Fotos del pantanal

Planificación
El Pantanal es una región difícil para viajar de modo independiente. Los autobuses que conectan las ciudades principales de Campo Grande y Cuiabá con los asentamientos del interior de los humedales, son infrecuentes y se hallan sujetos a las condiciones climatológicas en la temporada húmeda. Si conduce su propio vehículo, es fácil perderse o quedarse empantanado en uno de los numerosos cruces que serpentean hacia fazendas desde los caminos principales. Debería considerar seriamente el contratar a un guía (que encontrará con facilidad en Corumbá o Cuiabá): lleve su propio equipo, incluida la comida, tienda, botiquín, mosquitera, repelente contra los mosquitos, linternas y pilas de repuesto.
Un viaje organizado le permitirá evitar tales molestias. Entrará en el Pantanal en jeep camión o embarcación. Puede elegir entre acampar o alojarse en una de las pausadas de mejor categoría. Si su tiempo es limitado, el mejor lugar al que dirigirse es Corumbá por su situación privilegiada, en el centro del Pantanal.
Si su presupuesto es bajo, el Pantanal no es el mejor lugar al que viajar. La opción más barata sería ir a Corumbá. donde encontrará la mayor concentración de empresas que atienden a los viajeros e mochila. Si el dinero no constituye un problema, alójese en una de las pousadas, donde están mejor organizados los safaris y el alojamiento es mucho más cómodo que en ninguna otra parte, especialmente después de jornadas que pueden ser muy agotadoras a unas temperaturas tan altas. Tanto en Campo Grande como en Cuiabá encontrará una buena selección de hoteles y restaurantes donde elegir, y también tiendas donde aprovisionarse de lo esencial antes de adentrarse en el Pantanal.

Viajar al pantanal

Cuándo ir
Muchos guías recomiendan visitar el Pantanal en la temporada seca, desde abril a octubre, cuando el tiempo es más tranquilo y resulta más fácil ver animales. Pero es en la temporada de las lluvias, durante los meses de diciembre a abril, cuando el Pantanal adquiere su aspecto más característico: una vasta llanura inundada. Los meses más calurosos sonde diciembre a febrero, cuando las temperaturas alcanzan regularmente valores superiores a los 40 °C. Si está interesado en ver trabajar a los panlaneiros. es recomendable ir entre los meses de mayo y noviembre.

Cuiabá

Viaje por el interior
Hay aeropuertos, con conexiones con las otras grandes ciudades brasileñas tanto en Campo Grande como en Cuiabá, los puntos de acceso sur y norte al Pantanal, respectivamente. Las turbulencias creadas por los incendios de matorrales bajos en la temporada seca y por las tormentas en temporada húmeda convierten el aterrizaje en estos aeropuertos en pesadillas capaces de poner nervioso a cualquiera: en el peor de los casos, el avión continuará su vuelo hasta Sao Paulo o cualquier otro aeropuerto cercano y tendrá que esperar a que mejoren las condiciones. Como Brasil es un país tan grande, si tiene la intención de visitar más de un lugar, puede adquirir un pase aéreo de Varig Brasil.
En el Pantanal hay pocos caminos capaces de resistir cualquier tipo de tiempo, pero viajar en coche o en autobús suele ser la forma más rápida y barata de desplazarse. No obstante, algunas pausadas están tan aisladas que sólo puede llegarse a ellas en avión, lo que aumenta considerablemente los gastos, aunque pueda dividirlos entre un grupo. Los barcos son otra forma de desplazarse; las travesías tanto económicas como de lujo se organizan mejor en Corumbá. una pequeña ciudad a orillas del río Paraguay y cerca de la frontera boliviana; es posible llegar allí en tren desde Santa Cruz, en Bolivia. También hay un aeropuerto en Corumbá, con conexiones con Campo Grande y Cuiabá; sin embargo, no podrá utilizar el pase aéreo para volar a Corumbá.

