Palacio Ducal de Venecia
Muy bien. Salgan ahora y observen el PALACIO DUCAL. Aparte de sus valores arquitectónicos o plásticos
enseguida se perciben tres cosas: l )Se trata de un edificio sofisticado, palaciego, que no tiene nada del aspecto de severa fortaleza que caracteriza, por ejemplo, a su equivalente en Florencia (el Palazzo de la Signoría).
Siendo el Palacio Ducal el verdadero centro político de la ciudad donde habitaba el Duque y se reunía el Gran Consejo, el Senado y el Consejo de los Diez, uno podría deducir que en Venecia el orden político no se sentía en absoluto amenazado. Decididamente no es un edificio pensado para resistir a los asaltos populares.
2) Es un edificio ostentoso. Evidentemente Venecia (al igual que en la Basílica de San Marcos) ha intentado presumir de su riqueza, su poderío y su prosperidad mostrándose en ese escaparate lujoso, dentro de una política comercial sabia que aconseja demostrar solvencia ante los posibles clientes, aunque se esté en bancarrota.
3) Aparentemente el proyecto del edificio responde a un esquema global. O sea que, o las condiciones políticas no variaron mayormente a lo largo de su existencia, o al menos la variación no fue tan importante como para exigir una adecuación del edificio. El desordenado crecimiento, por ejemplo, del Palacio de la Signoría es otra muestra de un caso contrario.
¿Así que ustedes también dedujeron exactamente estas mismas cosas al contemplar el Palacio? Bueno. Entonces ustedes también se equivocaron.
Porque ni la vida política de Venecia fue tan apacible como la fachada del Palacio Ducal, ni el edificio tuvo una existencia sin zozobras.
El primer Palacio se construyó junto con la primera Basílica en el siglo IX, y al igual que ésta fue incendiado en ocasión de los motines de 975. Casi de inmediato junto a la Basílica también se abocó a su reconstrucción, en el estilo bizantino con gruesos muros y robustas torres que poco tienen que ver con su aire actual vulnerable. Aún en el siglo XV quedaban restos de esa etapa. Luego, como el salón del Gran Consejo estaba resultando demasiado reducida para la asamblea de los patricios, luego de las reformas políticas, se decidió reconstruirla, agrandarla y trasladarla a su actual ubicación con vista a la laguna. La nueva fachada, que respondía a esos cambios, se rehizo en un estilo ojival, aunque también en ella se nota en forma patenta la influencia oriental siempre poderosa en Venecia.
La galería de la Planta Baja reposa sobre columnas cuyos capiteles de gran encanto evocan las Virtudes, los Vicios, los Meses y los Trabajos. En los ángulos se ven los conocidos grupos escultóricos (1404) que representan el Juicio de Salomón, Adán y Eva y la borrachera de Noé, quien pasó a la historia como un dipsómano tan solo porque los escultores se ensañaron con su poca resistencia al licor.
La galería superior comprende 71 columnas. A la derecha de la entrada entre las 9a. y 10a. columnas pintadas de rojo se anunciaba al pueblo las condenas a muerte. La fachada lleva dos loggias construidas en 1500.
Venecia Italia
Dense vuelta y observen el reverso del tímpano del portal principal. Se trata de un excelente mosaico del siglo XIII. Más arriba, la bóveda del Paraíso en un trabajo de mosaico hecho sobre diseños del Tintoretto.
El monumental mosaico de la cúpula representando al Pentecostés y a los pueblos a evangelizar es de comienzos del siglo XIII.
De la nave derecha se accede al BATISTERIO adornado con mosaicos del 1300 que relatan la vida de Cristo y San Juan Bautista. La fuente bautismal es de Sansovino (1546). Al costado, se encuentra la CAPILLA ZEN (que viene a ocupar una parte del Nártex). Tiene mosaicos del siglo XIII relativos a vida y milagros de San Marco.
En la nave izquierda se eleva el “capitello” una pequeña construcción de mármol coronada de una enorme ágata.
El transepto izquierdo tiene mosaicos del siglo XII en la cúpula. La última Cena y los Milagros de Jesús en cambio fueron realizados sobre diseños de Veronese y Tintoretto en el siglo XVI.
