Marché aux Puces
OPCIÓN B
De todos modos, si desde que levantó el baño de su apartamento por tercera vez usted odia la arquitectura moderna y/o no es aficionado a la necrofilia, puede cambiar la Defense y Pére Lachaise por una visita al Marché aux Puces (Mercado de Pulgas) junto a la Porte de Clignancourt (última estación del metro del mismo nombre).
Eso, siempre y cuando su cuarta jornada coincida con un sábado o domingo. Si no coincidiera, hágalo coincidir. Usted me conoce y sabe que no soy un ser esquemático. O sea que si fuese su’ “DÍA DOS” el que cayera en un domingo, lo autorizo a que escriba encima (con lápiz borrable) “DÍA CUATRO” y viceversa (si no, se va a encontrar repitiendo el mismo paseo dos veces). Luego tome el metro a Porte de Clignancourt.
Verán que la diferencia esencial entre el Marché aux Puces y el Rastro madrileño o sus congéneres más próximos reside en que allí hablan francés y en el carácter permanente de unas casuchas de madera. Por lo demás también ahí hay objetos valiosos y reverendas porquerías. En cuanto a encontrar un Picasso o un Renoir entreverado entre láminas viejas sin valor, tiene la misma chance que descubrir que su mujer es la Princesa Anastasia heredera de la fortuna Romanoff.
Terminada la visita, tomen el metro hasta la Place de l’Opera para, de allí, conectar con el autobús a Versailles.
Castillos de TRIANON
A medida que el guía les muestre las distintas habitaciones, galerías, escalinatas, etc. verán que todo (jardines, mobiliario, decoración y el propio edificio) son una gigantesca escenografía para la actuación de esa obra unipersonal llamada Luis XIV.
Dije “el guía”, no “la guía” o “esta guía”, porque la visita de Versailles es guiada, o sea que si tienen la mínima precaución de seguir a UN guía que hable algún idioma que se aproxime al español, se enterarán de todo lo que tienen que saber prescindiendo de esta guía.
También podrán luego recorrer los jardines trazados con un formalismo exasperante con sus fuentes, lagos, canales, canteros y estatuas.
A pocos pasos se encuentran los Castillos de TRIANON. El Palacio Grande fue construido en seis meses por Mansart en el lugar donde Luis XIV solía tomar el te con Mme. de Montespan. Esos dulces recuerdos no despertaron mayor emoción en sus descendientes que pocas veces residían all í. La decoración es de estilo Luis XTV pero el mobiliario corresponde más bien al estilo Imperio.
Luis XV, para no ser menos, decidió eternizar sus recuerdos erótico-gastronómicos elevando del Pequeño Trianón en el lugar donde realizaba sus pic-nics con Mme. de Pompadour, para disfrutarlo con la sucesora de ésta, Mme. du Barry.
Sin embargo el pequeño castillo se asocia más bien con María Antonieta quien solía refugiarse allí diariamente para escapar de la etiqueta de la corte.
Ocasionalmente se disfrazaba de pastora para jugar a los campesinos con sus damas de honor en una especie de pequeño caserío en los jardines.
Ese tipo de tontas frivolidades hacen posible que sea cierto que, cuando alguien le dijo que el pueblo clamaba por pan, ella contestara sorprendida:
- ¿ Y por qué no comen torta?
Una frase tal vez igualmente apócrifa como aquella atribuida a Luis XIV de: “El estado soy yo “
Versailles
No. No para volver al hotel. Simplemente para comer algo antes de tomar el tren 05 que los transportará a VERSAILLES.
Si Luis XIV en lugar de nacer ser humano hubiese sido concebido como un edificio, sin lugar se hubiese reencarnado en Versailles. Pocas vecVersailleses se tiene la oportunidad de contemplar una tan absoluta simbiosis entre una personalidad y su entorno como en Versailles.
El enorme castillo y los jardines son el culto a la personalidad hecho arquitectura. Todo se subordina a una voluntad omnipotente. ¿Qué importa que el terreno pantanoso sea inadecuado para semejante edificación?