Rio Pantanal

Desorientados en el agua
La última larde, en el refugio, la pasamos en un bote de remos, explorando los bordes de la gran bato junto a Pousada Caimán. Nos deslizamos entre nenúfares, observamos a los cormoranes en las ramas, secándose las plumas y nos sentimos agradecidos ante la presencia de las libélulas que ayudaban a mantener alejados a los mosquitos.
Yo pasé un día todavía mejor en el agua, en el Refugio da Ilha. a orillas del río Salobra. a unos 60 kilómetros al sur de lafazenda Caimán. Había llegado a esta pequeña y hogareña pomada para probar una alternativa a la experiencia altamente organizada del rancho y el safari en Caimán, e inmediatamente descubrí que aquel ambiente relajado resultaba muy atractivo. Está muy bien tumbarse en una hamaca o sentarse a la sombra de las magníficas higueras que crecen alrededor de la pousada, pero también se pueden desarrollar aquí numerosas actividades. Mauricio, el joven propietario que habla inglés, se apresuró a mostrarme el sendero de 16 kilómetros, apto para caminar o recorrer en bicicleta de montaña, que se extiende sobre lo alto de los diques que se elevan por detrás de la propiedad, así como un lugar adecuado para bucear y un estanque para pescar.
La mejor parte del día. aparte de las comidas, en las que me sirvieron suculentos platos, fue la travesía m lancha motora por el río Salobra. una estrecha vía fluvial que serpentea entre unos bosques repletos de fauna. La travesía nos permitió pasar por varios acuarios naturales, zonas del río donde se acumulan grandes bancos de peces, para terminar en la frondosa y extensa baia Negra, una extensión de agua manchada de tanino que constituye un paraíso para las aves. Los tucanes toco (Rarnphastos toco) se encaramaban sobre los árboles y un par de jabirus pasaron deslizándose ante nosotros. Esta escena típica del Pantanal se vio complementada por el característico sonido de la única ave cuyo nombre nunca se olvida: el chaco chachalaca (Ortaiiscanicollis).

CHAPADA DOS GUIMARAES

CHAPADA DOS GUIMARAES
A unos 60 kilómetros al noreste de Cuiabá está Chapada dos Guimaraes, la puerta de entrada al Pantanal por el norte, un asombroso altiplano rocoso, cubierto de bosque, que se parece más al paisaje de Arízona que a los frondosos pantanales del Mato Grosso. Lo mismo que el estado estadounidense este lugar también tiene fama como foco de actividad de los ovnis, aunque no esto no debería ser un inconveniente para visitarlo. Si no dispone de medio de transporte propio, es mejor organizar una excursión desde Chapada, a unos 73 kilómetros al norte de Cuiabá; la agencia Eco Turismo tiene buena fama. Procure visitar los dos lugares principales de la zona, el Véu de Noiva (Velo de Novia), una cascada de 60 metros de altura, y el Mirante, desde donde se contempla una extraordinaria vista hasta Cuiabá. Pueden organizarse cortos paseos por la zona, que pueden durar hasta tres días, junto con exploraciones de cuevas y excursiones a caballo.

Pesca en el pantanal

PESCA EN EL PANTANAL
Con más de 400 variedades de peces que pescar, incluido el dorado (Salminus maxillosus) que puede alcanzar los 30 kilos de peso, y muchas especies de pirañas, no es nada sorprendente que el Pantanal sea considerado como uno de los mejores lugares de pesca del mundo. Se pueden alquilar embarcaciones y realizar excursiones de pesca organizadas en Corumbá, a 400 kilómetros al oeste de Campo Grande, y en Cuiabá, la puerta de entrada al Pantanal por el norte. Para pescar legalmente, es preciso obtener un permiso (que cuesta 100 dólares). Si tiene la intención de emprender un viaje por su cuenta, tendrá que conseguir el permiso directamente en el IBAMA (Instituto Brasileño de Recursos Ambientales y Naturales), con oficinas en ambas ciudades. No está permitido pescar en la temporada de cría (entre noviembre y enero).

