Cuándo ir a Canaima
Cuándo ir
Las visitas en embarcación hasta la base del salto Ángel funcionan normalmente sólo durante la temporada de las lluvias (de mayo a noviembre), ya que el caudal de los ríos es demasiado bajo durante los demás meses. Las condiciones atmosféricas adversas pueden cambiar esta situación, como sucedió en nuestro caso, asi que vale la pena comprobarlo antes de reservar la plaza en una visita organizada. No obstante, la mejor época del año para ver el sallo Ángel sin nubes es din ante la temporada seca, de diciembre a abril. Es una buena época para tomar uno de los numerosos vuelos de la «cascada» ofrecidos por las líneas aéreas que hay en Canaima.
Viajar a Canaima
Viaje por el interior
Es posible viajar a Canaima de forma independiente, pero la única forma factible de explorar la región más allá del pueblo y la laguna y de ir al salto Ángel es participaren un grupo organizado. Línea Turística Aerotuy (LTA) tiene vuelos diarios a Canaima desde Ciudad Bolívar y sólo ofrece billetes para el vuelo cuando dispone de plazas no ocupadas por viajes organizados. Hay muchos pilotos independientes y otras empresas, incluida Rulara, que también ofrecen asientos sobrantes.
CONSEJOS PARA EL VIAJERO
CONSEJOS PARA EL VIAJERO
Si elige una visita organizada económica, vale la pena llevar algo de comida suelta para tomar un bocado, ya que en el paquete sólo se incluyen las comidas principales, sin nada intermedio. Al llegar a Canaima, los vegetarianos deben comprobar que el representante de la empresa conozca cuáles son sus necesidades dietéticas, sin confiar en que el agente turístico le haya transmitido la información.
Para permanecer seco en la embarcación, necesitará un impermeable de plástico; pero ahorrará dinero si lo compra antes de viajar a Canaima, donde son más caros.
En la excursión al salto del Sapo no lleve consigo ningún objeto valioso, ya que todo queda empapado, aunque lo guarde en una bolsa de plástico.
El salto Ángel
El salto Ángel
Durante luda la travesía, los impresionantes muros del Auyan Tepui se elevaban sobre nosotros y numerosas cascadas dejaban caer el afjua desde la cumbre. Resultaba difícil imaginar de dónde procedía tanta agua pregunté si no serían los lloros de los dinosaurios . Nos vimos obligados a caminar para salvar algunas rápidos cortos, pero estábamos a bordo cuando el salto Ángel apareció ante nuestra vista. Nos encontrábamos ante la catarata más alta del mundo, que caía desde 807 metros de altura por una cara rocosa de un color rojo óxido; y aunque estábamos todavía a buena distancia de su base, ya parecía poderosamente impresionante. Una vez más, tuvimos suerte ya que, al ser diciembre, el caudal de agua de las cascadas solía quedar bastante reducido.
Finalmente, llegamos al campamento base. El tiempo despejado se mantuvo y aunque el sol había desaparecido, la cumbre seguía siendo visible, algo que no todos los grupos logran ver. Como no queríamos desperdiciar ni un momento, iniciamos de inmediato la ruta de una hora, a través de una hermosa selva tropical, para llegar hasta el mirador. Buena parte de la caminata suponía subir ágatas por rocas y raíces al descubierto, antes de que la trocha bordeara un gran canto rodado para salir a un farallón rocoso sin árboles. Muy por encima, tanto que casi era más cómodo tumbarse para contemplarlo, el agua iniciaba su largo viaje, aparentemente a cámara lenta, desde lo alto de Auyán Tepui. Casi a mitad de camino el flujo empezaba a descomponerse en un fino rocío que cae como aguanieve, bajo un viento que lo agita, sobre las rocas negras de abajo.
