Por el rio Coroico

En el valle
A primeras horas de la mañana siguiente pasó a recogerme Luis Fernando Jordán, propietario de la agencia Explore Bolivia. su socio Raúl, y el primo de este último, Daniel. Tomamos la carretera a Caranavi. descendiendo hacia el profundo valle por el que corre el río Coroico, en dirección a la hacienda de Jordán, en La Cascada, que constituye la base de operaciones de Explore Bolivia para practicar rafting por aguas bravas y otras actividades de turismo de aventura en Yungas.
La noche anterior se había desatado una violenta tormenta eléctrica, con tal fuerza que temí que los caminos de tierra hubiesen desaparecido por la mañana. El cielo, sin embargo, amaneció claro y azul y el sol implacable empezaba a secar los charcos embarrados de los caminos que el formdojeep Chevrolet Suburban de Jordán no tendría problemas en superar.
Mientras Jordán y Daniel preparaban el descenso en balsa para más adelante, ese mismo día, Raúl y yo salimos a explorar la jungla por los alrededores de La Cascada, para ver algunos de los saltos de agua que dan nombre a la hacienda. La madre de Jordán, que vive en la propiedad y cuida del agradable refugio en el que se alojan los clientes, nos condujo hasta la ruta, seguidos por dos muchachos jóvenes, Vidal y Manacaros. Sus padres cultivan lo que seguramente son los campos más empinados del mundo, franjas aterrazadas abiertas a golpe de azada en la ladera montañosa de la jungla, que producen pequeñas cosechas de café, aguacates, mandarinas, bananas y otras frutas, así como la ubicua planta de la coca.
El estrecho sendero que discurre a lo largo de la plataforma montañosa pronto se topó con la primera de las cascadas, un amplio caudal de agua clara que caía unos 20 metros sobre un acantilado negro situado junto a los restos de un puente de la época inca. Aquí es posible practicar rappel. Los muchachos se dieron un chapuzón en los estanques cuyas aguas me llegaban hasta la cintura, mientras yo trataba de vadear un rocoso riachuelo hasta el siguiente conjunto de cascadas. El volumen de agua, aumentado debido a la tormenta de la noche anterior, pudo conmigo, pero prometía un descenso aún más interesante.

Descenso hasta Coroico

 

Descenso hasta Coroico
Durante varios kilómetros, la verdadera naturaleza de la carretera sigue oculta entre las nubes, pero al salir a la luz del sol nos damos cuenta enseguida de toda su belleza y su horrible peligro. Me detuve para observar maravillado los autobuses, camiones y coches que avanzaban lentamente sobre la plataforma precariamente cortada en la ladera de la montaña: al llegar a una curva particularmente cerrada, me quedé horrorizado cuando vi los restos retorcidos de un camión, diseminados sobre la vegetación, a varios cientos de metros más abajo.
Al encontrarnos con camiones, que se balancean por la carretera como elefantes inestables, rebosantes con cargamentos de piálanos y otros productos, siempre rematados con campesinos de viaje, no resulta nada difícil cederles el paso. A estas alturas del viaje, ya me sentía algo más seguro en la bicicleta, pero me dolían las manos de tanto frenar y me alegraba ante las oportunidades para descansar. Ahora que llegamos al muro de humedad que se levantaba del Yungas, también nos detuvimos para quitarnos algunas prendas de ropa.
Las corrientes de agua descienden en cascada por la cara de la roca, formando en la carretera charcos llenos de barro. En un lugar concreto nos vimos obligados a avanzar bajo una gran cascada. Para cuando llegamos al final, en Yolosa, a 1.100 metros de altura, que sólo es una destartalada aldea en el cruce del río, en el valle, la carretera se había secado y nuestras ruedas ya levantaban nubes de polvo. Comprendimos entonces porqué Alistair nos había prometido que a todo aquel que terminara limpio la excursión se le devolvería su dinero.
Sucios, agotados y entusiasmados, subimos a las camionetas que nos esperaban en Yalosa para llevarnos a Coroico, el pequeño pueblo encaramado sobre el collado del Cerro Uchumachi. No es nada sorprendente que este lugar tan pintoresco, con su tranquila comunidad, excelentes vistas de las monianas y el fértil Yungas, y con su buen alojamiento, comida y temperaturas agradables durante todo el año, sea uno de los destinos preferidos para descansar, tanto por parte de los viajeros como de las gentes locales. Y, lo que fue más importante para mí al final de la excursión, resultó que el Hotel Esmeralda, donde nos alojamos, también contaba con las mejores duchas de agua caliente de Bolivia.

