Basilica San Pedro
LA BASÍLICA se levanta en el lugar del circo de Nerón en el supuesto lugar del martirio de los cristianos y tumba de San Pedro. La Basílica primitiva de cinco naves del siglo V fue elevada por orden de Constantino
y estaba adornada de magníficos mosaicos y frescos, pero sucesivos incendios la deterioraron completamente. En 1506 el Papa Julio II colocó la piedra fundamental de una nueva Basílica cuyos planos fueron diseñados por Bramante.
El Papa Julio hizo correr casi tanta tinta a los historiadores como su antecesor Alejandro Borgia quién accediera al trono de San Pedro en ese complicado año 1492 tan recordado con dispar entusiasmo a uno y otro lado del Océano.
Al Papa Alejandro se le reprocha haber faltado al voto de castidad al menos 6 veces (tuvo 6 hijos), aunque es razonable pensar que si no pecó más a menudo es indudable que tuvo una terrible mala suerte. También fueron muy comentados (desfavorablemente) sus posibles incestuosos amores con su hija Lucrecia, algo entreverada sentimentalmente con su hermano César y con una sospecha aficción a los venenos. En fin: una familia que sirvió de inspiración a innumerables teleteatros tropicales.
Si bien el Papa Julio tuvo un vida sentimentalmente hablando discreta, se le reprocha con razón, haber sido un monstruo de egocentrismo. Comenzó por encargarle a Miguel Ángel un suntuoso mausoleo que debía eternizar su memoria. Una vez que éste hubo comprado los mármoles, decidió que solo la Basílica de San Pedro sería suficientemente grandioso para glorificar su memoria.. El veleidoso Santo Padre, que se entretenía en guerrear con los españoles contra los vénetos, y con éstos contra los franceses, también se hacía de tiempo para modificar cada tanto el proyecto de Miguel Ángel para su tumba. Estas indecisiones que se arrastraron a lo largo de muchos lustros, le amargaron la vida al artista quién veía acumularse los mármoles sin poder hincarle diente al trabajo pues, para peor, era continuamente interrumpido por nuevos proyectos del Papa.
En uno de esos interludios pintó la Capilla Sixtina, un trabajo que lo fastidió soberanamente, cosa que es comprensible si se su tranquilidad al viajar piensa que debió pintarla colgado del techo como un murciélago. Aunque también es cierto que lo que a él más le molestaba era el hecho en si de pintar ya que consideraba que la pintura “es la oscuridad” mientras que la escultura “es la luz de la sabiduría “.
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