Santa maria novella
Olvidando la fachada, penetren en la lglesia proyectada por Arnolfo di Cambio a fines del siglo XIII. El espacio interiores imponente, aunque, como es habitual en Toscana la dimensión dominante es la longitud, no la altura. Está organizada como es usual en las iglesias franciscanas en forma de T, con 3 naves de las cuales la central tiene 117 metros de largo y 19de ancho. Catorce pilares octogonales sostienen la carpintería del techo que di Cambio ha dejado a la vista adecuándose al espíritu de los franciscanos y su prédica de la pobreza. Lamentablemente siendo ésta una Iglesia y no un museo, no los puedo remitir al catálogo. Así que me limitará a detallarles algunas de las obras más importantes que aloja. Ustedes se podrán entretener en reconocer a cuáles me refiero. Lyi la nave hay un hermoso pulpito de Benedetto de Maiano (1480) con bajorrelieves que narran la historia de San Francisco.
A la derecha sobre el primer pilar verán la Virgen de la leche, de Antonio Rosselino y enfrente la tumba donde Miguel Ángel se debe estar revolviendo, comprensiblemente descontento con el monumento que Vasari y sus alumnos le erigieron, más preocupados por obvias referencias alegóricas que por valores plásticos.
Entre el 2o y 3er. altar verán dónde NO está el Dante. A pesar de interminables gestiones, el pueblo de Ravena se niega a devolver los restos del poeta que murió allí.
En cambio entre el 4o y el 5o se encuentra la tumba poco lograda de Niccolo Machiavelli. Más allá verán un buen fresco de Doménico Veneziano seguido por el excelente tabernáculo de la Anunciación de Donatello. Pasando la puerta que lleva al Claustro verán la tumba de Leonardo Bruni, realizada por Bernardo Rossellino (mediados del siglo XV).
Luego viene la tumba de Rossini quien por empeñarse a morir en el siglo XIX se condenó a una tumba de esa época.
Al fondo del transepto derecho, la Capilla Baroncelli está adornada de frescos a Taddeo Gaddi (1332). La Coronación de la Virgen sobre el altar es obra de Giotto. Saliendo de la capilla, a la izquierda un corredor lleva a la Capilla Medici construida por Michelozzo en 1434. Sobre el altar verán una terracota de Andrea della Robbia. Regresen a la iglesia y visiten las capillas a lo largo del transepto, en particular la 4a., la 5a. y la Mayor. La 4a. Capilla (familia Peruzzi) está adornada con los frescos del Giotto que reproducen escenas de la vida de San Juan Bautista. Es interesante compararlos con los que se exhiben en la 5a. Capilla (familia Bardi) de época posterior, que demuestran la evolución del arte de Giotto.
Piazza Santa Croce
Muy bien. Ahora, descansados, con renovadas energías están casi irreconocibles… Incluso apenas si cojean algo… Así que tomen a la izquierda por la Vía Ghibellinay en un par de cuadras se encontrarán en la Piazza Santa Croce. Como verán es una Plaza algo desproporcionada lo que se explica por el hecho deque en el siglo XV se realizaban allí torneos. En alguno incluso intervino Giuliano de Medici intentando emular a César Borgia quien a su vez lo hacía en, Roma. También se reunían allí las grandes Asambleas Populares y por último los franciscanos también atraían su público.
No ayudaa realzar la Plaza una deslucida estatua del Dante en su centro. En cambio las fachadas del Palacio Serristori (con una fuente renacentista frente a ella) y el Palacio Antella (con decoraciones de San Giovanni), ambas del siglo XVI, conforman un adecuado marco. Naturalmente aquello frente a ustedes es la Iglesia de Santa Croce de los hermanos franciscanos. Ahora, antes de que se les ocurra extasiarse ante la admirable fachada estilo toscano, es mi deber informarles que ésta (la fachada), no es ni admirable ni toscana. Es a lo sumo un neo-toscano hecho en el siglo XIX inspirado (mal) en el estilo de iglesias como Sta. María Novel la que ya visitaron.
BADIA
Una vez en la calle, sanos y salvos de la justa ira de los cuidadores del Bargello, crucen la calle para visitar la BADIA, una iglesia del siglo XIII completamente modificada en el siglo XVII, habiéndosele cambiado, incluso, la orientación. El ábside, que tiene un logrado portal sobre la calle Proconsolo es de Benedetto da Rovenzano (1495). De allí se pasa a un vestíbulo, siguiendo a un claustro de donde una puerta conduce a la Iglesia. La decoración barroca es bastante poco emocionante, aunque no logra aplastar algunas obras de arte valiosas como por ejemplo “La Virgen ante San Bernardo” de Filippino Lippi y laTumba del marqués de Toscana de Mino da Fiesole.