La selva bolivariana

A través de la selva
Una hora más tarde nos deteníamos para tomar un desayuno tardío de café y huevos fritos con pan en una de las barracas de refrescos montadas junto a la carretera, junto al puesto de control de drogas de Unduavi, El frondoso Yungas es un gran productor de hojas de coca, (pie pueden convertirse en cocaína y una de las condiciones estadounidenses para mantener la ayuda a Bolivia es que este puesto de control inspeccione todos los vehículos que pasen por la carretera. Ya habíamos descendido 1.500 metros y el frío viento se calaba hasta los huesos. Desde aquí hasta el principio del camino de gravilla. a unos cuatro kilómetros de distancia, se atraviesan una serie de pequeñas elevaciones con un desnivel de 200 metros que vuelve a hacer bombear la sangre.
Las nubes se cerraron, creando un muro de niebla que envuelve el paisaje y ofrece las condiciones de humedad para el prolífico crecimiento de heléchos, musgos y otras plantas sobre los acantilados rocosos. En la cresta de la montaña, la carretera se divide y tomamos el tramo que se dirige a Yungas Norte. Pasamos cerca de las obras de ingeniería que se realizan para la nueva carretera a Cómico, ya casi completamente terminada, a excepción de mi tiran túnel. Esta nueva vía de acceso se ha diseñado para que sea más segura que la (pie utilizamos, pero aún tardará un tiempo en estar terminada. Mientras tanto, la fea demostración de su construcción se pone de manifiesto en las amplias grietas de barro rojo que cortan las laderas cubiertas de bosque, más abajo de la carretera.
Justo antes de la bifurcación para tomar lo que Alistair llamó la parte más «pintoresca» de la carretera (es decir, el lado en el que hay caídas de hasta un kilómetro de altura a pico), nos detuvimos para otra sesión informativa de seguridad. A partir de aquí el tráfico cuesta abajo pasa a ocupar el lado exterior de la carretera. La idea es que los vehículos aminoren la velocidad y que los conductores con mejor visión de sus ruedas exteriores, y del borde del acantilado, efectúen el movimiento de retroceso si se encuentran con tráfico de frente en los tramos más estrechos. Aunque a menudo nos sería posible adelantar vehículos, no debíamos intentarlo hasta que Alistair nos diera la señal.

CICLISMO DE MONTAÑA EN BOLIVIA

MAS OPCIONES DE CICLISMO DE MONTAÑA
Hay otras dos excursiones organizadas de un día ofrecidas por Gravity Assisted Mountain Biking. La primera le permite recorrer 36 kilómetros desde Chacaltaya a La Paz; la segunda es una ruta de 45 kilómetros desde el paso de Zongo hasta las junglas de Yungas Sur. A 5.345 metros de altura, Chacaltaya es la más alta estación de esquí del mundo, con el telesilla más antiguo y peligroso de América del sur (en funcionamiento desde 1940). Se ha descrito como la única pista azul del mundo con un telesilla negro. Es preferible admirar las espectaculares vistas montañosas de lllimani, Mururata y Huayna Potosí, para luego emprender la excursión de descenso en bicicleta por la ladera cubierta de cantos rodados, a lo largo de un antiguo camino minero, de regreso a la ciudad. Algunos tramos de este trayecto no son aptos para el ciclista inexperto, que se sentirá mejor caminando, y todo el mundo tendrá que empujar la bicicleta los 45 metros verticales iniciales, desde el aparcamiento de coches hasta el lugar donde empieza el camino.
La excursión del paso de Zongo empieza a 4.780 metros de altura, en el punto de acceso al pico de Huayna Potosí, en el paso. A lo largo del camino de tierra, que tiene pocos tramos planos, hay una caída de 3.500 metros sobre la vaporosa jungla. En las estribaciones altas pasará junto a llamas y alpacas, y abajo se encontrará con cascadas. La agencia Explore Bolivia ofrece excursiones similares y, para ciclistas experimentados, rutas más desafiantes, como la que atraviesa la jungla, sobre la abandonada y antigua ruta de ferrocarril-carretera a Coroico. Si para cuando llegue a Coroico no ha tenido suficiente ciclismo de montaña, también hay una ruta razonablemente corta y retorcida que le permite bajar desde Cerro Uchumachi para enlazar con la carretera a Caranavi, y que ofrece vistas panorámicas del valle del río Coroico.

