ISLA DE SAN GIORGIO

Buenos días. Este es su famoso y esperado día descansado del viaje. Así que abran los ojos con optimismo a la vida, sonrían y salten de la cama.
¡Claro que estoy hablando en serio! Esta noche ustedes van a ir al Teatro La Fenice y no quiero que, en lugar de concentrarse en Mozart, se pasen toda la noche bostezando o quejándose de alguna imperceptible ampollita en sus pies.
Desayunen pues en algún lugar, luego de haberse cerciorado que allí no estuvo jamás, Musset, George Sand, Goethe o Enrique III. Recuerden que los precios de la consumición suelen estar de acuerdo a la jerarquía de los visitantes.
Luego salgan a la Piazza que, por la mañana, (libre de todos aquellos turistas que por no poseer esta guía duermen tranquilamente sin saber siquiera todo lo que se pierden) está más espléndida que nunca.
Busquen un lugar (gratis, claro) para sentarse, por ejemplo la plata forma del Campanile, y disfruten del espectáculo.
Luego, lentamente (para no caerse dentro del agua por caminar medio dormidos) recorran la Riva deglo Schiavoni hasta el lugar de donde parte el vaporetto hacia la pequeña ISLA DE SAN GIORGIO que ven ante ustedes. El espectáculo de Venecia, a medida que se van alejando en el vaporetto, es sublime. Así que saque fotos y agradézcame que haya previsto el viaje para la mañana, por aquello del sol que sale por el este. Sí. Lógicamente la Isla San Giorgio queda a contraluz, pero ¿qué le voy a hacer? En la vida siempre hay que optar ¿no es cierto?
La Isla había sido cedida a Giovanni Morosoli en el año 982 para que elevara allí un Monasterio Benedictino, que pronto se convirtió en un centro religioso y cultural importante. El terremoto de 1223 arrasó con las instalaciones que fueron pronto reconstruidas, aunque el aspecto general de las edificaciones responde a las ampliaciones del siglo XV al XVII.
El Dormitorio, con sus celdas a ambos lados del corredor, así como el Claustro de los Laureles son obras de Giovanni Buora.
A partir de 1559, la mayoría de las construcciones serán proyectadas por Palladio a quien se deben el Aula Palladiana, la Iglesia de San Giorgio y el Claustro de los Cipreses. Las últimas construcciones del siglo XVII fueron ejecutadas por Longhena quien construyó la Escalinata en el Primer Claustro, el Apartamento de los Abades que da a la Laguna de San Marcos y la Biblioteca. El interior de la Iglesia, en el estilo operático de Palladio tiene dos obras del Tinoretto. En particular la “Cena” muestra su manejo magistral del claroscuro. Del Campanile (provisto de ascensor) se obtiene una maravillosa vista de Venecia. Por si acaso averigüen si hay modo de llegar
hasta la lglesia de Sta. María della Salute sin retomar a la Riva degli Schiavoni. Cuando les digan: “Mi dispiace, má non ce”, regresen no más al punto donde embarcaron, y tomen el Vaporetto que recorre el Canal Grande, descendiendo frente a dicha Iglesia. La Iglesia barroca de SANTA MARÍA DELLA SALUTE fue construida por Longhena en un estilo macizo sobre infinitos pilotes de roble incrustados en el sedimento, alrededor del año 1630. Fue erigido en acción de gracias por la finalización de una de las tantas pestes que asolaron la ciudad. El interior octogonal está compuesto de arcadas que dan a las capillas laterales. Tiene varias obras del Tiziano y las famosas “Bodas de Cana ” del Tintoretto.

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