SUBMARINISMO

SUBMARINISMO
Resulta muy interesante y gratificante practicar el submarinismo alrededor de las islas Galápagos, pues hay una enorme variedad de vida marina. Puede elegir entre diversas embarcaciones en las que vivir a bordo, o viajes de un día desde Puerto Ayora. No obstante, las Galápagos no son un lugar adecuado para buceadores inexpertos. Hay corrientes peligrosas y una desafiante topografía submarina. No hay cámara de descompresión en ninguna de las islas y está a 640 kilómetros del continente.

Viajar en crucero

Elegir un crucero
Ir a las Galápagos es caro, pero sería una pena echar a perder esta maravillosa experiencia al tratar de economizar en un crucero. Puede encontrarse con historias terroríficas acerca de servicio deficiente y barcos mal mantenidos, algunos de los cuales se han llegado a hundir. Por ello, es preferible viajar con una empresa acreditada y evitar los servicios económicos. Yo viajé con la embarcación de clase turistaSulidae, de la empresa Angermeyer, y fue un crucero excelente en todos los sentidos. Angermeyer dispone de otras embarcaciones de clase turista y yates de lujo. Los yates más pequeños, con espacio para 10 a 16 pasajeros llegan a una más amplia variedad de lugares y son más apropiados para el ambiente que los grandes cruceros con los que pueden llegar a desembarcar al mismo tiempo de 40 a 80 pasajeros.
Las embarcaciones siguen un itinerario fijado que se establece anualmente. Si tiene un interés por alguna isla o especie de animal en particular, tendrá que encontrar una embarcación que siga un itinerario adecuado. Si su prioridad es bucear, informe de ello a su operador turístico, ya que la mayoría de las embarcaciones sólo disponen de instalaciones para la práctica del submarinismo en ciertas salidas. Su itinerario para esa travesía será entonces, normalmente, un crucero especializado, orientado hacia el submarinismo.
Suele haber cruceros de cinco y de ocho días. El primero y el último se emplean casi por completo en viajar a o desde el continente, de modo que si el tiempo y el dinero solo permiten, es preferible un crucero de ocho días.

Galapagos islas

Cuándo ir
Puede visitar las Galápagos en cualquier época del año, pero los cruceros ofrecen unos precios algo más baratos en temporada baja, los meses de mayo, junio, septiembre y octubre. La fauna se puede observar durante todo el año, pero como las temporadas de apareamiento y nidificación varían para cada especie no hay ninguna época perfecta para verlo todo, y debe usted comprobar las fechas si tiene interés específico por algo. La temporada de las lluvias es de enero a mayor y la temporada seca de junio a diciembre. Pueden producirse fuertes chaparrones en la temporada de las lluvias, aunque debería haber períodos soleados. En la temporada seca abundan nieblas y nubes. Hace calor ludo el año, pero más con las lluvias, sobre todo en febrero, cuando las temperaturas pueden alcanzar niveles superiores a los 30 °C. Si no le gusta navegar, tenga en cuenta que el mar puede estar muy agitado entre agosto y octubre.

Viajar a Ecuador

Viaje por el interior
Dos líneas aéreas tienen vuelos desde Quito, vía Guayaquil, hasta las islas Galápagos. TAME vuela a isla Baltra, en la punta norte de la isla Santa Cruz. Hay un servicio de autobús desde el aeropuerto, vía transbordador, hasta Puerto Ayora. la ciudad principal; el viaje dura unas dos horas. SAN-Seata vuela a isla San Cristóbal. El aeropuerto está en las afueras de la ciudad principal, Puerto Baquerizo Moreno.
Un transbordador de pasajeros funciona entro Puerto Ayora y Puerto Baquerizo Moreno, pero al no tratarse de un servicio diario, tiene usted que comprobar totalmente el horario de regreso.

Viaje a islas galapagos

PLANIFICACIÓN
La zona del parque nacional es tan vasta, que resulta imposible visitar todos los lugares en un solo viaje. La mejor forma de echar un buen vistazo general es realizar un crucero por las islas, viajando por la noche y visitando nuevos lugares cada día. Si se aloja en uno de los hoteles de Puerto Ayora o Puerto Baquerizo Moreno, podrá organizar excursiones de un día a diversas islas. No obstante, debe saber que los lugares que puede visitar una salida de un día son muy limitados y que se emplea mucho tiempo en llegar y regresar de las islas. No es esta la mejor forma de ver las Galápagos, pero es la única opción si no puede encontrar un crucero o no quiere dormir en un barco.