Viajar en bicicleta por Bolivia

Consejos para ir en bicicleta
Utilice el freno trasero todo lo posible y maneje el delantero con cuidado. El freno delantero tiene hasta un 70 por ciento de potencia de frenado y, si se mueve a cierta velocidad, un frenazo repentino lo lanzará muy probablemente por encima del manillar.
En las curvas utilice sólo el freno de atrás y si tiene que derrapar hágalo con el pedal exterior hacia abajo, dejando caer el peso sobre él. Incline un poco la bicicleta, pero procure mantener el cuerpo recto.
No mire directamente los obstáculos sino hacia el punto al que se dirige; de ese modo podrá sortear los obstáculos con mayor seguridad.
Si permanece sentado todo el tiempo, le dolerá tanto el trasero que después no podrá ni sentarse. En las curvas, siéntese en la parte posterior del asiento y en las rectas no se siente. Mantenga las rodillas dobladas para absorber los choques y deje que los muslos se agarren al asiento.

Excursion a bolivia

Empieza la excursión
Había hecho frío en La Paz, pero a esta altura las temperaturas todavía son más bajas. Cuando dejamos el microbús en la desolada planicie de La Cumbre, coronada por una estatua de Cristo, me alegré por la capa extra de prendas de abrigo que me habían aconsejado que llevara. Entre marzo y mayo cabe esperar encontrarse aquí con nieve. La actividad también supone un esfuerzo mayor en un aire tan tenue, por lo que es una buena idea aclimatarse en La Paz durante varios días, antes de emprender aventuras por la montaña, como ésta o la clásica excursión por el sendero Choro hasta Coroico (véase recuadro, página 181), que se inicia en el mismo lugar.
Antes del recorrido de precalentamiento alrededor del estanque que hay en La Cumbre. Alistair nos informó sobre la mejor forma de montar en bicicleta (véase recuadro, página 180) y algunos de los obstáculos que encontraríamos (aparte de los perros) y con los que había que tener cuidado durante el descenso. Empezaríamos por el lado derecho de la carretera, pero tendríamos que movernos al lado izquierdo una vez que se terminara el asfalto y empezara la gravilla. Hay un tramo con un túnel y teníamos que quitarnos las gafas de sol antes de entrar en él. Al cruzar por un par de pueblos que encontramos en la carretera, debimos aminorar la marcha, pues chocar con una gallina o un niño podría tener graves consecuencias.
Era tranquilizador saber que si alguno de nosotros sufría un pinchado o se le gastaban las pastillas de los frenos, algo nada improbable dado el castigo (pie tienen que soportar las bicicletas durante el descenso, un guía que iba en la retaguardia del grupo llevaba repuestos y herramientas. En dos lugares a lo largo de la ruta se comprobarían el estado de los frenos y la presión de las ruedas, y habría otras muchas paradas que nos permitirían tomar un bocado (es recomendable el chocolate) y hacer fotos.
La excursión se inició de una forma que nos infundió respeto. Nos lanzamos por una carretera nivelada y ancha que serpenteaba por entre un valle en forma de V, entre espolones recortados de montañas de color óxido. Entre los espolones, una corriente de agua desciende hacia el fondo del valle, acompañada por las torres de tendido eléctrico, todo ello medio envuelto en jirones de niebla. En una ladera, un sendero en zigzag conduce hasta un glaciar donde los carros de muías solían cargar hielo para conservar el pescado fresco traído desde los ríos situados más allá del Yungas hasta La Paz. Las bajas barreras metálicas de protección colocadas en las curvas están deformadas por las colisiones y en muy mal estado, pero intenté no pensar en eso.

