ALREDEDORES DE PARÍS

ALREDEDORES DE PARÍS
En cuanto a los alrededores de París, hay algunos lugares que son realmente magníficos como CHARTRES, CHANTILLY o FONTAINEBLEAU, sin hablar de los CASTILLOS DEL LOIRE, pero.
…pero, lamentablemente, (para utilizar una imagen económico-floral) ustedes están más secos que una tuna. En cuanto a su tarjeta de Crédito, se ruboriza cada vez que la tocan. Por otra parte se han excedido de los días que tenían dispuestos para Europa, por más que, cuando llamó a su oficina para avisar que se iba aquedar otra semanita, lo tranquil izaron con algo como: “…pero sí, loco, quédate no más… aprovecha que aquí todo marcha bárbaro. El muchacho que quedó en tu lugar es un crack… Hasta preparó un programa nuevo para la computadora…”.
Aún más inquietante fue laconversación con su hijo quien, luego de asegurarles también que todo estaba maravi 1 losamen-te bien, de paso y como al descuido les preguntó el lugar donde se guardaba la Póliza contra Incendios de la casa, y el del Seguro del auto…
En fin. Pienso que lo más sano será que regresen al hotel, y en el camino se compren una baguette y una lata de paté para prepararse una romántica cena íntima mientras intentan hacer las valijas.
Viendo ese Monte Everest de cosas que intentan comprimir en su valija, se me ocurren dos cosas.
1) Aunque yo no les dejé ni un segundo libre para evitarles la tentación de las compras, no me sorprendería que hubieran sacrificado algún maravilloso monumento para despilfarrar su inexistente capital en algo seguramente superfluo. En ese supuesto caso, espero que hayan tenido la precaución de guardar la boleta de compra porque exite la posibilidad de que se les devuel vael impuesto correspondiente al salir de Francia.
2) ¿Ustedes saben cuánto cuesta el kilogramo de exceso de equipaje?
Como reflexión final les recuerdo que al final de la guía están las hojas que hemos dejado prudentemente para sus anotaciones. O sea que si se dejan llevar por su mal carácter e intentan tirar la guía por la ventana perderán inevitablemente esos irrecuperables datos personales.
Considerando quede su viaje aéreo aun les separa un frugal desayuno y un casi etéreo almuerzo, les aconsejoque, antes de elegirel asientoenel avión, averigüen de qué lado comienzan a servir la cena.

Theatre de Soleil

OPCIÓN D
Si usted es un intelectual no podrá dejar París sin ver un espectáculo del Theatre de Soleil de Ariane Mnouchkine (la Mnouchkine, como deberá decir usted para indicar su familiaridad con el tema).
Con un poco de suerte podrá presenciar alguna obra griega como Ifigenia o las Coéforas que de pronto duran unas 6 horas. Eso, en francés. Lo cual equivale a una versión intelectual del tormento del potro medieval .Sin embargo la puesta en escena es espectacular y hay muchos efectos sonoros y de mímica que le pueden hacer olvidar que pasó seis años de su vida creyendo que estaba aprendiendo francés.
Aunque sufra un poco, al menos al volver cuando alguien la pregunte si vio tal o cual cosa (que usted no habrá visto), usted le podrá preguntar si vio la Mnouchkine. Frente a su negativa, mire con profunda pena y dígale con asombro: “Pero entonces es como si no hubieses ido a París”.

Restaurante en Paris

OPCIÓN C
Si usted imita a su hijo adolescente en el vestir, y corre todas las mañanas tras un infarto escuchando a Jim Morrison en el walkman, esto no le va a interesar.
En cambio si es un nostálgico y si este día coincidiera con un domingo soleado (si no fuese domingo podría aplicar la operación de la opción B, ahora si llueve ¿qué quiere que le diga?), podría dejar Versailles para la mañana.
De regreso a la Place de l’Opera, averigüe en correcto francés: “Excusez moi, Monsieur (ou Dame). ¿Quel autobús doive-je prendre pour aller Chez Gegene, sur la Mame, prés de Nogent?”
Si su francés no es correcto, limítese a preguntar:
¿Chez Gegene? ¿Marne…Nogent? ¿Autobús?
Felizmente usted no está en Turquía (donde para decir “no” mueven la cabeza afirmativamente lo cual ha conducido a más de un turista al manicomio), sino en París. Así que por señas logrará que le proporcionen la información necesaria.
Chez Gegene (abierto a partir de las 15 horas los días domingo, o por las noches los sábados) es un simpático lugar junto al río donde se come relativamente a buen precio y se continúa la vieja tradición de los “Bal Musette” que usted habrá visto en alguna película de Renoir. Y si no lo vio igual se va a divertir.