El pantanal brasil

Grandes felinos y aves
El safari de la mañana del tercer día fue dirigido por Tietta, la única caimanera del equipo y Eduardo, el guía de campo. Nos dirigimos en camión hasta la Pousada Cordilheira, a 14 kilómetros de Pousada Caimán, y la opción de alojamiento más remota del refugio. A lo largo de la ruta detectamos el ibis, el martín pescador (Megaceryle torquata), el gran halcón negro (Buteogallus urubitinga) y el gran ani (Crotophaga majar), que emigra al Pantanal en la temporada húmeda; todos andaban a la búsqueda de peces en las llanuras recientemente inundadas.
Uno de los aspectos más asombrosos del Pantanal es la rapidez con la que los peces pueblan la zona después de las primeras lluvias de la temporada húmeda. Según la leyenda local, llueven peces, pero una explicación menos fantástica es que incuban de los huevos puestos en el barro.
Si le interesa ir a pescar por el Pantanal los mejores lugares desde donde organizar un viaje son Guiaba y Corumbá. en el norte. La destartalada ciudad de Corumbá. junto a la frontera boliviana, en el corazón del Pantanal, fue un gran puerto fluvial en el siglo xix. Ahora es el lugar al que hay que dirigirse si se quiere recorrer el Pantanal en un viaje barato. Los guías salen al encuentro de los autobuses y trenes que llegan a la ciudad y deambulan por los hoteles y restaurantes.
Desde Pousada Cordilheira seguimos a pie a lo largo de un sendero que cruzaba el bosque. Tietta señaló un hormiguero y quedé impresionado al saber que las poderosas hormigas que habitan aquí son capaces de transportar hasta 30 veces su propio peso, una hazaña equivalente a la de un ser humano que levantara un coche en vilo. Entonces. Eduardo nos hizo señas para que nos detuviéramos. A diez metros por delante de nosotros, en el camino, agazapado entre las sombras, había un ocelote (Ijeopardusparadalis), un depredador que raras veces se detecta a estas horas del día. Durante unos segundos tanto el gran felino como el grupo de humanos se quedó como petrificado. Nos miramos fijamente. Luego, con un par de saltos, el ocelote desapareció en el interior del bosque.
Al salir de entre los árboles nos esperaba otro momento estelar. Tres avestruces de la pampa (Rhea americana), primos del emú y del avestruz, y el ave más grande de América, se alimentaban de la alta hierba del pastizal abierto. Según Tietta, estas aves pardas y grises son capaces de correr a 60 kilómetros por hora y. ciertamente, no se quedan donde están una vez que han descubierto que tienen compañía.

Safari en brasil

SAFARI a caballo
Maurizio otro miembro del equipo de cinco caimaneros, sería nuestro guía para la actividad de la tarde, una excursión a caballo por el Carandrazal. una hermosa laguna de la que brotan cientos de frondosas palmeras co-pérnica, más allá de labaia junto a la Pousada Caimán. Dos meses antes, toda esta zona había sido una llanura reseca y polvorienta, cu-
bierta de hierba. Ahora, y a excepción de algunas cordilheiras (islas de terreno seco que se convierten en el habitat de los animales y reptiles en la temporada húmeda) se hallaba toda bajo por lo menos un metro de agua.
La pareja holandesa nunca había montado con anterioridad, pero el ritmo era lento y los caballos, todos ellos cansados después de haber cumplido con una dura jornada de trabajo en el rancho, se manejaban con facilidad. Getulio se unió de nuevo a nuestro grupo, indicando el camino y asegurándose de que los caballos no pisotearan accidentalmente un caimán. A los caballos no les importa el agua, y de hecho les gusta vadear por entre los pastizales pantanosos, mientras Maurizio nos señalaba grandes halcones negros, lechuzas y más araraunas jacinto. Mis botas recientemente secas quedaron de nuevo totalmente empapadas.
El sol se ponía cuando regresaban por el puente hacia la pousada, pero las actividades de la jornada no habían terminado aún. Después de cenar, a las 20.00 horas, emprendimos el safari nocturno dirigido por Fabio. A la luz de los focos vimos cómo pesca el caimán: mantiene las mandíbulas abiertas en el punto por donde el río vierte sus aguas en el estanque y los peces caen en su boca del mismo modo que en una red. También pasamos junto a una manada de capibaras, que parecían conejos gigantes, alimentándose de las plantas del pantano. Pero las más memorables fueron las luciérnagas, que relucían a nuestro alrededor en la noche como estrellas fugaces y el increíble concierto de los humedales, intensificado por la oscuridad.

