Paris turismo

Del Museo se sale a los Jardines de la Place Vauban desde donde podrán obtener una vista del conjunto de la iglesia DU DOME, una típica iglesia de estilo jesuítico considerada por los franceses (inexplicablemente)como una incomparable obra de arte de la arquitectura mundial. O tal vez no TAN inexplicable-
mente, pues allí se veneran los restos de ese superestar de la popularidad que fue (y sigue siendo) Napoleón Bonaparte.
El fue uno de esos raros seres dotados de un verdadero carisma, lo cual podría explicar la fascinación que ejercía sobre sus contemporáneos, pero no explica la perdurabilidad de ese encanto.
Naturalmente son varios los motivos que han convertido a Napoleón en un ídolo intemporal y sin rivales.
1) Ante todo es la leyenda viva del humilde que llega a escalar las más altas posiciones. La efectividad de este
simple esquema le hizo vender más novelitas a Corín Tellado que Biblias al Señor y en sus interminables variantes incestuosas popularizó urbi et orbi los horribles teleteatros mexicanos y venezolanos.
2) Llevó a Francia (aunque efímeramente) al destino glorioso con el que venía soñando desde Carlomagno.
3) Derrotó en Austerlitz a los odiados austríacos, cerrando así de algún modo esa herida abierta de la Revolución.
4) Perpetuó su leyenda con su milagrosa resurrección y regreso de la Isla de Elba.
5) Y como toda leyenda que se precia, murió en circunstancias misteriosas y aún se sigue discutiendo si murió envenenado o si el conocido gesto de su mano derecha trataba de calmar alguna dolorosa enfermedad. En una última concesión a su admiradores, el cuerpo de Napoleón, luego de 19 años de si muerte, estaba perfectamente preservado cuando durante do minutos se le expuso, uniformado, en un cajón abierto el 8 di diciembre de 1840. En 1861, a cajón cerrado esta vez, se li sepultó para siempre en les Invalides.
Su último milagro debe haber sido convertir la pesad; arquitectura de la Iglesia de la Dome “en una excelsa obn artística (según los guías franceses) que no tiene paran gón en el mundo” (sic).
La decoración interiores tan suntuosacomo lo merecen su ilustres huéspedes “postmortem “, pues además del Empera dor yacen allí algunos de sus hermanos y varios notorio mariscales.
La tumba de Napoleón está, por supuesto, en el centro bají la cúpula y combina reminiscencias de los cesares con lo faraones egipcios.
De los primeros heredó el monumento funerario de pórfidí rojo como correspondía a los emperadores romanos. Hubo qu traer 200 toneladas de ese material de Rusia con enorm esfuerzo. Un esfuerzo algo inútil considerando que si ustede no tuvieran esta guía nunca se les hubiera ocurrido asociar e pórfido rojo con los cesares.
En una concesión a los faraones egipcios, en lugar de ui féretro, hay seis, uno dentro del otro al estilo de las Mariusk rusos. Otro esfuerzo sin retribución para los que ignoran est hecho.
Las doce figuras colosales esculpidas por Pradier repre sentan las exitosas campañas napoleónicas. En fin: el entorn que Napoleón hubiera elegido para sus restos.
De la Place Vauban tomen la Av. de Tourville que lo llevará hasta la Place Joffre. Verán a su izquierda la Escuel Militar y a su derecha, dominando les Champs de Mars, 1 inconfundible figura de la Tour Eiffel.

