IGLESIA DEL CARMINE

La calle que bordea la PIAZZA DEL SANTO SPIRITO al sur se continúa por la Vía dell’Orto que desemboca a su vez en la Piazza del Carmine.
LA IGLESIA DEL CARMINE, del siglo XIII fue completamente destruida por el fuego en 1771. A continuación, el mismo chambón Ruggieri que amplió el Palazzo Pitti, se dedicó a su reconstrucción con idéntico mal gusto. Felizmente se salvaron del fuego y de Ruggieri, la sacristía, la Capilla Francacci y la Capilla Corsini. El resto es silencio. La Capilla Brancacci presenta la famosa serie de frescos de Masaccio y Masolino (1424-1427). Masolino, maestro de Masaccio, aún conserva muchos rasgos de la concepción artística medieval en su pintura. Trata al cuerpo humano con una indecisión pudorosa y no ahonda en la perspectiva. Aún así, personalmente, a mí me gusta más su Adán y Eva que la de Massaccio también expuesta en la capilla. La diferencia de una a otra dice más del cambio de óptica del renacimiento que todo un aburrido tratado de pintura tratando de explicar el fenómeno.
A Filippino Lippi le tocó el viaje de arena gruesa de completar la decoración de la capilla luego de la temprana muerte de Masaccio. Hizo lo que pudo para no interferir con lo que ya estaba hecho de modo que sus frescos tienen un tono curiosamente impersonal.
Bien. Ahora si, pueden ya decir que conocen algo de Florencia. Así que crucen el Amo, por ejemplo por el Ponte alia Carraia que desemboca en la Piazza Goldoni.
Por allí cerca está el hotel donde el genial músico Berlioz recibió una carta de su futura suegra Meme. Moke, anunciándole el próximo enlace de su (de él) amada Camila con el fabricante de pianos Pleyel. Desesperado el compositor decide matarlos a ambos (curiosamente no a la suegra). Pero no en cualquier lado sino (romántico al fin) en el propio escenario de la afrenta, o sea en el lecho conyugal. Para conseguir acceso a un lugar tan poco público no encuentra medio más práctico que disfrazarse de mucama. Por lo tanto va a una modista y se hace vestir de mujer. Lo que viene a demostrar que si él pensaba que lo iban a contratar tan fácilmente de sirvienta entonces conseguir servicio doméstico ha sido siempre un problema.
Claro que finalmente no lleva acabo su descabellado plan. Ya sea porque vestido de mujer encontró un nuevo vuelco en su vida, ya porque luego de intentar infructuosamente ahogarse, superó el trance con la ayuda del tiempo y una tal Harriet Smithson con quien se casó.
De allí salen dos calles paralelas. La de la derecha es la vía del Moro, la de la izquierda no me acuerdo, pero es la que los llevará a la Piazza Sta. María Novella. De allí con los ojos cerrados podrán llegar a su hotel.
Entren (disimulando su absoluto agotamiento tras una sonrisa de éxtasis) diciéndole a los dueños de casa: bello, bello, bello… bellísimo… tutto.
Luego desplómense en la cama. A la mañana siguiente acuérdese de anotar que soñó que Miguel Ángel, a martillazos, lo metía en el Mausoleo de Julio II. Puede ser un aporte interesante para el analista de su señora.
Hagan las valijas, paguen su cuenta despídanse cariñosamente (a pesar de la cuenta) de los dueños de la Pensione y ¡Addío Firenze!

