Turismo en Merida

Planificación
Para trayectos independientes, se pueden alquilar bicicletas de montaña de buena calidad, a precios razonables, en diversas agencias turísticas de Mérida. incluida Bum Bum Tours. NaToura. y Guamanchi Expeditions. Todas ellas proporcionan mapas de los trayectos y también pueden suministrar alforjas para llevar el equipo.
Todas estas empresas organizan trayectos en bicicleta, con guía y alojamiento incluidos, desde un día hasta cinco días, adecuados para todos los niveles de experiencia y habilidad.

CONSEJOS PARA EL VIAJERO

CONSEJOS PARA EL VIAJERO
Para tramos por caminos lleve sus propios guantes. Recuerde que no se alquilan y ponérselos supone toda una diferencia para su comodidad personal.
Si tiene calzado de suelas rígidas o botas, incluyalas, ya que son ideales para el ciclismo.
□ Utilice un protector solar de factor alto en toda la piel expuesta. La arena y la tierra de color claro reflejan los rayos del sol y sus efectos son particularmente intensos a una altura elevada. Póngase una gorra de béisbol hacia atrás o utilice una solapa de tela para protegerse la nuca del sol. Beba mucha agua durante los recorridos. Consulte con su guía para saber si el agua del río se puede beber.
□ No abandone: ¡cada montaña tiene su cumbre!

Ciclismo de montaña por los Andes

Cuándo ir
Es posible practicar el ciclismo de montaña por los Andes durante todo el año. Los meses de verano, de diciembre a abril, pueden ser muy calurosos, por lo que quizá sean preferibles los de invierno, aunque lo más probable es que se encuentre con lluvia o incluso nieve en las alturas.

Pico el aguila

TRES TRAYECTOS POR LOS ANDES

En los alrededores de Mérida hay varias rutas para hacer en bicicleta, que se pueden realizar sin
guía, y algunas que no necesitan la presencia de un vehículo de apoyo.
1. Pico El Águila: 75 kilómetros, en un 80 por ciento de bajada. Usted y la bicicleta son conducidos hasta el paso más alto de carretera que hay en Venezuela, el pico del Águila, a 4.100 metros de altura. Se efectúa una pequeña ascensión hasta Pinango, a 4.300 metros de altura y luego se desciende hasta San Rafael de Mucuchíes. El regreso se efectúa vía Tabay con dos grandes ascensiones hasta Mérida.
2. Jaji: 35 kilómetros, terreno mixto, todo en carretera. Se conduce hasta Jaji y luego en bicicleta hasta La Azulita. En el trayecto se encuentran cascadas, piscinas naturales y bosque húmedo. Hay algunas cuestas, pero no son muy grandes.
3. El Valle Grande: 45 kilómetros, con una gran ascensión y un gran descenso. Desde Mérida se suben 1.300 metros hasta La Culata, a 2.950 metros de altura. Después de un breve trayecto por un camino, se encuentra un rápido descenso de regreso a Mérida. La mayor parte del tiempo se halla rodeado de un paisaje hermoso.

Venezuela San Jose

Una bestia dominada
Fue una pena que se acabara la diversión ante otra ascensión montaña arriba, la última antes de llegar a San José. La cuesta no era tan larga como las anteriores, pero la marcha fue dura y necesitamos descansar un par de veces. Experimentamos una verdadera sensación de logro al llegar a lo alto, pues aunque el final todavía se encontraba a pocas horas de distancia, ya habíamos dejado atrás los tramos más difíciles.
Tras seguir un sendero estrecho hacia San José, cruzamos un borde cubierto de hierba para descender al pueblo. Era la hora de la siesta, así que todas las tiendas de la plaza recientemente remozada estaban cerradas, afortunadamente a excepción de una. que era la más importante. En la sombreada tienda de ultramarinos, nos bebimos algunas botellas de limonada mientras el propietario del restaurante del pueblo regañaba a Alberto por no traerle a todos sus clientes ciclistas. Para compensarle, y puesto que quedaba espacio en nuestros estómagos para una buena comida, tomamos en su restaurante una deliciosa cena a base de trucha fresca.
La carretera desde San José estaba asfaltada y aunque inicialmente trazaba una prolongada y suave cuesta, el firme hacía que el ascenso resultara agradable. La recompensa por el esfuerzo fue sensacional. La última hora de regreso a Tierra Negra transcurrió completamente cuesta abajo, con magníficas vistas sobre las montañas y los valles de los alrededores. Las curvas cerradas añadían un poco de emoción, aunque era importante vigilar el tráfico que viniera de frente. Este era la clase de ciclismo que originalmente me enganchó y por primera vez desde que partimos, me encontré por delante de Alberto.
En este último tramo del viaje ganamos tanto tiempo que llegamos al punto de recogida más de una hora antes de lo previsto. Al imaginar que con la carretera principal cortada Tom habría tenido que seguir el viejo y salvaje camino de tierra y tardaría por tanto un poco más en llegar, decidimos seguir durante otra hora más para descender hasta Las González. La arenosa superficie del camino lo hacía muy complicado a veces, sobre todo en las cunas empinadas e interiores, pero ambos lo recorrimos sin dificultad.
Tras celebrar la magnífica excursión con más limonada (un estupendo descenso es capaz de borrar todos los recuerdos desagradables de cualquier duro ascenso), estuvimos de acuerdo en que las dos ruedas son ciertamente mejores que las cuatro para captar el ambiente de los Andes.