Iglesia de St. Louis des Invalides

Sigan por el Boulvd. Saint Germain hacia el Oeste hasta su bifurcación con la rué Saint Dominique que los dejara sobre la Explanada de los INVÁLIDOS.
El HOTEL DES INVALIDES fue encargado a Mansart por Luis XIV para alojar a los militares inválidos que hasta entonces sobrevivían gracias a la caridad pública.
Conociendo a Luis XIV no es de extrañar que, haciéndole una guiñada a la posteridad, en lugar de ubicarlos en modestas pero cómodas viviendas sin escalera, los enchufara en esas grandilocuentes edificaciones de cuatro pisos para mayor gloria de su nombre, y lógica incomodidad de los pobres discapacitados.
La interminable fachada de 210 metros de largo está flanqueada por dos pabellones algo más adelantados. En el porche central un Luis XTV vigila que nadie que entre se vaya a olvidar que él es el responsable del engendro. Una vez en el Patio de Honor, verán las cuatro fachadas igualmente monotonas que la rodean. La que enfrenta la entrada, algo más ornamentada que las otras tres, corresponde a la Iglesia de St. Louis des Invalides.
En la última capilla al final de la nave derecha podrán ver la máscara mortuoria de Napoleón. Para los necrofílicos hay además otros objetos relacionados con su cadáver y su transporte de un lado a otro.
Saliendo de la Iglesia, el corredor occidental los llevará al MUSEE DEL’ ARMEE, donde se exhiben algunas hermosas armaduras y armas de todas las épocas y tipos. Exclusivamente para interesados en el tema.

SAINT GERMAIN

De aquí la rué des Canettes y la rué des Cisseaux los dejará frente a la iglesia de SAINT GERMAIN-DES-PRES.
La Basílica original se había construido para albergar la Túnica de San Vicente traída de España, en 542, a instancias de San Germain, obispo de París. La túnica desde el punto de vista milagroso resultó un absoluto fiasco. En cambio bastó que Saint Germain fuese enterrado en la Iglesia para que comenzaran a ocurrir todo tipo de milagros y curas inexplicables (curas de curaciones, no de sacerdotes).
De todos modos, los restos de Saint Germain no tuvieron suficientes poderes para evitar que los normandos destruyeran en cuatro oportunidades la iglesia. Finalmente en 990 se reconstruyó el monasterio y la propia iglesia, quedando aún en pie el campanario, la nave y el transepto.
El coro es algo posterior del siglo XII. En el siglo XVI la Abadía fue rodeada de fortificaciones y torres, las cuales fueron destruidas apenas un siglo más tarde. A partir de la Revolución el edificio entró en una rápida decadencia. Se prendió fuego el refrectorio y aguas corrosivas comenzaron a socavar las fundaciones de la nave. Se accede al interior por un porche del siglo XII lamentablemente rejuvenecido sin mucho criterio. La nave románica y el transepto tenían en su origen techos de madera que fueron reemplazados en el siglo XVII por la bóveda que imita la del coro. Los hermosos capiteles de las columnas fueron hechos anteayer: los originales están en el Museo de Cluny. Sobre cada arcada hay dos frescos completamente prescindibles de Flandrin. El coro es gótico (de verdad) y los arcos redondeados soportaban una galería como vieron en Notre Dame.
En el siglo XVII se la reemplazó por el triforium, sostenido por columnas que pertenecían al edificio original del siglo VI y constituyen las únicas reliquias merovingias en París.
Los admirables capiteles de las columnas del coro y el ambulatorio son de verdad.
En las cercanías de la Iglesia se encuentran los cafés de Flore, Lipp y especialmente Les Deux Magots, donde en los años cuarenta sentó sus reales el movimiento existencialista.
Si hubiera visitado París en esos años habría podido ver junto a una de las mesas a Sartre, Simone de Bou voir o Juliette Greco. En lugar de hablar de fútbol les oiría decir cosas como:
…”la esencia de una cosa es su propia naturaleza, independiente de su existencia… Una posibilidad ontológica que espera realización”… Lo cual dicho en francés es aún mucho peor.
De todos modos los años han pasado, Sartre y su mujer murieron y Juliette Greco se hizo la cirujía plástica y tan joven como entonces sigue cantando las canciones que la hicieron la musa del existenc ialismo.