San Miniato

El mosaico del ábside (La Virgen, Cristo y San Miniato) es de 1297. La iluminación a través de las planchas de alabastro es muy sugerente. Sugiere, en efecto, que ustedes deberían haber venido de mañana cuando la luz penetra a través de el las iluminando la Iglesia con una luz amarillenta.
A la izquierda miren la pintura de… Perdón. Está bien. Ni una palabra más de pintura. Pero ya que están aunque sea de pasada, vean la Capilla de San Jacobo, donde se unen agradablemente la arquitectura, la pintura y la escultura. En la bóveda hay 5 medallones de Luca della Robbia, la tumba es de Rossellini y los ángeles volando de Pollaiolo.
La torre al costado de la Iglesia jugó un rol importante en la defensa de Florencia durante el sitio de 1529 cuando el Papa Clemente VII (un Medici) atacó la ciudad para restablecer el dominio de los suyos allí.
Miguel Ángel dirigió la construcción de las fortificaciones e hizo colocar dos cañones sobre la torre que resultaron muy efectivos. La torre que simbólicamente no fue restaurada aún muestra las marcas del ataque enemigo.
Bien. Dejen la Plaza y regresen lentamente bordeando el Amo y disfrutando de las vistas que se ofrecen sobre la ciudad que se extiende en la orilla opuesta.
Frente al Ponte di S. Trinitá sale la vía Presto di San Martino que pasando por el costado de la Iglesia de Santo Spirito… Perdón. Dije “pasando” ¿no?… los lleva a la Piazza de Santo Spirito donde se realiza una feria todos los días.
¿Que no hay ninguna feria? Y bueno. Será más temprano. De todos modos ya que están aquí échenle una miraditaa esta Iglesia comenzada en 1436 por Brunelleschi.constituyendo uno de los ejemplos clásicos de arquitectura religiosa temprana del renacimiento. La mayoría de los altares son de un estilo recargado que no condicen con la simplicidad de la concepción de Brunelleschi. De todos modos en el transepto derecho hay una hermosa Virgen de Filipino Lippi.
Para terminar su visita a Florencia háganme el gusto de pasar por la Iglesia del Carmine que, les juro, les queda de paso hacia el Hotel.

Florencia

Tal vez en lugar de una visión general prefieran pararse tan solo ante las obras más glamorosas que se exhiban. En ese caso sigan a uno de esos guías (guías humanos) que cual Moisés bajando de la Montaña conducen a su grey de turistas ante las obras Elegidas con mayúscula.
Quizás prefieran completar su conocimiento del Renacimiento florentino hasta la perfección, dedicándose únicamente a las obras de ese período. O puede ser que hayan llegado a un grado de saturación tal que simplemente tengan que eludir a los renacentistas de Florencia como una medida de salubridad.
Luego de seguir cualquiera de estos criterios salgan del Palazzo Pitti con la sensación del deber cumplido.
Caminen hacia el Amo sintiendo en cada poro la dicha de estar rodeados de aire, sol, árboles o pájaros, pero definitivamente ni un solo cuadro ni la más solitaria de las estatuas.
Al llegar al río tomen hacia la derecha por el Lungarno. Dejarán de lado el Ponte alle Grazie para, algunas cuadras más adelante, llegar a la Piazza Poggi que se comunica con la Piazzale Michelangiolo. Desde la terraza de esta última se disfruta de una de las vistas panorámicas más espectaculares de Florencia.
En un conjunto poco logrado se mezclan allí copias en bronce de las figuras alegóricas de la Capilla Medici con aún otro David. Decididamente Miguel Ángel no merecía esto.
Más arriba se levanta la Iglesia de SAN MINIATO AL MONTE, uno de los raros ejemplos de arquitectura románica en Florencia. Fue construida a partir del siglo XI y conserva intacta su fachada original en paños de marmol blanco y verduzco que recuerdan al Battisterio. El interior está organizado en tres naves con un simpático techado con vigas de madera pintadas y a la vista en un esquema que ustedes ya vieron en Santa Croce, pero que, dadas las reducidas dimensiones de San Miniato, queda aún más agradable.

Palacio Pitti

Los jardines de Boboli se extienden detrás del Palacio. Se trata del típico diseño de jardinería a la italiana (1550), en terrazas con grutas, fuentes, avenidas de cipreses y todo lo demás.
Se pueden recorrer los jardines de Boboli, el Museo de Arte Moderno, el Museo de Platería, los Apartamentos Reales y fundamentalmente la Galería Palatina.
A partir de 1550, la frondosa vegetación que crecía detrás del Palacio fue encorsetada en largos paseos y domesticada en forma de las típicas terrazas de la jardinería italiana. Para los que no son adictos a losjardines de ese estilo, igual vale lapena llegar hasta el Belvedere por la vista que se obtiene sobre la ciudad.
Frente a la entrada, a la izquierda del Palacio, está la gruta de Buontalenti (en esa época un jardín sin gruta no era un jardín) con la Venus de Jean Bologne (que así se llamaba también a Gianbologna). La avenida de los cipreses lleva hasta un laguito con una isla en el centro plantada de naranjos. En fin…
La Galería de Arte Moderno fue fundado en 1860 y es de interés exclusivo para los fanáticos del arte moderno y los interesados en el arte del siglo pasado. Para desestimular aún a éstos, la galería se ubica en el 2o Piso.
El Museo de la Platería en la Planta Baja suele estar cerrada, no sé porqué. De todos modo» se exhibe allí una colección de porcelanas, tapicería, etc.
Los apartamentos Reales suelen también estar cerrados. Tampoco está muy claro porqué.. De todos modos se accede aeste sector (muy ocasionalmente) desde la Sala Venus de la Galería Palatina. Se visitan el Comedor, el Dormitorio, la sala de Trono, la de las Pelucas, y las Salas Verde, Azul, Amarillo y Blanco. En algunas de estas habitaciones se exhiben interesantes tapices (por ejemplo la serie de la Cacería de Luis XV). En otras se pueden apreciar los retratos de los Medici pintados por Sustermans. También hay hermosas arañas y valiosas piezas de mobiliario de distintas épocas.
De todos modos en el Palacio Pitti lo que interesa por encima de todo está expuesto en la Galería PALATINA, así que compren el catálogo y entérense.
Luego hagan lo que les parezca. Por ejemplo el ijan una obra que les interese (¿tal vez la Virgen de la Silla de Rafael?) y quédense contemplándola dos horas sin moverse, después abandonen el Museo sin mirar más nada.
Otra opción podría ser recorrer todo el Museo sin dejar ni un rincón sin visitar. Pero eso sí, sin detenerse ante nada.

