Visitar Isla de Pescado

Cegados por el blanco
El último día de la excursión, las nubes oscuras que se cernieron sobre San Juan presagiaban un buen chaparrón, mientras nos dirigíamos hacia el Salar de Uyuni y pasábamos ante laderas montañosas aterrazadas que se remontaban a los tiempos del Imperio inca. El cielo ya se había despejado cuando llegamos a la planicie salina de 12.000 kilómetros cuadrados, la mayor del mundo y también la más elevada, a 3.650 metros de altura. El contraste del cielo de un intenso azul con la deslumbrante superficie blanca del lago seco fue asombroso y extraordinariamente surrealista, y al bajar del Landcruiser tuve la sensación de que debía ponerme los patines de hielo, en lugar de las gafas de sol y la crema protectora solar.
En medio de esta llanura, rodeada por diez mil millones de toneladas de sal. se levanta un farallón rocoso conocido como la Isla de Pescado (porque se supone que se parece a un pez), hacia la que se dirigen todos aquellos que visitan el Salar de Uyuni. Fueron realmente extraordinarias las vistas desde lo alto de la colina, cubierta con cientos de espinosos cactus Trichocemis, de aspecto fálico. algunos cubiertos con flores de colores crema y amarillo, y el mar de sal que nos rodeaba, dividido en mosaicos de cristales geométricos, parecía lamer realmente las orillas rocosas de la «isla».
Tras almorzar en Isla de Pescado continuamos el camino para ver algunos hoteles hechos de sal. hasta llegar a los Ojos, donde las burbujas de agua fría que atraviesan las delgadas extensiones de la costra de sal, forman pequeños estanques. Se cree que este agua tiene propiedades medicinales y apesar del peligro de que la delgada superficie pueda resquebrajarse bajo sus pies, no es extraño ver a las gentes locales empapándose las achacosas extremidades en estos estanques. En el borde de la llanura de sal. junto al pueblo de Colchani, gigantescos montones de sal esperaban su procesamiento. Desde aquí había otros 20 kilómetros hasta el cruce ferroviario de Uyuni, final de mi viaje a través de uno de los paisajes más notables del continente.

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