Duomo

duomo

Pintó algunos cuadros excelentes (La Virgen de la Roca, la Gioconda, etc.) y otros bastante inferiores a los de sus contemporáneos. A pesar de ello su fama era enorme también fuera de Italia. La Gioconda generó más posters que Madonna o Marily n Monroe y dio pie a una Giocondoclastia que produjo Giocondas flacas, gordas, libidinosas, tristes, fumando, tejiendo o haciendo gestos pornográficos. En fin. Cuando les toque visitar mañana el Museo de la Galería de los Oficios o, más adelante el Louvre, podrán juzgar por ustedes mismos.
Sobre la fachada norte podrán ver la Porta del la Mandorla, la más elaborada de las que tiene el Duomo. Está flanqueada por dos estatuas de profetas siendo el de la derecha de Donatello, de la época en que aún el diminutivo se correspondía con la edadjuvenil del escultor. Sobre la luneta hay unos mosaicos de la Anunciación realizados sobre diseños de Ghirlandaio. Por encima podrán ver (con esfuerzo) un bajorrelieve de la Asunción por Nanni di Banco.

Bien. Ahora ya están listos para penetrar en el Duomo.
Si Bernini en castigo por sus pecados estuviese en el infierno, seguramente en lugar de asarlo sobre una parrilla, Satanás lo habría condenado a permanecer en Santa María del Fiore sin un triste buril en la mano.

Museo arqueologico nacional

museo arqueologico nacional

La fachada original de Di Cambio fue demolida en 1588 y reemplazada en el siglo XIX por la que ustedes están viendo. Su mayor virtud es no desentonar con el resto, su principal delecto, su absoluta falta de originalidad. Junto a la fachada de di Cambio se solía colgar los famosos “tamburi”, unas cajas redondas donde los ciudadanos dejaban notas anónimas que luego eran estudiadas por los inspectores nocturnos monásticos. En uno de esos tamburi apareció la carta acusando a Leonardo da Vinci (entonces de 24 años) de mantener relaciones “contra natura” con su maestro Verrocchio de 40. Como verán era aquello la institucionalización de la delación, cuya mayor ventaja fue la de preservar los venerables muros de graffitis del tipo de:
Leonardo es un “taly cual” y hace “esto y lo otro con Verrocchio”. Luego de un segundo libelo en parecidos términos, ambos fueron absueltos.
- Y a todo esto ¿qué pasa con Leonardo que no se le ve por ninguna parte? -se preguntarán ustedes que por haber recorrido un par de iglesias ya se creen que conocen Florencia como la palma de su mano.
Lo de Leonardo es un caso como para hacerle agua a la boca al más apático de los analistas. En una época en que los artistas más perezosos pintaban kilómetros y kilómetros de telas o esculpían toneladas de mármol, él trabajaba a un ritmo de tortuga, demostrando una extraña compulsión a no terminar nada de lo que iniciaba y una tendencia a la autodestrucción artística. Por ejemplo dejó inacabados los rostros de Jesús y Judas en la “Ultima Cena” durante doce años. Y sólo se decidió a finalizar la obra cuando ya el fresco había comenzado a descascararse gracias a su innovadora (pero desastrosa) técnica de api icar pintura oleosa sobre la superficie húmeda del muro. Del mismo modo trabajó largos años en un Coloso Ecuestre (el condottiero Sforza), pero nunca se decidía a emprender la fundición de la estatua. Naturalmente cuando los franceses entraron en Milán utilizaron el monumento para sus prácticas de tiro al blanco, destruyéndolo completamente.
Dedicó gran parte de su vida al estudio del vuelo de los pájaros para sus interminables modelos de aparatos volantes que se iban destruyendo cada vez que intentaba hacerlos funcionar.