A Luis XII el lugar le traía recuerdos agradables. Así que allí marcharon ejércitos de obreros, para drenar, apisonar y preparar el sitio donde se instalaría la corte que consistía de unas escasas 20.000 personas cuya función primordial era adular, servir y defender al monarca.
La vida personal de Luis XIV y la etiqueta que regía sus funciones diarias, se convirtieron en función del Estado.
Por otra parte se comprende que necesitara un lugar amplio para conciliar su complicada vida privada. Por un lado estaba su mujer María Teresa con el Delfín. Por otra parte Luisa de la Valiere que le dio cuatro hijos naturales hasta que un día dándose cuenta de que vivía en pecado se refugió en un convento. Tal vez influyó en su decisión el hecho de verse obligada a convivir en el departamento llamado “de las Damas “j unto a la nueva favorita, la marquesa de Montespán. Esta, aún más prolífica, tuvo 8 hijos naturales.
Naturalmente tantos pequeños bastardos en el Palacio, necesariamente debían contar con un aya, la viuda Scarrón, más tarde nombrada marquesa de Maitenon. Educara 12hijos ajenos es un acto que merece el cielo, pero Mme. de Maitenon se contentó con la tierra, y en secreto se casó con el Rey a la muerte de María Teresa, a pesar de llevarle cerca de 5 años.
Este acto de humildad hizo soñar a millones de sirvientitas con su príncipe azul propio y reivindicó al Rey Sol ante la posteridad.
El Palacio se comenzó a construir en el año 1661 por Le Vau, Le Brun y Le Notre, cuando el rey apenas contaba 23 años. El mismo coordinaba los planos, hacía sugerencias y fundamentalmente inspeccionaba frecuentemente el avance
de las obras. Lo cual es otra lección para la posteridad que quiere construirse su propia casa.
PORTE DE LA VILLETTE
…”y el séptimo día descansó”, dice la Biblia. Pero ustedes, siendo mortales y como ya he llegado a sentir aprecio por sus debilidades, descansarán el cuarto día.
Nada de museos… nada de interminables caminatas… nada de María Antonieta ni fastidiosas guillotinas… Todo el santo día para ustedes.
Pero, supongo que no se van aquedar mirando el techo ¿no es cierto? Así que acepten un par de sugerencias:
OPCIÓN A
Por ejemplo usted que se pasa desarmando cuanta cosa cae a su alcance (aunque es cierto que luego nunca logra armarlo), podría dar vía libre a sus instintos científicos visitando la PORTE DE LA VILLETTE donde se eleva la Ciudad de las Ciencias y la Industria, y particularmente, el majestuoso GEOD, la esférica geodésica gigante.
Para llegar allí les bastará tomar el metro hasta Chatelet, y de allí la línea 7 que los llevará a Porte de la Villette.
Antes de seguir con el mundo del “2000″ acercándose al Arco de la Defense, hagan una escala en el “ayer” del Cementerio de PERE LACHAISE. La misma línea 7 (en sentido inverso, claro) los llevará hasta la Estación de Stalingrado de donde la línea 2 los depositará en el romántico Cementerio donde descansan tantos famosos (entre otros, Rossini, Musset, Colette, Piaf, Moliere, La Fontaine, Sarah Bernardt, Osear Wilde, Balzac, Bizet, Jim Morrison y fundamentalmente Abelardo y Eloise).
Abelardo era un joven y brillante profesor de filosofía en el siglo XII. Eloísa, sobrina del canónigo Fulbert, era a su vez, bella e inteligente. Por lo tanto bastó que Abelardo lograra alquilar una pieza en la casa del canónigo para que sucediera lo inevitable. Lo cual no seríanada demasiado grave, aún tratándose de la Edad Media, si Abelardo además de filósofo no hubierasido poeta. Y lo era. Ypara peor decididoainmortalizar a su amada sin ocultar su nombre. Con semejante falta de discreción no es de extrañar que el canónigo sospechara, los espirara, y luego de encontrarlos in fraganti, echara a su inquilino. Mas éste ya había dejado una huella indeleble en la casa, que nació unos meses más tarde. Ante los hechos que se habían precipitado el tío Fulbert lo instó a casarse, cosa que efectivamente se llevó acabo con la discreción del caso dadas las circunstancias. Y la historia se hubiera terminado ahí si Fulbert no hubiera decidido tomar venganza mutilando a Abelardo en donde más podría molestarle(s).