Turismo galapagos

Volcanes y creación de tierra
Vaya a donde vaya, en las Galápagos siempre será consciente de su extraordinaria geología. Se trata de islas volcánicas, en cambio constante y todavía muy activas. La masa terrestre de las islas es nueva en términos geológicos y en el tiempo real. Eso significa que es posible ver cómo han sido creadas las islas y cómo los volcanes han producido extrañas formaciones geológicas e insólitos paisajes, y aprender las diversas fases del largo proceso de colonización por parte de plantas y animales.
En Floreana hay túneles subterráneos de lava que conectan el mar con una laguna interior. En Sombrero Chino, una isla cuya forma recuerda un sombrero chino, pueden verse los túneles de lava por encima del suelo, con sus flujos de magma solidificado plegado en cordones y nudos para formar una quebradiza costra negra. En Santiago, las capas de ceniza volcánica se han compactado para formar una suave roca marrón llamada toba volcánica, cruzada por posteriores ríos de lava negra. En el punto más alto de Bartolomé, se encuentran plantas pioneras, como los cactus de la lava (Brachycereus nesiotkus) y la extensa Tiquilia nesiotica, capaces de crecer sobre roca sólida. Desde arriba se puede divisar la isla Santiago, donde verá con claridad un río de lava de apenas cien años de antigüedad, cuyo trayecto hacia el océano formó pequeños islotes que ahora se elevan como aisladas piezas de ajedrez sobre un mar negro.
El panorama contemplado desde Bartolomé me ayudó a situar las Galápagos en la debida perspectiva: al mirar hacia la bahía y la distante topografía, quedó claro lo diferente que es una isla con respecto de la siguiente, razón por la que las Galápagos pueden mantener a una diversidad tan grande de especies animales y vegetales.
El último día, antes de regresar al aeropuerto de Baltra, hubo tiempo para realizar una visita a primeras horas de la mañana a la isla de North Seymour, donde hay una colonia nidificadora de fragatas. En una fascinante demostración de cortejo, los machos mostraron sus enormes buches hinchados como globos para atraer a las hembras mientras que, cerca, los alcatraces de patas azules atendían a sus polluelos en los nidos hechos en el suelo. Como tantos otros de los animales que habíamos visto esa semana, tanto los alcatraces como las fragatas se mostraron totalmente indiferentes a nuestra presencia. Es precisamente esta tolerancia del hombre lo que hace que las islas resulten tan atractivas para el visitante. En el pasado, esa ausencia de temor habría podido significar la condena de los animales, pero no ocurre así hoy día. Estas islas singulares y su fauna están tan bien protegidas que el interés y los ingresos generados por una observación tan de cerca de los animales asegura su continuada supervivencia y éxito.
Lo mismo que en tiempos de Darwin, las Galápagos son un laboratorio vivo donde pueden verse los principios de la evolución en funcionamiento y el nacimiento de nuevas tierras. Y puede tener la seguridad de que sean cuales fueren las islas que tenga la oportunidad de visitar, o la época del año, tendrá garantizada una experiencia para toda la vida y una aventura en el delicado mundo de la ecología, que tanto respeto inspira.