Sobre la cúpula del crucero del transepto se ve una Asunción del siglo XIII. El coro está precedido de hermosas estatuías de fines del siglo XIV
El CORO exige una visita (y lamentablemente un billete de entrada también). Está cubierta por una cúpula con excelentes mosaicos bizantinos y bajo un baldaquino de antiguo mármol verde sostenido por columnas esculpidas de alabastro, descansan ¡al fin! los restos de San Marcos.
Pero para los que no son especialmente devotos del Santo, el interés del Coro radica en la célebre Palad’ Oro, un increíble retablo bizantino de 975 algo reformado hasta su forma actual de 1340. Antes de que Napoleón se llevara algún recuerdo poseía 1300 perlas, 400 granates, 300 zafiros, 300esmeraldas, 90 amatistas, 90 rubíes además de los esmaltes magníficamente trabajados. Lo demás, por supuesto, es oro. En fin. Que uno no puede pensar con cierta melancolía que, si en lugar de andar escondiendo los restos de San Marcos, los venecianos hubiesen ocultado la Palad’Oro, seguramente ningún milagro lo hubiera hecho aparecer.
Saliendo del CORO (¡y con el mismo billete!) podrán entrar al TESORO al que se accede por el brazo derecho del transepto. Aunque luego de la Pala d’ Oro todo parece algo pobre, igual se afirma que todo lo que No se ve se lo llevó Napoleón de recuerdo. Lo que sí se ve son, en parte, también souvenirs de viaje de los de la Cuarta Cruzada, y de Marco Polo.
Venecia, como verán, además de ser la ciudad de los Canales, es la ciudad de las escaleras como pronto (¡ay!) aprenderán. Así que vayan entrenándose subiendo desde el Nártex a las galerías de donde se obtiene una maravillosa vista del interior de la Basílica, del diseño del pavimento y de los magníficos mosaicos de la bóveda desde la distancia adecuada a la edad y curvatura de su córnea.
Viajar a Venecia
Y lo extraordinario es que, a pesar de (o gracias a) haberse colocado todo lo acarreado a lo largo de siglos sin ningún criterio lógico, el resultado es de una maravillosa coherencia y unidad.
En la fachada sobre la Plaza, la Basílica presenta dos órdenes, ambas tienen cinco arcadas. Entre las dos se halla la terraza con 4 caballos de bronce y miles de turistas.
Esos caballos (atribuidos por algunos a Praxíteles) resultaron casi tan viajados como el propio San Marco. Fundidos posiblemente en Grecia, fueron llevados a Roma para remate del Arco de Trajano. De allí se trasladaron al Hipódromo de Constantinopla de donde los birló el astuto dux Dándolo quien los instaló frente al Arsenal. Pronto sin embargo fueron colocados en la fachada de San Marcos hasta que Napoleón por aquella máxima de la Escuela de Chicago de que “quien roba a un ladrón tiene 100 años de perdón ” se los llevó a París. Allí quedaron encima del Arco de Carrousel de donde volvieron a Venecia gracias aun insólito acto de generosidad de los Austríacos. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, por seguridad se les trasladó a Roma. Luego retornaron a Venecia hasta la Segunda Guerra Mundial cuando fueron escondidos fuera de la ciudad. Felizmente esta vez alguien se acordó de dónde los habían ocultado y regresaron a su lugar para alegría de turistas y palomas (quienes ignoran que en realidad se trata de copias para preservar los originales de la contaminación).
En fin. Que después de todo esto acepte con resignación que su mujer le increpe amargamente:
- Mira vos.. ¡Todo lo que protestaste cuando yo quise comprar esa estatuita que no pesaría ni dos kilos! Aprende de éstos que cargaban con esos caballos para arriba y para abajo como si fuesen de algodón.
El resto de los mosaicos de la fachada son obra de mosaístas venecianos formados en la escuela bizantina, durante el siglo XIII. Las pintorescas esculturas que representan los oficios y los meses, las Virtudes, los Profetas y las Sibilas son obras de escultores de los siglos XII al XIV Entre las cinco arcadas del portal se ven seis curiosos bajorrelieves de arte cristiano primitivo que representan a San Jorge, San Demetrio, la Virgen el arcángel Gabriel.
