VATICANO MUSEO
Naturalmente la bóveda está cubierta por los imponentes frescos de Miguel Ángel. Intentar describírselos es tan difícil (e igualmente inútil) como describir un huevo. Hay que verlo y ya está. En cuanto a los relucientes colores japoneses que ostenta, es cuestión de gustos. Yo, personalmente, prefiero la pátina del tiempo por más que se argumente que los colores responden fielmente a los originales. De todos modos el entorno es antiguo por lo cual a mí me da la impresión de una vieja dama pintarrajeada para ocultar su edad. Sobre el muro del fondo
podrán admirar el Juicio Final, pintada de mala gana por Miguel Ángel en 1534. Aretino, quien había intentado extorsionar a M. Ángel para obtener algún cuadro gratis (palabra ésta que no figuraba en el vocabulariode éste), despechado escribió: “…incluso en una casa de mala reputación, la gente apartaría la vista de ese fresco más propio para un cuarto de baño voluptuoso que una capilla” Más tarde Pío rv ordenó a Daniele da Volterra que vistiera a algunos desnudos masculinos (que, conociendo a Miguel Ángel, no debieron de ser demasiado exuberantes). Como resultado de esa operación moralizante, Daniele fue conocido por la posteridad como il Braghettone.
Las SALAS DE RAFAEL tienen el mismo acceso que la Capilla Sixtina y fueron edificados en el siglo XV. Julio II, a instancias de Bramante i, confió la decoración a Rafael de 25 años. De las cuatro salas, la de la Firma es la más hermosa. El propio Rafael aparece en el cuadro de la “Escuela de Atenas “, observando a Bramante disfrazado de Arquímedes.
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