se extiende el foro aporticado sostenido por una doble fila de columnas a cuya sombra se cobijan distintas personas. Aquellos allí, por ejemplo, con el aspecto algo deteriorado son artesanos vendiendo su mercancía. Son los antepasados de otros que, con el aire igualmente poco próspero, siguen ofreciendo parecida mercancía por las plazas de la Roma de hoy en día.
Más allá un pequeño grupo rodea a un hombre que gesticulando pregona las virtudes de unos escuálidos esclavos a los que está subastando. A pesar de sus (de usted) firmes convicciones republicanas y democráticas, el hecho no le debe llamar mucho la atención porque todos sabemos que al igual que en Grecia, el generoso sistema social está basado en la mano de obra gratis que suministran generosamente los esclavos.
Hacia su derecha ese hombre con aire enfermizo que está leyendo algo de un rollo ante un coro de bostezos es naturalmente un escritor. Mejor dicho un recitador, pues con los costos de publicación (casi tan delirantes como ahora) muy pocos podían darse el lujo de entregar su texto a los editores. Estos a su vez tenían un equipo de esclavos especializados (los apeadores de ahora) quienes se encargaban de copiar los textos. Como alternativa algunos autores obcecados en lugar de resignarse, se alquilaban un auditorio. Esos auditorios eran salones, provistos de un estrado y escaños para el público, que algunos de los ciudadanos más pudientes se hacían construir en sus casas.

También solía haber una cortina que ocultaba a la esposa del escritor-orador, quién probablemente prefería escuchar sin ser vista. O tal vez dormitar sin ser molestada. Pero claro, estaban aquellos que tampoco podían costearse el alquiler de un auditorio. Estos invadían el foro (como aquél que usted está viendo) o las termas y tan pronto veían un pequeño grupo conversando apaciblemente, desplegaban su rollo y le daban vía libre a la oratoria. En resumen: eran una verdadera plaga. Dejando en paz a la gente que paseo tranquilamente,. mire ese Arco Triunfal a su izquierda. A su derecha en cambio esos escalones conducen a la BASÍLICA ULPIA. Como verá se trata de un edificio con reminiscencias de las salas hipóstilas egipcias. Sus 96 columnas divididas en 5 naves sostienen el techado. Aun se pueden ver cuatro hileras de la parte central. Contra el lado derecho de la Basílica se recostaban las dos Bibliotecas a cada lado de la Columna Trajana. En una se guardaban los textos griegos y en la otra los latinos mientras que la columna era una especie de texto ilustrado, de lo cual es razonable deducir que los romanos de esa época tenían mejor vista que los de ahora. El templo que ve a su derecha (de la cual ya no quedan ni restos) es el llamado del Divino Trajano. Eso, unido a su Estatua Ecuestre y la columna, está dejando algunas razonables dudas sobre su mentada modestia.

Foro Trajano

foro trajano

Frente a ustedes se extiende lo que fue el lujoso FORO DE TRAJANO, construido junto con el Puerto de Ostia y el anfiteatro de Verona gracias al botín arrancado al derrotado Rey de Dacia Y tanto fue el oro que se recaudó que dio para cuatro meses ininterrumpidos de espectáculos en el circo con la participación de 10000gladiadores. Lo cual contribuyó a la popularidad de Trajano. Aunque probablemente no entre los gladiadores. Del foro, lamentablemente, no quedan masque la Basílica Ulpiay la Columna que conmemora la derrota efe los dacios. Esta columna constituye el solitario acto de soberbia de un emperador que supo ser un excelente administrador y poco inclinado a los excesos. Y tan es así que cuando se enteró que el Senado lo había nombrado emperador, se limitó a decir que apenas tuviese tiempo iría a recibir la investidura a Roma Lo cual le llevó dos años porque primero terminó sus campañas de Germania. Pues ante todo Trajano fue un soldado. Tal vez para compensar sus 1 imitaciones intelectuales siempre viajaba llevando consigo a Dion quién sin cesar le hablaba de profundos temas filosóficos. Un digno esfuerzo algo malogrado por su confesión de que nunca en todo ese tiempo escuchó lo que el filósofo decía sino que más bien se deja barrullar por el sonido de sus palabras. Posiblemente arrepentido de tamaña falta de interés, instaló una biblioteca a ambos lados de la famosa columna. La col umna que aún sigue en pie fue construida con 18 cubos de mármol de 50 toneladas cada una, traídos de la isla de Paros. Mide 42 metros de altura y una escalera de caracol conduce hasta la cima donde en lugar de la estatua de Trajano, un San Pedro algo anacrónico contempla el grandioso panorama que se extiende ante sus pies. Tal vez piense melancólicamente que “la iglesia que se edificó sobre él” exageró un poco en arrasar con tanto monumento valioso para decorar tanto templo a menudo mediocre. Porque si bien los bárbaros tuvieron su cuota parte en la debacle, más fue el daño que causaron los cristianos por ahorrarse el trabajo de ir a buscar mármol a las canteras. Los relieves que comprenden 2500 figuras se extienden por una longitud de 260metros alrededor de la columna y comentan la derrota de los Dacios. Aunque como suele ocurrir, se ignora al griego Apolodoro, el verdadero héroe de esa gesta. Porque las tropas de Trajano pudieron atacar a los dacios por la retaguardia gracias al puente que éste construyó sobre el Danubio en contados días. Es obra del mismo Apolodoro el magnífico foro, el último y más lujoso de la Roma Imperial, que ustedes y a no ven pero de repente podrían imaginar.
Suponga que usted es un ciudadano romano de aquella época que acompaña obedientemente a su esposa al mercado. Mientras ella elije los lirones o la placenta de una cerda joven para un frugal almuerzo, usted finge estar absorto en el panorama ante usted para no escucharla regatear.

