Viajar a Bolivia

El aeropuerto John F. Kennedy de La Paz, a 4.058 metros de altura, es el aeropuerto comercial más alto del mundo y aterrizar en él es una experiencia enervante. Desde la ventanilla puedo ver el altiplano, el lago Titicaca en la distanciay las cuadriculadas casas de ladrillo de la ciudad que descienden por un alto cañón, rodeadas de los serrados picos de los Andes, cubiertos de nieve. Este no es el lugar óptimo donde situar una pista de aterrizaje, pero en el escaso aire de esta elevada altura, los aviones tienen que acelerar para poder aterrizar con seguridad.
Una vez en tierra, la altura me afectó y no me resultó fácil respirar. Durante los dos días siguientes me tomé las cosas con calma, aclimatándome a la altura, mientras caminaba lentamente por las empinadas calles de la capital deJacto de Bolivia. ya que la oficial es Sucre, a unos 500 kilómetros más al sur. En el animado ambiente recorrí los pintorescos mercados callejeros y me detuve para tomar unas reconstituyentes tazas del brebaje local, el inalc de enea.
Al tercer día ya estaba preparado para dirigirme a Sorata. a 149 kilómetros al noroeste de La Paz, a una altura ya más suave de 2.695 metros. Esta tranquila ciudad colonial, encaramada en una montaña en medio de fértiles valles y alimentada por deslumbrantes corrientes, ha sido comparada en la literatura boliviana con el Jardín del Edén. Evidentemente, no es tan perfecta, pero Sorata es la base ideal para excursionistas y escaladores que desean emprender excursiones hacia la parte norte de la Cordillera Real, de 160 kilómetros de longitud, que forma el flanco oriental de los Andes; en cuanto a lo demás, Sorata es uno de los mejores lugares donde relajarse en Bolivia.
Llegué al principio de la estación de las lluvias, lo que amortiguó un tanto la posibilidad de emprender excursiones más largas, como el circuito de siete días del macizo Illampu-Ancohuma. o el infame sendero Mapiri. Pero, mientras se mantuviera el buen tiempo no había razón por la que no pudiera dirigirme a la laguna Glaciar, una excursión de tres días desde Sorata, o al menos caminar durante un par de días por una zona de la que los antiguos imperios de Tiahuanaco y de los incas extrajeron oro.

Bolivia

Bolivia, un país sin salida al mar, quizá sea uno de los más pobres de América del sur, pero es rico en bellezas naturales, cultura indígena y oportunidades para el turismo de aventura. Aquí encontrará alguno de los paisajes más extremos del mundo: desde las impresionantes alturas de la Cordillera Real, hasta las sofocantes y frondosas junglas del Yungas y de la cuenca del Amazonas, hay una diferencia de altitud de más de 5.000 metros.
Necesitará mucho tiempo y un cierto sentido del humor para orientarse en este país surrealista donde las mujeres venden extrañas pociones en los mercados de La Paz, los flamencos se pavonean por los lagos de colores pastel del altiplano y las carreteras y ferrocarriles se encuentran en estado agónico. Pero la escalada de montaña y el senderismo a lo largo de caminos pavimentados prehispánicos, y las incursiones por la jungla y a través de alejados parques nacionales, hacen que el esfuerzo merezca la pena.