Turismo en venezuela

Pronto iniciamos el emocionante descenso hacia el valle Tostos. un frondoso valle fluvial. La bajada resultó una verdadera prueba para la fortaleza de mis manos, pues la marcha fue tan cuesta abajo que empezaron a dolerme de tanto apretar los frenos. Sin embargo, no quería pararme pues me estaba divirtiendo. Cualquier recuerdo que pudiera quedarme sobre los esfuerzos del día anterior, quedaron borrados al instante, y cuando me detuve finalmente al fondo, me encontraba feliz de haber realizado el recorrido.
El valle Tostos está casi deshabitado, a excepción de unas pocas familias campesinas que viven en casas sencillas, y es increíblemente hermoso. Las flores silvestres y los árboles altos se alinean en las orillas del río. mientras que el duro camino se extiende suavemente montaña abajo, a lo largo de unos cuantos kilómetros. En varias ocasiones tuvimos que cruzar el río y tanto a Alberto como a mí nos encantó ver hasta qué altura podíamos chapotear el agua al cruzarla.

Pico Humboldt Merida

Reparaciones nocturnas
En cuanto se puso el sol, la temperatura descendió en picado y me alegró descubrir que tenía mantas suficientes para la noche. El sueño es capaz de obrar verdaderos milagros y, a pesar de los esfuerzos del día anterior. a la mañana siguiente me sentí como nuevo, preparado para el «verdadero» tour a San José.
Desde la posada se contemplaban magníficas vistas de las montañas, al norte, que destacaban sobre las paredes blancas y los tejados de tejas rojas del pueblo. Un cielo despejado nos prometía otro día soleado cuando emprendimos una razonable ascensión desde Acequias. Luego, el camino fue aplanado y empezó a serpentear cruzando el páramo, una meseta abierta en la que crecen pocos árboles, aunque encontramos numerosos frailejones de hojas espinosas [Espeletia pycnophylla). Sus hojas tienen una textura como de fieltro que les impide sucumbir al frío de las alturas y desde septiembre hasta principios de diciembre dan flores que otorgan a las laderas de las montañas un asombroso color amarillo intenso.
Ante la ausencia de sombras, aprecié la fría brisa que soplaba mientras pedaleábamos por caminos estrechos, sobre la cresta de un risco. Al mirar hacia atrás pudimos ver la cumbre nevada y cubierta de hielo del pico Humboldt. El segundo más alto de Venezuela, con 4.994 metros, en el distante Parque Nacional Sierra Nevada. En otra pequeña colina nos encontramos a un joven vaquero de Acequias que se dirigía a San José. Nos contó que efectuaba el viaje a San José habitualmente un par de veces a la semana durante todo el año. Incluso cuando el camino se encontraba cubierto de nieve, para comprar provisiones o buscar trabajo.

Ciclismo en venezuela

HABILIDADES PARA SUBIR Y BAJAR
El ciclismo de montaña puede ser más cómodo y divertido utilizando una buena técnica para subir o descender montañas. En las subidas se ahorra energía sentándose en el sillín, en lugar de colocarse de pie en los pedales. Elija una marcha lo bastante baja como para mantener un ritmo constante, en lugar de pedalear duro pero en impulsos cortos. Al descender, es mejor mantener el peso hacia atrás y en los tramos no asfaltados es mejor ponerse de pie sobre los pedales y utilizar las piernas como amortiguadores. No frene demasiado fuerte con el freno delantero y aplique siempre primero el freno trasero. Al recorrer terreno empinado y duro, procure no derrapar con fuerza.

