Visitar Chile
De perfil alargado y estrecho a lo largo de la costa del Pacífico de América del sur, Chile es un país que contiene extremos geográficos y climáticos. Hay 4.399 kilómetros entre el Atacama, el desierto más seco del mundo y los glaciares y fiordos situados alrededor de Puerto Williams, el asentamiento más meridional de Chile, más cerca de la Antártida que de la capital del país, Santiago. Entre ambos lugares se puede practicar el montañismo, el senderismo, las excursiones a caballo por los Andes centrales, el descenso en balsa o en kayak por los ríos Maipó y Bío Bío. En los desiertos del extremo norte, una excursión en un todo terreno le permitirá cruzar paisajes lunares y enormes llanuras salinas hasta lagos y geiseres situados a elevada altura. En contraste total están los frondosos valles y volcanes cubiertos de nieve del distrito de los Lagos, en el sur, el corazón de los indios mapuche, donde se halla situada Pucón, la central para los viajes de aventuras en Chile. En la Patagonia están las escabrosas Torres del Paine, uno de los lugares más asombrosamente paisajísticos de América del sur.
Cuestiones de salud en Bolivia
CUESTIONES DE SALUD Y SEGURIDAD
Dolores de cabeza, letargía, mareo, pérdida de apetito y náuseas son síntomas del mal de altura, conocido localmente como soroche. El mejor tratamiento es el descanso, tomar muchos líquidos (pero no alcohol), analgésicos que no sean aspirinas para los dolores de cabeza y pastillas contra las náuseas. El remedio local es el mate de coca, una infusión de hojas de coca.
Aunque la higiene alimentaria ha mejorado en años recientes en Bolivia, debería ser precavido con lo que come y evitar los alimentos no cocinados. Debería beber sólo agua embotellada; si toma agua de las corrientes que encuentre durante las excursiones o la acampada, hiérvala o utilice pastillas purificadoras de yodo o un filtro (es lo único que mata la giardia). Tenga cuidado con la fuerza del sol en el Yungas. Nunca olvide la loción protectora contra el sol y el repelente contra los insectos.
Excursion a Bolivia
Qué llevar
Para excursiones en bicicleta:
Una chaqueta térmica o un suéter grueso; puede comprarlos baratos en La Paz.
Gafas de sol.
Bufanda.
Pila de repuesto para la cámara; a menudo, el frío de las alturas hace que las baterías dejen de funcionar.
Para excursiones a pie:
Un buen mapa.
Equipo de camping.
Para el sendero Chaco necesitará ropas de invierno para el tramo de altura y más ligeras para la sección tropical.
Para el sendero Yunga Cruz lo más importante es llevar agua, por lo menos dos litros aproximadamente.
Planificar viaje a bolivia
Planificación
Para excursiones en bicicleta de montaña, las mejores agencias en La Paz son Gravity Assisted Mountain Biking y Explore Bolivia. Ésta última es la única empresa fiable para aventuras en kayak. canoa y rafting.
Muchas de las demás agencias turísticas de La Paz ofrecen excursiones organizadas a pie por las diversas rutas que conducen a Yungas, incluidos guías y equipo.
Si quiere ir por su cuenta, es posible alquilar equipo como tiendas y sacos de dormir en La Paz si no ha traído las suyas propias. Considere también poner una nota en los más populares hoteles de viajeros si busca compañeros de viaje.
No tendrá problemas para encontrar alojamiento que se adapte a su presupuesto en La Paz. donde hay una buena gama de hoteles y restaurantes.
En Coroico también existen buenas instalaciones turísticas, pero es importante reseñar con antelación si quiere estar seguro de alojarse en un hotel concreto, especialmente los fines de semana o durante los grandes períodos festivos.
Cuando viajar a Coroico
Cuándo ir
El mejor momento para visitar Bolivia es en la temporada seca invernal, entre abril y octubre, con el tiempo más favorable entre junio y agosto. Entre La Paz y Coroico debería estar preparado para soportar temperaturas que van desde los 4 “C a los 30°C y una creciente humedad en la jungla. La temporada de las lluvias es entre diciembre y marzo, período en el que interrumpe su funcionamiento la Gravity Assisted Moiuitain Biking es posible organizar una excursión en bicicleta durante este período con Explore Bolivia. pero tenga en cuenta que muchas carreteras son intransitables.
Viaje al interior de Bolivia
Viaje por el interior
La forma más segura de descender la atractiva carretera a Coroico es en microbús, a menos que prefiera hacerlo en una bicicleta o en su propio vehículo lodoterreno. Los microbuses salen con regularidad de la zona del Villa Kátima, en La Paz; deberá pagar unos 15 bolivianos. Tanto Flota Yunguenita como Turbus Totai son empresas fiables de autobuses.