MUSEO ARQUEOLÓGICO

museo arqueologico

Del fondo del transepto izquierdo se pasa por una pequeña puerta al Claustro de los Muertos. Del lado del Claustro sobre la puerta se puede ver la hermosa “Virgen del saco” de Andrea del Sarto. Lo que viene a demostrar que es mejor pintar despierto que dormido por más ayuda extraterrenal que se tenga.
Saliendo del Claustro, en la esquina de la calle Capponi se encuentra el MUSEO ARQUEOLÓGICO con una interesante colección de arte Etrusco y greco-romano
Pero bueno, seamos lógicos, se supone que en Roma se dedicaron ya a la arqueología y sus derivados, así que en Florencia pueden concentrarse en el Renacimiento dejando de lado al Museo Arqueológico.
Tomando por la vía dei Servi desembocarán frente al ábside del magnífico DUOMO (Santa María del Fiore) proyectado por Arnoldo di Cambio en 1296, y continuado a su muerte por Giotto quien más bien se ocupó del Campanile que del resto de la estructura. A mediados del siglo XV Brunelleschi, tomando como ejem-plo el Panteón romano, la coronó con la magnífica cúpula cons-truida sin estructura de soporte. Rodeando el ábside, hacia la izquierda, recorrerán la parte más antigua del edificio, que sirvió de inspiración al resto. Aún así se notan claramente las dos etapas de su construcción por el diferente juego de las ventanas.
Pasarán por la Puerta de los Canónigos (1400) de Tedesco y D’Ambroglio a quienes se debe también la Porta della Mandorla.
La puerta cercana al Campanile se llama precisamente del Campanile y está decorada con mármoles polícromos.

Calle iglesia

calle iglesia

El Hospital de los Inocentes, fundado en 1421, fue el primer orfelinato de Europa y una placa recuerda el lugar dónde se solía dejar a los pequeños abandonados. La puerta central conduce al Primer Patio donde, a la izquierda en una luneta sobre el pórtico, se aprecia la Anunciación, otra hermosa terracota de Della Robbia. A la derecha se puede pasar a la Galería de los Inocentes. Estos últimos son los que creen que pueden pasar sin pagar la correspondiente entrada.
De todos modos, la galería posee una extraordinaria “Adoración de los Reyes “, pintada por Ghirlandaio expresamente para el Hospital, un primitivo Filippo Lippi, además de otras piezas valiosas.
También da sobre la Plaza, la fachada (1600) de la IGLESIA DE LA ANUNCIACIÓN construida en el siglo V por Michelozzo y lamentablemente algo restaurada de más en épocas posteriores.
Del pórtico se pasa a un porche completamente cubierto con frescos entre los que se destaca una Natividad de Baldovinetti (el más antiguo de todos) y varias obras de Andrea del Sarto, destacándose el excelente “Nacimiento de la Virgen “. El interior es de un barroco recargado. La Capilla de la Virgen guarda una imagen milagrosa que solo se descubre en contadas ocasiones en el año. Según se dice, el pintor, (un tal Bartolomeo) se habría dormido con la pintura a medio terminar. Cuando se despertó el rostro de la virgen estaba completamente terminado. Hay que admitir que el milagro no trascendió del plano religioso al artístico, pero bueno… eso ya sería mucho pedir.

