Que llevar a la selva

QUE LLEVAR
En las largas travesías en barco por el Amazonas, se verá encerrado en un camarote o colgando en una hamaca durante varios días, por lo que es esencial hacer algunos preparativos.
Necesitará:
Una hamaca y una cuerda para atarla.
Ropa ligera y holgada para protegerse contra los mosquitos por la noche, y una manta o sábana,
Mucho repelente contra insectos.
Mucha agua embotellada y suministros extra de alimentos para complementar lo que probablemente será una alimentación deficiente en el barco.
Papel higiénico.
El original de su certificado de vacunación contra la fiebre amarilla, o copia del mismo.
Opciones extras que incluyan prismáticos para ver las distantes orillas del río, un diccionario de bolsillo (si no habla portugués), un buen libro para leer y un walkman.

Alojamiento en manaus

Alojamiento y comida
En Manaus encontrará una buena oferta de alojamiento, pero debido a las temperaturas y a la humedad constantemente altas, vale la pena pagar un hotel con un sistema decente de aire acondicionado e, idealmente, con piscina. La gama de restaurantes es menos impresionante, pero tampoco es escasa. En los albergues de la jungla y en las travesías en barco no es muy probable que le sirvan menús muy elaborados, pero dispondrá de numerosas oportunidades para probar los platos de pescado y las frutas exóticas locales.

Planificar viaje

Planificación
Los viajes por la jungla y en barco constituyen un gran negocio en Manaus, y probablemente se le acercará alguien para ofrecerle uno a los pocos minutos de su llegada al aeropuerto. Tenga una idea exacta de lo que quiere. Las excursiones de un día le permitirán saborear ligeramente lo que puede ofrecer la jungla, y son una buena forma de descubrir si desea aventurarse más allá. Los viajes típicos duran res días o más. con las opciones básicas de acampar en la selva, alojarse en un refugio en la jungla o realizar un crucero en un barco. Existe la posibilidad de un combinado en un solo viaje. Descubra cuáles son las mejores ofertas y si el operador turístico le cobra más del precio actual (unos 60 dólares diarios por los viajes más incómodos). Averigüe las condiciones antes de decidir si merece la pena realizar el gasto extra. Invierta algo de tiempo para investigar todas estas opciones. Compruebe qué incluye cada itinerario antes de contratarlo, y pida también conocer al guía previamente antes de partir, o confirme al menos su experiencia y sus conocimientos de idiomas si fuera necesario. Sea cual fuere el viaje que elija, siempre será una buena idea llevar comida extra, mucho repelente contra insectos y protector solar.

Ir al amazonas

Cuando ir
En el Amazonas llueve durante todo el año, pero los meses más húmedos son enero y febrero. En diriembre. las temperaturas se elevan regularmente por encima de los 40ºC y la humedad es constantemente elevada.

Viajar al amazonas

La forma más rápida de penetrar en la selva virgen del Amazonas es tomar un vuelo a Manaus. Si viaja a otras partes de Brasil, como Río o Iguacu, valdrá la pena comprar un pase aéreo Varig Brasil, que sólo puede adquirirse fuera del país. Aunque las carreteras situadas en las inmediaciones de Manaus son excelentes, no es posible circular desde la costa hasta la jungla por la BR230, conocida como Transamazónica, ya que buena parte de la vía es intransitable. Para el transporte de larga distancia, es preferible utilizar embarcaciones y no debería tener ningún problema para encontrar plaza en una de ellas. El viaje desde Belem, en la costa, hasta Manaus, durará entre cuatro días y una semana, dependiendo del tipo de embarcación y de si viaja río arriba o río abajo. Los barcos más lujosos son los catamaranes, con camarotes con cuarto de baño y aire acondicionado, así como espacio de hamaca para 300 pasajeros. Más baratos y con mayor ambiente son los barcos fluviales de madera, de tres cubiertas, que zarpan diariamente desde los grandes puertos a lo largo del río. También ofrecen alojamiento en camarotes con camastros y hamacas en las cubiertas. Las primeras permiten cierta seguridad para el equipaje, pero las segundas son mucho más frescas.
Si no le apetece hacer largos recorridos, puede realizar un viaje más corto entre Manaus y, por ejemplo, Santarem, donde también hay un aeropuerlo conectado con las grandes ciudades.