En 1935, el piloto estadounidense Jimmy Ángel, explorador y buscador de oro, voló con su avión por este mismo cañón y contempló por primera vez esta extraordinaria cascada de agua. Sus informes se despreciaron, tachándolos de exageraciones, pero cuando Ángel volvió a encontrarla, dos años más tarde, tuvo que hacia’ un aterrizaje forzoso con su plateado avión Flamingo, llamado «RíoCaroní» sobre lo alto de la montaña. El y los demás pasajeros tardaron once días en realizar el peligroso descenso desde la cumbre y llegar al pueblo de Kamarata y, en reconocimiento de su valeroso esfuerzo, a las cascadas se les dio su nombre. Más recientemente, unas pocas personas han escalado la pared de roca a lo largo de la caída, y otras muchas han efectuado lanzamientos en paracaídas desde lo alto. Parece ser que el salto Ángel inspira a los aventureros ya locos a volverse un poco más locos.
Nuestro viaje terminaba. Puesto que laotra embarcación no había podido llegar hasta el campamento liase, subimos a la que quedaba para realizar la travesía de regreso a La Orquídea, en lugar de pasar la noche en el salto Ángel y arriesgarnos a encontrar el día siguiente una corriente desfavorable. Parecía como si nuestro patrón se hubiese visto afectado por la leyenda de Jimmy Ángel, pues realizó el descenso muy rápidamente, ladeando la embarca ción al tomar las curvas y deslizándose poren-1 re los rápidos de aguas poco profundas. Ya de regreso en el campamento base, me relaje. Al raído por la hamaca que se balanceaba, me pregunté cuál sería la naturaleza primordial de Auyán Tepui. Las escenas de Parque Jurásico poblaron mi imaginación y mientras contemplaba la cumbre de Auyán, tuve el convencí miento de que uno de aquellos bloques gigantescos se movía. Quizá Canaima fuese un lugar demasiado explotado como zona «salvaje», pero, seguramente, los tepuis nunca llegaran a ser domesticados y os precisamente su miste rioy su belleza lo que hacen que esta región sea un mundo perdido muy real.
Turismo por Venezuela
En los rápidos
Cuando el guía nos despertó, a las 6.30 horas los haces dorados de la luz solar penetraban ya por entre las copas de los árboles. Emprendimos la travesía del siguiente tramo del río, que se hizo más duro cuando penetramos por un pequeño afluente, el Chirún y entramos en los cañones del Auyán Tepui. Aunque habíamos iniciado la travesía en dos embarcaciones para distribuir la carga y aligerarlas para abordar los 14 rápidos que nos encontraríamos, la marcha demostró ser difícil para una de ellas, que tuvo problemas con el motor. A pesar de los intentos por repararlo en una diminuta liana rocosa en medio del río, nos vimos obligados a abandonarla y seguir con la embarcación que quedaba durante el resto de la travesía. No obstante, el peso adicional hizo que los rápidos fuesen más complicados de salvar. En cada uno de ellos el agua salpicaba sobre la borda, empapando a los que habían olvidado comprar uno de los baratos impermeables de plástico que venden en el pueblo de Canaima. En uno de los rápidos, particularmente difícil, el patrón revolucionó el motor demasiado pronto y no conseguimos cruzarlo. El retroceso en medio de aquellas aguas turbulentas fue todavía más emocionante que el avance.
Los indios pémon de venezuela
LOS INDIOS PÉMON
El sudeste de Venezuela está poblado por unos 25.000 indios pémon, tres cuartas partes de los cuales viven en el Parque Nacional Canaima. Emigraran a la región en época relativamente reciente (hace unos 200 años), lo que resulta sorprendente dadas las numerosas características naturales que llevan nombres relacionados coh los pémon o símbolos de la mitología pémon. «Canaima», por ejemplo, es la palabra pémon para referirse a los malos espíritus que según los pémon habitan los tepuis y roban las almas de los hombres. Pero el pueblo tiene una relación muy íntima con el paisaje y adscriben importancia espiritual a las cascadas y tepuis.