Bien. Si ustedes salieron del hotel (como espero que lo hayan hecho) a las 8 de la mañana, ya llevan unas ocho horas y media recorriendo sin parar la ciudad. En consecuencia me temo que si en este momento les hicieran un análisis de sangre, sus glóbulos rojos tendrían un color blanco-verdoso y la consistencia del mármol. Por lo demás también me atrevo a suponer que ya tienen tal ensalada de obras en la cabeza que a duras penas podrán distinguir un Donatello de un Walt Disney. O sea que pienso que lo mejor será que se tomen un pequeño descanso, y tal vez un ligero refrigerio. En fin, miren los árboles, los pájaros o el cielo… cualquier cosa menos una iglesia o un museo. Luego, digamos dentro de una hora, los espero aquí mismo para terminar el recorrido del día con la Iglesia de SANTA CROCE.
Museo nacional de florencia
Luego de observar el hermoso patio (donde solía levantarse el patíbulo) y la estupenda escalinata, precipítense a la sala de Miguel Ángel. De allí, sin dejar de correr, pasen por la Primera sala, hasta la Capilla de Podestá donde los condenados a muerte solían pasar la noche rezando y/o observando los frescos del Paraíso y el Infierno, un tema muy adecuado a la ocasión. Cuando la peste de 1630, dentro de unacuriosa medida sanitaria que probablemente no tuvo mucho éxito, fueron cubiertos de cal. Más tarde en 1839 se trató de restaurar los frescos con igual pocasuerte. Algunas opiniones maliciosas (probablemente gente a quien Giotto hizo víctima de sus bromas idiotas) le atribuyen la paternidad de los frescos.
Tratando de trotar sin detenerse, pasen por la Loggia que abre sobje el patio, viendo de paso el Mercurio de Giambologna. De allí pasarán a la Gran Sala del Consejo General con importantísimas piezas de Ghiberti, Brunelleschi y Donatello (verán un gracioso bronce de un David algo equívoco con una especie de capelina sobre la cabeza).
En el segundo Piso, se hallan las obras de Benvenuto Cellini, un picaro, inmoral y genial al estilo del poeta francés Francois Villon. Se asemeja a éste por su carácter violento y pendenciero, su afición a las putas y su falta de escrúpulos en aprovecharse de ellas. Fue perseguido porelasesinatode un notario (Villon por el de un fraile). Lo que lo llevó finalmente a la celda de Sant’Angelo, sin embargo, fue el robo de unas joyas que debía utilizar para una corona papal. Villon por su lado debió purgar el robo del oro del Colegio de Teología.
Lo que diferencia a ambos es que Villon escribía muy bien y nunca intentó cincelar. En cambio Cellini que fue un escultor excepcional se puso a escribir (bastante desastrosamente) su autobiografía.
En los 8 minutos que les restan atraviesen corriendo la sala de Andrea della Robbia (no hay demasiado) deténganse a respiraren la de Verrocchio y salgan atravesando la sala de la Chimenea, perseguidos por los porteros del Museo que se quieren ir a sus casas.
IL BARGELLO
IL BARGELLO simboliza las vicisitudes políticas y sociales que sacudieron a Florencia a partir del año 1250, cuando las corporaciones enfrentaron con éxito a los señores feudales, asegurándose su espacio político. Con tal motivo, hicieron construir el Bargello, edificio que debía servir de residencia al “Capitán del Pueblo “, nombrado para velar por el cumplimiento de los privilegios arrancados a los nobles. De ahí el carácter severo, casi amenazante, de la sobria fachada sobre la vía del Proconsolo, cuya construcción se remonta al año 1260. Veinte años más tarde se construyó la parte posterior y el pórtico que cierra el patio.
Pero pasaron los años y ese nuevo sector se escindió en un proletariado artesanal con cada vez menos derechos y en una enriquecida clase burguesa compuesta por mercaderes y banqueros.
Las nuevas construcciones de 1320 en adelante (los pisos superiores levantados sobre el pórtico, la gran sala abovedada y la escalinata del patio) ya responden a esa situación. No era una clase en lucha, sino una clase asentada, sofisticada y ostentosamente enriquecida. Ya no se alojaba allí el Capitán del Pueblo sino el Podestá, cuyos blasones adornan muros y escalera.