Imposibilitados de sublimar su amor a alturas menos espirituales por ese pequeño inconveniente, ambos entraron a la vida religiosa, dejando tras sí una emocionan te correspondencia y esa tumba neo-gótica en el cementerio donde descansan ¡ay! castamente, uno junto a la otra.
Del Cementerio tomen el metro hasta la estación Nation y de allí la línea 1, atravesando todo París, los llevará a LA DEFENSE, donde se eleva el GRAN ARCO DE LA DEFENSE, una de las obras más interesantes de la arquitectura moderna en Francia. De la DEFENSE regresen (vía Chatelet), utilizando su último billete del abono de Metro hasta la estación de San Michel.
Jeu de Paume
Allí, en el adecuado marco de la Estación de trenes de Orsay, construido especialmente para la EXPO 1900, se exhibe la muestra de los artistas del siglo XIX, en particular todas las famosas obras del Movimiento Impresionista que hasta hace unos años se podía admirar en el Jeu de Paume en Le Jardín des Tuileries.
Aunque estén algo mareados, intenten no caerse dentro del Sena a medida que recorren los muelles en dirección a su hotel. En realidad, siendo ya más de las seis de la tarde, no tengo previsto nada más para ustedes. Así que aprovechen su libertad para hacer lo que se les ocurra…
En cuanto a la noche, creo que lo mejor será que se queden en el barrio comiendo algo exótico y barato, más bien barato y exótico, tal vez en PROCOPE rué de 1′ Ancienne Comedie y St. Germain, donde concurría Voltaire. Luego, en aras de la nostalgia, métanse en alguno de los “caves “que aún quedan en el Quartier Latin, para escucharjazz o lo que sea, por ejemplo el “Caveau des oubliettes” en el patio de Saint Julien Le Pauvre.
Pont Royal
La naturaleza sabiamente ha hecho a los japoneses bajos, de modo que, atisbando en puntas de pie por sobre sus cabezas, ustedes podrán ver (tal vez): La coronación de la Virgen de Fra Angélico, el retrato del Conde Sasseti de Ghirlandaio, la Virgen de la Victoria de Mantegna, la Virgen de la Roca, Baco, la Virgen y Santa Ana y la más que publicitada Gioconda, todas de Leonardo da Vinci.
Hay varios Rafael (por ejemplo la Belle Juardiniere), algunos Tiziano, un escandaloso Concierto Campestre de Giorgione, las fastuosas “Bodas de Cana” del Veronese, Tiépolos, Canalettos y Guardi. De los flamencos podrán ver el famoso “Banquero y su mujer” de Matsys y I a Parábola de los Ciegos de Brueghel. Son especialmente graciosos los retratos de la Galería Medici de Rubens. En un cuadro se ve a Enrique IV extasiado frente al retrato de María Medici (cuando se sabe que la llenó de amantes y bastardos). En otro se ve al pequeño Luis XIII que la desterraría a Blois.
En fin: así se pinta la historia. Hay varios Van Dyck, la familia Van Berestey de Frans Hals, y algunos inolvidables Rembrandt (entre ellos su autorretrato de viejo), todos los franceses y, por supuesto, la Venus de Milo y la Victoria de Samotracia.
¿Y ese aspecto de Sir Hillary acabando de conquistar el Everest a qué se debe?
¡Ah! ¿Así que terminaron de visitar el Louvre? ¿Ah sí? ¿Hasta la Venus de Milo? Pero qué bien…! ¿Y Toulouse Lautrec qué les pareció? ¿Y las bailarinas de Degas?
No. Claro que NO están en esta parte de Louvre. Pero SI están. Así que recojan sus jirones de humanidad, salgan de Louvre (de esta parte) y luego de cruzar el Pont Royal, intérnense en el QUAI D’ORSAY.
MUSEO DEL LOUVRE
La rué de Rambuteau lleva hasta el nuevo centro comercial del FORUM DES HALLES, otro interesante proyecto arquitectónico. Aprovechen para comer algo porque ahora les espera esa especie de máquina de picar turistas que es el MUSEO DEL LOUVRE.