Viajes a la Paz

Una oración por los viajeros
La única diferencia entre el microbús que se detuvo frente al McDonalds. en el Prado, a las 8.00 horas y el resto de vehículos que recorren las calles de La Paz. era su baca ocupada por ocho bicicletas de montaña. McDonalds era el punto de encuentro y desde aquí recorreríamos los 26 kilómetros cuesta arriba que nos separaban de La Cumbre, donde se iniciaba la excursión en bicicleta. De camino pasamos por Villa Fátima, de donde salen los autobuses hacia Coroico, y luego por la tranca, un puesto de control de la policía que se instala a la salida de todas las ciudades bolivianas. Las mujeres ay-mará envueltas en sus chales para protegerse del frío, venden bebidas y aperitivos; cerca, un sacerdote de aspecto improbable, vestido con un mono azul, se ofrece, a cambio de una pequeña remuneración, para bendecir los vehículos para un viaje seguro.
La carretera a La Cumbre (a 4.725 metros de altura), es el punto más alto de la ruta La Paz-Yungas y está bien asfaltada. Cruza un austero paisaje de rocas de un gris acerado, cubiertas de una ligera capa de nieve en polvo y una dura vegetación que recuerda las tierras alias de Escocia. De no ser por las llamas que pacen al lado, la represa de la laguna Inkachata bien podría ser un lago escocés. En un día claro puede verse la cumbre helada de Huayna Potosí, la montaña de escalada más popular en Bolivia.
Multitud de perros vagabundos merodean por la carretera, a la espera de los restos de comida que los bolivianos siempre les arrojan. Al-
gunos creen que los perros son las almas reencarnadas de quienes han perecido en la carretera, pero si fuera así, debería haber cientos más. El camino aparece alineado por numerosas y pequeñas lápidas y cruces; sólo en un accidente ocurrido en 1983 murieron más de cien campesinos cuando el camión en el que viajaban se precipitó al fondo de la jungla. Para los ciclistas, esos perros son un obstáculo más . Si te ladran, el consejo de Alistair es «ladrarles más fuerte y con más malas pulgas que ellos».

Viajar hacia la paz

Altibajos bolivianos

¿Busca una aventura? Pruebe una excursión en bicicleta de montaña bajando por la que posiblemente sea la carretera más peligrosa del mundo: el estrecho camino desde La Paz, a elevada altura, hasta las bochornosas junglas del Yungas, seguida por un descenso en balsa por el río Coroico.

Las mujeres aymará montan extraños puestos de venta en el mercado de las Brujas, en La Paz, y no se las conoce precisamente por su simpatía; se quitan de encima a los turistas inquisitivos, especialmente a los que llevan cámaras. Josefina, sin embargo, se mostró amable con nosotros y explicó los trucos de su supersticioso comercio. El feto seco se llama, colocado en un cuenco de dulces de azúcar de tonos pastel y hebras retorcidas de lana, era una ofrenda para asegurar la buena fortuna para una nueva construcción. El modelo de arcilla de una lechuza era para pedir inteligencia, la tortuga para las despedidas, el cóndor para los viajes seguros y eso era lo que yo deseaba. Teniendo ante mí la perspectiva de un descenso en bicicleta por una carretera calificada como la más peligrosa de Bolivia, si no del mundo, seguida por un descenso en balsa por los rápidos de Clase IV del río Coroico, sentía la necesidad de obtener toda la protección que pudiera conseguir. Entregué unas pocas monedas y, aferrando mi talismán, bajé por Sagárnaga.
En un país montañoso donde sólo el cinco por ciento de las carreteras tienen alguna forma de asfaltado (con el resultado de que las restantes quedan frecuentemente embarradas al inicio de la temporada de las lluvias), una carretera cuya fama negativa supera a las demás se gana toda una mala reputación. Esa es la carretera de La Paz a las Yungas y, en particular, al estrecho tramo sin asfaltar desde l’n-duavi hasta Yolosa. Cualquiera que la haya recorrido estará de acuerdo en que esa mala fama es plenamente merecida. Se trata de una ruta capaz de enervar a cualquiera, con precipicios casi verticales de un kilómetro de altura, junto a un deficiente camino de gravilla, que se hunden en la jungla impenetrable. En algunos lugares, esta llamada carrol ora no tiene más de tres metros de ancho y pasa bajo varias cascadas que no hacen sino erosionar aún más su desmoronada superficie.
En un autobús o coche, el viaje resulta emocionante, al bajar, por curvas cerradas. 3.600 metros de altura desde los nevados picos de las montañas envueltos en nubes, hasta la bochornosa jungla. Ir en bicicleta, a velocidades que pueden alcanzar los 50 kilómetros por hora y maniobrar entre conductores de camión aparentemente suicidas y perros que ladran, debe de ser lo más parecido a una inyección de adrenalina aplicada directamente sobre el corazón. «En su país no podrá hacer excursiones como esta», anuncian los folletos de Gravity Assisted Mountain Biking. una agencia dirigida por el joven neozelandés Alistair Matthews. No es ninguna exageración. Según me aseguró Alistair, el trayecto de 62 kilómetros, que tardaré en recorrer entre cuatro y cinco horas, dependiendo del tiempo, me dejará agotado, sucio y entusiasmado. Sólo confiaba en que seguiría con vida para contar la aventura.