Enfermedades de la selva

CUESTIONES DE SALUD Y SEGURIDAD
La fiebre amarilla es endémica en esta parte de Brasil y a su llegada al aeropuerto de Manaus y en los barcos se le pedirá que muestre su certificado de vacunación; si no ha sido vacunado o no lleva su certificado (o una copia), lo más probable es que se le obligue a vacunarse allí mismo.
Se debate mucho sobre la conveniencia o no de tomar pastillas profilácticas para protegerse contra la malaria. Existe el riesgo de contraer la enfermedad, pero es muy pequeño si limita su visita a Manaus y a la jungla en los alrededores del río Negro, generalmente libre de mosquitos. Consulte con un médico antes de partir. Tome, en cualquier caso, las precauciones básicas: apliqúese repelente contra insectos y procure llevar prendas de ropa largas y holgadas, especialmente al atardecer y por la noche.
No subestime la fuerza del sol, ni siquiera en la sombreada jungla. Beba líquido abundante durante el día (es muy aconsejable el agua embotellada) y cúbrase con un protector solar de factor elevado.

Anavilhanas

La agradable tormenta
A la mañana siguiente, Mark Aitchison. propietario de la agencia de viajes Swallows and Amazons, especializada en viajes por la jungla y el río. llegó a Ariaü para llevarme a su hacienda particular y de su esposa Tania, el Albergue Overlook. Fue un trayecto ajetreado y animado en la pequeña lancha motora de acero, con la que cruzamos el río Negro hasta la tranquila playa bordeada de palmeras donde encontramos el albergue brillantemente pintado. Para viajes en embarcación, se alquila uno de los barcos regionales. Los itinerarios incluyen tanto las junglas de los alrededores de río Negro y río Solimóes, como el archipiélago Anavilhanas, que puede verse desde la terraza del albergue.
Construido sobre las 30.000 hectáreas propiedad de la familia de Tania, el albergue ofrece una visión sobre la vida de un típico y sencillo terrateniente junto al río. Reinaba un verdadero ambiente festivo cuando llegué, un domingo por la tarde y me uní a Tania, su familia y sus amigos, para realizar un viaje en lancha motora hasta un arroyo con huecos que formaban piscinas naturales para nadar, de agua agradablemente fresca, con unas cascadas al borde de la jungla. Más tarde. Mark me acompañó a dar un paseo por entre los campos cultivados y la selva virgen y secundaria que crecía
por detrás del albergue: durante el paseo no dejó de hacer continuos comentarios sobre la flora y la fauna del lugar.
Trajeron pifia fresca para complementar el pescado asado y la abundante ensalada de la cena. La puesta de sol se vio estropeada pollas numerosas nubes que anunciaban la aproximación de una tormenta tropical. En la oscuridad, me balanceé lánguidamente en una hamaca en la terraza, mientras los relámpagos iluminaban el cielo. Las aves gritaban, el viento cobró fuerza y agitó los árboles y la verdadera tormenta no se desató hasta que estuvo prácticamente sobre nosotros. Después de tres días de implacable calor, la refrescante lluvia fue muy bien recibida y escuché con alivio el fuerte repiqueteo de las gotas sobre el tejado de hojalata.