En el siglo XVI fue la sede de la Capitanía de Justicia (Bargello) y parcialmente convertido en prisión.
Actualmente aloja al Museo Nacional, así que siendo las 15:30 ustedes aún tienen una media hora para recorrerla en todo el sentido etimológico de la palabra.
Piazza San Giovanni en Florencia
Dejando la Piazza San Giovanni retornen a la Piazza del Duomo y tomen la vía del Proconsolo que sale a su derecha frente al transepto sur de la Catedral. Pasarán por la pequeña plaza de Sta. María del Campo con la Iglesia del mismo nombre, famosa porque no tiene ninguna obra de arte para visitar.
Siguiendo, en la esquina con el Borgodegli Albizi se levanta il Palazzo Non Finito, comenzado en el siglo XVI y enfrente Palacio Pazzi Quartesi construido según un diseño de Brunelleschi. Tomen a la derecha esta calle que cambia su
nombre por V ía del Corso (por las carreras de caballo que se llevaban acabo porella). Pocos metros más adelante tornen a la izquierda por una callecita que pasa bajo un jareo para llegar a la calle Dante donde una desgraciada reconstrucción del siglo XIX trata de representar la casa de Dante que probablemente ni siquiera estuviera exactamente en ese lugar. Pero bueno: fue un esfuerzo meritorio aunque vano: échenle una ojeada condescendiente y regresen a la Vía Proconsolo, continuando su camino (a la derecha, claro, sino quieren regresar al Duomo).
Casi enseguida verán a su derecha la Iglesia de la Badia y a su izquierda el Palacio del Bargello.
Ciudad florencia
La Puerta del Sur, de bronce, fue ejecutado por Andrea Pisano (1330) en un estilo gótico que y a demuestra la influencia de las obras renacentistas del Giotto.
Se narran escenas de la vida de San Juan y debajo se muestran las 8 virtudes cristianas. Los montantes con diseño de flores, pájaros y follaje pertenecen a Vittorio Ghiberti, hijo del famoso Lorenzo.
La Puerta Norte (1403-1424) es la primera encomendada a Ghiberti, luego de un concurso donde compitió nada menos que contra Donatello, Brunelleschi y Jacopo della Quercia. En 28 bajorrelieves se muestran escenasde la vida de Cristo donde más allá del realismo de los personajes se mantiene la rítmica gótica. Tal vez gracias a la ayuda de Donatello y de Paolo Ucello, esta puerta es, en muchos sentidos, una obra más acabadaque su hermana más afortunada la ya mencionada del Paraíso. Esta la del este, es llamada así por Miguel Ángel en un arranque de generosidad habría dicho que era digna de ser la Puerta del Paraíso. Fue comenzada un año después de terminada la primera con la colaboración de Michelozzo y Benozzo Gozzoli, aunque aquí es más patente la influencia de Donatello en los efectos de perspectiva. En 10 paneles de bronce dorado Ghiberti narra otros tantos episodios del Viejo Testamento. En los montantes se representan pequeñas estatuas de profetas y sibilas separadas entre sí por retratos de los cuales la 4a a la izquierda contando desde arriba, es un autorretrato del artista.
Durante la 2a Guerra Mundial las puertas fueron removidas y guardadas en un lugar seguro. Antes de volverlas a su lugar, se decidió limpiarlas para devolverles su brillo original. Esta operación dio más que hablar que el maquillaje de la Capilla Sixtina, a tal punto que se realizó un plebiscito para decidir a favor o en contra, de la remoción de la pátina.
Los domingos al mediodía el Batisterio se olvida de que es un divo del turismo mundial y vuelve a sus humildes funciones para seguir bautizando a cuanto florentino se precie de serlo, desde Dante en adelante.
Turismo Florencia
La colocación de los mosaicos comenzó en el año 1225 por Jacobo di Francesco y luego se siguió a lo largo del siglo. Alrededor del Juicio Final se desarrolla la historia de los testamentos, comenzando a la derecha de Jesús con la Creación, Adán y Eva, etc. A la derecha del altar podrán ver la tumba del antipapa Juan XXIII. Se trata de una de esas obras de arte que se destacan aún en la producción de los artistas más parejos
en calidad como lo fue Donatello. La estatua de “La fe” en cambio pertenece a Michelozzo. Otra obra maestra del mismo Donatello que se exhibe en el Batisterio, es la Magdalena, tallada en madera. A la izquierda del altar verán la tumba del Obispo Ranieri del siglo XII, mientras que el altar de lacapilla es una reconstrucción. Finalmente el candelabro con forma de ángel es de Agostino di Jacopo del 1320.