Cuestiones de salud y seguridad en bolivia

Cuestiones de salud y seguridad
Dolores de cabeza, letargía, mareo, pérdida de apetito y náuseas son síntomas del mal de altura, conocido localmente como soroche. El mejor tratamiento es el descanso, tomar muchos líquidos (pero no alcohol), analgésicos que no sean aspirinas para los dolores de cabeza, y pastillas contra las náuseas. El remedio local es el mate de coca, una infusión de hojas de coca. Aunque la higiene alimentaria ha mejorado en años recientes, debería ser precavido con lo que come y evitar los alimentos no cocinados. Debería beber agua embotellada: si toma agua de las corrientes durante la excursión o la acampada, hiérvala o utilice pastillas purificadoras de yodo o un filtro. También es una buena idea llevar medicamentos, como Tinidazole, para combatir la disentería amébíca o giardía.
En Bolivia no existe servicio de rescate de montaña, así que lleve un cuidado extra al escalar o caminar.
Es esencial hacerse un seguro de repatriación médica, ya que todas las heridas deben sertratadas en Europa, Estados Unidos o países similares y no en Bolivia, donde los niveles médicos, aunque mejoran, siguen siendo bajos.

Planificar viaje a bolivia

Planificación
Ayuda mucho hablar español, pero las cosas tampoco le resultarán excesivamente difíciles si no es así.
Para excursiones y ascensiones de largo recorrido, consiga los mejores mapas que pueda antes de partir: busque el Deutschen Alpen Verein Cordillera Real Nord, a escala 1.50.000, el Illampu y Cordillera Real Sud-lllumani u otro similar.
Las mejores guías son Trekking in Bolivia y Bolivia: a climbing guide, ambos en Yossi Brain, una guía de escalada local, publicadas en Estados Unidos por The Mountaineers y en el Reino Unido por Cordee.
Numerosas agencias turísticas de La Paz ofrecen rutas organizadas a través de la Cordillera Real, incluidas guías y equipo: los precios y los servicios difieren, así que compare las ofertas antes de decidir. Los precios serán más caros que los que encuentre en Sorata, especialmente si insiste en un guía de habla inglesa, pero los guías y la organización suelen ser más profesionales.
El precio actual por contratar un guía en Sorata es de 50 bolivianos al día por grupo. Cabe esperar que tendrá que pagar un precio extra por cualquier equipo que alquile. Los viajes organizados por Eduardo, en el Club Sorata, en el Hotel Copacabana, son un poco más caros, pero dispone de la mejor información que existe en la ciudad sobre senderismo y escalada. Louis Demers, el director de Residencial Sorata, también puede ofrecer consejos sobre senderismo.
Si prefiere ir por su cuenta, es posible alquilar equipo, como tiendas y sacos de dormir en La Paz y Sorata si no ha traído los suyos. Si lo que busca son compañeros de excursión, considere la idea de dejar una nota en los hoteles más populares entre los viajeros.
No tendrá problemas para encontrar alojamiento adecuado a su presupuesto en La Paz, que dispone de una amplia gama de hoteles y restaurantes. En Sorata encontrará una gama razonable de instalaciones turísticas. Fuera de temporada es un lugar tranquilo, pero en otras épocas es importante reservar con antelación si quiere estar seguro de alojarse en un hotel concreto. La única opción que encontrará en las montañas es la acampada.

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