El pantanal

Una corta estancia en una pousada, preferiblemente perteneciente a un rancho en explotación, constituye una de las mejores formas de conocer el Pantanal, una vasta región acuosa en el oeste de Brasil, llena de animales y de aves.

El Pantanal abarca una zona más grande que Francia y, sin embargo, no hay que esforzarse mucho para ver y observar a los animales. Pocos segundos después de comenzar el primero de los safaris de la tarde durante mi estancia de tres días en el rancho en explotación y ecosistema del Refugio Ecológico Caimán, pude contemplar un caimán (Caimán crocodüus), oriundo de esta región, llamado también jacaré, aunque sólo pudiera ver sus ojos y la punta de su hocico, ya que el reptil mantenía el resto de su cuerpo por debajo del agua. Cerca estaba la jacana moteada (Jacanajacana), conocido también como ave de Jesús porque parece caminar sobre el agua.
El camión avanzaba lentamente por el camino. Eran mis compañeros de viaje, Ton y Mariou de Holanda, nuestro joven guía Fabio, con formación de veterinario, y el guía local de campo. Seguimos el elevado camino de tierra que cruza la sabana inundada.ahuyentando a las mariposas. Pasamos junto a rebaños de ganado braman, originalmente importado de la India, pero ahora con aspecto más escandinavo, con sus cuernos estilo vikingo. Fabio pedía frecuentemente al conductor que se detuviera para poder observar algún animal de cerca: entre la alta hierba había un capibara (Hydrochaem hydrochaeris), el roedor más grande del mundo, mientras que por encima de nosotros volaban los milanos caracoleros {Rostrhamussociabüis) y los pájaros de las lamentaciones (Aramus guaraná). El ocasional rugido que escuchábamos era, según bromeó Fabio, el croar ampliado de la «rana de fórmula uno».
Antes de que terminara esa tarde habíamos detectado muchas más aves, incluida la ararauna de jacinto (Anadorhynchus hya-cintkinus), de cien centímetros de longitud, el papagayo más grande del mundo, conocido en portugués como orara azul. El Pantanal es el habitat principal de esta exótica ave de un azul intenso que destaca por su anillo amarillo por debajo del pico halconado. La caza y las trampas han disminuido mucho estas especies amenazadas y los patrocinadores del refugio promueven un proyecto para controlar el bienestar de las aves. Durante un paseo por el campo inundado, con el agua a la altura de los tobillos. detectamos una zorra devoradora de cangrejos (Cerdocyon thous) y los ciervos se apresuraron a internarse en la espesura al aproximarnos a terrenos más altos, mientras que una gran tortuga se escondía dentro de su concha.
Regresamos al albergue al ponerse el sol que arrancaba sombras silueteadas de los árboles, contra un cielo que ofrecía toda una variedad de matices de color, desde el rosa flamenco hasta el turquesa intenso. Las cigarras y las araraunas se unían al coro del anochecer, mientras las ranas fórmula uno daban la última vuelta por el circuito del Grand Prix del Pantanal.

Viajes cataratas de iguazu

Cuestiones de salud y seguridad
Es aconsejable beber agua embotellada, tanto en Brasil como en Argentina. No hay peligro de contraer malaria, pero hay muchos mosquitos, así que póngase repelente contra insectos, lleve camisas y pantalones largos y holgados, especialmente por si pasea por la noche.

Alojamiento en Iguazu

Alojamiento y comida
Foz do Iguaçu es la que cuenta con la mejor gama de alojamiento, incluidas excelentes opciones económicas, pero evite la destartalada zona frente al agua después del anochecer. Son pocas las personas que han hecho el viaje de un día a Ciudad del Este, en Paraguay, que hayan hablado bien del lugar y no hay razón alguna para pernoctar allí. Hay una pequeña pero buena gama de restaurantes, tanto en Foz do Iguacu como en Puerto Iguazú. Las opciones de restauración en el parque son limitadas y poco asequibles; existe la opción de llevar un picnic. Si se lo puede permitir, acuda a los restaurantes de los hoteles Tropical y Sheraton.

Excursion a Iguazu

Paquetes y excursiones
Las mejores opciones de alojamiento son los hoteles que están dentro de los parques nacionales, pero puede realizar visitas de un día a cualquier lado de las cataratas desde Foz do Iguaçu o desde Puerto Iguazú. De los dos, Puerto Iguazú es la que cuenta con un ambiente más relajado de pequeña población.
Si considera la idea de alojarse en los mejores hoteles de lujo a cualquier lado de las cataratas, compruebe las ofertas de paquetes dentro de Brasil y Argentina, ya indudablemente que reservar los alojamiento por el lado argentino y contratar el servicio y que costará alrededor de 35 dólares por grupo, De las dos empresas de aventuras fluviales decídase por la argentina si es usted nervioso, sus embarcaciones son más grandes y estables y sus conductores no suelen cometer osadías. Para un vuelo sobre las cataratas se necesita un mínimo de dos personas. El trayecto, que dura siete minutos, cuesta 60 dólares por persona y traza varios círculos sobre las cataratas. El vuelo de 35 minutos sobrevuela también Puerto Iguazú y la presa de Itaipú, además de las cataratas.