Fotos del pantanal

Planificación
El Pantanal es una región difícil para viajar de modo independiente. Los autobuses que conectan las ciudades principales de Campo Grande y Cuiabá con los asentamientos del interior de los humedales, son infrecuentes y se hallan sujetos a las condiciones climatológicas en la temporada húmeda. Si conduce su propio vehículo, es fácil perderse o quedarse empantanado en uno de los numerosos cruces que serpentean hacia fazendas desde los caminos principales. Debería considerar seriamente el contratar a un guía (que encontrará con facilidad en Corumbá o Cuiabá): lleve su propio equipo, incluida la comida, tienda, botiquín, mosquitera, repelente contra los mosquitos, linternas y pilas de repuesto.
Un viaje organizado le permitirá evitar tales molestias. Entrará en el Pantanal en jeep camión o embarcación. Puede elegir entre acampar o alojarse en una de las pausadas de mejor categoría. Si su tiempo es limitado, el mejor lugar al que dirigirse es Corumbá por su situación privilegiada, en el centro del Pantanal.
Si su presupuesto es bajo, el Pantanal no es el mejor lugar al que viajar. La opción más barata sería ir a Corumbá. donde encontrará la mayor concentración de empresas que atienden a los viajeros e mochila. Si el dinero no constituye un problema, alójese en una de las pousadas, donde están mejor organizados los safaris y el alojamiento es mucho más cómodo que en ninguna otra parte, especialmente después de jornadas que pueden ser muy agotadoras a unas temperaturas tan altas. Tanto en Campo Grande como en Cuiabá encontrará una buena selección de hoteles y restaurantes donde elegir, y también tiendas donde aprovisionarse de lo esencial antes de adentrarse en el Pantanal.

Viajar al pantanal

Cuándo ir
Muchos guías recomiendan visitar el Pantanal en la temporada seca, desde abril a octubre, cuando el tiempo es más tranquilo y resulta más fácil ver animales. Pero es en la temporada de las lluvias, durante los meses de diciembre a abril, cuando el Pantanal adquiere su aspecto más característico: una vasta llanura inundada. Los meses más calurosos sonde diciembre a febrero, cuando las temperaturas alcanzan regularmente valores superiores a los 40 °C. Si está interesado en ver trabajar a los panlaneiros. es recomendable ir entre los meses de mayo y noviembre.

Cuiabá

Viaje por el interior
Hay aeropuertos, con conexiones con las otras grandes ciudades brasileñas tanto en Campo Grande como en Cuiabá, los puntos de acceso sur y norte al Pantanal, respectivamente. Las turbulencias creadas por los incendios de matorrales bajos en la temporada seca y por las tormentas en temporada húmeda convierten el aterrizaje en estos aeropuertos en pesadillas capaces de poner nervioso a cualquiera: en el peor de los casos, el avión continuará su vuelo hasta Sao Paulo o cualquier otro aeropuerto cercano y tendrá que esperar a que mejoren las condiciones. Como Brasil es un país tan grande, si tiene la intención de visitar más de un lugar, puede adquirir un pase aéreo de Varig Brasil.
En el Pantanal hay pocos caminos capaces de resistir cualquier tipo de tiempo, pero viajar en coche o en autobús suele ser la forma más rápida y barata de desplazarse. No obstante, algunas pausadas están tan aisladas que sólo puede llegarse a ellas en avión, lo que aumenta considerablemente los gastos, aunque pueda dividirlos entre un grupo. Los barcos son otra forma de desplazarse; las travesías tanto económicas como de lujo se organizan mejor en Corumbá. una pequeña ciudad a orillas del río Paraguay y cerca de la frontera boliviana; es posible llegar allí en tren desde Santa Cruz, en Bolivia. También hay un aeropuerto en Corumbá, con conexiones con Campo Grande y Cuiabá; sin embargo, no podrá utilizar el pase aéreo para volar a Corumbá.

