CENTRO POMPIDOU en Paris

La OPERA-BASTILLE, un proyecto que ganara el uruguayo Carlos Ott en un reñido concurso internacional, levanta sobre la plaza su fachada vidriada.
Tomen por la Rué St. Antoine hasta la estatua de Beaumarchais y luego tuerzan a la derecha por la rué des Tournelles que los llevará a la PLACE DES VOSGES que ocupa el lugar de la Place Roy al que mandó construir Enrique
IV.
Aunque el rey no la pudo ver porque poco antes de su terminación fue asesinado, la plaza se convirtió rápidamente en el lugar de moda de la sociedad parisina. Era allí donde se realizaban los duelos hasta que Richelieu los prohibió. A pesar de sucesivas reconstrucciones, las fachadas de los edificios mantienen su apariencia original y conforman uno de los espacios mejor conservados y con más encanto de París. Richelieu vivio en el N° 18, Víctor Hugo en el N° 6, y Enrique IV se había reservado para sí el sector central del ala sur.
A pocos pasos de allí, sobre la rué Saint Antoine, perdió la vida Enrique II en un torneo, dejando viudas a su mujer Catalina de Medici y a su amante la eterna Diana de Poitiers.
La rué des Francs. Bourgois lleva de la Place des Vosges hasta el CENTRO POMPIDOU, uno de los conjuntos arquitectónicos modernos mejor logrados de la ciudad. Comenzado a principios de los 70 el Centro Pompidou fue el primer electroshock urbanístico desde la Torre Eiffel. También muy criticado (se la llamó Usina de Gas), se mimetizó rápidamente con el entorno y ahora es uno de los atractivos turísticos de la ciudad. Constituye una bien aceitada máquina cultural que engloba museos, salas de exposiciones, bibliotecas, videotecas, salas de proyección, etc. etc. Vale la pena recorrerlo por sí mismo, aunque a menudo las exposiciones que alberga no lo justifiquen.

PLACE DE LA BASTILLE

Sigan entonces por el segundo tramo del Pont Sully hasta la Rive Droite de donde el Boulevard Henri IV los llevará a la histórica PLACE DE LA BASTILLE.
De la fortaleza-prisión de ocho torres robustas rodeadas de fosos que había hecho construir Carlos V en 1370 no queda más que el nombre. O más bien ni siquiera eso, pues su verdadera denominación es la de Castillo St. Antoine.
Su sobrenombre de la Bastilla quedó para siempre asociado al arbitrario sistema de los “lettres de cachet”.
Este arbitrario sistema judicial permitía al rey, mediante un documento secreto, arrestar a cualquier ciudadano sin juicio previo ni posterior. Esta cómoda forma de evitar la oposición política fue entusiastamente utilizado por Luis XIII y sus sucesores. De acuerdo a la calidad del preso, había celdas miserables que con las inundaciones del Sena se llenaban de agua o calabozos cómodamente instalados don-
de los privilegiados podían hasta recibir visitas y comida del exterior. Entre sus muchos famosos huéspedes se cuentan Voltaire, el Hombre de la Máscara de Hierro y el Marqués de Sade.
El misterio de la Máscara de Hierro murió con su dueño en 1703, pero pretextó delirantes teorías (por ejemplo que se trataría del hermano mellizo de Luis XIV) y probablemente inspiró al Fantasma de la Opera.
El famoso Marqués de Sade pasó larguísimas temporadas internado en prisión, generalmente a instancias de su suegra quien no aprobaba sus teorías sexuales algo avanzadas y menos su aplicación con su esposa y la hermana de ésta.
Un hombre de nuestros tiempos, experimentó con la cantárida en bombones que repartió en una de sus simpáticas orgías, lo cual lo llevó a la prisión por primera vez. Durante la
Revolución fue nombrado juez pero, irónicamente, debió dejar su puesto por ser excesivamente blando en sus decisiones. Murió en el Manicomio de Charenton donde organizaba representaciones teatrales con los dementes que lograron gran popularidad. Sus libros, naturalmente prohibidos durante largos períodos, ahora resultan casi naif .
El 14de Julio laBastillafue tomada por el pueblo, en loque resultó un verdadero fi asco, pues sólo quedaban adentro cuatro falsificadores, dos dementes y un Conde a quien su familia había mandado encerrar. De todos modos fueron llevados en andas y al día siguiente se comenzó a demoler la fortaleza.
En el centro se eleva la Columna de Julio que conmemora a las víctimas de las revoluciones de 1830 y 1848. Otras víctimas más recientes se asoman desde la plataforma, luego de haber subido los correspondientes 248 escalones. En consideración a su color verdoso (de usted) lo eximo de seguir su ejemplo.