Pesca de pirañas

Pesca de pirañas
Después de la anaconda, la serpiente más grande del mundo, los habitantes más notables del Amazonas son las pirañas. Hay 25 tipos diferentes de estos peces carnívoros con dientes tan afilados como cuchillas. Mientras estábamos sentados en la alargada canoa, a últimas horas de la tarde, sosteniendo primitivas cañas de pescar sobre el agua, Charles explicó que, a pesar de las tenebrosas leyendas, pocas pirañas se atreverían a dar un bocado si nos cayéramos al agua, siempre y cuando no estuviéramos ya sangrando. Pero a juzgar por la forma en que las pirañas engullían ávidamente los trozos de carne sujetos a nuestros anzuelos, resultaba difícil creer que no mostraran ningún interés por cualquier humano lo bastante estúpido como para darse un chapuzón.
Para atraparlas, el truco consiste en ocultar el anzuelo entre la carne y tirar rápidamente cu cnanto se note el tirón del sedal. Aunque me las arreglé para pescar la primera pieza de la tarde, mi suerte cambió a partir de entonces y fueron mis compañeros los que aportaron la mayor parte de las capturas que más tarde se servirían, fritas, para la cena.
Tras haber degustado el manjar, regresamos al mismo tramo del río para observar a los caimanes. Mientras el bote se deslizaba lentamente, el guía iluminó con la linterna los juncos y el agua vitrea y tuvimos la sensación de estar participando en la filmación de una película o en la búsqueda de un cuerpo en las marismas. El foco detectó los ojos anaranjados de un caimán, que parecían como las lumbres ardientes de cigarrillos al aparecer sobre la oscura superficie del río. De repente, el guía introdujo las manos en el agua, sacó de ella un caimán de no más de un metro de longitud y nos lo ofreció, con la dentada boca abierta, para que lo sostuviéramos, una oportunidad que no vacilé en declinar.

Indios de amazonas

LOS INDIOS
Las oportunidades de encontrar indios de pura raza durante un viaje por la jungla son muy escasas y potencialmente fatales… para los indios, si es que encuentra alguno. En el norte de la Amazonia, en la frontera con Venezuela, vive una de las tribus más grandes, la de los yanomami, de los que se cree que hay unos 18.000. Su cultura apenas ha cambiado desde la Edad de piedra y hasta la década de 1970 habían vivido en el más completo aislamiento del mundo moderno.
A pesar de alguna protección que les proporcionan las reservas, las incursiones por la jungla de los garimpeiros (buscadores de oro) y del ejército, deseoso de estimular el asentamiento humano a lo largo de la frontera norte de Brasil, han demostrado ser desastrosos para los yanomami, que no cuentan con inmunidad ante las enfermedades comunes. Esta es una razón importante para evitar los viajes organizados que ofrecen la posibilidad de visitar las reservas yanomami. En cualquier casi, es necesario obtener permiso de la FUNAI, la institución gubernamental que se ocupa de los asuntos indios, para visitar las reservas indias, y éste no se concede a los turistas.

Turismo amazonas

Entre el cielo y el agua
Los invitados se dividen en dos grupos, según el idioma que hablen, y se les asigna un guía que dirigirá todas sus actividades. Me uní a una familia de australianos, a una madre y su hijo de Holanda, parejas de Ucrania e Italia y una enfermera de Canadá. Nuestras excursiones estarían dirigidas por Charles, un expatriado francés que se desenvuelve bien en la jungla, después de haber guiado a las tropas estadounidenses durante la guerra de Vietnam.
Empezamos a las 8.00 horas, una hora después del desayuno, con una travesía en bote río arriba, hasta el pequeño pueblo caboclo de Acajatuba. en el lago del mismo nombre. El viaje hasta el pueblo es muy caluroso bajo el duro sol ecuatorial, incluso a esta hora, y se distribuyeron sombrillas para conseguir algo de sombra. Los delfines nadaron a lo largo del bote, y las libélulas cruzaban con rapidez ante nosotros, en el aire húmedo. El bote se detuvo a tres grados al sur del ecuador, para que Charles pudiera indicarnos el inicio de las Anavilhanas. un seductor archipiélago de 90 kilómetros de longitud, compuesto por más de 400 islas, que en el idioma local significa «el lugar donde el cielo se encuentra con el agua». Hasta hace poco se creía que este archipiélago fluvial era el más grande del mundo, pero la cartografía por satélite ha identificado otro grupo todavía más importante en el río Negro, cerca del Parque Nacional de Pico da Neblina
El pueblo caboclo se compone de unas 40 casas de madera, donde viven unas 220 personas, dos iglesias, cuatro bares, una escuela, un dispensario y un campo de fútbol, donde unos jóvenes practicaban lanzamientos a puerta. Los caboclos son mezcla de indios y portugueses u otra herencia inmigrante (en esta parte del Amazonas no ha habido indios de sangre pura desde hace siglos. Se ganan la vida con la pesca y la agricultura y cultivan principalmente raíz de mandioca. Como los turistas han empezado a llegar, también hay una tienda para la venta de recuerdos, con collares, cabezas disecadas de pequeños caimanes y pirañas montadas.

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