Si quiere hacer el viaje de regreso en microbús desde Coroico, es importante reservar plaza con antelación en la ciudad, porque los autobuses se llenan con rapidez, especialmente el domingo.
Bolivia no es el país ideal donde poner a prueba sus habilidades como conductor, pero si piensa alquilar su propio vehículo, elija un todoterreno. compruebe las ruedas y los frenos y contrate también a un buen conductor.
Excursiones por el Yungas
Excursiones por el Yungas
Tres de las principales excursiones desde La Paz al Yungas son el sendero Choro, el sendero Takesi y el sendero Yunga Cruz. Todos ellos siguen caminos empedrados prehispánicos. generalmente conocidos como senderos incas, a pesar de la opinión de los expertos, según los cuales su construcción es anterior a la conquista inca de la zona.
El sendero Choro se inicia en La Cumbre, adonde se llega fácilmente en transporte público, y puede terminarse cómodamente en tres días. Las condiciones extremas que se dan en cuanto a tiempo, vegetación y paisaje, lo convierten en una ruta atractiva y existe la posibilidad de acampar en el remoto y bien cuidado jardín de Tamiji llanamura. un japonés ipie reside en Bolivia desde hace tiempo.
El más corto de los senderos, de algo más de 30 kilómetros, es el Takesi. que se inicia en Yentilla y termina en el pueblo minero de Chojlla: continúe hasta el atractivo pueblo colonial de Yanacachi. donde hay alojamiento y microbuses que regresan cada día temprano hasta La Paz o que continúan hasta Chaco. En Chaco encontrará el prestigioso hotel El Castillo, una antigua y lujosa residencia, construida por prisioneros de guerra paraguayos a mediados de la década de 1930. y que parece un castillo encantado. Debido a que es fácilmente accesible y corto, el sendero Takesi atrae mucho tráfico y, como consecuencia, hay bastante basura a lo largo del camino.
El sendero Yunga Cruz es el más duro pero, definitivamente, el más gratificante de los tres. La excursión dura de tres a cinco días, dependiendo de que se empiece en Chuñavi o en Lámbate: termina en Chulumani, la tranquila capital de la provincia de Yungas Sur. Aquí encontrará excelentes oportunidades para observar la vida animal y las aves, incluidos cóndores. El agua es escasa o inexistente después del Cerro Yunga Cruz, así que lleve consigo por lo menos dos litros.
En balsa por el Coroico
En balsa por el Coroico
Antes de descender hasta la orilla del río. Jordán me proporcionó un casco, un chaleco salvavidas y un remo, amén de una breve conferencia sobre seguridad en el descenso. Junto al río Coroico ya se había preparado una balsa in-flable de recio aspecto, en la que descenderíamos los cuatro por los rápidos que fluyen a gran velocidad entre altos muros de verde jungla. El agua turbia confiere al río un aspecto más amenazador de lo que sugeriría un río de aguas más claras, cuyos obstáculos fuesen más evidentes.
El descenso tiene una longitud de unos 17 kilómetros, y culmina justo antes de la cascada de Puerto León; dura algo más de una hora, aunque parece que sea mucho más. En una corriente tan fuerte, se necesita poco esfuerzo para remar y me alegré de tener alguna experiencia previa en balsa. En plena temporada de lluvias, el río tendría aún mayor caudal, lo que suavizaría los encontronazos contra las rocas, pero también aumentaría considerablemente la fuerza de la corriente.
Junto al pueblo de Choro, un puente en suspensión salva el río Coroico y un par de curiosos nos observaron mientras salvábamos los rápidos en este complicado recodo del río. Más tarde. Jordán me dijo que seis años antes, durante una gran competición de raftig. el peso de los espectadores sobre el puente había terminado por derrumbarlo, muriendo tres niños. El siguiente conjunto de rápidos se llama el Paso de Mi Hermano: según la tradición, si uno se cae y alguien le salva, esa persona se convierte en tu hermano. Afortunadamente, no tuvimos que ponerlo en práctica.
Cuando llegamos al punto de salida, bajo el puente de Puerto León, estaba agotado. Jordán había dispuesto que la camioneta esperase para llevarnos a nosotros y al equipo de regreso a la base, pero antes fuimos a ver la cascada. Mientras vadeaba, corriente arriba, avanzando cuidadosamente sobre las resbaladizas rocas hasta el lugar adecuado para verla, escuché el estruendo que producía; incluso desde la distancia a la que me encontraba, a varios cientos de metros, el rocío de la poderosa cascada me empapó la cara.
Me metí la mano en el bolsillo y descubrí que el talismán de cóndor se había roto en dos. ¿una señal de que se me había terminado la buena suerte’.’ Decidí jugar sobre seguro y me retiré. Después de un delicioso almuerzo en La Cascada, regresé a Coroico para más relajación y cuidados. Es lo menos que uno se merece, antes de afrontar el viaje de regreso a La Paz.