Ahora, es indudable que la fama del Battisterio se basa en sus puertas, de las cuales la del PARAÍSO pertenece al selecto grupo de obras de arte que (junto al David, el Moisés, la Ultima Cena y la Gioconda) han ingresado en la cultura pop. Y al igual que los nombrados figura en remeras, posavasos y sirve de lustre cultural a latas de aceite, etc. etc.
Baptisterio
Antes de seguir al Batisterio, me gustaría informarles que la vista desde la cumbre del Campanile es sencillamente…
Perdón. No dije nada.
EL BATTISTERIO es un monumento románico del Siglo XI, de planta octogonal
que se ensambla maravillosa (y algo inexplicablemente) con los volúmenes del Duomo y el Campanile. Naturalmente, el mismo estilo de decoración en mármoles blancos y verdosos y figuras geométricas contribuye a esa unidad espacial. Comenzándola visita por el interior, lo primero que llama la atención es el increíble trabajo de mosaicos que cubre la cúpula. Eso, siempre y cuando su llegada coincida con esa media hora en la que la luz natural permite apreciarlos.
Si no, lo que llama la atención es no ver nada, ante lo cual quedan dos opciones.
1) Esperar que no haya gente en el Battisterio (cosa imposible) o al menos que no sea mucha. Luego pagar para hacer iluminar la cúpula En ese caso observen los mosaicos en lugar de perder el tiempo echando miradas de odio a los que se aprovechan de su generoso gesto para disfrutar de los mosaicos gratis.
2) Esperar pacientemente que aparezca alguien quien, aburrido de esperar que aparezca alguien, quien aburrido de esperar… y así sucesivamente, decida pagar para hacer iluminar la cúpula. En ese caso, haciendo caso omiso de sus miradas de rencor, observen rápidamente los mosaicos del techo, disfrutando de su involuntaria generosidad.
En un caso o en el otro podrán apreciar las dos tendencias del mosaico florentino: el autóctono influido por Cimabue y el de origen bizantino.
Florencia
Según sus contemporáneos, Giotto poseía un par de virtudes (entre los que se cuenta su detallismo y profesionalismo) y algún molesto defecto.
Su virtud principal, seguramente, fue el de ser el adelantado del Renacimiento italiano. A lo que debe haber contribuido no sólo por su visión renovadora del arte sino por haber establecido condiciones de trabajo sumamente ventajosas.
Nació pobre y murió rico, lo cual es un ejemplo más atractivo para emular que el de aquellos famélicos y tuberculosos pintores de fines de siglo pasado.
Su gran defecto consistía en un insoportable sentido del humor, el que le llevó, por ejemplo, a estropear un cuadro de Cimabue, pintando una mosca sobre la nariz de uno de los personajes. Otra de sus gracias lo llevó ante los magistrados, demandado por un hombre que le había encargado un escudo de armas. Giotto tomando el pedido al pie de la letra le estropeó el escudo pintándole encima una serie de armas.
En fin. Que si alguien merecía que le rompieran la nariz como a Miguel Ángel, era sin duda Giotto.
Los relieves que adornan la base de la torre son obra de Andrea Pisano realizados sobre diseños de Giotto (la “Agricultura” o la encantadora “Borrachera de Noé”), de Orcagna y Lucca della Robbia.
En los nichos que se observan en el nivel que (dividiendo la torre en cuatro sectores) se podría llamar el primero, había originalmente estatuas de santos, profetas y sibilas realizados por Donatello y Nanni de Bartolo.
Hoy en día, amenazados por la polución, fueron guardados en el Museo de las Obras del Duomo, que ustedes podrán visitar si les alcanza el tiempo, (aunque, más bien sospecho, que no).
De todas formas podrán reconocer el Museo porque tiene un busto de Cósimo I sobre el portal. Si por uno de esos avatares de la vida ustedes no supieran como era Cósimo I, les bastará con leer el cartel que dice “Museo de las Obras del Duomo ” en un edificio que se levanta frente al ábside de la Catedral.














