La ciudad del Danubio

SEÑAS DE IDENTIDAD.
Para finalizar, la ciudad del Danubio remite a espacios inesperados donde profundizar en su compleja identidad: la tumba del
poeta anarquista Amia József, en el cementerio Kerepesi; el túmulo sagrado del derviche turco Gül Baba, un centro de peregrinaje islámico; las cúpulas bulbosas de la Gran Sinagoga, la mayor del mundo después de la de Nueva York; el mercado cubierto y los patios interiores del viejo barrio Rákóczi; el pasadizo Gozsdu udvar, construido en 1904 bajo el corazón del barrio judío; el complejo de casas experimentales de los años treinta en la avenida Na-praforgó; y la colonia residencial de Wekerle, de reminiscencias transilvanas. Estos lugares articulan un microcosmos, destapan una urbe alternativa, escondida entre la poderosa frontera del río, que ya no recuerda a París, Viena o Estambul, sino que nos habla de una Budapest inconfundible. Como si “cada instante -escribe Peter Ester-házy en La ojeada de la condesa Hahn-Hahn- de esta ciudad desafortunada encerrase en sí una ciudad afortunada, que ni siquiera sabe que existe”.

Comentarios

Dejar un Comentario