El palacio de luxemburg

El Palacio en tanto, seguía su apática construcción. María, refugiada en Blois, perdió la chaveta completamente por Richelieu, un joven y apuesto prelado.
Luis XIII, celoso y sin el apoyo de un analista que le aconsejara, separó a su madre del prelado. Eso hizo que María huyera de Blois y tras alguna que otra vuelta de tuerca, pudo regresar junto con Richelieu a París donde habrá apurado las obras de su Palacio de Luxemburgo que aún languidecían.
Mientras la Reina se ocupaba de terminaciones, jardines y finalmente de la mudanza, Luis XIII había visitado de nuevo (con menos público y más éxito pero igual falta de entusiasmo) a su mujer. Había enviudado de su íntimo amigo Charles y había hecho las paces con el apuesto prelado que se convirtió rápidamente en apuesto cardenal y casi de inmediato en apuesto primer Ministro Richelieu. Tantas frustraciones juntas superaron las fuerzas de la reina quien esta vez decidió por el exilio voluntariamente. Y así, una decena de años más tarde, moriría en Colonia sola y pobre, ella que era la madre del rey de Francia y las reinas de España e Inglaterra. Y, seguramente, arrepentida por no haber comprado un palacio hecho en lugar de mandar construir éste del que apenas pudo disfrutar. Durante la Revolución, el Palacio fue prisión y luego sede parlamentaria, mientras que el Petit Luxembourg sobre la rué Vaugirard es la residencia del Presidente del Consejo de la República.
¿Oí mal o usted murmuró algo como… “Por qué en lugar de esta basura histórica, la guía esta no se dedica a describir el edificio?”.
Ah, NO fue eso lo que dijo… Bueno. Mejor así, porque de todos modos a menos que tenga una autorización escrita del Secretario General del Consejo de la República, ustedes no podrán visitar el Palacio. Así que mientras caminan por el parque diseñado con regla y compás, es mejor que tengan algún chisme histórico en que entretenerse.
Dije “mientras caminan “, porque si se sientan, tendrán que pagar por su lugar en el banco. Sobre la rué Guynemer el parque se desmelena un poco de modo que se vuelve disfrutable aunque usted no lo esté observando desde un helicóptero para admirar sus arabescos geométricos.
Desparramadas por allí podrán ver algunas estatuas de reinas y la Fuente Medici al estilo italiano con estalactitas y una gruta con un cíclope celoso y otras gracias mitológicas.
La rué de Tournon que arranca frente al Arco con cúpula del Palacio los llevará hasta la rué de St. Suplice la que deberán tomar a la izquierda hasta la Iglesia de este nombre.
La Iglesia de St Suplice no ofrece nada notable.Es una ensalada de estilos y reconstrucciones que oscilan entre el estilo jesuítico, el neo-clásico y una fachada neo-antigua. De todos modos lo más interesante resultan las pinturas de Delacroix en la primera capilla a la derecha de la nave (mirando el coro).

Jardines del Luxemburgo

Las obras fueron encargadas al hermano de su favorita Mme. de Pompadour, quien a su vez se las comisionó a su protegido Soufflot. Este admiraba el gótico y el arte greco-romano, por lo cual soñaba con combinar ambos estilos en el Panteón. No lo logró, por supuesto. El edificio fue alterado durante la Revolución, pero ya poco se podía hacer para empeorarlo.
Las paredes interiores del Panteón están decoradas por pinturas realizadas de 1877 en adelante. Las únicas rescatables corresponden a Puvis de Chavanne (SantaGenoveva trayendo comida a la ciudad).
Se puede visitar la cripta para ver: el corazón de Gambetta en una urna, las tumbas de Rousseau, Voltaire, Víctor Hugo, Emile Zolá e incluso el de Soufflot, responsable directo del engendro.
Es posible (pagando, claro) subir a la cúpula para admirar el panorama desde la cima. Son 425 escalones o sea que huelga todo comentario ulterior.
La rué Sufflot los conducirá del Panteón a la Place Rostand, de donde, a lo largo de la rué Mediéis que bordea los Jardines del Luxemburgo, llegarán al PALAIS DE LUXEMBOURG.
Verán ante ustedes la Sala Luxembourg de la Comedie-Francais hecho en un imposible estilo neo-Partenón. Durante la Revolución los actores republicanos se mudaron a la rué Richelieu, mientras que los realistas se quedaron aquí por un tiempo. Luego siguieron actuando en la prisión.
En el n° 1 de la Place de l’Odeon está el famoso café Voltaire, un centro literario y artístico.
El Palacio de María de Medici consta de un edificio central, dos alas y una galería con cúpula que termina el último lado del patio rectangular. El estilo trata de conciliar el italiano que añoraba la reina con el francés que le correspondía por su status.
Mientras las obras avanzaban lentamente la viuda de Enrique IV se entretenía organizando la función pública en que su hijo Luis debía consumar su matrimonio (según la costumbre, es cierto) con Ana de Austria. Al parecer el espectáculo falló y por cinco años Luis no volvería a intentar la hazaña.
Luego la reina regente se dedicó (desastrosamente) a la política, hasta que un día sorpresivamente Luis XIII cumplió 15 años y también él quiso jugar a ser el rey. Su primera medida fue desterrar a su madre. Claro que al parecer en su decisión junto con las razones de estado, también pesaron oscuras componentes edípicas, según surge de su declaración de que su madre no lo había besado en siete años.