A la derecha de la fachada (cerca del Palacio Ducal) podrán ver en pórfido el grupo escultórico conocido como ” Mori”, unos guerreros de los cuales uno podría ser Diocleciano.
Sobre la fachada lateral, que da la Plazoleta de los Leoncitos se abre la puerta de las Flores del siglo XIII con bajorrelieves y motivos ornamentales de distinta procedencia.
Al entrar a la Basílica se accede al Nártex revestido de mármoles polícromos y unos excelentes mosaicos del siglo XUI que narran escenas del Antiguo Testamento. La cobertura es en base a pequeñas cúpulas y las columnas son del siglo VI al siglo XI. La placa de mármol rojizo marca el lugar donde Federcio Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano, se posternó ante el Papa Alejandro III. A través del gran portal del medio (al fin nada de pequeñas y oscuras puertitas laterales), se accede al espacio interior de una belleza indescriptible. La suntuosa decoración está lograda en base a mármoles raros, profirió, y mosaicos de los siglos XII y XIII y algunos renacentistas del siglo XVI. Completa el efecto decorativo un admirable pavimento del siglo XII.
La impresión del conjunto es tan dominante y poderosa que los detalles individuales prácticamente carecen de importancia. Pero como dijo Jehová: “Viajarás con dolor” Y así habrá de ser, así que nada de desplomarse sobre una silla pretextando que están disfrutando de la magia del conjunto.
Palazzo en venecia
Nuevamente a la derecha se puede ver el Palacio LOREDAN gótico tardío que alojaba la Embajada de Roma en Venecia.
Luego de la desembocadura del Río San Trovaso están los Palacios Contarini de estilo gótico re-retocado en el siglo XVII con los resultados previsibles.
Frente a ustedes, ese puente, es el de la Academia que conduce precisamente a ese Museo de la Academia que deberán visitar más tarde
Como se darán cuenta ya falta poco para que el Canal Grande desemboque en el Bacino di San Marco, así que no se pongan nerviosos que ya están por llegar a destino.
En tanto observen a su izquierda el PALAZZO CÓRNER (1530, Sansovino), no porque sea especialmente emocionante sino porque es la sede de la prefectura. Un dato que les puede ser de gran utilidad si en medio de todo eso de mirara la derecha y mirar a la izquierda alguien los alivianó de su equipaje bajándose en cualquiera de las escalas del vaporetto.
Nuevamente a su derecha verán el Palacio Venier (de 1749 y se nota) que alberga la Fundación de Arte Moderno Guggehheim). Luego el PALAZZO DARIO (1487) famoso por el tratamiento de la fachada en mármoles polícromos y porque, por ceder las fundaciones, estacada vez. más inclinado A la izquierda el Palacio Contarini Fasán es de estilo gótico florido del 1475 En tanto a la derecha verán la Iglesia de S. MARÍA DELLA SALUTE de Longhena. elevada en 1631 y en la punta de la isla, la Aduana de 1677 Mientras desembarcan Michelangelo, (¿o y a se olvidaron de él?) les cargará el equipaje hasta el cercano y lujosísimo Hotel Danieli. En el camino seguramente les explicará que la Basílica de San Marco fue construida para albergar el cuerpo de San Marcos. Según se cuenta, sus restos fueron traídos en el 849 desde Egipto por unos mercaderes venecianos, quienes lo escondieron en medio de un cargamento de carne de cerdo, sabiendo que los musulmanes se cuidarían de no revolver allí.
Esta anécdota, si es verídica, arroja una reveladora luz sobre el concepto sanitario de los venecianos de esa época, y explica en parte el porqué de las continuas pestes que asolaron la ciudad.
Al llegar al Hotel Danieli tal vez el portero uniformado les indique cuál fue la habitación que ocuparon George Sand y Musset en ocasión de las noches tormentosas que pasaron en ese Hotel. Y quizás tengan la suerte de que les toque la misma habitación o tal vez aquella otra que recuerda a la duquesa de Windsory…
No.No estoy loco. Ni tampoco confundí este capítulo con aquel otro dedicado “A los ricos y famosos de gira por Europa “. Simplemente, por un momento, les imaginé en un paquete turístico que promociona Venecia, llamado “VENEZIA IN INVERNÓ”. A un precio sumamente razonable se les incluiría una estadía en el fabuloso Daniel i, el traslado de ida y regreso, la asistencia de un guía profesional para su visita y…
Pero no. Decididamente eso sólo le sirve a los europeos que ya han visto Venecia en verano, primavera y otoño. Ustedes que la visitan por primera vez aprovechen del buen tiempo, el cielo luminoso y los días largos y dejen los lujos para otra oportunidad. Consuélense pensando que gastarían más en propinas que lo que les va a costar su modesto alojamiento en el Hotel SAN ZULIAN, San Marco 535.