Plaza florencia

plaza florencia

Terminada la visita del Monasterio, con la Biblioteca y el Pequeño Refectorio donde se exhibe una última Cena de Ghirlandaio, salgan a la Plaza y precipítense a buscar algún lugar para comer, pues solo disponen de 15 minutos para esa prosaica tarea…
¡¿Quince minutos?!
Bueno. Veinte, entonces. Porque deberán recordar que en Florencia son muchos los lugares que, en vez de cerrar al mediodía y volver a abrir por la tarde, están abiertos de corrido hasta las 16:00.0 sea que es fundamental aprovechare! tiempo hasta esa hora. Luego, si quieren dilapidar su dinero, podrán merendar por ahí.
Su próxima escala será LA ACADEMIA, instalada desde 1784 en el antiguo Hospital de San Mateo sobre la via Ricasoli a pocos pasos de San Marcos.
Naturalmente, nuevamente me abstendré de detallarles las obras de arte que se exhiben allí, que para eso están los catálogos. Básteles saber que verán allí a su conocido David (esculpido a los 25 años de edad por Miguel Ángel, utilizando un trozo de mármol desechado por otros) igualito a todas las copias que pululan por ahí.
Podrán ver también los esclavos, estatuas que debían integrar el dichoso Mausoleo de Julio II y que Miguel Ángel iba dejando por ahí como Hansel y Gretel las migas de pan. Terminada la visita de la Academia, tomen la via Battisti, que une la Piazza San Marco con la Piazza de la S. S. Annunziata.
La Piazza de la S. S. Annunziata es una preciosa plaza renacentista, diseñada con un criterio humanista, no monumentalista. Es un lugar para ser vivido, no contemplado desde un helicóptero. Esa estatua ecuestre que están viendo es la de Fernando de Médicis (todos los Médicis tienen un aire de familia), última obra -ésta- de Jean Bologne (1608). Las dos fuentes con esos simpáticos monstruitos marinos son de Pietro Tacca (1629). Frente a ustedes (y si no está enfrente, giren y lo estará), verán el Hospital de los Inocentes precedido por un precioso pórtico de Brunelleschi (1421). Los medallones de terracota esmaltada de Andrea della Robbia, entre arco y arco, representan a unos bebés fajados como panqueques. Esa costumbre de inmovilizar a los bebés (que se continuó hasta hace muy poco) -contrariamente a lo que uno pensaría- no les causó, al crecer, más traumas que los que hacen la delicia y subsistencia de los analistas que tratan a las actuales generaciones que se han criado en el libre ejercicio de sus bracitos y piernitas.

Florencia baptisterio

florencia baptisterio

No. Esta vez en lugar de comprar las tentadoras postales del caso, van a tener que recorrer el Monasterio. Claro que no les voy a detallar todo lo que tendrán que visitar allí porque esta es tan solo una guía no la Enciclopedia Británica. De todos modos recorran rápidamente el Claustro de San Antonio y deténganse en el Hospicio de los Peregrinos donde se exhiben muestras de las distintas etapas de la evolución de Fra Angélico. Luego sigan al Lavabo… No. Nada más lejos de mi ánimo que interferir en sus, digamos, hábitos sanitarios… Lo que pasa es que en Florencia (a semejanza de Las Vegas donde hasta en los baños colocan máquinas traga-monedas) el arte invade hasta los lavabos, donde verán pinturas de Fra Bartolomeo y terracotas de la escuela de Della Robbia. De la sala Capitular podrán subir al Primer Piso donde visitarán 44 celdas decoradas por Fra Angélico y sus alumnos, que se conservan intactas. Bueno. No visiten las 44 celdas, pero entren en algunas al menos.
Al final de un corredor están los apartamentos de Savonarola donde se exhiben unas escenas de su ejecución y su retrato pintado por su incondicional FraBartolomeo. Considerando la habitual benevolencia de los retratistas, sumado a la adoración que sentía Fra Bartolomeo por su modelo, real mente Savonarola debió ser feísimo para haber quedado como se le ve.
Podrán ver además una biblia anotada por el fraile así como un volumen de sus sermones.

Ciudad florencia

ciudad florencia

La muerte de Lorenzo y la llegada de Carlos VII de Francia convencieron a los florentinos del acierto de las profecías del fraile, cuya popularidad y poder iban en continuo aumento. El Papa Borgia quien notoriamente no adhería a sus teorías ascéticas y se preocupaba de la adhesión de Savonarola al rey francés lo convocó a Roma.
Diplomáticamente Savonarola le respondió a la invitación papal algo como:
“Marcharé contra vosotros, cardenales y prelados pontificios como contra los paganos. Meteré la llave en la cerradura, abriré el cofrecillo abominable y se escapará de vuestra Roma tal hedor que la gente se asfixiará”.
Sus enemigos instigaron para que demostrara su santidad sometiéndose junto a otro fraile a la prueba de la hoguera. El que permaneciera intacto demostraría su derecho ante Dios.
Savonarola que era fanático pero no idiota, a último momento se echó atrás con lo cual su popularidad bajó varios puntos en las encuestas. Poco tiempo después, el pueblo antojadizo e imprevisible, se cansó de sus prédicas y tras asaltar el Convento de San Marco lo 1 levó a la hoguera frente al Palacio de la Signoría donde, apenas un año antes, se habían elevado las llamas de la quema de las vanidades. Savonarola no pudo demostrar su santidad y murió chamuscado junto a otros dos dominicos, también acusados de herejía, en el año 1498.