PONTE VECCHIO

Luego diríjanse al Amo y crucen por el PONTE VECCHIO, otro de los grandes atractivos turísticos de la ciudad. El puente actual fue construido por Neri de Fioravante en 1345 en el lugar de otro al que se llevó la corriente. Si deseas ofertas de hoteles para hospedarte te recomendamos estos.
Desde su origen sirvió para la venta de joyas y trabajos de orfebrería. O sea que es un lugar sumamente peligroso. Si tuvo la precaución de esconder su tarjeta de crédito en su zapato en un descuido de su señora, saque su billetera y mirando el porta-tarjetero vacío, digacon la voz más convincente posible:
- ¡Qué macana! ¿Sabes que me olvidé la tarjeta de crédito en el hotel? Luego, siga rápidamente a través del puente hasta la otra orilla.
La Vía Guicciardini los llevará en pocas cuadras al PALACIO PITTI, un edificio decididamente poco gracioso en su aspecto.
Originalmente consistía solo de la parte central, construida por orden de Luca Pitti en 1485 sobre proyectos de Brunelleschi. En ese momento sólo habían tres portales en aro y siete ventanas en los pisos superiores. Pero antes de haberse terminado las obras, Pitti fue involucrado en un atentado contra Pedro de Mediéis, de modo que sus bienes fueron confiscados. En 1549 lo adquirió Eleonora de Toledo, quien en un acto que no le va a agradecer la posteridad, le encargó la continuación de las obras a Ammannati (el del Biancone, como llaman los florentinos al Neptuno de la fuente). Este cerró las arcadas laterales, insertó algunas ventanas y le adosó las dos alas que cierran el patio. Sin embargo el que más colaboró para reducir el edificio a esa cosa aburrida que ustedes ven, fue Ruggieri quien en 1764 amplió la Planta Baja y el Primer Piso.
Aparte de las críticas que merece el edificio desde el punto de vista arquitectónico, hay que reconocer que es indispensable visitarlo por su contenido.

PALAZZO DEGLI

Arrastrando su frustración salgan del Palazzo y diríjanse al vecino PALAZZO DEGLI UFFIZI, construido para las oficinas gubernamentales por orden de Cósimo I. Los trabajos fueron comenzados por Vasari pero continuados por Parigi y Buontalenti quien construyó allí el Teatro de los Medici, donde se representaban piezas musicales.
La Galería posee todas las virtudes que para mí debe poseer un Museo que se precie: una rara coherencia, un nivel absolutamente insuperable y un entorno ideal para lo que se exhibe.
La coherencia se debe a que el origen de la colección se debe a Cósimo el Viejo, un conocedor del arte con un buen olfato para lo que iba adquiriendo. Lo mismo cabe decir de Lorenzo y Cósimo I quienes fueron los que más contribuyeron a completar el acerbo del Museo. Francisco I, hijo de este último fue el que cerró la Logia superior para la Galería de las esculturas.
Luego se agregaron más salas y se construyó la tribuna octogonal. Bajo Fernando I se agregaron aún más salas y el Museo comenzó a recargarse de obras. Una enfermedad funesta del que adolecen muchas galerías.
Con buen criterio, antes de convertirlo en un supermercado de obras de arte, parte de la colección se distribuyó entre el Museo Etrusco, el Bargallo y otras galerías.
Siendo que las obras más importantes de la colección pertenecen al período renacentista, es natural que no tengan ese aire de ” ¿qué estoy haciendo aquí?” de, por ejemplo, un sarcófago egipcio en las salas del Louvre. Máxime que, muchas de las piezas que se exponen, están allí prácticamente desde que vieron la luz.
En cuanto al nivel de excelencia de las obras, basta leer el catálogo (osea, ¡cómprenlo!)para quedar con la boca abierta.
Recorran todo y cuando su hambre supere su sed de cultura, salgan de la Galería y coman su repetido menú turístico del día.

