Venezuela San Jose

Una bestia dominada
Fue una pena que se acabara la diversión ante otra ascensión montaña arriba, la última antes de llegar a San José. La cuesta no era tan larga como las anteriores, pero la marcha fue dura y necesitamos descansar un par de veces. Experimentamos una verdadera sensación de logro al llegar a lo alto, pues aunque el final todavía se encontraba a pocas horas de distancia, ya habíamos dejado atrás los tramos más difíciles.
Tras seguir un sendero estrecho hacia San José, cruzamos un borde cubierto de hierba para descender al pueblo. Era la hora de la siesta, así que todas las tiendas de la plaza recientemente remozada estaban cerradas, afortunadamente a excepción de una. que era la más importante. En la sombreada tienda de ultramarinos, nos bebimos algunas botellas de limonada mientras el propietario del restaurante del pueblo regañaba a Alberto por no traerle a todos sus clientes ciclistas. Para compensarle, y puesto que quedaba espacio en nuestros estómagos para una buena comida, tomamos en su restaurante una deliciosa cena a base de trucha fresca.
La carretera desde San José estaba asfaltada y aunque inicialmente trazaba una prolongada y suave cuesta, el firme hacía que el ascenso resultara agradable. La recompensa por el esfuerzo fue sensacional. La última hora de regreso a Tierra Negra transcurrió completamente cuesta abajo, con magníficas vistas sobre las montañas y los valles de los alrededores. Las curvas cerradas añadían un poco de emoción, aunque era importante vigilar el tráfico que viniera de frente. Este era la clase de ciclismo que originalmente me enganchó y por primera vez desde que partimos, me encontré por delante de Alberto.
En este último tramo del viaje ganamos tanto tiempo que llegamos al punto de recogida más de una hora antes de lo previsto. Al imaginar que con la carretera principal cortada Tom habría tenido que seguir el viejo y salvaje camino de tierra y tardaría por tanto un poco más en llegar, decidimos seguir durante otra hora más para descender hasta Las González. La arenosa superficie del camino lo hacía muy complicado a veces, sobre todo en las cunas empinadas e interiores, pero ambos lo recorrimos sin dificultad.
Tras celebrar la magnífica excursión con más limonada (un estupendo descenso es capaz de borrar todos los recuerdos desagradables de cualquier duro ascenso), estuvimos de acuerdo en que las dos ruedas son ciertamente mejores que las cuatro para captar el ambiente de los Andes.

Comentarios

One Response to “Venezuela San Jose”

  1. Maria on enero 24th, 2011 1:36

    QueQue bello destino para conocer y deleitarse con sus paisajes. Haya vamos!!!!

Dejar un Comentario