Fra Angélico, por lo contrario, era un hombre angelical (como lo indica su sobrenombre ya que en realidad se llamaba Giovanni de Fiesole). Era adorado por todo el mundo gracias a su buen carácter y su humildad. De lo último es prueba que nunca aceptó los altos cargos que se le ofrecieron. De lo primero, un concepto que sus contemporáneos repetían entre signos de admiración:
“¡Nunca se encolerizó con los frailes!”
De lo que se desprende que el ambiente del monasterio no era precisamente bucólico.
Se decía que cada vez que tomaba un pincel primero rezaba una oración y que cada vez que pintaba el crucifijo se ponía a sollozar. A pesar de esos desbordes místicos que debieron de hacerle perder mucho tiempo, pintó muchísimos y excelentes cuadros de los cuales una enorme cantidad se exhibe en el Convento.

Plaza San marcos

plaza san marco

Tras ese muro que ven ahí un joven y ya insoportable Miguel Ángel se hacía romper la nariz por un compañero. Se trata de los jardines que Lorenzo el Magnífico había destinado para sus academias de filosofía y Bellas Artes. Claro que más que una academia, aquello era un lugar de encuentro y experimentación donde cada uno hacía loque se le ocurría. De todos modos sirvió para que Lorenzo descubriera las dotes de un Miguel Ángel en ciernes, aquien, desde entonces protegió y ayudó.
Casi enseguida la vía Cavour desemboca en la Piazza San Marcos donde se levanta la IGLESIA Y CONVENTO DE SAN MARCOS
La Iglesia, de una sola nave del siglo XIII, fue reconstruida muchas veces y finalmente lapidada con una anodina fachada en el 1780. Como verán, en Florencia la más humilde capilla perdida en el último callejón tiene obras de arte dignas de figurar en algún museo. Naturalmente también la Iglesia de San Marco posee obras importantes, pero ustedes hagan de tripas corazón y vayan directamente al CONVENTO que se abre a la derecha.
Las obras del claustro fueron confiadas por Cósimo a Michelozzo quien lo construyó alrededor de 1440.

La fama del convento se basa en la antagónica personalidad de dos de sus más famosos monjes. Fra Giralomo Savonarola y Fra Angélico.
Savonarola era uno de sus seres delirantes que ejercen una fascinación hipnótica sobre su auditorio. Sus sermones que eran verdaderas profecías apocalípticas hacían temblar las multitudes que se apretujaban para escucharlo en Sta. María dei Fiori.
“El sol es purpúreo como sangre roja ¡huid pues vendrá una lluvia de fuego y lava…” ¡Oh Italia! Vendrá un tormento tras otro! La guerra, el hambre, la peste y después de nuevo la guerra!… No habrá bastante sobrevivientes para enterrar los muertos! Habrá tantos en vuestras casas que los sepultureros recorrerán las calles gritando ¿Quién tiene muertos? Y saldréis a su encuentro diciendo “he aquí mi hijo, mi hermano, mi esposo…”
En fin. Lo que se dice un pesimista. Llevaba una vida ascética y condenó públicamente la afición de Lorenzo por las frivolidades, pues según él, cada cuadro o escultura debía aportar un provecho a la gran obra de salvación de las almas. Organizó un ejército de niños inquisidores para la observancia de las buenas costumbres. Estos pequeños monstruos de blanco decidieron luego cuáles serían las obras de arte a destruir en la gran hoguera que organizó para la quema de las vanidades donde se redujeron a cenizas obras únicas del arte y la literatura.