Isla St LOUIS

¡Bonjour, mes amies!
¿Que les duele la cabeza? ¡Por supuesto que les duele la cabeza! ¿Qué esperaban? Más les va a doler cuando reciban la prueba flagrante de sus despilfarros nocturnos al llegar a casa, en forma de débitos a su tarjeta, que a esta altura más que una Tarjeta de Crédito, debería llamarse Tarjeta de Débito.
Salgan a la calle y tomen un café. Ese ingenuo ahorro no va a cambiar en nada su catastrófica situación y les va a aliviar el dolor de cabeza al menos.
Tomen por el Boul Mich… (siendo su tercer día en París, ya pueden irlo llamando así, familiarmente, como lo hacen los franceses) hasta St. Germain. Luego, sigan por ésta hasta el Sena. Cruzando por el Pont Sully llegarán a la pequeña Ile St LOUIS.
Aunque la isla no tiene nada de particular, el conjunto es encantador y conserva mucho de la atmósfera del París del siglo XVII pues gracias a su pequeño tamaño, quedó a salvo de la santa ira de M. Haussman. Estando tan cerca del centro de París, parece casi increíble la paz y tranquilidad que reina en el lugar.Recorran la isla tomando,por ejemplo, la calle Breton villiere hasta la rué St. Louis que divide la isla en dos. Verán que los edificios tienen carteles que indican los ricos y famosos que los habitaron. No se avergüencen por no conocer prácticamente a ninguno de esos famosos personajes, probablemente y a ni los franceses se acuerdan de quienes fueron.
Luego de pasar frente a la iglesia jesuítica (en estilo) de St. Louis en I’ lie, al llegar a lame Budé, doblen ala izquierda hasta llegar al Sena. Luego rodeen la isla que permite obtener algunas vistas memorables sobre el ábside de Notre Dame. Casi al terminar la vuelta verán sobre el Quai d’Anjou el Hotel de Lauzun y el Hotel Lambert. Supongo que si a esta altura usted aún cree que Hotel significa hotel, lo mejor será tirar la guía al Sena. El Hotel Lauzun se conoce por el nombre de otro de los auto-publicitados casanovas franceses. Luego vivieron en el edificio construido en 1657 los poetas Teophile Gautier y Baudelaire. El Hotel Lambert a pocos pasos del Pont Sully es de 1640 y tiene decoraciones de Le Brun.

MOULIN ROUGE Paris

Verán a su derecha el MOULIN DE LA GALETTE, dos de los últimos molinos de Montmartre transportados allí en el siglo XIX e inmortalizado por Renoir en una de sus telas. En el N° 54 de esta calle vivieron Vincent y Theo Van Gogh.
La rué Lepic desemboca finalmente en la Place Blanche donde podrán ver el famoso MOULIN ROUGE unido para siempre al recuerdo de Toulous Lautrec y la Goulue. La Gou-loueque hizo suspirar todo París murió gorda y deforme hace muchos años. Lo que resta de Toulousse Lautrec está en el Museo del Quai d’ Orsay y lo que queda del crédito de su Tarjeta de Crédito también es tan sólo un recuerdo. Así que déjese de pavadas y busque un lugarcito discreto y barato para cenar.
A modo de consuelo podrá decir algo como:
– Mira si nos vamos a meter en el Moulin Rouge que debe estar repleto de turistas americanos. Al final es más típico este boliche ,no?
– No sé… pero uno que ha visto los cuadros de Toulousse pintados en el Moulin Rouge, me parece que se desilusionaría al verlo así… moderno. Mejor sacamos esa película en video… French Can Can ¿te acordás?… que al menos te muestra la época…
Luego recorran la zona que, siendo cerca de las 22:00está en plena ebullición. Podrán ver (de afuera) La Nouvelle Eve, otro de los clásicos de la noche.
Al parar frente a distintos locales nocturnos los porteros les invitarán a pasar en perfecto español, a pesar de que ustedes no hayan abierto la boca para delatar su nacionalidad.
– ¿Argentinos? Vengan… vean acto sexual… completo… ¿ entiende ? muy bonito… Love show…
En fin. Si se apuran podrán tomar un metro que combinando en Concorde y Chatelet los devuelva sanos y salvos al hotel. En caso contrario déjense tentar por lo que su fantasía y tarjeta de crédito les inspiren y regresen en taxi. ¡Felices sueños!