Tradicionalmente, los pémon practicaron la agricultura de subsistencia, la caza y la pesca, pero recientemente muchos de ellos han encontrado trabajo en el creciente negocio del turismo y la preocupante y naciente industria minera. Toda la zona del parque nacional es rica en oro y reservas de diamantes, y el gobierno está erosionando lentamente las leyes que protegen este patrimonio de la humanidad de la explotación. En 1998, los indios pémon aparecieron en los titulares de prensa de todo el mundo cuando intentaron bloquear los esfuerzos apoyados por el gobierno para construir una línea de alta tensión y varias subestaciones que estaba previsto que cruzaran por el parque.
Auyan tepuy
Tierra de los espíritus
Auyán Tepui se levanta por encima del bosque que lo rodea como una inmensa fortaleza medieval, con sus macizos bloques erguidos en lo alto como si fueran tórrelas de vigilancia. Auyán Tepui significa «montaña del infierno» y resulta fácil comprender por qué se le dio este nombre. Los altos acantilados, corlados a pico, y el amenazador perfil de su cumbre, se hallan envueltos en nubes oscuras y los indios pemón tuvieron que verlo como un lugar prohibido. Los indígenas están convencidos de que los malos espíritus, llamados ma-rawüón, viven en la cumbre, junto con una divinidad superior llamada Tramán-chüá. Si tales seres sobrenaturales viven allá arriba, no tendrán problemas de espacio: la zona de la cumbre de Auyán Tepui es enorme y abarca 700 kilómetros cuadrados. Otros enormes acantilados muy naturales te recomendamos que los veas en esta página.
Elegir una ruta para subir por el río de aguas poco profundas resultó más difícil, pero tuvimos suerte de llegar hasta allí. Normalmente, el agua sólo alcanza caudal suficiente desde junio a noviembre, pero las lluvias insólitamente intensas y prolongadas del invierno, cuando hicimos nuestra visita, permitieron que todavía fuera navegable al acercarse el Año Nuevo. Quizá el aspecto más sorprendente y ligeramente decepcionante de nuestro viaje fue la característica ausencia de fauna en el río. Nuestros guías explicaron la teoría de que el agua manchada de tanino resulta demasiado acida para muchas criaturas, pero yo no pude dejar de pensar que algo tendría que ver en ello la constante corriente de barcos turísticos motorizados.
Después de tres horas, a punto de caer la noche, nuestro patrón dirigió la embarcación hacia la orilla, en la diminuta isla de La Orquídea. Desgraciadamente, las orquídeas han desaparecido y la isla se ha convertido ahora en un campamento con espacio para 60 hamacas
instaladas bajo un cobertizo de lados abiertos. Mientras los guías montaban el equipo para dormir, nos sentamos, charlamos y tomamos unos refrescos sin la desagradable presencia de los mosquitos. Siguió una romántica cena a la luz de las velas para veintidós personas y la volada se prolongó hasla la madrugada. Tumbado en mi hamaca, confié en que mejorara el tiempo pues me di cuenta de que el factor de animación se vería considerablemente reducido si la guía tuviera que explicarnos qué aspecto tenía el salto del Ángel, si nos encontrábamos allí con nubes.
Tras la cascada del Salto del Sapo
Tras la cascada del Salto del Sapo
El pueblo de Canaima compartí; su nombre con el parque nacional que lo rodea. Con una extensión de casi tres mil Iones de hectáreas protegidas de la región de la Gran Sabana, este parque es uno de los más grandes del mundo. Aunque el salto Ángel es una de sus cascadas más conocidas, hay otras muchas que merecerían los elogios en cualquier otro país. Subimos a una embarcación alargada y motorizada liara visitar una de ellas, el Salto del Sapo, de más de cien metros de anchura y 20 metros de altura. Las cascadas se hallan situadas en el extremo más alejado de la isla en forma de bota de la laguna (llamada Isla de Anatoliy), y son inditas en el parque nacional por el sendero tallado en la roca, que se abre paso por del ras de la cascada j que cruza de un lugar a otro. Ksle sendero fue abierto por un guía peruano llamado Tomás Bernal, que vivió como ermitaño en una cueva situada junto a las cascadas durante los diez primeros años de su estancia en Canaima. Llegó a ser famoso entre los viajeros por sus visitas organizadas para observar la fauna, aunque a finales de 1998 se ahogó trágicamente cuando su canoa volcó cerca de las cascadas.