Viaje a cataratas de iguaçú

Planificación
Se necesitan por lo menos dos días para ver ambos lados de las cataratas. El cruce entre Argentina y Brasil en autobús o taxi es directo y si sólo visita el otro país por un día. no necesita visado. La entrada al parque brasileño cuesta seis reales, que sólo se pueden pagar en moneda local, mientras que la entrada al parque argentino cuesta cinco dólares (precio que muy probablemente aumentará una vez se inauguren las nuevas instalaciones), que se pueden pagar en pesos o en dólares. A la hora de organizar la salida tenga en cuenta que desde octubre a febrero el horario argentino va retrasado una hora con respecto al brasileño. Compruebe siempre los horarios de salida de autobuses al cruzar la frontera.

Cuando ir a iguazu

Cuándo ir
El volumen de agua de las cataratas es mayor durante la temporada fría de las lluvias (de abril a julio), en la que algunas de las pasarelas mas cercanas al río pueden estar cerradas. Aunque llueve durante todo el año. hace más calor en verano (do noviembre a marzo), cuando aumentan las temperaturas y la humedad. Los fines de semana, y particularmente el domingo, son los más concurridos para visitar las cataratas; liara verlas con paz y tranquilidad, planifique su viaje durante la semana.

Foz a Iguaçu

Viaje por el interior
Hay aeropuertos, tanto en Foz do Iguaçu como en Puerto Iguazú. con conexiones con las principales ciudades de Brasil. Argentina y Paraguay. Si viaja por Brasil o por los países de América del sur, le resultará rentable comprar un pase aereo de Varig Brasil o de Mercosur, con validez para las líneas aéreas de Argentina. Brasil, Chile. Paraguay y Uruguay. Esos pases sólo se pueden adquirir fuera de América del sur. en combinación con un vuelo internacional. Desde Foz do Iguaçu y desde Puerto Iguazú salen autobuses cada hora, entre las 9.00 y las 19.00 horas hasta las cascadas. Si cruza el Ponte Tancredo Neves en autobús, conserve el billete para poder tomar el siguiente autobús local que llegue una vez que haya pasado por el control do pasaportes.
Generalmente se desplazará por los parques a pie, a menos que disponga de su propio vehículo de transporte (puede alquilarlo en los aeropuertos). Sólo a los clientes del Sheraton International Iguazú se les permite alquilar bicicletas (ocho dólares diarios).

Puerto macuco

Regreso al diluvio
Iguazú Jungle Explorer, la principal empresa de viajes de aventuras con sede en el Parque Nacional Iguazú. ofrece cinco paquetes diferentes de travesías en barco alrededor de las cataratas. La más relajante es el Safari Náutico, una travesía de 45 minutos en balsa hinchable a través de las islas cubiertas de bosque, a lo largo de la orilla oeste del río Iguazú Superior. Un guía conduce la balsa y señala la fauna que se observa durante el recorrido; podrá detectar numerosas aves, como el martín pescador verde, de plumaje esmeralda (Choroceryle americana). cormoranes negros y tortugas que toman el sol en las rocas. En un lugar tan pacífico resulta difícil pensar que se está tan cerca de las violentas cataratas.
El Safari Náutico puede combinarse con la travesía al balcón de la Garganta del Diablo. Si quiere dedicarle un día completo vaya al Paso Verde, que incluye un par de salidas en barca hacia el corazón de las cataratas. La más corta de esas travesías zarpan del embarcadero de la pasarela del Paseo Inferior, frente a la isla de San Martín, y traza un bucle mas allá de las cataratas San Martín. Mbygua. Bosetti y Adán y Eva. antes de pasar por debajo de los Tres Mosqueteros. La travesía más larga, llamada la Gran Aventura, se inicia ocho kilómetros abajo, en el río Iguazú Inferior, en Puerto Macuco, y recorre los rápidos en su viaje hacia las cataratas. Esa fue la travesía que decidí hacer.
La Gran Aventura se inicia en las oficinas de Iguazú Jungle Explorer, junto al viejo centro de visitantes, donde subía la desvencijada caja abierta de un camión, aparentemente diseñado para transportar a las tropas hasta la batalla. Pasamos ante el lugar donde se construye el nuevo centro de visitantes y cruzamos por el embarrado sendero Yacaratia que atraviesa la jungla hasta Puerto Macuco. En este viaje no hubo comentarios del guía, como en el Safari Macuco, en el lado brasileño, pero hay planes para crear un centro de interpretación junto al embarcadero.
Como los barcos son más grandes y estables y las cataratas están en el lado argentino de la garganta, nos acercaríamos más a ellas. En las cascadas San Martín nos sorprendió toda la fuerza del rocío. Fue entonces cuando afrontamos otro torneo con los mosqueteros. Luego, el capitán nos preguntó si ya habíamos tenido bastante o si queríamos probar de nuevo y 20 empapados pasajeros gritamos al unísono: «¡Otra vez!».