LAPIN AGILE Paris

La rué St. Eleuthere conduce a la terraza de SACRE COEUR, de donde se obtiene una maravillosa vista sobre la ciudad. La Basílica construida como expiación por las derrotas de 1870 fue finalizada en 1919. Y si en el cielo hay un criterio artístico, se entienden los sucesivos desastres de las dos guerras mundiales. De todos modos algunos franceses, por una extraña aberración artística del que no se puede hacer responsable a Napoleón, se sienten sumamente orgullosos de ella. Vale la pena entrar para darse cuenta de que no valía la pena.
Abandonen rápidamente la Iglesia y desciendan por la rué St. Rustique que continúa la rué du Chevallier de la Barre. Luego tomen a la derecha la rué des Saúles. En la esquina de la calle St. Vincent verán un pequeño viñedo que pretexta unas simpáticas festividades cuando se recoge la uva.
Enfrente verán el cabaret “LAPIN AGILE” (Conejo rápido, ¡vamos!), que antes tenía el sugestivo nombre de “Cabaret de los Asesinos”. Era el lugar de reunión de Picasso, Utrillo, Mac Orlan, etc., etc.
Tomen a la izquierda por la rué St. Vincent y luego desciendan los escalones de la rué Girardon hasta la rué Lepic que tomarán hacia la derecha.

Paris Boulevard de Clichy

Eran pobres y bohemios y en poco se parecían a sus prósperos bisabuelos que supieron vender su arte a prelados, reyes y mecenas a excelente precio. Es que, habiendo aparecido los marchands, nació también la especulación Con los objetos artísticos. Y desde el punto de vista financiero, no hay mejor inversión que la adquisición de obras de artistas famélicos (y si es posible enfermos), para luego lanzar su cotización a las nubes apenas éstos mueran.
Algunos pintores murieron obedientemente. Otros lo hicieron, pero dejando tras de sí voraces viudas que se dedicaban a autentificar el doble de los cuadros que ellos habían pintado. Otros, más resistentes a los bacilos, se mudaron a barrios de rentas aún más accesibles dejando el lugar libre para que se establecieran allí el turbio elemento que rodea la vida nocturna de París, que se desarrolla precisamente en las inmediaciones de la Place Pigalle.
Bien. Tomen entonces el Boulvd. de Clichy hasta la rue des Martyrs donde St. Denis recuperó su cabeza. Sigan hasta la rué Antoinette y enseguida doblen a la izquierda, rodeen la Place des Abbesses. De aquí remonten la rué Ravignan. A la izquierda está la plazuela Emile Goudeau.
En el N° 13 vivieron Picasso, Van Dongen y otros menos conocidos.
La rué Norvins a la derecha conduce a la Place du Tetre con una atmósfera muy sugerente que ni siquiera logran estropear los turistas que pululan comprando cuadros o haciéndose retratar. Está
rodeada de cafés y sombreada por árboles. En el N° 21 se reunía la Comunne Libre de Montmartre. Hacia la derecha la Plaza se continúa por la Plaza del Cal vario. Allí se eleva la muy, muy, muy restaurada iglesia de San Pedro (la tercera más antigua de la ciudad).

Montmartre paris

A partir del Rond Point hasta la Place Concorde, les Champs Elysée están bordeados por jardines a ambos lados. A la izquierda verán el TEATRO MARIGNY construido bajo Napoleón IH. La Av. Marginy precisamente conduce al PALAIS DE L’ELYSEE (1718), la residencia presidencial. Por supuesto no se visita y además no importa. Tiene una famosa reja que sí se puede ver desde el parque. A su derecha se elevan el GRAND y PETIT PALAIS, construidos para la Expo 1900 en el indeciso estilo neo-nada de la época. Suele albergar distintas exposiciones de variable interés. Llegados a la Place Concorde respiren profundamente y antes de ceder débilmente a la tentación de sentarse, recuerden que en París ese hábito suele ser castigado con el pago del billete correspondiente. Pueden, eso sí, apoyarse contra algún árbol completamente gratis.
Algo recuperados, arrástrense hasta la estación del Metro y luego de adquirir un abono, tomen la línea MAIRIE D’ISSY-PORTE DE LA CHAPELLE (dirección Chapelle) hasta la estación PIGALLE. Ustedes están en el barrio de MONTMARTRE, o sea Monte de los Mártires, porque fue el lugar elegido para el martirio en 272 de los santos Denis, Rústico y Eleuterio. Luego de torturados tenían que ser decapitados en la cima del monte. Según la historia los verdugos furiosos por la calma de los futuros santos, o, más razonablemente, cansados de la subida, decidieron matarlos a mitad de camino. Lejos estaban de sospechar que San Denis agarraría su propia cabeza del suelo y en un arranque de santa higiene, lo llevaría a lavaren una fuente camino a la cima. Al llegar, lógicamente, quedó seco. Como se ve, lo de la decapitación es una obsesión de los franceses desde tiempos remotos al que la guillotina vino simplemente a dar una forma práctica.
Más tarde, Montmartre asoció su nombre a la revolución de 1871, conocido como el de la Comuna. Derrotado Napoleón III las tropas prusianas entraban en París y reclamaban los cañones que poseía la guardia nacional.
Los 171 cañones fueron llevados a Mont martre y las tropas enviadas para recuperarlas confraternizaron con el pueblo. Era el comienzo de una guerra civil. Thiers y el gobierno se retiraron a Versailles y París vivió durante dos meses un gobierno que de algún modo retomaba los postulados de la Revolución. Luego de la inevitable caída de la Comuna aislada del resto de Francia 17.000 rebeldes fueron pasados por las armas.
Apenas acallado el eco de los fusilamientos, comenzaron a establecerse en Montmartre algunos escritores y fundamentalmente pintores. Venían huyendo del ruido y más que nada de las elevadas rentas del centro.