Paseo por Venecia
El Palacio Corner-Spinelli también pertenece al período final del renacimiento y fue construido por el arquitecto Mauro Coducci, cuyo nombre se recuerda a pesar de que el edificio tampoco es uno de los siete pilares de la arquitectura. De lo cual se desprende que Venecia, a diferencia de otras ciudades, guarda memoria de sus arquitectos y sus cortesanas.
Más adelante, los Palacios Mocenigo (sigan con la cabeza vuelta a la izquierda, por favor), muestra la evolución del concepto arquitectónico por obra de Sansovino y Palladio. Los que (como ustedes y casi todo el mundo) no se interesan un bledo en dicha evolución, recordarán el Palacio porque allí vivieron Giordano Bruno y la condesa Anna de Shrewsbury.
El filósofo fue denunciado por su casero a la Inquisición que finalmente lo quemó en una hoguera cerca del Palazzo Famese en Roma.
Gente maliciosa, que siempre las hay, sostiene que las razones de la delación lejos de fundarse en el exacerbado celo religioso del denunciante habría que rastrearlo en los vaivenes del mercado inmobiliario de los alquileres en esa zona. La condesa Anna de Shrewsbury quien también vivió allí, fue condenada a muerte por traición al Estado en una confusa historia de amor que involucró a Antonio Foscarini e hizo las delicias de los chismosos en el año 1621.
Volviendo la mirada a la derecha verán el campanario de la Iglesia de Sta. María Gloriosa dei Frari, la segunda en tamaño después de San Marco y que habrá que visitar más tarde.
En una próxima vuelta del canal, a un lado y otro de la desembocadura del Río san Pantaleón, se levantan a su derecha el Palacio Balbi (1590), barroco incipiente, y a su izquierda (sur del río) los Palacios Fosean y Giustiniani. Allí habitaba el doge Fóscari, recordado porque su antecesor y vecino el doge Mocenigo (el de la casa maldita) había suplicado en su lecho de muerte que eligiesen a cualquiera menos a Fóscari para sucederlo. Siendo esta su última voluntad nadie pensó en acatarla, así que Fóscari fue elegido y durante 30 años guerreó sin dar cuartel saqueando así los fondos de la ciudad. Cuando finalmente fue depuesto, se murió de pena el mismo día. El edificio es de estilo gótico más que tardío (1450) y con su paramento de ladrillo y ventanas políforas constituye uno de los palacios más altos del Canal. En otros tiempos una monumental escalera externa se elevaba en el patio que se puede entrever desde el Canal Actualmente alberga la Universidad Ca Foseari.
Del mismo lado un poco más adelante verán el Cá Rezzonico (digo, ya se habrán dado cuenta de que cá viene a ser un apócope de casa ¿no?). Fue construido por Longhena a mediados del siglo XVII y es sede del Museo del Setecientos.
En la ribera izquierda se elevan el Palacio Contarini dalle Figure, renacentista. Es interesante por su fachada de inspiración lombarda. Deriva el nombre de las cariátides que sostienen el dintel. El Palacio Grassi es la vivienda pesada y suntuosa con fachada sobre el canal y el Campo San Samuele. La construyó Massari en 1776.
Viaje venecia
Pero una vez que las mujeres adoptan una moda (¡ay!) no existe peligro que las haga desistir, de modo que siguieron con sus recientemente adquiridas sofisticadas costumbres.
Faltarían aún unos 80 años para que el prolongado y tórrido romance entre Venecia y Bizancio llegara a su brusco fin con la confiscación de los bienes a todos los venecianos residentes en Constantinopla, como una medida de los griegos para frenar el rapaz expansionismo de aquellos. Una medida que, a la larga, traería como consecuencia aquella famosa IV Cruzada que se equivocó de nimbo.