La Sorbona

Los estudiantes y carniceros opinaban que la vida disoluta de Isabel de Baviera justificaba ampliamente las dudas sobre la paternidad del Delfín, en cuyo caso la corona le hubiese correspondido a Enrique V.
El arcángel San Miguel, Santa Catalina y Santa Margarita opinaban lo contrario. Y así se lo hicieron saber a Juana de Arco. Esta le comunicó la buena nueva al presunto bastardo. Acto seguido, al frente de un pequeño ejército tomó la ciudad de Orleans e hizo consagrar al Delfín en la Catedral de Reims, como Carlos VII de Francia.
La Sorbona sosteniendo tal vez que dada la vida promiscua de la reina, ni los tres santos juntos podían determinar de qu ién era hijo el Delfín, o simplemente desconfiando de la buena fe de Juana, enviaron al obispo Pierre Cauchon al juicio de Juana luego que ésta fuera tomada presa. Como es notorio Juana fue llevada a la hoguera y desde entonces es el verdadero símbolo del patriotismo francés.
Siempre retrógrada, más adelante la Sorbona se opuso firmemente a los protestantes, y en general a cualquier atisbo de pensamiento libre hasta que final mente fue cerrada durante la Revolución. Napoleón la reabrió y a finales del siglo pasado fue ampliada y modernizada. El edificio contiene 22 anfiteatros, 2 museos, 16 salones de exámenes, 240 laboratorios, etc., etc.
Si pusieran cara de estudiantes traviesos, tal vez podrían pasar disimuladamente (ocultando previamente su delatora máquina fotográfica y esta guía cuya fama ya ha llegado a esos lares). En ese caso luego del vestíbulo y la escalinata traten de deslizarse en el gran anfiteatro donde podrán apreciar una conocida pintura de Puvis de Chavannes.
La Iglesia de la SORBONA fue construida por Le Mercieren 1635 en lo que se ha dado en llamar el estilo jesuítico. No hay mucho más que decir al respecto.
De la Place de la Sorbonne la rué Víctor Cousin los llevará hasta la rué Soufflot, la que a su vez desemboca frente al PANTEÓN. Este edificio fue el resultado de una promesa hecha por Luis XV en 1744, en el sentido de reedificar la Abadía de Santa Genoveva en caso de curarse de una enfermedad que lo aquejaba. Aunque a juzgar por el resultado, aquello más que una promesa fue una amenaza.

La Sorbonne

BonJour!
Siento informarles que es un día espléndido, así que nada de Museos por hoy. Salgan rápidamente y en lugar de seguir dormitando en su cuarto, háganlo sentados en la terraza de uno de los cafés mientras toman su desayuno.
Hoy deberán tomar por el Boulvd. Saint Michel en el sentido contrario al de ayer, o sea que en lugar de dirigirse al Sena, irán hacia los Jardines de Luxemburgo.
A pocos pasos de donde aún están apaciblemente sentados verán la rué des Ecoles sobre la que dan La Sorbonne y el College de France.
La Sorbonne fue fundada en 1253 para ayudar a los estudiantes pobres en sus estudios teológicos. Hay que tomar en cuenta que y a en el siglo XIII París tenía 15.000 estudiantes de los cuales algunos eran pudientes, unos pocos disfrutaban de becas, muchos vivían en la indigencia y unos cuantos en la marginalidad.
Entonces, como ahora, los estudiantes eran algo traviesos (tal vez un tanto demasiado traviesos, considerando que casi demolieron St. Julien le Pauvre). E igual que ahora, las autoridades también solían ser severas. Algo demasiado severas, considerando que en el 1407 se hizo ahorcar a algunos de los revoltosos. Eso sí, para que usted pueda decir aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor”, el Preboste tuvo que descolgar los cadáveres de la horca y hasta se vio obligado a pedir disculpas a la Sorbona.
Además de algún accidente imprevisto como el de ser ahorcados, los estudiantes eran torturados con la presentación de su tesis ante 20 profesores a lo largo de 12 horas, sin derecho a comer o tomar nada mientras tanto. En cuanto a la duración de los estudios era aproximadamente la que es ahora: de 6 a 8 años.
Durantela “Guerra de los 100 años”, la Sorbona tuvo una intervención más que dudosa, apoyando las pretensiones al trono francés del monarca inglés Enrique V, junto al gremio de los carniceros.