Los pantaneiros

Explotación del rancho
La ventaja de alojarse en un rancho de cría de ganado como el Refugio Ecológico Caiman es que se puede ver a los pantaneiros enfrascados en el trabajo. A los émulos de John Wayne se les aconseja visitar un rancho entre mayo y noviembre, la temporada alta para el trabajo con el ganado. Después de reunir las 23.000 reses de la fazenda,  separar a los machos de las hembras y marcar a los becerros, los pantaneiros guían al ganado hacia los pastos altos, antes de que se inicien las lluvias. Es posible unirse a estos grupos de conducción de ganado y cabalgar con los pantaneiros, experimentar el calor, la humedad, los mosquitos y el fantástico paisaje.
En los meses más tranquilos, la actividad se concentra en domar los caballos. Cuando llegamos al corral, el veterinario ya estaba operando al segundo potro, con las patas levantadas, sostenido por cuatro pantaneiros. A los dos años de edad, los potros empiezan a ponerse fogosos, y hay que castrarlos para que los pantaneiros puedan domarlos para que realicen trabajos útiles. La sangre y el yodo manchan el suelo embarrado y los restantes potros se arremolinan nerviosos junto a la valla. Cuando llega el momento de empezar con el siguiente, el caballo cabriolea por el corral, tratando de evitar el lazo, como sabiendo que está a punto de perder su virilidad, que luego será arrojada a los perros, que esperan cerca el festín antes de hora.
Desde las cercas, tomamos té de tereré a través de una pajita de plata que actúa como filtro, sorbiendo el líquido de un cuerno hueco de toro y observamos al veterinario, vestido con un mono azul, que maneja la jeringuilla y el escalpelo con precisión. El caballo forcejea y suda hasta que sufre el inicuo tratamiento final que le deja vacío el escroto, espolvoreado con un polvo desinfectante blanco y rociado con una solución purpúrea para ahuyentar a las moscas. Antes de que lo suelten para que retoce medio adormilado, se le corta la cola, lo que indica que se ha convenido ahora en un castrado. Es un espectáculo sangriento, pero también una visión fascinante de la dura vida de los pantaneiros.

El pantanal brasil

Vaqueros y caimanes
Aparte de su cercanía a una naturaleza abundante, el principal haber del Refugio Ecológico Caimán es el personal entusiasta de biólogos y naturalistas bilingües, llamados caimaneras, y sus guías locales de campo, gentes que han crecido y vivido en el Pantanal, que conocen la tierra y sus habitantes como si fuera a su propia familia. Juntos dirigen las excursiones, los safaris en camión, las excursiones a caballo y las travesías en barca por Vdfazenda. ofreciendo la información de fondo y el contacto personal capaces de transformar el recorrido por unos pantanos plagados de mosquitos en una aventura fascinante.
A las seis y media de cada mañana se toca una campana que llama a todos los clientes al desayuno y 30 minutos más tarde se inician las excursiones matinales, antes de que el fuerte sol se eleve demasiado en el cielo. En temporada alta, cuando el albergue está lleno, hay una serie de excursiones entre las que elegir, todas ellas detalladas en un tablero de anuncios situado en el patio, junto a la piscina. Cerca hay una fotografía de Harrison Ford con los caimañeros, un recuerdo de la visita de Ford como miembro del consejo de Conservación Internacional.
El caimanero que nos dirigió esa mañana fue Tilo, un biólogo de ascendencia alemana, acompañado por Getulio, el guía de campo, un fornido ex vaquero. Getulio llevaba un cubo con entrañas de ganado como desayuno para el caimán que suele acudir al Ponte do Paizinho (el puente del Padrecito) llamado así por el anciano que primero se dedicó a alimentar a los reptiles, hace ya muchos años. De camino nos cruzamos con los vaqueros (conocidos en esta zona comopantaneiros), que estaban esperando la llegada del veterinario para que les ayudara a castrar una manada de potros.
En el bosque que se extiende a lo largo del borde de la laguna, los monos capuchinos {Ce-bus c.apusinus) colgaban de los árboles y entre la maleza se escabulló un agoutí (Dasyprocta leporina), un gran roedor sin cola. Una cigüeña gigante de cuello rojo, el jabirú (Ephippiorhynchus mycteria), tomaba el sol en el otro extremo del estanque, desde el puente, mienlras los cormoranes se zambullían en el agua en busca de pescado, sin el menor temor a los diversos caimanes que acechaban cerca. La razón de su osadía no tardó en ponerse de manifiesto: los caimanes esperaban otras presas mucho más fáciles. En cuanto llegamos, salieron a la tierra para alimentarse. Torpes y algo ciegos, se subieron unos sobre otros y a menudo no encontraban la carne que tan ávidamente engullían. Tilo azuzó a un caimán con un palo, indicándole los pellejos que tanto les gustan. Cada año se cazan por lo menos dos millones de caimanes, tantos que la especie se encuentra en peligro de extinción y aunque su aspecto es aterrador, estos reptiles prehistóricos resultan inofensivos si no se les provoca.

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