Por el rio Coroico
En el valle
A primeras horas de la mañana siguiente pasó a recogerme Luis Fernando Jordán, propietario de la agencia Explore Bolivia. su socio Raúl, y el primo de este último, Daniel. Tomamos la carretera a Caranavi. descendiendo hacia el profundo valle por el que corre el río Coroico, en dirección a la hacienda de Jordán, en La Cascada, que constituye la base de operaciones de Explore Bolivia para practicar rafting por aguas bravas y otras actividades de turismo de aventura en Yungas.
La noche anterior se había desatado una violenta tormenta eléctrica, con tal fuerza que temí que los caminos de tierra hubiesen desaparecido por la mañana. El cielo, sin embargo, amaneció claro y azul y el sol implacable empezaba a secar los charcos embarrados de los caminos que el formdojeep Chevrolet Suburban de Jordán no tendría problemas en superar.
Mientras Jordán y Daniel preparaban el descenso en balsa para más adelante, ese mismo día, Raúl y yo salimos a explorar la jungla por los alrededores de La Cascada, para ver algunos de los saltos de agua que dan nombre a la hacienda. La madre de Jordán, que vive en la propiedad y cuida del agradable refugio en el que se alojan los clientes, nos condujo hasta la ruta, seguidos por dos muchachos jóvenes, Vidal y Manacaros. Sus padres cultivan lo que seguramente son los campos más empinados del mundo, franjas aterrazadas abiertas a golpe de azada en la ladera montañosa de la jungla, que producen pequeñas cosechas de café, aguacates, mandarinas, bananas y otras frutas, así como la ubicua planta de la coca.
El estrecho sendero que discurre a lo largo de la plataforma montañosa pronto se topó con la primera de las cascadas, un amplio caudal de agua clara que caía unos 20 metros sobre un acantilado negro situado junto a los restos de un puente de la época inca. Aquí es posible practicar rappel. Los muchachos se dieron un chapuzón en los estanques cuyas aguas me llegaban hasta la cintura, mientras yo trataba de vadear un rocoso riachuelo hasta el siguiente conjunto de cascadas. El volumen de agua, aumentado debido a la tormenta de la noche anterior, pudo conmigo, pero prometía un descenso aún más interesante.
Descenso hasta Coroico
Descenso hasta Coroico
Durante varios kilómetros, la verdadera naturaleza de la carretera sigue oculta entre las nubes, pero al salir a la luz del sol nos damos cuenta enseguida de toda su belleza y su horrible peligro. Me detuve para observar maravillado los autobuses, camiones y coches que avanzaban lentamente sobre la plataforma precariamente cortada en la ladera de la montaña: al llegar a una curva particularmente cerrada, me quedé horrorizado cuando vi los restos retorcidos de un camión, diseminados sobre la vegetación, a varios cientos de metros más abajo.
Al encontrarnos con camiones, que se balancean por la carretera como elefantes inestables, rebosantes con cargamentos de piálanos y otros productos, siempre rematados con campesinos de viaje, no resulta nada difícil cederles el paso. A estas alturas del viaje, ya me sentía algo más seguro en la bicicleta, pero me dolían las manos de tanto frenar y me alegraba ante las oportunidades para descansar. Ahora que llegamos al muro de humedad que se levantaba del Yungas, también nos detuvimos para quitarnos algunas prendas de ropa.
Las corrientes de agua descienden en cascada por la cara de la roca, formando en la carretera charcos llenos de barro. En un lugar concreto nos vimos obligados a avanzar bajo una gran cascada. Para cuando llegamos al final, en Yolosa, a 1.100 metros de altura, que sólo es una destartalada aldea en el cruce del río, en el valle, la carretera se había secado y nuestras ruedas ya levantaban nubes de polvo. Comprendimos entonces porqué Alistair nos había prometido que a todo aquel que terminara limpio la excursión se le devolvería su dinero.
Sucios, agotados y entusiasmados, subimos a las camionetas que nos esperaban en Yalosa para llevarnos a Coroico, el pequeño pueblo encaramado sobre el collado del Cerro Uchumachi. No es nada sorprendente que este lugar tan pintoresco, con su tranquila comunidad, excelentes vistas de las monianas y el fértil Yungas, y con su buen alojamiento, comida y temperaturas agradables durante todo el año, sea uno de los destinos preferidos para descansar, tanto por parte de los viajeros como de las gentes locales. Y, lo que fue más importante para mí al final de la excursión, resultó que el Hotel Esmeralda, donde nos alojamos, también contaba con las mejores duchas de agua caliente de Bolivia.