Turismo florencia

La sala de Lys también tiene un magnífico techo dorado, que al igual que la puerta de mármol y pórfido es obra de da Maiano. Desde las ventanas se puede ver la Catedral, Orsanmichele el Bargello y, a lo lejos, Fiesole.
De aquí se pasa al Guardarropa con interesantes cartas geográficas pintadas por Ignazio Danti en el 1570. Al fondo de la sala en la esquina derecha un pasaje da acceso a una terracita de donde se puede apreciar la parte más antigua del Palacio y la torre. A la derecha verán una escalera secreta construida por el Duque de Atenas, porque nunca se sabe. Una opinión compartida por Cosme I quien había hecho construir el pequeño enrejado que se ve más allí para poder espiar lo que sucedía en el salón de los Quinientos.
De la sala de Lys una escalera lleva a “Ballatoio” de donde se disfruta de un panorama incomparable de la ciudad… Incomparable, porque en realidad no se puede comparar con el que ustedes obtendrán una vez que hayan subido a la torre.
Bueno. Eso fue una grosería que yo no me esperaba. Después de todo cuando vuelvan del viaje serán ustedes los que pasen vergüenza cuando, al pasar su video, algún amigo les diga:
- ¿Qué les pasó? ¿Se quedaron sin película al llegar arriba de todo?
Y cuando ustedes, tartamudeando apabullados, traten de explicarle lo de la ampollita y el esguince, él, mirándolos con asombro desde el Olimpo de los turistas elegidos, les dirá: – “O sea que ni siquiera vieron la celda donde estuvo encerrado Cósimo el Viejo y luego Savonarola, ambos condenados a muerte? Pero entonces es como si ustedes NUNCA hubiesen estado en Florencia“.

Paseo Florencia

“La virtud triunfante ” en el nicho del fondo es otro trozo del gigantesco rompecabezas del Mausoleo de Julio II que Miguel Ángel desparramó urbi et orbi. Del salón se pasa a Studiolo de Francisco I donde éste se dedicaba a la alquimia, una tarea para la que tenía, al parecer, más condiciones que para el gobierno. Si buscas viajes baratos para conocer este increible pais aqui puedes encontrar.  La alquimia en general, y en particular la quimera de convertir en oro cualquier metal, fue un deporte que se prolongó más allá de la Edad Media bien entrado el Renacimiento.
Un par de escalones llevan a los apartamentos de León X, y de allí una escalera sube al segundo piso. Desde el balcón tendrán una magnífica vista del conjunto de la sala dei Cinquecento. A la derecha se pasa al salón de los elementos y por un corredor a los apartamentos de Eleonora de Toledo, mujer de Francisco I. La primera sala llamada Verde por obvios motivos conduce a su izquierda a un pequeño gabinete de Estudio. Por la derecha se pasa a la Capilla que tiene pinturas del Bronzino sobre el techo que hacen pensar que éste había observado las de Miguel Ángel con algo más que interés. Contra la pared, una Virgen de Botticelli.

Las siguientes salas fueron pintadas por Stradano y se conocen con el nombre del tema tratado por el pintor en cada una de ellas. La Sala de las Sabinas estaba reservada a las damas de la corte. Entre otros tiene una Virgen de Andrea del Sarto y retratos de los dueños de casa por Sustermans. La Sala de la Reina Ester tiene interesantes piezas de mobiliario, en especial un lavabo del siglo XV. De la Sala de Penélope con hermosos muebles del siglo XVI se obtiene una magnífica vista sobre la Plaza de la Señoría y la Loggia dei Lanci.
La sala de la Bella Gualdrada interesa por los cuadros descriptivos de las costumbres florentinas (procesiones, torneos, juegos de pelota, etc.).
Luego se pasa por un corredor a la Capilla de la Signoría, con unos frescos que imitan mosaicos, de un gusto algo dudoso. Aquí pasó su última noche Savonarola. De la capilla se pasa a la Sala de las Audiencias de Benedetto y Giuliano da Maiano, con un techo de paneles dorados y tallados. La puerta de salida en mármol blanco, así como el trabajo de marquetería, pertenecen a los hermanos Maiano.