Con los bañadores puestos, permanecimos sobrecogidos bajo el fino rocío al principio del impresionante túnel. La potencia del agua es inmensa y mientras avanzábamos cuidadosamente sobre las resbaladizas rocas el aire perturbado se arremolinaba a nuestro alrededor como un viento de tormenta, fue una experiencia inol viciable. A mitad de camino por el sendero, el agua que se precipita alcanza su potencia máxima y parece absorber todo el aire de la pasa reía, dificultando la respiración. Cuando me atrevía extender la mano para colocarla bajo la corriente de agua que se precipitaba, casi me la arraneó de cuajo. Al salir por el otro extremo y mirar liana al ras, alas cascadas, nos pareció increíble que pudiéramos estar por detrás de éstas. Más tarde tendríamos que regresar por el mismo camino para continuar nuestro viaje hacia el Salto Ángel.
Una vez vista la gran catarata desde atrás, subimos por un empinado sendero de tierra para ver el Salto del Sapito desde arriba. Las vistas desde estas cascadas son extraordinarias. A lo lejos, se elevaban de la llanura tres tepuis mis más pequeños (Kurún, Kusari y Kara vaina), con sus anchos perfiles arracimados como si se dispusieran a formalizar un acuerdo para formar un tepui mas grande. Después de visitar brevemente lo alto de! sallo del Sapo y de regresar por el impresionante túnel, caminamos río arriba durante una hora para llegar junto a la embarcación que nos llevaría a núestro campamento de hamacas, donde pasaríamos la noche. La corriente del río Carao es muy fuerte y el motor de la embarcación luchó incansablemente para mantener nuestro avance. Superar los numerosos rápidos exige una gran habilidad por parte del patrón, pero en los rápidos Mayaupa fue necesario bajarnos del barco y caminar media hora para rodearlos. Avanzamos lentamente, pero el paisaje, cada vez más espectacular, mantenía fija nuestra atención. El retorcido río me hacía perder el sentido de la orientación con sus revueltas y frecuentemente me encontré admirando «nuevos» tepuis, hasta que más tarde me di cuenta de que todos formaban parte virtualmente del mismo: Auyán Tepui.
Ciudad Bolívar
UN AMARGO SALVAVIDAS
Angostura, la ciudad conocida ahora como Ciudad Bolívar, fue el principal centro de producción de los bitters Angostura hasta aproximadamente 1875, cuando las gue-rrasfederales cortaron las rutas de abastecimientos y la producción se trasladó a Trinidad. Esta bebida se hace mediante una combinación de la corteza aromática de un árbol local con otros ingredientes, aunque la receta exacta sea un secreto bien guardado. Producidas originalmente como una cura para los problemas estomacales, la angostura se usa ahora para sazonar y quizá se la conozca más por su empleo en la fabricación de la ginebra rosada. Se dice que una antigua receta que mezcla la corteza con miel, salvó la vida en 1800 del famoso naturalista y explorador alemán Ale-xandervon Humboldt, durante su viaje por el rio Orinoco.
Parque Nacional Canaima
ROCAS DE TODAS LAS EDADES
Toda la región del Parque Nacional Canaima forma parte de una antigua formación rocosa granítica conocida como la plataforma de Guyana, uno de los más grandes bloques de granito del mundo. Se remonta, al menos, a los tiempos precámbricos y puede que tenga dos mil millones de años. Los enormes farallones graníticos que forman los tepuisalbergan un nivel excepcionalmente alto de especies vegetales y de animales endémicos en sus cumbres, aunque no figuren los dinosaurios entre ellos (al menos que se bayan descubierto hasta ahora). Au-yán Tepui tiene más de 2.500 metros de altura y aproximadamente el 65 por ciento de las plantas de su cumbre son endémicas.