Rue de rivoli

Bien. Supongo que esa mirada vidriosa está indicando que están algocansados, así que tomen por la Avenue de l’ Opera hasta la rué Rivoli. Luego pasen ante la fachada del Cour Carree del Louvre hasta el Sena Caminen por el muelle hacia su izquierda hasta llegar al PONT NEUF. Este es (a pesar de su nombre) el más viejo de los puentes que subsisten. Su construcción se remonta a 1578 cuando
asombró a los parisinos con algunas novedades:
1) Se construyó sin casas a ambos lados.
2) Se pavimentó cuando aún en París no había una solacalle pavimentada
3) Su ancho era tal que todavía ahora es adecuado para el tránsito.
Solía atraer a una multitud que se apostaba allí para divertirse con juglares, payasos, ilusionistas y todo tipo de entretenimientos, entre los cuales el notorio Tabarin es el más recordado.
Ustedes están ahora cruzando la He de la Cité. A su derecha el pequeño parque que forma la proa de la isla se llama Square de Vert Galant.

Sobre la Rive Gauche, frente a la desembocadura del Pont des Arts, el edificio poco gracioso que ven es el Palacio del Instituto. Allí los solemnes académicos (¿vestidos de verde?) se reúnen para sus sesudas sesiones en donde en épocas pasadas se levantaba la famosa TORRE DE NESLE.
Allí habitaba en 1315 Margarita de Bourgogne, casada con Luis X, quien luego de usar y abusar de sus amantes, aparentemente los arrojaba al vacío desde lo alto de la torre.
En esas divertidas orgías intervenían también las princesas Juana y Blanca casadas respectivamente con hermanos de Luis X. Al otro lado del canal de La Mancha su cuñada la Reina Isabel, se entretenía echando de su cama los albañiles que su esposo insistía en meter adentro para su uso propio. Finalmente, aburrida de la eternización de las obras de albañilería de Westminster, hizo empalar a su marido, ajusticiar a los amantes de sus cuñadas y -con la conciencia tranquila- se dedicó a gobernar Inglaterra con la ayuda de su amante: Mortimer.
¿Cómo?
Bueno. Si usted siempre odió la historia ya en la escuela, entonces en lugar de venir a Europa debería haber viajado a Brasilia
Así que déjese de protestas absurdas y siga el muelle del Sena hasta toparse con el Boulevard St. Michel, por donde podrá regresar al hotel a fin de… Yo le iba a sugerir que..:
Muy bien. A fin de descansar y punto.
De todos modos como en una de esas tienen ganas de comer algo, luego que hayan descansado, hagan una pequeña recorrida por el barrio. Como sin duda habrán notado (a menos que caminen con los ojos cerrados y solamente los abran cuando yo les indico algo para mirar) el Quartier Latin está lleno de simpáticos lugarcitos para comer.
El diminutivo indica el tamaño del local y no el de la lista de precios. O sea que antes de dejarse tentar por las extravagancias de un restaurante indonesio, groenlandés o sánscrito, controlen si tiene menú turístico a la vista. En caso de duda vayan al Polidore Rué Monsieur Le Prince n°40.
Buen provecho y ¡ademain!