PALACIO VECCHIO

La buena o mala salud de los leones se consideraba un buen o mal presagio para la ciudad. Entrando al PALACIO VECCHIO (llamado así luego que Cósimo I y su familia se mudaron al “nuevo” Palacio Pitti), se hallarán en medio del patio que fue modificado en el 1450 por Michelozzo. Los estucos que decoran las columnas son de época posterior y fueron g agregados para el casamiento de Francisco I con Juana de Austria. La fuente del querubín con un delfín, es de Verrocchio (1476). En la esquina izquierda del patio, una puerta conduce al salón que servía a la B comuna para depósito de armas, por lo cual no fue modificado.
Del primer patio se pasa al siguiente y de éste por una escalera a la izquierda se llega al Salone dei Cinquecento. Luego de la expulsión de los Medici en 1494, Savonarola quien en ese momento estaba en la cumbre de su poder, le encargó a Pollaiolo la ampliación de lasalaparaque sirviera de sede al Consejo de los Quinientos cuya primera asamblea se llevó a cabo en 1496. Poco después, allí mismo, Savonarola pronunciaría un encendido discurso político en el que mezclaba alegremente a Dios, así como solía entreverar a la política en sus sermones del Duomo. Y aunque el hermano Maruffi, un monje medio loco a quien él respetaba profundamente, la había augurado que moriría en la hoguera, seguramente en ese momento no se podía imaginar que esas predicciones se cumplirían en menos de dos años y a pocos pasos de allí donde era aclamado con tanto entusiasmo.
Años más tarde olvidado Savonarola así como las desmedidas ambiciones de los Médici, éstos retomaron de su largo exilio de tres décadas.
En 1540 Cosme I decidió mudarse del Palazzo Medici al Palazzo della Signoría. Le encomendó entonces a Vasari la tarea de adecuar para las audiencias, la Sala de los Quinientos. Vasari proyectó las tres ventanas a un lado y el balcón del otro, para que desde allí, los Grandes Duques pudieran asistir a las ceremonias que se realizaban en su honor. De la democracia florentina no quedaba ya mucho más que de los frescos que se les había encomendado a Leonardo y a Miguel Ángel, para los muros.
Se sabe que ambos llegaron a hacer unos bocetos que se perdieron. Y es una pena porque probablemente, de haberse hecho, el resultado hubiese sido más interesante que las pinturas algo intrascendente de Vasari que ustedes están viendo.

Palazzo Vecchio

Pero a partir de ahí, al tiempo que la pintura experimentaba con los colores cada vez más exhuberantes de un Veronese, los dramáticos claroscuros de un Rembrandt e incluso las deformaciones de la realidad de la mano de Goya, la escultura se agotó en esos ejercicios operáticos del tipo de “Rapto de la Sabina”.
Antes de entrar en el Palazzo Vecchio podrán ver el “Judith matando a Holofernes ” de Donatello (1460) y una de las copias del David que andan por el mundo pasando frío. El león con el escudo de la flor de lys, se mudó al Bargello, dejando también en su lugar la copia que están viendo.
En cambio nadie se molestó en sacarle una copia al Hércules y Cacus de Bandinelli (1533) al que Cellini llamaba irónicamente “una bolsa de papas”.
Los 9 signori eran elegidos al azar, sacándose sus nombres de una bolsa donde se echaban los de todos los elegibles que habían sido votados en un sufragio que se repetía cada cinco años.
Ahora claro, no todos tenían derecho al voto en esa curiosa democracia florentina. Estaban excluidos los campesinos, los ciudadanos de ciudades sometidas, las mujeres, los que no pertenecían a alguna de las Corporaciones, y aquellos que, aún perteneciendo, no estuviesen al día con sus impuestos. Y como el ser humano no ha cambiado demasiado, tomando en cuenta este último extremo, es probable que la lista de votantes fuese bastante exigua.
El Palacio fue comenzado a construir por Arnolfo di Cambio (1298), y es a esa época que pertenece la fachada de bloques irregulares y galería cubierta que corona el edificio. La torre está desfazada del centro porque ocupa el lugar de la anterior que existía en ese lugar.
En sucesivas ampliaciones, desde 1343 hasta 1549, se extendió hasta llegar a la calle de los Leones, 1lamado así porque había allí unos leones alimentados por la República. Se elegía entre los ciudadanos más honestos y respetables a aquellos que quedaban encargados de cuidar y alimentar los animales. Lo cual parece un excelente medio para estimular hasta al honesto más fanático a dejar de serlo.

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