PORTE DE LA VILLETTE

…”y el séptimo día descansó”, dice la Biblia. Pero ustedes, siendo mortales y como ya he llegado a sentir aprecio por sus debilidades, descansarán el cuarto día.
Nada de museos… nada de interminables caminatas… nada de María Antonieta ni fastidiosas guillotinas… Todo el santo día para ustedes.
Pero, supongo que no se van aquedar mirando el techo ¿no es cierto? Así que acepten un par de sugerencias:

OPCIÓN A
Por ejemplo usted que se pasa desarmando cuanta cosa cae a su alcance (aunque es cierto que luego nunca logra armarlo), podría dar vía libre a sus instintos científicos visitando la PORTE DE LA VILLETTE donde se eleva la Ciudad de las Ciencias y la Industria, y particularmente, el majestuoso GEOD, la esférica geodésica gigante.
Para llegar allí les bastará tomar el metro hasta Chatelet, y de allí la línea 7 que los llevará a Porte de la Villette.
Antes de seguir con el mundo del “2000” acercándose al Arco de la Defense, hagan una escala en el “ayer” del Cementerio de PERE LACHAISE. La misma línea 7 (en sentido inverso, claro) los llevará hasta la Estación de Stalingrado de donde la línea 2 los depositará en el romántico Cementerio donde descansan tantos famosos (entre otros, Rossini, Musset, Colette, Piaf, Moliere, La Fontaine, Sarah Bernardt, Osear Wilde, Balzac, Bizet, Jim Morrison y fundamentalmente Abelardo y Eloise).
Abelardo era un joven y brillante profesor de filosofía en el siglo XII. Eloísa, sobrina del canónigo Fulbert, era a su vez, bella e inteligente. Por lo tanto bastó que Abelardo lograra alquilar una pieza en la casa del canónigo para que sucediera lo inevitable. Lo cual no seríanada demasiado grave, aún tratándose de la Edad Media, si Abelardo además de filósofo no hubierasido poeta. Y lo era. Ypara peor decididoainmortalizar a su amada sin ocultar su nombre. Con semejante falta de discreción no es de extrañar que el canónigo sospechara, los espirara, y luego de encontrarlos in fraganti, echara a su inquilino. Mas éste ya había dejado una huella indeleble en la casa, que nació unos meses más tarde. Ante los hechos que se habían precipitado el tío Fulbert lo instó a casarse, cosa que efectivamente se llevó acabo con la discreción del caso dadas las circunstancias. Y la historia se hubiera terminado ahí si Fulbert no hubiera decidido tomar venganza mutilando a Abelardo en donde más podría molestarle(s).
Imposibilitados de sublimar su amor a alturas menos espirituales por ese pequeño inconveniente, ambos entraron a la vida religiosa, dejando tras sí una emocionan te correspondencia y esa tumba neo-gótica en el cementerio donde descansan ¡ay! castamente, uno junto a la otra.
Del Cementerio tomen el metro hasta la estación Nation y de allí la línea 1, atravesando todo París, los llevará a LA DEFENSE, donde se eleva el GRAN ARCO DE LA DEFENSE, una de las obras más interesantes de la arquitectura moderna en Francia. De la DEFENSE regresen (vía Chatelet), utilizando su último billete del abono de Metro hasta la estación de San Michel.

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