La opera de Paris

En la esquina con la Place de l’Opera se encuentra el mencionado Café de la Paix, y en el N° 14 del Boulvd. des Capucines el lugar donde se proyectaron los primeros films de los Hermanos Lumiere. En 1860secomienzaaconstruir sobre diseños del (entonces) joven Gamier el edificio de l’Opera, una de las obras arquitectónicas más características del Segundo Imperio. Siendo uno de los teatros más amplios del mundo, apenas tiene una capacidad para 2200 espectadores . El resto está ocupado por el escenario, las galerías, el foyer y la loggia.
En realidad desde la loggia donde los privilegiados se reúnen para ser admirados desde la Place de l’Opera, hasta el foyer, todo responde a una época en que la gente iba a la ópera más bien para ser vista que para ver lo que allí se representaba. A pesar de eso siempre tuvo una fama más seria que su predecesora la vieja Opera de la rué Le Peletier a donde, se decía, concurría la emperatriz Eugenia con sus damas de honor a bailar ocultas tras máscaras de encaje.
La cúpula ha sido redecorada por Chagall pero lamentablemente para apreciarlo habría que presenciar un espectáculo y eso, por supuesto, no está incluido en su presupuesto. O sea que conténtense con observar el grupo escultórico de la Danza esculpida por Carpeaux. Claro que no es lo mismo, pero al menos por estar en la fachada, es gratis. Consuélense diciendo algo como:
- Mira! Igual no vale la pena… Dicen que la acústica es horrible. Leí en algún lado que la Callas había dicho que prefería cantar en el baño de la casa antes que en la Opera…

La Madeleine en Paris

De los edificios del siglo XVIII sobre la rué de Rivoli, se destaca el Hotel Crillon que nuestra guía destinada a los “Ricos y Famosos” recomienda entusiastamente para su (de ellos) estadía.
La Rué Royal los llevará hasta la MADELEINE, un espantoso engendro seudo greco-romano sucesivamente destinado a Bolsa, Biblioteca, Asamblea Legislativa, Estación de FFCC y finalmente consagrada iglesia en 1842.
La verdad es que no hubiera hecho mucha diferencia que fuese una u otra cosa. Hoy en día se realizan allí muchos de los casamientos más lujosos de París.
De la Madeleine, el boulevard del mismo nombre conduce hasta la Place de l’Opera. De los Grands Boulevards. ese es el sector donde los comercios son más elegantes y los cafés más renombrados. Entre estos últimos basta citar al Tortoni, el Café Anglais, la Maison Dorée y, por supuesto, el infaltable Café de la Paix en cuyas terrazas se ha sentado cuanta personalidad ha puesto sus plantas en París.
Bajo Luis XV París ya contaba con 600 cafés, donde discutía, se intrigaba y donde en muchos casos se decidían los destinos de la nación.
En el N° 11 del Boul. de la Madeleine vivió y murió Alphonsine Plessis.
Los pillé ¿eh? No tienen la más pálida idea de quién era Alphonsine Plessis. Bueno. Eso no es demasiado grave. En realidad poca gente la conoce por su nombre verdadero, sino más bien por aquel otro que inmortalizara Alejandro Dumas, Jr.: La Dama de las Camelias.
Una dama que tuvo una vida bastante más sórdida que la que narró con más imaginación que veracidad su joven amante Alejandro Dumas Júnior.
Alphonsine, huérfana, fue iniciada a los 12 años por un abuelo setentón (no el de ella) quien la lanzó a una exitosa carrera que de amante en amante la llevó a los 16 años a poseer su propia carroza, un amante ministro y un nombre más sentador: el de Marie Duplessis.
Como su tren de vida aumentaba de costo vertiginosamente, pronto se formó una entente de siete amigos quienes compartían sus favores y sus gastos.
El color blanco o rojo de las camelias que lleva (una flor carísima) indicaba su disponibilidad para el amor. Dumas la conoció socialmente en el teatro y bíblicamente casi enseguida en el edificio que están viendo. Para entonces (ella tiene 20 años, y la misma edad Alejandro), ya tenía los pulmones como un colador. A pesar de eso ella compartió sus bacilos con él a lo largo de un ardoroso año. Luego del cual, sin haber logrado contagiarlo, se separaron. Ella se casó con el conde Edouard de Perregaux y se enamoró de Franz Liszt. Finalmente cuando apenas tiene 23 años, abandonada por todos menos sus acreedores, muere. Y su muerte quedará para siempre registrada en los lánguidos ojos de Greta Garbo, los desmayados agudos de la Callas o de cualquiera de las innumerables versiones que se han hecho de su miserable vida.

Página siguiente »