Av. des CHAMPS ELYSEES

Las esculturas que decoran el Arco se deben a Rude, Etex y Cortot y describen con la previsible grandilocuencia las batallas ganadas por Francia. En otros arcos en Alemania e Inglaterra aparecen las que por motivos obvios no se mencionan en éste. No hay ninguna placá conmemorativa recordando a los que intentaron llegar hasta el Arco perdiendo su vida bajo las ruedas de los automóviles que incesantemente circulan por su alrededor. Los valientes tendrán su recompensa subiendo a la cima del Arco ¡por un ascensor!… pago, claro. Quien conoce a M. Haussman y su manía de grandeza demoledora no se sorprenderá en absoluto de enterarse que la mayoría de las 12 avenidas que irradia el Arco se deben a su lápiz implacable. Las fachadas uniformes de los edificios que rodean l’ Etoile son obra de Hittorf.
Crucen nuevamente la Place de Gaulle y tras una breve oración agradeciendo haber salvado sus vidas, tomen por la Av. des CHAMPS ELYSEES una de las avenidas más populares de París con sus comercios, bancos, cafés, etc. siempre recorrida por multitudes.
En el N° 116 se ubica el LUX), donde se ofrece un show carísimo pensando exclusivamente para deleitar a los americanos ingenuos suficientemente forrados en dólares como para poder pagar la consumición que incluye media botella de champagne.
Siguiendo por la avenida verán el conocido café Colisée, llamado así en honor al famoso Coliseo levantado en tiempos de Luis XIV, donde cerca de ¡40.000 personas! podían bailar, nadar, escuchar conciertos, etc., al mismo tiempo. Inexplicablemente un lugar cuya programación suena a priori tan simpática, fue demolido en 1784 luego de dar quiebra.
De los aristocráticos edificios que bordeaban les Champs Elysée en la época en que era el paseo de las elegantes que competían con las cocottes en el número de caballos que arrastraba su carruaje, ya poco queda. A lo sumo dos edificios del Segundo Imperio en los Nos. 25 y 15.
Cerca del Rond Point des Champs Elysée sale la rué Montaigne donde se solía ubicar el Bal Mabille, donde iban a divertirse los calaveras del siglo XIX.