Mapa florencia

mapa florencia

La fachada (algo pesada y monótona) es característica de la edificación civil del renacimiento y fue copiada por tantos edificios neo-renacentistas que al final uno termina (injustamente) por tomarle fastidio. En la planta baja se emplea la piedra rústica, mientras que en los pisos superiores se utiliza la piedra pulida. Las ventanas son gemelas y el conjunto se remata con una importante cornisa.
Aquí vivieron Cósimo, Lorenzo el Magnífico y Catalina. A Lorenzo se le reprocha el haber 1iquidado la anémica democra-cia florentina cuyo disfrute estaba exclusivamente reservada para los miembros de las poderosas corporaciones. Su reconocida tendencia a mezclar alegremente sus intereses bancarios con los del estado creó un precedente que fue imitado por los políticos hasta nuestros días. Por otra parte protegió las artes y a los artistas, en particular a Miguel Ángel por quien, inexplicablemente, sentía gran aprecio. Sobrevivió a una conspiración de sus rivales bancarios los Pozzi y a una revuelta del fraile Savonarola, indignado por su afición a las artes. Sin embargo cuando se sintió morir, quiso que fuese éste quien le suministrara los últimos sacramentos. En fin, un hombre contradictorio. Catalina en cambio es recordada por sus intrigas en la corte de Franciaque lograron enfrentar a católicos y protestantes dando como resultado la sangrienta noche de San Bartolomé. Dios la castigó con un yerno protestante, el futuro Enrique IV a quien odió con toda su alma, y con un marido edípico que la engañaba con una Diana de Poitiers que había ya sido amante de su padre. Era pequeña, muy gorda (y quizás por eso) vestía siempre de negro. Como Lorenzo, también ella protegió a los artistas y. según se dice, también a un tal M. Rene, perfumista y ducho en venenos.
Tuvo tres hijos, sucesivos reyes de Francia (uno se paseaba vestido de mujer por el Lou vre y otro murió envenenado) a los que manejó a su antojo. También tuvo una hija algo liviana de cascos lo cual se justifica si se recuerda que Enrique IV olía a chivo y la llenó de bastardos y amantes. Enrique IV le legó a la posteridad dos frases famosas:
“París bien vale una misa”, cuando se convirtió al catolicismo, y “Estoy herido, pero no es nada “, luego de ser apuñalado por Ravaillac, pocos segundos antes de morir.
A esta altura es mi triste deber informarles que si desean cumplir con el itinerario previsto para hoy, más vale que, con el dinero que se ahorren por no entrar al Palacio, se compren una postal con el magnífico “Viaje de los Reyes Magos” de Benozzo Gozzoli que se exhibe adentro, y apresuren sus pasos por la vía Cavour.

Florencia vuelos

florencia vuelos

Al final del transepto derecho, el tabernáculo es de Settignano. Por el transepto izquierdo se accede a la Vieja Sacristía cubierta por una cúpula semiesférica de Brunelleschi. Los medallones de las lunetas y de los tímpanos son obra de Donatello. El sarcófago absurdamente colocado debajo de una mesa es de Andrea Cavalcanti (no los restos sino la cobertura). Las puertas de bronce son de Donatello. El magnífico sarcófago de Juan de Médicis tras una reja, es obra de Verrocchio (1472). De la Sacristía se pasa a la capilla Martelli con una Anunciación del fogoso Fray Lippi sobre el altar. De aquí una escalera lleva a la Biblioteca Lorenciana con manuscritos y códices recolectados por Cósimo y Lorenzo el Magnífico.
El vestíbulo es una curiosa concepción teatral de Miguel Ángel. Aunque estaba proyectado para contener las tumbas de seis de los Medici, en 14 años sólo terminó dos (el del hijo y sobrino respectivamente del asesinado Giuliano). Aparentemente ninguna de las dos estatuas intentaba parecerse al original sino que obedecían a una concepción simbólica. De todos modos es interesante notar la evolución del artista de una obra a la otra, así como su tendencia a obviar los últimos retoques. La virgen y el niño debían formar parte de un tercer sepulcro. El Palacio MEDICI RICCARDI, que se eleva formando cruz con la Iglesia en la intersección de la vía Cavour y la vía de Pucci, fue construido por orden de Cósimo, por Michelozzi, en el 1444.

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