Rio Pantanal

Desorientados en el agua
La última larde, en el refugio, la pasamos en un bote de remos, explorando los bordes de la gran bato junto a Pousada Caimán. Nos deslizamos entre nenúfares, observamos a los cormoranes en las ramas, secándose las plumas y nos sentimos agradecidos ante la presencia de las libélulas que ayudaban a mantener alejados a los mosquitos.
Yo pasé un día todavía mejor en el agua, en el Refugio da Ilha. a orillas del río Salobra. a unos 60 kilómetros al sur de lafazenda Caimán. Había llegado a esta pequeña y hogareña pomada para probar una alternativa a la experiencia altamente organizada del rancho y el safari en Caimán, e inmediatamente descubrí que aquel ambiente relajado resultaba muy atractivo. Está muy bien tumbarse en una hamaca o sentarse a la sombra de las magníficas higueras que crecen alrededor de la pousada, pero también se pueden desarrollar aquí numerosas actividades. Mauricio, el joven propietario que habla inglés, se apresuró a mostrarme el sendero de 16 kilómetros, apto para caminar o recorrer en bicicleta de montaña, que se extiende sobre lo alto de los diques que se elevan por detrás de la propiedad, así como un lugar adecuado para bucear y un estanque para pescar.
La mejor parte del día. aparte de las comidas, en las que me sirvieron suculentos platos, fue la travesía m lancha motora por el río Salobra. una estrecha vía fluvial que serpentea entre unos bosques repletos de fauna. La travesía nos permitió pasar por varios acuarios naturales, zonas del río donde se acumulan grandes bancos de peces, para terminar en la frondosa y extensa baia Negra, una extensión de agua manchada de tanino que constituye un paraíso para las aves. Los tucanes toco (Rarnphastos toco) se encaramaban sobre los árboles y un par de jabirus pasaron deslizándose ante nosotros. Esta escena típica del Pantanal se vio complementada por el característico sonido de la única ave cuyo nombre nunca se olvida: el chaco chachalaca (Ortaiiscanicollis).

CHAPADA DOS GUIMARAES

CHAPADA DOS GUIMARAES
A unos 60 kilómetros al noreste de Cuiabá está Chapada dos Guimaraes, la puerta de entrada al Pantanal por el norte, un asombroso altiplano rocoso, cubierto de bosque, que se parece más al paisaje de Arízona que a los frondosos pantanales del Mato Grosso. Lo mismo que el estado estadounidense este lugar también tiene fama como foco de actividad de los ovnis, aunque no esto no debería ser un inconveniente para visitarlo. Si no dispone de medio de transporte propio, es mejor organizar una excursión desde Chapada, a unos 73 kilómetros al norte de Cuiabá; la agencia Eco Turismo tiene buena fama. Procure visitar los dos lugares principales de la zona, el Véu de Noiva (Velo de Novia), una cascada de 60 metros de altura, y el Mirante, desde donde se contempla una extraordinaria vista hasta Cuiabá. Pueden organizarse cortos paseos por la zona, que pueden durar hasta tres días, junto con exploraciones de cuevas y excursiones a caballo.

Pesca en el pantanal

PESCA EN EL PANTANAL
Con más de 400 variedades de peces que pescar, incluido el dorado (Salminus maxillosus) que puede alcanzar los 30 kilos de peso, y muchas especies de pirañas, no es nada sorprendente que el Pantanal sea considerado como uno de los mejores lugares de pesca del mundo. Se pueden alquilar embarcaciones y realizar excursiones de pesca organizadas en Corumbá, a 400 kilómetros al oeste de Campo Grande, y en Cuiabá, la puerta de entrada al Pantanal por el norte. Para pescar legalmente, es preciso obtener un permiso (que cuesta 100 dólares). Si tiene la intención de emprender un viaje por su cuenta, tendrá que conseguir el permiso directamente en el IBAMA (Instituto Brasileño de Recursos Ambientales y Naturales), con oficinas en ambas ciudades. No está permitido pescar en la temporada de cría (entre noviembre y enero).