Galápagos

Iguanas, albatros y alcatraces de patas azules

Fondeamos al otro lado de la isla, en Punta Sears, y desembarcamos sin mojarnos para el que resultó ser el mejor paseo del viaje. Allí mismo, en el embarcadero, los cangrejos rojos destacaban en nítido contraste con las rocas negras. Las iguanas marinas (Amblyrhynchus cristatus), con su negra piel moteada con manchas rojas y verdes, se amontonan sobre las rocas, unas sobre otras. Estas iguanas, los únicos y verdaderos lagartos marinos que existen en el mundo, alcanzan un metro de longitud y pueden pesar varios kilos. Hay diferentes subespecies en el archipiélago, pero las de
Española son las más vistosas pues mantienen parte de su moteado rojo durante todo el año, mientras que la mayoría de las subespecies son negras, excepto en la temporada de apareamiento.
Seguimos el sendero que se alejaba de las iguanas, para acercarnos a los nidos de los alcatraces enmascarados y los habitantes más famosos de las Galápagos, los alcatraces de patas azules. No está permitido salirse del camino y los guías comprueban que no se toque a los animales o se les incomode de algún modo. No obstante, y como no se molesta fácilmente a las aves y a menudo ponen los nidos en medio del camino, puede uno acercarse mucho a ellos para fotografiarlos más de cerca. Naturalmente, está prohibido utilizar flash, ya que eso podría molestarlos, pero si el tiempo está nublado aún podrá tener una buena oportunidad de conseguir una magnífica foto de un ave empollando los huevos o incluso hasta bailoteando cómicamente sobre las patas palmeadas de un brillante color azul.
Como si los alcatraces no despertaran suficiente interés, en este lugar también anidan masivamente los albatros (Diorineda inorata). Estas magníficas aves cruzan el aire con sus alargadas y delgadas alas, con una elegancia que no se corresponde con su pesado cuerpo; pero cuando se i rala de aterrizar, son divertidamente torpes. Para emprender el vuelo utilizan loque sólo so puede describir como una pista, situada cerca de lo alto de un acantilado. Avanzan pesadamente a lo largo de la pista, cobrando velocidad gradualmente hasta que caen al llegar al final y una vez en el aire ya son capaces de demostrar su dominio del medio aéreo. Los aterrizajes son igualmente poco elegantes y parecen depender por completo de la casualidad: con las alas aleteando rígidamente y batiendo las patas, se dejan caer al suelo y se mueven pesadamente hasta detenerse con toda la gracia de un avión estropeado.
Su cortejo es increíblemente fascinante y supone desplegar una compleja danza de pasos laterales y giros de cuello, para luego encontrarse frente a frente con picos que se abren y cierran con rapidez y que parecen entablar un duelo. Una vez más, toda esta actividad se desarrolla a muy pocos pasos del camino, de modo que tendrá oportunidades para fotografiarla; pero si está interesado por los albatros debe saber que la mayoría abandonan el lugar hacia mediados de diciembre y no regresan hasta finales de marzo.

Post office bay

POST OFFICE BAY
Post Office Bay, en isla Floreana, es el lugar más visitado de las Galápagos. Y, sin embargo, no es la fauna lo que atrae tanta atención, sino un viejo barril que sirve como buzón de correos. En el pasado, los barcos se detenían aquí para dejar cartas y recoger la correspondencia destinada a un lugar situado en su ruta. Este servicio informal de correos lo mantienen hoy día quienes honran la tradición de dejar graffiti tridimensionales, como las placas del nombre de sus embarcaciones, o que depositan tarjetas con la esperanza de que alguien de su país las lleve a casa y las envíe por correo. Mi propia postal tardó seis semanas en llegar a Inglaterra, ¡no está nada mal para no llevar sello!

Las isla galapagos

Santa Fe y bahía Gardner
Zarpamos de Puerto Ayora para llegar a la isla de Santa Fe a últimas horas de la tarde. Aquí encontrará una interesante subespecie amarilla de la iguana de tierra, única de esta isla, y ratas del arroz (Oryzomys bausri), unos hawsters de gran tamaño, que también son endémicos. Pero la razón principal para visitar esta isla es, simplemente, que está camino de Española (conocida también como Hood). una de las más interesantes del archipiélago.
Esa noche cenamos langostinos frescos en una rica salsa, arroz, coliflor frita y ensalada de judías verdes, antes de navegar durante la mayor parte de la noche para llegar a la bahía Gardner, en Española, a primeras horas de la mañana. Iniciamos el día con un paseo por la playa, observando y fotografiando de cerca a los leones marinos y contemplando los sinsontes de Hood (Nesomimus maedonaltli). tan cordiales que hasta picotean en los zapatos o se posan sobre la cabeza. Tras un regreso rápido USuiidae, nos dirigimos en el panga hacia la llamada roca de la tortuga. Se trata de un lugar magnífico para bucear, uno de los muchos en los que nos detuvimos durante el crucero. La vida marina es espectacular y se puede apreciar incluso sin necesidad de usar equipo de submarinismo. A lo largo de la cara sumergida de la roca hay cientos de peces de vistosos colores. Entre los más notables destacan el pez loro, de un brillante color azul (Scaruscompressus) que alcanza los 60 centímetros de longitud y tiene una boca como si fuese un pico, lo que le permite mordisquear trozos de coral. Había grandes y densos bancos de pez cirujano de cola amarilla (Prionuruslaticlavius), de pez rey ángel (Holocanthuspasser), cuyas brillantes aletas y cola anaranjadas y rayas verticales blancas contrastan vividamente con su cuerpo negro. Las tortugas verdes (chelonia mydas) nadaban junto a nosotros y en algunos sitios hasta puede verse algún extraño tiburón, como el de las Galápagos o el poco frecuente tiburón martillo (Sphyrna lewini).
La vida marina forma parte sin duda de la atracción de las Galápagos, sin menospreciar los encantos terrestres. De hecho, juega un papel importante en toda la experiencia, pues la tripulación de las embarcaciones más pequeñas echan sus sedales mientras están en aguas abiertas y luego el pescado con arroz suele formar parte del menú. Naturalmente, es mucho más probable pescar un atún que termina en el plato de la cena antes que una especie exótica. Para el almuerzo de ese día en particular, Alejandro sirvió un mero con otra de sus excelentes salsas.