Pasar por París sin visitar el Museo del Louvre sería un verdadero atentado a todos los mandamientos del Decálogo del Buen Turista. Así que en aras de las convenciones sociales que rigen la conducta humana, haga de tripas corazón y enfile por la rué de Louvre (hacia su izquierda) hasta la Rué de Ri voli que, como ustedes recordarán, bordea al Museo.
La entrada al mismo se halla junto a esa extraña pirámide de cristal japonesa que parece haber aterrizado en medio de las atildadas edificaciones, como una estalactita venida de Cryptonia Asi que echen una última mirada al cielo azul e intérnense en los intrincados intestinos de uno de los museos más ricos y complicados que se pueda uno imaginar.
Compren un catálogo, o no lo hagan. Caminen a la derecha o a la izquierda ¿yo qué les puedo decir? De todos modos creo que lo más razonable será que agucen su instinto gregario y sigan a las masas de turistas japoneses que dotados de un infalible olfato saben dónde se encuentran cada una de las prima-donnas del Louvre.
CENTRO POMPIDOU en Paris
La OPERA-BASTILLE, un proyecto que ganara el uruguayo Carlos Ott en un reñido concurso internacional, levanta sobre la plaza su fachada vidriada.
Tomen por la Rué St. Antoine hasta la estatua de Beaumarchais y luego tuerzan a la derecha por la rué des Tournelles que los llevará a la PLACE DES VOSGES que ocupa el lugar de la Place Roy al que mandó construir Enrique
IV.
Aunque el rey no la pudo ver porque poco antes de su terminación fue asesinado, la plaza se convirtió rápidamente en el lugar de moda de la sociedad parisina. Era allí donde se realizaban los duelos hasta que Richelieu los prohibió. A pesar de sucesivas reconstrucciones, las fachadas de los edificios mantienen su apariencia original y conforman uno de los espacios mejor conservados y con más encanto de París. Richelieu vivio en el N° 18, Víctor Hugo en el N° 6, y Enrique IV se había reservado para sí el sector central del ala sur.
A pocos pasos de allí, sobre la rué Saint Antoine, perdió la vida Enrique II en un torneo, dejando viudas a su mujer Catalina de Medici y a su amante la eterna Diana de Poitiers.
La rué des Francs. Bourgois lleva de la Place des Vosges hasta el CENTRO POMPIDOU, uno de los conjuntos arquitectónicos modernos mejor logrados de la ciudad. Comenzado a principios de los 70 el Centro Pompidou fue el primer electroshock urbanístico desde la Torre Eiffel. También muy criticado (se la llamó Usina de Gas), se mimetizó rápidamente con el entorno y ahora es uno de los atractivos turísticos de la ciudad. Constituye una bien aceitada máquina cultural que engloba museos, salas de exposiciones, bibliotecas, videotecas, salas de proyección, etc. etc. Vale la pena recorrerlo por sí mismo, aunque a menudo las exposiciones que alberga no lo justifiquen.
PLACE DE LA BASTILLE
Sigan entonces por el segundo tramo del Pont Sully hasta la Rive Droite de donde el Boulevard Henri IV los llevará a la histórica PLACE DE LA BASTILLE.
De la fortaleza-prisión de ocho torres robustas rodeadas de fosos que había hecho construir Carlos V en 1370 no queda más que el nombre. O más bien ni siquiera eso, pues su verdadera denominación es la de Castillo St. Antoine.
Su sobrenombre de la Bastilla quedó para siempre asociado al arbitrario sistema de los “lettres de cachet”.
Este arbitrario sistema judicial permitía al rey, mediante un documento secreto, arrestar a cualquier ciudadano sin juicio previo ni posterior. Esta cómoda forma de evitar la oposición política fue entusiastamente utilizado por Luis XIII y sus sucesores. De acuerdo a la calidad del preso, había celdas miserables que con las inundaciones del Sena se llenaban de agua o calabozos cómodamente instalados don-
de los privilegiados podían hasta recibir visitas y comida del exterior. Entre sus muchos famosos huéspedes se cuentan Voltaire, el Hombre de la Máscara de Hierro y el Marqués de Sade.