PALAIS CHAILLOT

Si. Yo sé que aún no han comido nada. Pero ya que anoche se excedieron con una pantagruélica cena griega, creo que se podrán contentar con cualquier cosita que consuman al paso ya que deberán también considerar el pago para ascender a la Tour Eiffel.
Los turistas bien entrenados han intentado subir por las escaleras (es naturalmente mucho más barata la admisión) pero han pagado su osadía con irreparables daños óseos.
Hay dos plataformas (suban a ambas) sucesivas. Verán que la subida es emocionante y inolvidable.
Desciendan de la Torre y crucen el Sena por el Puente de lena que desemboca frente al PALAIS CHAILLOT, elevado en 1937 en un horrible estilo monumentalista simétrico y neo-cualquier-cosa, mucho más cercano a los engendros arquitectónicos del clacismo soviético que a las obras de LeCorbusier.
Originalmente en este lugar había edificado Catalina de Medici su casa de veraneo. Aburrido del lugar, le cedió el palacio a un tal Basompierre, famoso por sus hazañas en el lecho. Al menos así se encargó él mismo de publicitar pues desparramó que antes de ser llevado a la Bastil la debió quemar más de 6ÍX) cartas de amor que había recibido.
La fama del lugar debe haber excitado la fantasía de la reina Enriqueta de Inglaterra (o de Francia, según de qué lugar del Canal de la Mancha se la mire), quien hizo adaptar el lugar para el Convento de la Visitación para retiro de damas de alta alcurnia
Con el paso del tiempo Napoleón decidió demoler el convento para edificar al 1 í el palacio de su hijo, el Rey de Roma. Apenas logró nivelar el terreno y construir el Puente de lena antes que su estrella empezara a declinar.
Durante la exposición Mundial de 1878 se elevó allí un espantoso espécimen de castillo morisco el que dejó su lugar al Palais Chaillot. Lo que se dice un terreno signado por la mala suerte arquitectónica.
Del Palais Chaillot (que alberga los Museos de la Marina, los Monumentos franceses, del Hombre y de las Tradiciones
Populares), la Av. Kleber lleva directamente a la Place Charles de Gaulle donde se eleva el Arco de Triunfo de L’ETOILE.
El monumento fue ordenado por Napoleón para honrar la armada francesa de 1806. Al no haber sido terminado a tiempo para celebrar sus victorias se la dejó a medio hacer hasta que el mal sabor dejado por las derrotas hubiese sido olvidado.
Efectivamente bajo Luis Felipe se finalizaron los trabajos y en 1840 los restos de Napoleón desfilaron bajo el Arco.
Gozando de una popularidad del que jamás antes ni después disfrutara literato alguno, 800.000 personas acompañaron el féretro de Víctor Hugo desde el Arco hasta el Pantheon.

Tour Eiffel

Siguiendo el ejemplo de su antecesor en les Invalides, Luis XV construyó la Escuela Militar con un lujo completamente inadecuado a su propósito. Claro que lujo no es sinónimo de calidad arquitectónica, y el edificio carece de todo encanto.
Los Campos de Marte que se extienden hasta el Sena se proyectaron como un espacio para paradas militares. Fue aquí donde el físico Charles intentó hacer volar un balón infladocon hidrógeno en lugar de aire caliente, y Blanchard un balón con alas auxiliares, en 1784.
Aquí fue también donde se llevó a cabo la primera celebración de la Toma de la Bastilla el 14 de Julio de 1790. Para la celebración se construyó un “Altar de la Patria ” y Luis XVI debió jurar fidelidad a la Nación, en presencia de miles de entusiastas franceses que aún lo vivaban.
Apenas un año después los gritos de entusiasmo habían cambiado por las amenazas. Los manifestantes fueron dispersados por la Guardia Nacional que tiró algunos balazos.
Dos años más tarde se hizo responsable al astrónomo Bailly, mayor de París, de haber dado la orden de reprimir a los manifestantes. Fue naturalmente condenado a la guillotina, la cual, en su honor se trasladó de la Place Concorde hasta el Campo de Marte. Poco después Robespierre celebraría allí mismo la reconciliación de la Revolución con la Religión en otro acto que atrajo a millares de parisinos, emocionados. Pero no tan emocionados como para no disfrutar de la ejecución de Robespierre apenas doce meses más tarde.
A partir de 1867 se empezaron a realizar en el Campo de Marte las sucesivas Ferias Mundiales, en particular la de 1889 que dejo como saldo lacons-trucción de la TOUR EIFFEL, el edificio más alto del mundo en ese momento.
Según un antiguo folleto… “esa maravilla de la técnica y el cálculo pesa 7000 toneladas, o sea exactamente lo mismo que un cilindro de aire de su altura cuya base estuviese circunscrita a las cuatro patas de la torre”.
Esta información ha sumido en el desconcierto ageneracio-nes de visitantes de la torre, que ignoraban que los cilindros de aire pesaran algo.
Otro dato curioso es que (según el mismo folleto) “la presión que ejerce sobre el suelo no excede el de un hombre de tamaño medio sentado sobre una silla”.
Agrega a sus credenciales de “la torre más famosa del mundo “, que se utilizaron 2.500.000remaches y 3oo obreros acróbatas para su elevación. La inauguró solemnemente Eduardo VII, lo cual no lo salvó de que estuviese a punto de ser desmontada a pedido de los indignados intelectuales franceses que elevaron una nota firmada por las personalidades más importantes del momento, exigiendo su desaparición. Se salvó gracias a sus 2.500.000 remaches, aque no se consiguieron 300 demolicionistas acróbatas y, a que al comenzar el auge de la radio, sus 300 metros de altura resultaron sumamente útiles para las trasmisiones.
Tuvo su reivindicación artística gracias a los cubistas que la adoptaron elaborando complicadas teorías estéticas relacionadas a ella, que de todos modos no vienen al caso.

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