De todos modos en esos años finales del siglo XI nadie podía sospechar que nada de eso iba a suceder así que ni siquiera los más fanáticos se oponían a que la nueva Basílica se inspirara en la de los Santos Apóstoles de Bizancio. Y así se hizo, aunque en ese momento su modesta fachada de ladrillo desmentía el lujo de los mármoles esculpidos que ya decoraban el interior. Tampoco la Piazza tenía sus actuales dimensiones majestuosas. El río Batario la limitaba al oeste y un poco más allá se levantaba la Iglesia de san Giminiano.
Con el correr de los años se desecó el Río Batario, se arrasó San Giminiano, y se construyó el Campanile, de modo que la Plaza adquirió sus dimensiones actuales y la Basílica su majestuosa perspectiva.
Es también en aquel primer año del siglo XIII que en solemne oficio en San Marco se despide a los barones que parten (o es lo que ellos aparentemente creen) a reconquistar en un cuarto intento las Tierras Santas.
Se unen pues la necesidad de finalizar la Iglesia que ahora ya tiene su adecuado entorno y la posibilidad de hacerlo mediante el pillaje de las obras de arte que abundan en Constantinopla. Notoriamente se trajeron los caballos de bronce de Lisipio que estan en la fachada, las columnas esculpidas del sagrario, los esmaltes que embellecen la “Pala de Oro “del convento de Pantrocrator y gran parte del tesoro de la basílica.
Sin embargo desde antes de su consagración, ya el dux Selvo (la de la mujer perfumada) había dado orden a todos los barcos de traer cuanto mármol esculpido, columna decorativa, y placa calada encontraran por las islas para adornar la basílica.
Todos esos objetos, comprados, donados o robados se fueron ubicando sin ton ni son en las paredes de la iglesia, sin preocuparse por simetría o estilo. Las quinientas columnas son también de estilo, origen y material disímil.
BASÍLICA DE SAN MARCOS
Otra simpática celebración festeja el rescate de las venecianas raptadas en Istria por los piratas
El Jueves Santo se festejaba la victoria del siglo XII sobre el Patriarca de Aquilea con fuegos de artificio y degollando doce cerdos que dicho patriarca (sus sucesores, se entiende) enviaban a Venecia. Paralelamente en una ceremonia un tanto infantil, el Duque y sus consejeros abatían con una maza pequeños castillos de hierro que simbolizaban la fortaleza de Frione. Tampoco se vio libre la Plaza de las máscaras del famoso Carnaval veneciano que apareció en el siglo XIII, a pesar de la expresa prohibición de entrar a las Iglesias y monasterios de monjas con careta, pues., “al amparo de los disfraces se decían y se cometían muchas indecencias” De ahí la fama de livianas del que gozaban las venecianas en Italia. Una fama a la que sin duda contribuyó el hecho de que fuesen muchos los venecianos de la tercera edad que desposaban (o no) a mujeres jóvenes. Y valga como ejemplo el escándalo amoroso que protagonizó el matusalénico dux Dándolo(eI de la IV Cruzada) y el septugenario Faliero (no entre ellos, claro). Y como en aquellas épocas (siglo XIV) no existían las revistas de chismes pero sí los grafittis, parece que el futuro dux Steno escribió algo bastante imaginable respecto a las probables derrotas conyugales de Faliero.
Se dice que, Faliero, indignado porque no se tomaban medidas enérgicas contra los graciosos, conspiró para convertirse en tirano. Lo cual es una tonta justificación para sus desmedidas ambiciones que lo llevaron al cadalso.
Y como todo en la vida se relaciona, quién sabe si no se originó en los comprensibles desvelos de tantos novios seniles, aquella leyenda que asegura un año de potencia a los que les toquen las partes (como decían las señoras de antes) a los moros de la Torre del Reloj que también adorna la Plaza.
Bien. Empecemos entonces por la increíble BASÍLICA DE SAN MARCOS ubicada en el preciso lugar de sus dos ante cesoras La primera del 830 se había erigido como capilla del Palacio Ducal a fin de albergar (mejor dicho ocultar cuidadosamente) los restos de San Marcos recientemente contrabandeados de Egipto.