Las tortugas de galapagos

Puerto Ayora y las tortugas gigantes de las Galápagos

Nuestro siguiente destino fue Puerto Ayora. la ciudad principal, en la punta meridional de Santa Cruz. La tripulación aprovechó la oportunidad para acumular suministros básicos, como verduras frescas y fruta, la mayor parte de la cual se tiene que importar del Ecuador continental. En la ciudad hay unos pocos hoteles y bares, y tiendas que parecen sobrevivir con la venta de camisetas. Aquí es donde se aloja la mayor parte del turismo que no forma parte de un crucero que han llegado por avión y organizan su itinerario una vez en las Galápagos.
En Puerto Ayora ese encuentra situada la Estación de Investigación Charles Darwin. en uno de los extremos de la ciudad. La estación cuenta con un centro de información para el parque nacional y presenta exposiciones y diapositivas sobre las Galápagos en general y la obra de la estación Darwin en particular. Cuando se llega por primera vez a las Galápagos debe pagarse una alta entrada al parque nacional pero, extrañamente, ese dinero no va a parar a la estación de investigación, a pesar de que su función fundamental es la conservación y la educación. La estación es una institución sin ánimo de lucro, que debe conseguir todos sus fondos de modo independiente.
El aspecto más públicamente visible del trabajo de la estación es su programa de cría en cautividad de la tortuga gigante de las Galápagos (Geochelone elephantopos). Estos enormes reptiles, que llegan a pesar 300 kilos, cuentan todavía con once subespecies, con conchas de diferentes formas, relacionadas con los hábitats y las islas donde evolucionaron. Los dos tipos principales de concha se han categorizado como abovedada y de silla. Algunas de estas subespecies se encuentran en peligro de extinción y sobre todo un solitario ejemplar de isla Pinta, conocido como «Solitario Jorge», que tiene más de cien años de edad y para el que, desgraciadamente, no se ha podido encontrar pareja. Se han introducido un par de hembras similares, sin ningún resultado.
Con algunas de las otras especies han tenido más suerte y se calcula que habrán liberado a unas 1.800 tortugas desde el inicio de su programa en 1965 hasta el año 2000. Pueden verse los corrales de cría, donde se alimentan docenas de tortugas diferentes en todas las fases de desarrollo, preparándolas para su eventual liberación. Uno de los corrales más grandes tiene media docena de individuos adultos rescatados de una vida como animales de compañía. A uno de ellos se le encontró cuando era utilizado como blanco para la práctica de tiro y su concha todavía muestra las cicatrices de los impactos de bala. La situación es algo lamentable-, pero es la mejor oportunidad para acercarse a estos animales y apreciar lo grandes que son. Se les puede ver en el interior montañoso de la isla, en libertad, excepto cuando descienden a las regiones áridas durante la temporada anual de apareamiento. Se marchan entre enero y febrero y los machos regresan en julio, mientras que las hembras lo hacen después de haber desovado en agosto. También se las puede ver en la isla Isabela, sobre todo si se hace una excursión al volcán Alcedo entre junio y diciembre, pero la visita a ésta sólo se incluye en el itinerario de los cruceros muy largos o en las visitas organizadas.
A la mañana siguiente subimos a las tierras altas, en Santa Cruz y fue toda una experiencia diferente el ver estas enormes tortugas de conchas abovedadas, desplazándose sobre terrenos agrícolas, en lugar de sobre confinados corrales de cemento. También tuvimos la oportunidad de visitar los cráteres donde enonnes secciones de la superficie de la tierra se han colapsado y hundido, y ver el bosque Scalesia, un ejemplo de tierras altas envueltas en musgo, lleno de insólitas aves, como el pa-pamoscas bermellón (Pyrocephalus vubinus) y la lechuza de oreja corta (Asió jlammeus).

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