Brasil Manaos
El albergue de Tarzán
En la dirección opuesta desde el encuentro de las aguas están las Torres Ariaü del Amazonas, un recinto ecoturístico de lujo a unos 65 kilómetros de Manaus. subiendo por el río Negro. El punto de partida para mi travesía en barco hasta allí fue la Praia Ponta Negra, la popular playa fluvial junto al Hotel Tropical, a 15 kilómetros de la ciudad.
Salió a recibirme Gilberto, uno de los guías expertos de Ariaü, que había acudido para acompañarnos a otros cuatro clientes y a mí hasta el recinto hotelero. Si se forma un grupo, la travesía fluvial dura dos horas en el barco regional del recinto, pero puesto que estaba en un grupo reducido viajamos en la más pequeña lancha motora en la mitad de tiempo. El recinto, construido sobre altos pilotes en un bosque inundado, lleva el nombre del canal que fluye por la entrada y enlaza el río Negro con el río Solimóes.
La construcción de la Torre Ariaü de la Jungla, producto de la imaginación de un abogado local defensor de la ecología, se inició en 1984 con sólo ocho habitaciones y una embarcación. En la actualidad, el único complejo hotelero que existe en la selva virgen con habitaciones a la altura de las copas de los árboles dispone de más de 200 habitaciones en siete torres circulares, enormes salas de conferencias y anfiteatros para actuaciones musicales, dos torres de observación de 41 metros de altura, dos piscinas, un aviario de aves exóticas de la jungla,y alrededor de cinco kilómetros de pasarelas elevadas de madera que enlazan el complejo y se adentran en la selva. Al final de la pasarela más larga hay incluso un tramo para aterrizaje de ovnis, pues se supone que esta parte de la jungla es uno de los lugares con mayor actividad extraterrestre.
Gilberto nos mostró las instalaciones, nos señaló el albergue con suites nupciales, la casa de Tarzán, acurrucada entre las ramas más altas de un árbol enorme, y una de las diez suites ultralujosas en las que se han alojado personajes como Bill Gates, Helmut Kohl y Jimmy Cárter. Al recorrer las pasarelas, por encima del lecho de la jungla y rodeado de follaje y de aves, tuve la sensación de hallarme en la más peculiar y elaborada casa que se hubiese construido en un árbol, que compartía con numerosas araraunas de brillantes colores y colonias de monos lanudos (Laqothrix lago-tricha) y monos ardilla (Saimirí seiureus), que colgaban entre las ramas, junto al restaurante, para aprovechar los restos.
Aventura en la selva del amazonas
AVENTURAS EN LA SELVA
Las embarcaciones y algún que otro vuelo le puede llevar subiendo por el curso del río Negro, desde Manaus, más allá del archipiélago Anavilhanas, pero en tal caso se habrá alejado mucho de todo y entrará en el ámbito de la alta aventura. Los ríos que hay alrededor de la pequeña ciudad de Barcelos, a 420 kilómetros al noroeste de Manaus, son famosos por sus vistosos peces de colores. Hay viajes organizados para verlos y también para asistir al festival anual de peces de colores que se celebra en enero o febrero. El viaje más desafiante es la ascensión del pico más alto de Brasil, el Pico da Neblina, de 3.014 metros, en la frontera con Venezuela. En la subida y el descenso se emplean por lo menos diez días y no deben intentarse sin entrenamiento previo.
Turismo en el Amazonas
El Amazonas en un paquete
El más popular viaje de un día se hace hasta el encuentro de las aguas y al Parque Ecológico Janauary, a menos de una hora de Manaus en barco. Si no le asustan las aglomeraciones no espera nada remotamente salvaje o espontáneo, disfrutará de la excursión. En los viajes organizados más grandes suele haber comentarios grabados en inglés y alguien que graba en video todo lo que ocurre para luego vender cintas de recuerdo, que se proyectan y se venden en el viaje de regreso.
El paquete turístico empieza con un viaje en barco hasta el punto en el que el río Negro se junta con el río Solimóes. Debido a las diferencias en densidad, temperatura y velocidad, las aguas de estos dos ríos continúan fluyendo unas junto a otras, en una agitación de color caramelo y cola, a lo largo de otros seis kilómetros, antes de combinarse. Al interés de este fenómeno por lo demás suavemente intrigante, se suma la posibilidad de detectar delfines rosados, llamados boutu (Ima geoffrensis), cuando salen a la superficie del agua.