El misterio de la Máscara de Hierro murió con su dueño en 1703, pero pretextó delirantes teorías (por ejemplo que se trataría del hermano mellizo de Luis XIV) y probablemente inspiró al Fantasma de la Opera.
El famoso Marqués de Sade pasó larguísimas temporadas internado en prisión, generalmente a instancias de su suegra quien no aprobaba sus teorías sexuales algo avanzadas y menos su aplicación con su esposa y la hermana de ésta.
Un hombre de nuestros tiempos, experimentó con la cantárida en bombones que repartió en una de sus simpáticas orgías, lo cual lo llevó a la prisión por primera vez. Durante la
Revolución fue nombrado juez pero, irónicamente, debió dejar su puesto por ser excesivamente blando en sus decisiones. Murió en el Manicomio de Charenton donde organizaba representaciones teatrales con los dementes que lograron gran popularidad. Sus libros, naturalmente prohibidos durante largos períodos, ahora resultan casi naif .
El 14de Julio laBastillafue tomada por el pueblo, en loque resultó un verdadero fi asco, pues sólo quedaban adentro cuatro falsificadores, dos dementes y un Conde a quien su familia había mandado encerrar. De todos modos fueron llevados en andas y al día siguiente se comenzó a demoler la fortaleza.
En el centro se eleva la Columna de Julio que conmemora a las víctimas de las revoluciones de 1830 y 1848. Otras víctimas más recientes se asoman desde la plataforma, luego de haber subido los correspondientes 248 escalones. En consideración a su color verdoso (de usted) lo eximo de seguir su ejemplo.
Isla St LOUIS
¡Bonjour, mes amies!
¿Que les duele la cabeza? ¡Por supuesto que les duele la cabeza! ¿Qué esperaban? Más les va a doler cuando reciban la prueba flagrante de sus despilfarros nocturnos al llegar a casa, en forma de débitos a su tarjeta, que a esta altura más que una Tarjeta de Crédito, debería llamarse Tarjeta de Débito.
Salgan a la calle y tomen un café. Ese ingenuo ahorro no va a cambiar en nada su catastrófica situación y les va a aliviar el dolor de cabeza al menos.
Tomen por el Boul Mich… (siendo su tercer día en París, ya pueden irlo llamando así, familiarmente, como lo hacen los franceses) hasta St. Germain. Luego, sigan por ésta hasta el Sena. Cruzando por el Pont Sully llegarán a la pequeña Ile St LOUIS.
Aunque la isla no tiene nada de particular, el conjunto es encantador y conserva mucho de la atmósfera del París del siglo XVII pues gracias a su pequeño tamaño, quedó a salvo de la santa ira de M. Haussman. Estando tan cerca del centro de París, parece casi increíble la paz y tranquilidad que reina en el lugar.Recorran la isla tomando,por ejemplo, la calle Breton villiere hasta la rué St. Louis que divide la isla en dos. Verán que los edificios tienen carteles que indican los ricos y famosos que los habitaron. No se avergüencen por no conocer prácticamente a ninguno de esos famosos personajes, probablemente y a ni los franceses se acuerdan de quienes fueron.
Luego de pasar frente a la iglesia jesuítica (en estilo) de St. Louis en I’ lie, al llegar a lame Budé, doblen ala izquierda hasta llegar al Sena. Luego rodeen la isla que permite obtener algunas vistas memorables sobre el ábside de Notre Dame. Casi al terminar la vuelta verán sobre el Quai d’Anjou el Hotel de Lauzun y el Hotel Lambert. Supongo que si a esta altura usted aún cree que Hotel significa hotel, lo mejor será tirar la guía al Sena. El Hotel Lauzun se conoce por el nombre de otro de los auto-publicitados casanovas franceses. Luego vivieron en el edificio construido en 1657 los poetas Teophile Gautier y Baudelaire. El Hotel Lambert a pocos pasos del Pont Sully es de 1640 y tiene decoraciones de Le Brun.










