Safari en brasil

SAFARI a caballo
Maurizio otro miembro del equipo de cinco caimaneros, sería nuestro guía para la actividad de la tarde, una excursión a caballo por el Carandrazal. una hermosa laguna de la que brotan cientos de frondosas palmeras co-pérnica, más allá de labaia junto a la Pousada Caimán. Dos meses antes, toda esta zona había sido una llanura reseca y polvorienta, cu-
bierta de hierba. Ahora, y a excepción de algunas cordilheiras (islas de terreno seco que se convierten en el habitat de los animales y reptiles en la temporada húmeda) se hallaba toda bajo por lo menos un metro de agua.
La pareja holandesa nunca había montado con anterioridad, pero el ritmo era lento y los caballos, todos ellos cansados después de haber cumplido con una dura jornada de trabajo en el rancho, se manejaban con facilidad. Getulio se unió de nuevo a nuestro grupo, indicando el camino y asegurándose de que los caballos no pisotearan accidentalmente un caimán. A los caballos no les importa el agua, y de hecho les gusta vadear por entre los pastizales pantanosos, mientras Maurizio nos señalaba grandes halcones negros, lechuzas y más araraunas jacinto. Mis botas recientemente secas quedaron de nuevo totalmente empapadas.
El sol se ponía cuando regresaban por el puente hacia la pousada, pero las actividades de la jornada no habían terminado aún. Después de cenar, a las 20.00 horas, emprendimos el safari nocturno dirigido por Fabio. A la luz de los focos vimos cómo pesca el caimán: mantiene las mandíbulas abiertas en el punto por donde el río vierte sus aguas en el estanque y los peces caen en su boca del mismo modo que en una red. También pasamos junto a una manada de capibaras, que parecían conejos gigantes, alimentándose de las plantas del pantano. Pero las más memorables fueron las luciérnagas, que relucían a nuestro alrededor en la noche como estrellas fugaces y el increíble concierto de los humedales, intensificado por la oscuridad.

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