Rio iguaçu

Cruzar el río
Para llegar desde el parque brasileño al lado argentino de las cascadas, tuve que emprender un viaje de más de 40 kilómetros que me hizo pasar por las ciudades de Foz do Iguaçu y Puerto Iguazú, y cruzar el río Iguaçu Inferior por el Ponte Tancredo Neves. La experiencia supone subir y bajar de cuatro autobuses diferentes. Si sólo está aquí para pasar un día en una visita organizada, es lo mejor que puede hacer, pero si tiene la intención de quedarse más tiempo o continuar viaje por Argentina, necesitará pasar por los trámites burocráticos de pasaporte en el lado argentino del puente.
El parque de Argentina, con 67.620 hectáreas, tiene menos de la mitad de tamaño que el de Brasil, pero es generalmente más accesible, con varios kilómetros de pasarelas y senderos cruzando la selva virgen. Fue en 1541 cuando los colonos europeos vieron por primera vez las cataratas, cuando Alvar Núñez Cabeza de Vaca, el segundo emisario real al Río de la Plata, se topó con ellas mientras se abría paso hacia Asunción, desde la costa. Las llamó cataratas de Santa María y ese fue el nombre que dieron los jesuítas a la misión de corta vida que establecieron aquí en el siglo XVII, pocos kilómetros río arriba. Las cataratas fueron «redescubiertas» en 1882 por el explorador suizo Giaccomo Bove y su guía inmigrante italiano Carlos Bossetti (por el que se dio el nombre del Salto Bossetti). La zona fue declarada parque nacional en 1934, siguiendo las recomendaciones del arquitecto paisajista Carlos Thays, que recibió el encargo gubernamental de estudiarlas.
A menudo resulta difícil escapar de las multitudes en Iguazú, que son visitadas cada año por más de medio millón de personas. Pero si emprende la marcha a primeras horas del día por el sendero Macuco, cuyo inició está a menos de un kilómetro del viejo centro de visitantes lo más probable es que tenga toda la selva para usted solo, a excepción de pollinas, faisanes, monos, mariposas y algún que otro ranger del parque. El sendero, de tres kilómetros, termina en el salto Arochea. dos pequeñas cascadas que caen sobre un pequeño estanque.
El Paseo Inferior y el Paseo Superior, cerca del viejo centro de visitantes, permiten caminar por pasarelas metálicas construidas sobre el suelo del bosque y cruzadas por las numerosas corrientes y brazos de río antes de formar las cataratas. Estas plataformas evitan cualquier impacto sobre la vida vegetal. Aquí encontrará algunos de los mejores miradores para contemplar las cascadas San Martín, por detrás de la isla del mismo nombre. Desde el Paseo Inferior también es posible llegar al río y cruzarlo en barca hasta la isla de San Martín, donde un corto sendero conduce hasta La Ventana, una formación rocosa llamada así porque a través de ella pueden verse las cataratas.
El lugar más memorable del parque argentino es el balcón situado al borde de la Garganta del Diablo, la catarata más poderosa del mundo en términos de caudal de agua por segundo. Resulta hipnotizante ver a los vencejos que revolotean sin temor entre las nubes de rocío y que atraviesan a toda velocidad los velos de agua para llegar hasta sus nidos, en las rocas. Aquí, la mayor parte de la pasarela ha sido arrastrada por las inundaciones y el acceso a lo que queda se realiza en una corta travesía en transbordador desde Puerto Canoas, a unos tres kilómetros corriente arriba desde el centro de visitantes del parque, al menos hasta que se termine la construcción del nuevo puente.

Puerto Iguazú

LAS MISIONES
Las cataratas están en la provincia argentina de Misiones. Al principio de la película británica La misión (1986), un sacerdote jesuíta es atado a una cruz y arrojado a la deriva sobre el río Iguaçu, para que se dirigiera a una muerte segura al llegar a las cataratas. La película se basa en la triste historia de las misiones jesuítas en América del sur (llamadas reducciones) hasta 1767, cuando la orden religiosa fue expulsada del continente. Por la jungla de las fronteras entre Argentina, Brasil y Paraguay había unos 50 asentamientos guarniciones jesuítas, con grandes iglesias centrales, bibliotecas y dormitorios, construidas parcialmente para proteger a los indios de las incursiones de los cazadores de esclavos. Ahora sólo quedan ruinas, pero merece la pena visitarlas. Las mejores están en San Ignacio Mini, una misión donde llegaron a vivir 4.356 personas, convertida ahora en monumento nacional mantenido parcialmente por la Unesco. La ciudad más cercana a San Ignacio Míní es Posadas, a 63 kilómetros al este, pero también se pueden visitar las ruinas en un largo viaje de un día desde Puerto Iguazú.

Página siguiente »