Roma turismo

roma turismo

Bien. Salgan del Museo, crucen la plaza y tomen por la Vía Nazionale, una importante arteria comercial que desemboca en la zona arqueológica más importante de la ciudad. Al culminar la calle, bajando unos escalones verán a su izquierda el MERCADO DE TRAJANO. Una rápida recorrida por el mercado tiene el inconveniente de que el precio de la entrada no varía para nada por más rápido que la recorran. Para peor, el billete no les sirve para entrar a ningún otro monumento. Eso solo sucedía en Toledo y ustedes están en Italia ahora. Así que dejen de aferrarse a su billete como si se tratara de su primera afeitada y recorran el mercado. Como verán, vale la pena aunque más no sea para disfrutar al fin de unas ruinas que no estén cubiertas de molestos turistas trepando por todas partes. Pues misteriosamente el mercado está fuera de los circuitos turísticos habituales. Solo Dios sabe porqué.
El edificio en sí es un gran hemiciclo de ladrillo que constaba de cinco pisos que alojaban a 150 locales dónde se vendía… por ejemplo… Miren. Para darles una idea de lo que se vendía allí les voy a trascribir el menú de una cena de la época de Nerón. Los entremeses consistían en lirones aderezados con miel y adormidera, salchichas sobre parrilla de plata debajo de la cual se colocaban ciruelas de Damasco y granos de minglana para darles un poco de gusto. Para los que no gustaban de los chorizos algo ordinarios a pesar de la mingalana había papafigo envuelto en yema picada sazonada con pimienta. Eso para comenzar. Luego venía el plato principal que comprendía ternera con garbanzos, criadillas, matriz y tetinas de cerda joven, cangrejos, salmonetas, liebre y por supuesto jabalí adornado con dátiles secos y frescos.
Luego para postre…. O sea que si algún día su mujer le empieza a dar a aquello de: “No sé que cocinar para la cena “, usted ya tiene una lista de opciones para sugerirle.
Ahora si se les está haciendo agua a la boca pensando en su próximo almuerzo, siento informarles que el menú turístico en Italia es de una gris monotonía. Comerán vitello y pollo arrosto, o pollo arrosto y vitello, lo cual en el término de un mes es capaz de volver vegetariano al propio hombre de Cromagnon.
Volviendo al mercado, en la planta baja junto al foro, se vendían flores y frutas. En las salas abovedadas del primer piso se almacenaba el vino y el aceite. Más arriba se ofrecían especias de todo tipo, principalmente pimienta En el cuarto piso se alojaban las oficinas imperiales de asistencia social mientas que en el último estaban los viveros de pescaderías que recibían las aguas por canales desde el acueducto