En 976 la estructura se prendió fuego y el Santo se hizo literalmente humo. Casi enseguida se emprendió la reconstrucción de una segunda basílica, pero sin las reliquias sagradas ya no era lo mismo. Así que poco tiempo después se desmanteló este segundo opus para iniciar la construcción de la tercera y definitiva Basílica.
En ocasión de la consagración de la Basílica en el año 1094, de un pilar a la derecha del altar mayor surgió el brazo de San Marco. Pero para que no quedaran dudas de que se trataba de él mismo, casi enseguida apareció el resto del cuerpo. Eso provocó una enorme alegría en la concurrencia y la consiguien-te suspicacia en los sacerdotes que decidieron esconderlo de nuevo. Para reconfirmar aquello de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, el escondi te fue nuevamente olvidado en un descuido ya rayano en la incompetencia. San Marcos notoriamente interesado en los problemas constructivos volvió a aparecer en ocasión de las reformas del siglo XIX. Esta vez se optó por no seguir jugando a las escondidas y se le colocó sobre el altar mayor.
Para tener una idea de la Basílica primitiva habría que ir a Torcello a unos 6 kilómetros de Venecia. Allí, en esa especie de ciudad fantasma en medio de las tierras pantanosas, surge una Basílica que supo ser la rival de la de San Marcos, como Torcello lo fue de Venecia.
La Basílica en su estado actual tiene un aspecto bizantino lo cual es fácilmente comprensible ya que a diferencia de las otras ciudades italianas, Venecia siempre se sintió unida y respaldada por Bizancio. Por lo tanto las mujeres se vestían a la usanza del Imperio griego, y habían adoptado las sofisticadas costumbres de Constantinopla. Por ejemplo comenzaron a pintarse, a echarse aguas perfumadas y cubrirse las manos con guantes, imitando a las princesas bizantinas que a menudo se casaban con los jefes de la República veneciana.
Los puritanos se hacían cruces ante tamañas extravagancias y ponían como ejemplo a la famosa duquesa Selvo quien por usar perfumes vio como su cuerpo empezaba a pudrirse muriendo en medio de terribles sufrimientos.
PIAZZA SAN MARCO
Si ustedes un ser humano dotado de sensibilidad artística y no un boñato. tire su valija por cualquier lado (dentro de la habitación, se entiende) lávese rápidamente los dientes y precipítese a la PIAZZA SAN MARCO para disfrutar de una de las maravillas turísticas del mundo.
Es difícil tratar de describir o siquiera entender cuál es el mágico encanto de esa explanada trapezoidal cubierta en cada centímetro cuadrado por un centímetro cuadrado de turista más otro centímetro cuadrado de paloma. Se trata de un espacio irregular rodeado de edificios aún más irregulares. Una magnífica basílica bizantina se codea con un extraordinario Palacio ducal gótico, unas interminables arcadas renacentistas y una torre románica reconstruida.
Sin embargo, la suma de todos esos edificios de valor y estilo tan dispar, más el conjunto abigarrado de turistas y venecianos ociosos, agregado a esa nube de palomas que desde hace siglos y siglos se siguen sobresaltando cada hora todo, envuelto en un aire de una luminosidad increíble y acompañado por la música de una orquestita que toca melodías románticas para los parroquianos del Florian, produce un efecto de una belleza pocas veces igualada
Desde que Venecia es Venecia. la Plaza San Marcos ha sidoel corazón de la ciudad. Allí se desarrollaban acontecimien-tos cívicos, religiosos y otros de carácter más íntimo a juzgar por un Acta de 1315 que dice: ” .que son muchas las cosas vergonzosas y deshonestas que se cometen bajo el pórtico de San Marcos y también en la misma Iglesia”
Cuando se llevaban a cabo los famosos torneos que reunían hasta 60.000 personas (la mitad de la población), la Plaza se vestía de fiesta. Se la decoraba con escudos y banderas y para mayor
comodidad del Duque y los invitados privilegiados, se levantaba un palco sobre el pórtico. Porque hay que reconocer que desde siempre Venecia se preció de tener visitantes de campanillas. Por ejemplo en 1362 llegó el Rey de Chipre quien incluso llegó a romper una lanza en el torneo. Mis tarde llegaron Carlos TV, los distintos soberanos italianos, los archiduques de Austria y los emperadores de Constantinopla.