Las 9.000 hectáreas del Parque Ecológico Janauary constituyen un lugar hermoso, pero excesivamente comercializado. La primera parada será ante un gigantesco puesto de venta, junto al restaurante flotante donde más tarde se le servirá un sencillo almuerzo tipo buffet. Desde aquí, una pasarela de madera se adentra en la jungla, pasa ante otros puestos de venta hasta llegar a una plataforma panorámica desde la que se dominan los famosos nenúfares Victoria regia (Nymphaea amazónica), cuyas hojas crecen hasta alcanzar más de un metro de diámetro. La mejor época para ver las llores, que sólo florecen durante tres días, es de febrero a mayo.
Aquí es posible divisar animales, pero no en su medio natural. Al final de esos viajes que se realizan en embarcaciones alargadas motorizadas siempre es posible ver perezosos, con aspecto de alienígenas de una película de La guerra de las galaxias, acunados en los brazos de un niño que desea algún dinero a cambio de dejarse fotografiar. Otros animales incluyen los caimanes gigantes jacaré (Caimán crocodilos), diversos monos y una anaconda (Eunectes murinus) junto a otro puesto de venta de recuerdos. Después del almuerzo se regresa directamente a Manaus.
Si desea evitar todo este montaje, es mejor disponer una travesía más pequeña con guía, que le permitirá dedicar más tiempo a explorar los igapós (bosques inundados) y los igarapés del parque. También es posible ver el encuentro de las aguas viajando por su cuenta: tome el autobús 713 desde Manaus a Praça da Matriz y luego tome el transbordador público que cruza el río. Y si se dirige a un albergue en la jungla situado río abajo, pasará de todos modos por esta confluencia.
Consejos para viajar a brasil
CONSEJOS AL VIAJERO
□ La jungla es muy densa y aunque con paciencia es posible detectar animales, especialmente aves, monos, caimanes y delfines, verá muchos más en el Pantanal.
□ Los ríos principales son muy anchos y a menudo llegan a tener más de 20 kilómetros de anchura, lo que hace que los viajes puedan ser muy monótonos; la mayor parte del tiempo se verá rodeado de agua. Si lo que quiere es ver la jungla de cerca, debe incluir en su viaje una visita a través de los igarapés, preferiblemente en canoa.
□ Tenga en cuenta que aunque perfectamente seguros durante el día, los muelles no son lugares por donde deambular de noche.
Escadaria dos Remedios
Frente al agua
Pocas escenas están tan llenas de movimiento y colorido como las idas y venidas cotidianas del puerto central de Manaus, Escadaria dos Remedios. Visítelo por la mañana para ver las numerosas embarcaciones regionales, los tradicionales barcos fluviales de madera, de varios pisos, que constituyen la principal forma de transporte por el Amazonas y que atracan junto a los muelles flotantes del río Negro, Los pasajeros habrán colgado hamacas en las cubiertas, preparándose para el viaje.
Sudorosos stevedores se encargan de sacar el cargamento de los barcos contenedores, mientras los vendedores de comida, bebida, hamacas y rollos de cuerda para atar las hamacas, anuncian enérgicamente su mercancía. Como si fueran moscas que zumbaran alrededor de elefantes, los transbordadores más pequeños y las lanchas privadas se arremolinan alrededor de sus hermanos más grandes para cargar y descargar pasajeros en un pequeño embarcadero. Y toda esta actividad tiene lugar en la orilla de un río tan ancho que parece más bien un gigantesco lago interior.
Los muelles, construidos por una empresa británica a principios de siglo, necesitan ser flotantes debido a la crecida y caída anual del nivel del río. La temporada de caudal alto va de junio a julio, y en el muro de un almacén aparecen pintados los niveles alcanzados cada año por el río Negro. Las inundaciones más fuertes se produjeron en 1953, cuando el agua se elevó 29 metros por encima del nivel del mar y llegó a lamer las puertas de la cercana Casa de Aduanas, una espléndida creación eduardiana enviada desde el Reino Unido en bloques y reconstruida aquí como un gigantesco rompecabezas.
Los muelles son el punto de partida de largas travesías fluviales y de viajes más cortos hacia el lamoso «encuentro de las aguas», a diez kilómetros corriente abajo de Manaus. Ese es el punto en el que las oscuras pero despejadas aguas del río Negro, manchadas de tanino, se unen con las más cristalinas del río Solimöes, que arrastran sedimentos y que forma el tramo del Amazonas desde Manaus hasta la frontera andina con Perú, convirtiéndose a partir de ahí en el río Amazonas.