El pantanal brasil

Grandes felinos y aves
El safari de la mañana del tercer día fue dirigido por Tietta, la única caimanera del equipo y Eduardo, el guía de campo. Nos dirigimos en camión hasta la Pousada Cordilheira, a 14 kilómetros de Pousada Caimán, y la opción de alojamiento más remota del refugio. A lo largo de la ruta detectamos el ibis, el martín pescador (Megaceryle torquata), el gran halcón negro (Buteogallus urubitinga) y el gran ani (Crotophaga majar), que emigra al Pantanal en la temporada húmeda; todos andaban a la búsqueda de peces en las llanuras recientemente inundadas.
Uno de los aspectos más asombrosos del Pantanal es la rapidez con la que los peces pueblan la zona después de las primeras lluvias de la temporada húmeda. Según la leyenda local, llueven peces, pero una explicación menos fantástica es que incuban de los huevos puestos en el barro.
Si le interesa ir a pescar por el Pantanal los mejores lugares desde donde organizar un viaje son Guiaba y Corumbá. en el norte. La destartalada ciudad de Corumbá. junto a la frontera boliviana, en el corazón del Pantanal, fue un gran puerto fluvial en el siglo xix. Ahora es el lugar al que hay que dirigirse si se quiere recorrer el Pantanal en un viaje barato. Los guías salen al encuentro de los autobuses y trenes que llegan a la ciudad y deambulan por los hoteles y restaurantes.
Desde Pousada Cordilheira seguimos a pie a lo largo de un sendero que cruzaba el bosque. Tietta señaló un hormiguero y quedé impresionado al saber que las poderosas hormigas que habitan aquí son capaces de transportar hasta 30 veces su propio peso, una hazaña equivalente a la de un ser humano que levantara un coche en vilo. Entonces. Eduardo nos hizo señas para que nos detuviéramos. A diez metros por delante de nosotros, en el camino, agazapado entre las sombras, había un ocelote (Ijeopardusparadalis), un depredador que raras veces se detecta a estas horas del día. Durante unos segundos tanto el gran felino como el grupo de humanos se quedó como petrificado. Nos miramos fijamente. Luego, con un par de saltos, el ocelote desapareció en el interior del bosque.
Al salir de entre los árboles nos esperaba otro momento estelar. Tres avestruces de la pampa (Rhea americana), primos del emú y del avestruz, y el ave más grande de América, se alimentaban de la alta hierba del pastizal abierto. Según Tietta, estas aves pardas y grises son capaces de correr a 60 kilómetros por hora y. ciertamente, no se quedan donde están una vez que han descubierto que tienen compañía.

Safari en brasil

SAFARI a caballo
Maurizio otro miembro del equipo de cinco caimaneros, sería nuestro guía para la actividad de la tarde, una excursión a caballo por el Carandrazal. una hermosa laguna de la que brotan cientos de frondosas palmeras co-pérnica, más allá de labaia junto a la Pousada Caimán. Dos meses antes, toda esta zona había sido una llanura reseca y polvorienta, cu-
bierta de hierba. Ahora, y a excepción de algunas cordilheiras (islas de terreno seco que se convierten en el habitat de los animales y reptiles en la temporada húmeda) se hallaba toda bajo por lo menos un metro de agua.
La pareja holandesa nunca había montado con anterioridad, pero el ritmo era lento y los caballos, todos ellos cansados después de haber cumplido con una dura jornada de trabajo en el rancho, se manejaban con facilidad. Getulio se unió de nuevo a nuestro grupo, indicando el camino y asegurándose de que los caballos no pisotearan accidentalmente un caimán. A los caballos no les importa el agua, y de hecho les gusta vadear por entre los pastizales pantanosos, mientras Maurizio nos señalaba grandes halcones negros, lechuzas y más araraunas jacinto. Mis botas recientemente secas quedaron de nuevo totalmente empapadas.
El sol se ponía cuando regresaban por el puente hacia la pousada, pero las actividades de la jornada no habían terminado aún. Después de cenar, a las 20.00 horas, emprendimos el safari nocturno dirigido por Fabio. A la luz de los focos vimos cómo pesca el caimán: mantiene las mandíbulas abiertas en el punto por donde el río vierte sus aguas en el estanque y los peces caen en su boca del mismo modo que en una red. También pasamos junto a una manada de capibaras, que parecían conejos gigantes, alimentándose de las plantas del pantano. Pero las más memorables fueron las luciérnagas, que relucían a nuestro alrededor en la noche como estrellas fugaces y el increíble concierto de los humedales, intensificado por la oscuridad.

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