Venecia la ciudad de los gondoleros

Las obras de la Iglesia dei Frari comenzaron en 1340 también por el ábside y recién llegaron alafachada en 1469. Su planta es de cruz egipcia con tres naves y siete capillas abiertas al transepto. El coro con sus sitiales de madera en tres órdenes es del ebanista Cozzi y fue realizado en 1488. En la sacristía añadida en la segunda mitad del siglo XV, la Virgen con el niño es de Giovanni Bellini. Al salir de la sacristía, en la primera capilla hay un políptico de Vivarini de 1482.
En la capilla florentina hay un excelente Juan Bautista de Donatello. La capilla central contiene la obra maestra de Tiziano “La Asunción ” de 1518 y la Madonna di Cá Pésaro sobre el altar. A pesar de que Tiziano murió víctima de la peste a avanzadísima edad (más de 90), y a que todas las iglesias permanecían cerradas a los apestados, se concedió un permiso especial para enterrarlo aquí, donde además, se le rindieron honores de magistrado. Su tumba construida 300 años después de su muerte está en un extremo de la nave, mientras que en la otra está la de Cánova, diseñada por él mismo para evitar tener que pasar la eternidad en una tumba sin gracia como la del gran pintor.
Como supongo que a esta altura del día están a punto de desmayarse de hambre, les aconsejo que busquen una Tavola Calda donde podrán comer algo barato con la condición de no sentarse.
Si en cambio sienten síntomas de gangrena en los miembros inferiores, entren a un café y pidan un tramezzini. Eso puede llegar a sumir al mozo en el desconcierto porque así se llama genéricamente a los bocadillos, así que en lugar de practicar su italiano, vayan hasta el mostrador y en el inconfundible idioma internacional muestren con el dedo lo que les apetece. Si por casualidad vieran una “Locanda”, podrían intentar suerte entrando allí y ordenando alguno de los platos caseros. La comida seguramente es buena pero el precio puede deparar sorpresas.

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