Aranjuez

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¿Qué quiere que le diga?
Aranjuez no es nada del otro mundo. Eso no significa que no sea un simpático paseo dominical para los madrileños, pero en el caso de ustedes que deben diseminar sus escasos días de vacaciones entre España, Italia y Francia, realmente nojusti-fica una visita. Es decir, si el tiempo no les vaadar para visitar San Giminiano, Verana o Bologna, resulta un poco del irante pasar un día en Aranjuez, más bien famoso por el concierto de Rodrigo y el motín de los adictos al Príncipe Fernando contra Carlos IV, la reina y su (demasiado) favorito Godoy alojados allí.
Esto dicho estrictamente entre usted y yo. Porque nadie con vencerá de esta opinión a sus amigos madri leños quienes, cocinados por el calor durante toda la semana, sueñan con llevarlo a usted a pasarel fin de semana al fresco de Aranjuez. Igual mente difícil será más adelante, convencer a sus amigos romanos de que desistan de llevarlo a las playas de Ostiaque un domingo de verano están tan congestionadas como un autobús a la salida del trabajo.
El PALACIO REAL de Aranjuez en su estado actual es del siglo XVIII. Consta de tres cuerpos que rodean el gran patio de honor. De las tres puertas principales, una se abre solamente para dejar entrar al rey luego de la coronación o para dejar salir su cadáver. Así que no insista y modestamente penetre al Palacio por una puerta bajo la arcada Sur. Frente a usted desemboca la escalera monumental que conduce al Primer Piso. Se visitan los apartamentos de la Reina María Luisa, la sala de música, la Capilla con frescos de Bayeu (1792), la sala del Trono con mobiliario rococó, al igual que el Salón de Porcelana con curiosas plaquetas de porcelana blanca de relieves exóticos.
Una vez fuera del Palacio, se puede recorrer los jardines del Príncipe diseñados a pedido de Carlos IV por Boutelou. Recorrer significa etimológicamente hablando, caminar, de
modo que estacionen el coche en algún lugar recordable (nada de “al lado de un árbol alto” o vaguedades por el estilo).
Aislado en medio del Parque que se recuesta al Tajo, verán la CASA DEL LABRADOR, una especie de Petit Trianon construido por Carlos IV en un estilo neo clasico-campesino.
Los bustos que decoran la balaustrada de la terraza no tienen mayor valor pero los de la Galería de las Estatuas son auténticas obras romanas halladas en Mérida.
El interior representa el curioso y refinado gusto decorativo de la época que incorpora, por ejemplo, techos estilo pompeyano a otras influencias exóticas. Se recorren algunas habitaciones, entre ellas el Salón de Baile con una mesa y sillón de malaquita verde (regalo del Zar Alejandro III) y el Salón del Platino decorado en base a metales preciosos.
Dejando el edificio, en un recodo del Tajo, se levanta la CASA DE LOSMA RINOS donde se exponen seis embarcaciones reales entre los que se destaca uno de madera dorada tallada, regalo de un duque veneciano a Felipe V.
Bien. Si tuvieron la precaución de abastecerse de comida (me parece que a esta altura ya pueden tomar ese tipo de iniciativas por su cuenta, sin que yo se lo indique en forma expresa) hagan un picnic en ese ambiente bucólico a orillas del Tajo. Si no se les ocurrió comprar nada en Toledo antes de salir, vuelvan al coche (espero que sepan dónde lo dejaron) y regresen al Palacio Real. Verán que en los alrededores del acceso al mismo, hay restaurantes con precios accesibles. La especialidad son los espárragos. No se les ocurra pedir espárragos a menos que sepan que es la época y aún así, consulten la lista de precios.
De Aranjuez vía Villaconejos, diríjanse a CHINCHON