Ciudad andina de merida

Engranaje opuesto
Al contemplar el valle desde Tierra Negra, pudimos distinguir una débil línea que se extendía a lo largo de la ladera de la montaña. liso era el camino que teníamos que seguir y aunque no parecía muy empinado desde donde nos encontrábamos, mi falla de ejercicio reciente me indujo a bajar de la bicicleta y a ponerme el casco y los guantes con la mayor lentitud posible. Cuando ya no pude retrasar mas el momento de la partida, volví a observar el brillo en los ojos de Tom, antes de que Alberto y yo iniciáramos el pedaleo bajo un sol de justicia.
Por delante no se veía señal alguna de civilización, sólo las altas montañas y me pregunté si acaso no habría querido hacer algo más de lo que podía resistir. Después de un breve tramo plano, empezamos a descender rápidamente trazando meandros. La suelta superficie arenosa hacía que la marcha fuese divertida. Eso me proporcionó una oportunidad ideal para acostumbrarme a las particularidades de los frenos de la mountain-bike, eficientes, pero colocados en sentido opuesto al de la bicicleta estática en la que me había entrenado en casa. Esta disposición de «atrás hacia el frente» resulta especialmente perceptible cuesta abajo y se puso de manifiesto cuando, en un recodo, apreté instintivamente de la palanca izquierda y la rueda delantera patinó sobre la grávida. Al final del descenso, apenas si había logrado volver a reeducar mis reacciones.
En el mundo de la bicicleta, todo lo que baja tiene que subir y después de pasar ante una casa de campo rodeada de brillante hierba verde y de cruzar una pequeña corriente, iniciamos la ascensión que había observado desde nuestro punto de partida. La distancia es muy engañosa para la mirada y la ascensión demostró ser todo un reto para los pulmones.
Aparte de los tramos iniciales, no fue excepcionalmente empinada, pero si persisten te en su elevación hasta lo alto. El corazón me latía con fuerza, en un intento por transportar oxígeno a las partes del cuerpo que se esforzaban, pero aquello era como una empresa de mensajería de un solo empleado al que se pidiera que entregara las guías telefónicas de todo el país. Cambié las marchas pero no obtuve respuesta: ya no habla mas marchas. Pareció ayudar un poco el ir de pie sobre los pedales para añadir el peso de mi cuerpo a la causa de llegar a lo alto de la montaña. Mientras forcejeaba. Alberto, mucho mas en forma que yo y acostumbrado a este terreno, resis tió la tentación de echarse a reír ante mis esfuerzos y en lugar de eso me animó a seguir adelante. Sus palabras de aliento causaron el efecto requerido. Poco a poco, mi cuerpo recupero un cierto sentido del equilibrio y empece a reparar en las hermosas montañas que nos rodeaban.
La tarde resultó ser tan desafiante como la mañana y fue con una gran sensación de alivio con la que finalmente vi Acequias allá delante. Acequias es la versión moderna de un antiguo pueblo llamado San Antonio Mucuño, conocido localmente como Pueblo Viejo. El municipio original, cuyas ruinas se encuentran a unas dos horas a pie, quedó destruido en dos ocasiones por sendos terremotos durante los siglos xvi y xix. Acequias está a unos 2.400 metros sobre el nivel del mar, así que pude achacar parte de mis forcejeos del día a los efectos de la altura.
Al entrar por la calle asfaltada que conducía al centro del pueblo, tuve la sensación de que nuestros esfuerzos se merecían un recibimiento de multitudes al estilo Tour de Francia, pero encontramos la plaza casi desierta. Nuestra posada era la única existente en Acequias y éramos los únicos huéspedes. Situada alrededor de un patio rectangular, la casa tenía lo que para mi era fundamental: cocina y camas. Agotado, caí inmediatamente dormido, mientras Alberto ayudaba al propietario a preparar un festín a base de pasta.

Los andes en venezuela

FORMACIÓN DE UNA CORDILLERA
Si cree que se necesita mucha energía para ir en bicicleta por los Andes, imagine la mucha que se requirió para crear esta cadena de montañas. La cordillera de los Andes, el sistema montañoso más largo del mundo por encima del nivel del mar, mide casi 8.000 kilómetros de longitud y se extiende por toda la costa occidental del continente, desde el norte de Colombia hasta la punta más meridional de Chile, donde se hunde en el mar. Los Andes se formaron durante el período Cretáceo, hace de 138 a 65 millones de años, cuando surgieron las montañas Rocosas y los dinosaurios dominaron la tierra. Se crearon cuando la placa tectónica sudamericana chocó violentamente con la placa del Pacífico, que empezó a hundirse por debajo de ésta a lo largo de una linea de falla, un proceso llamado subducción. Estas enormes tuerzas en conflicto levantaron la roca sedimentaria, haciendo que la corteza terrestre se levantara y formara un pliegue. Las montañas son volátiles y durante los últimos 20 millones de años los volcanes y terremotos han hecho que partes de la cadena se elevaran todavía más. Muchos de los picos alcanzados más de 5.000 metros de altura, como el Bolívar, en Venezuela, o el Aconcagua, en Argentina, que con 6.960 metros se considera el más alto de los Andes y, de hecho, de todo el hemisferio occidental.

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