No es de extrañar entonces que en ningún lado del mundo se gastara tanta fortuna en lujosas vestimentas como en Venecia. Y tan grande llegó a ser ese despilfarro que hasta la Iglesia se vio obligada a intervenir. Ante eso las indignadas damas venecianas se dirigieron al Santo Padre pidiendo autorizacion para lucir sus joyas “tanto por el honor de sus casas como por el cuidado de su propia belleza”
Otro espectáculo popular que el Duque solía presenciar desde los balcones del Palacio Ducal, lo constituía una especie de corrida de toro, donde, sin embargo, en lugar de torero el toro era atacado por perros furiosos.
Las festividades religiosas cuyo centro era la Basílica eran naturalmente también numerosas. Se destacaban las cuatro que celebraban las apariciones y desapariciones de los huidizos restos mortales del Santo. Este, que como y a se dijo, había sido traído de contrabando desde Egipto, fue cuidadosamente ocultado en la Iglesia para evitar que alguien (¿quién?) lo quisiera hurtar. Y al igual como nos pasa a todos cuando queremos esconder algo con especial cuidado, también San Marcos fue tan hábilmente escondido que ya nadie lo pudo encontrar. Y así pasaron los años hasta que en el siglo XI, milagrosamente volvieron a asomar sus restos.
Hoteles en venecia
Mientras desembarcan Michelangelo, (¿o y a se olvidaron de él?) les cargará el equipaje hasta el cercano y lujosísimo Hotel Danieli. En el camino seguramente les explicará que la Basílica de San Marco fue construida para albergar el cuerpo de San Marcos. Según se cuenta, sus restos fueron traídos en el 849 desde Egipto por unos mercaderes venecianos, quienes lo escondieron en medio de un cargamento de carne de cerdo, sabiendo que los musulmanes se cuidarían de no revolver allí.
Esta anécdota, si es verídica, arroja una reveladora luz sobre el concepto sanitario de los venecianos de esa época, y explica en parte el porqué de las continuas pestes que asolaron la ciudad.
Al llegar al Hotel Danieli tal vez el portero uniformado les indique cuál fue la habitación que ocuparon George Sand y Musset en ocasión de las noches tormentosas que pasaron en ese Hotel. Y quizás tengan la suerte de que les toque la misma habitación o tal vez aquella otra que recuerda a la duquesa de Windsory…
No. No estoy loco. Ni tampoco confundí este capítulo con aquel otro dedicado “A los ricos y famosos de gira por Europa “. Simplemente, por un momento, les imaginé en un paquete turístico que promociona Venecia, llamado “VENEZIA IN INVERNÓ”. A un precio sumamente razonable se les incluiría una estadía en el fabuloso Danieli, el traslado de ida y regreso, la asistencia de un guía profesional para su visita y…
Pero no. Decididamente eso sólo le sirve a los europeos que ya han visto Venecia en verano, primavera y otoño. Ustedes que la visitan por primera vez aprovechen del buen tiempo, el cielo luminoso y los días largos y dejen los lujos para otra oportunidad. Consuélense pensando que gastarían más en propinas que lo que les va a costar su modesto alojamiento en el Hotel SAN ZULIAN, San Marco 535.
Bueno. No. No se hagan ilusiones. No es que su hotel sea TAN barato, sino que las expectativas de propina en el Danieli son TAN elevadas.
¿Porqué su hotel no es TAN barato? Y bueno. En Venecia en general los hoteles son caros, y particularmente caros en la zona de la Piazza. ¿Y entonces por qué los alojo cerca de la Piazza? Sencillamente para no tener que verlos deambulando entre canales y puentecitos como almas en pena tratando de ubicar su hotel. Porque la verdad es que en Venecia es completamente imposible orientarse en medio de esa maraña de callecitas que de repente terminan contra una pared o ese laberinto de canales que los devuelve al punto de partida. Los únicos lugares señalizados son la Piazza San Marco y la Estación. Estén donde estén verán unos cartelitos amarillos indicando esas dos direcciones. Para los que no están alojados en uno u otro lugar, el resto es silencio.
Así que no cavilen más, traten de gastar lo menos posible en extras y diríjanse al Hotel SAN ZULIAN a pocos pasos de donde desembarcaron.
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