Centro roma

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La iglesia de SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES, instalada algo anacrónicamente en el Tepidarium, tiene una virtud y un par de defectos. La virtud consiste en haber sido proyectada por Miguel Ángel. El defecto es que eso no se nota para nada gracias a la modificación que sufriera en el año 1784. Lo que se proyectó como nave principal se convirtió en transepto, y así sucesivamente nada es lo que debería ser. El segundo defecto bastante más importante es que se haya estropeado el efecto majestuoso de las termas para meter adentro una iglesia bastante prescindible. En las salas del Convento de los Cartujos, también diseñadas por Miguel Ángel, se ha instalado el MUSEO DE LAS TERMAS que bien merece una visita.
Se trata de uno de esos rara avis donde los objetos están bien expuestos, correctamente iluminados y tienen un nivel parejo. O sea que no es uno de esos museos donde se mezclan obras de valor con otras que no lo son. De modo que usted puede extasiarse frente a cualquier estatua sin peligro de que su mujer lo increpe sarcásticamente: Viejo, pónete los lentes así lees los cartelitos.. ¿No ves que esa es una copia de una copia de un original? Tiene el mismo valor que aquel enanito de jardin.
Aquí todo es valioso y para mejor, integramente perteneciente al período greco-romano, lo cual le da una gran coherencia con el marco de las termas.
Además de algunos mosaicos y las pinturas murales de una casa de la Farnesiana del siglo I, usted se va a encontrar con algunos viejos conocidos de los libros de arte, como la Niña de Anzio, el efebo de Subíaco, el Galo matando a su mujer y el Arca Marmoria de Ostia con relieves que representan los orígenes de Roma.

En roma

en roma

Otros ciudadanos más apacibles se limitaban a correr alrededor de la fuente, o de pronto se instruían leyendo en la biblioteca. En las termas de Caracalla la biblioteca se reconoce por los nichos donde iban los baúles donde se guardaban los libros. Los que no tenían ganas ni de leer ni de traspirar, se dedicaban a recorrer las instalaciones adornadas con exquisitos objetos de arte. Por ejemplo el Laoconte del Vaticano es de las termas de Trajano. El Hércules, la Flora y las dos Fuentes del Palacio Farnesio son de las de Caracalla.
Al comienzo hombres y mujeres podían bañarse juntos, con lo cual, si bien no se lograba grandes resultados en el campo de los deportes, innegablemente los romanos se divertían de lo lindo..
En una medida que debió resultar sumamente impopular, en el año 138 Adriano separó el uso de las termas estableciendo horarios para cada sexo. Y si Adriano no hubiese sido tan notoriamente afecto a los muchachitos, esta medida podía haber pasado a la historia como moralizante.
La reglamentación del uso de las termas debió crear bastante confusión pues, como decía Séneca, “es más fácil que se pongan de acuerdo los filósofos que los relojes”. Y así era, porque en Roma las horas variaban de duración según la época del año. En efecto se dividía entre doce el lapso de tiempo entre la salida del sol y cuando éste se ocultaba. Para mejor los relojes escaseaban y eran objetos muy codiciados. A tal punto que en el testamento de un rico comerciante, él pide que en el centro de su mausoleo se coloque su reloj además de la caja conteniendo su primera afeitada. La impuntualidad ha sido trasmitida a los romanos actuales a pesar de que ya las horas tienen sus 60 minutos. Lo de la primera barba en cambio fue sustituida por aquellos broches que algunas madres se hacían hasta hace poco con los primeros dientitos del nene. No es lo mismo pero resulta igualmente desagradable.

Roma

roma

Luego de observar la altura de los muros de las Termas de Diocleciano, intente no acordarse que usted nunca logra calentar lo suficiente su casa porque los techos son ¡demasiado altos!… No se vaya a deprimir pensando que la Iglesia de Santa María de los Angeles cabe enteramente en lo que era el tepidarium y el frigidarium mientras que el Museo ocupa modestamente las instalaciones de servicio.
Tampoco piense en las veces que terminó degollado por afeitarse con agua fría después que su mujer se gastó todo el agua caliente al bañarse. Después de todo con su suerte, de repente si hubiera nacido en Roma en aquellos tiempos, en lugar de ser un ciudadano disfrutando de las termas, sería uno de los esclavos encargados de alimentar los hornos subterráneos. El gas de dichos hornos subía por los conductos incluidos en los muros y antes de escapar por las chimeneas caldeaba los ambientes que así, recibían calor de abajo y de los costados. El agua caliente en cambio circulaba por el sistema de termo sifón. La parte de las termas destinada a los deportes se llamaba la palestra. Fundamentalmente se practicaba allí la lucha con el cuerpo desnudo untado de aceites, y distintos tipos de j uegos de pelota. Se conocen variedades arqueológicas de la pelota vasca, el basket ball, rugby, etc. etc. También se hacía pesas y se entrenaba con el puching ball.

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