Marché aux Puces

OPCIÓN B
De todos modos, si desde que levantó el baño de su apartamento por tercera vez usted odia la arquitectura moderna y/o no es aficionado a la necrofilia, puede cambiar la Defense y Pére Lachaise por una visita al Marché aux Puces (Mercado de Pulgas) junto a la Porte de Clignancourt (última estación del metro del mismo nombre).
Eso, siempre y cuando su cuarta jornada coincida con un sábado o domingo. Si no coincidiera, hágalo coincidir. Usted me conoce y sabe que no soy un ser esquemático. O sea que si fuese su’ “DÍA DOS” el que cayera en un domingo, lo autorizo a que escriba encima (con lápiz borrable) “DÍA CUATRO” y viceversa (si no, se va a encontrar repitiendo el mismo paseo dos veces). Luego tome el metro a Porte de Clignancourt.
Verán que la diferencia esencial entre el Marché aux Puces y el Rastro madrileño o sus congéneres más próximos reside en que allí hablan francés y en el carácter permanente de unas casuchas de madera. Por lo demás también ahí hay objetos valiosos y reverendas porquerías. En cuanto a encontrar un Picasso o un Renoir entreverado entre láminas viejas sin valor, tiene la misma chance que descubrir que su mujer es la Princesa Anastasia heredera de la fortuna Romanoff.
Terminada la visita, tomen el metro hasta la Place de l’Opera para, de allí, conectar con el autobús a Versailles.

Castillos de TRIANON

A medida que el guía les muestre las distintas habitaciones, galerías, escalinatas, etc. verán que todo (jardines, mobiliario, decoración y el propio edificio) son una gigantesca escenografía para la actuación de esa obra unipersonal llamada Luis XIV.
Dije “el guía”, no “la guía” o “esta guía”, porque la visita de Versailles es guiada, o sea que si tienen la mínima precaución de seguir a UN guía que hable algún idioma que se aproxime al español, se enterarán de todo lo que tienen que saber prescindiendo de esta guía.
También podrán luego recorrer los jardines trazados con un formalismo exasperante con sus fuentes, lagos, canales, canteros y estatuas.
A pocos pasos se encuentran los Castillos de TRIANON. El Palacio Grande fue construido en seis meses por Mansart en el lugar donde Luis XIV solía tomar el te con Mme. de Montespan. Esos dulces recuerdos no despertaron mayor emoción en sus descendientes que pocas veces residían all í. La decoración es de estilo Luis XTV pero el mobiliario corresponde más bien al estilo Imperio.
Luis XV, para no ser menos, decidió eternizar sus recuerdos erótico-gastronómicos elevando del Pequeño Trianón en el lugar donde realizaba sus pic-nics con Mme. de Pompadour, para disfrutarlo con la sucesora de ésta, Mme. du Barry.
Sin embargo el pequeño castillo se asocia más bien con María Antonieta quien solía refugiarse allí diariamente para escapar de la etiqueta de la corte.
Ocasionalmente se disfrazaba de pastora para jugar a los campesinos con sus damas de honor en una especie de pequeño caserío en los jardines.
Ese tipo de tontas frivolidades hacen posible que sea cierto que, cuando alguien le dijo que el pueblo clamaba por pan, ella contestara sorprendida:
– ¿ Y por qué no comen torta?
Una frase tal vez igualmente apócrifa como aquella atribuida a Luis XIV de: “El estado soy yo “

Versailles

No. No para volver al hotel. Simplemente para comer algo antes de tomar el tren 05 que los transportará a VERSAILLES.
Si Luis XIV en lugar de nacer ser humano hubiese sido concebido como un edificio, sin lugar se hubiese reencarnado en Versailles. Pocas vecVersailleses se tiene la oportunidad de contemplar una tan absoluta simbiosis entre una personalidad y su entorno como en Versailles.
El enorme castillo y los jardines son el culto a la personalidad hecho arquitectura. Todo se subordina a una voluntad omnipotente. ¿Qué importa que el terreno pantanoso sea inadecuado para semejante edificación?
A Luis XII el lugar le traía recuerdos agradables. Así que allí marcharon ejércitos de obreros, para drenar, apisonar y preparar el sitio donde se instalaría la corte que consistía de unas escasas 20.000 personas cuya función primordial era adular, servir y defender al monarca.
La vida personal de Luis XIV y la etiqueta que regía sus funciones diarias, se convirtieron en función del Estado.
Por otra parte se comprende que necesitara un lugar amplio para conciliar su complicada vida privada. Por un lado estaba su mujer María Teresa con el Delfín. Por otra parte Luisa de la Valiere que le dio cuatro hijos naturales hasta que un día dándose cuenta de que vivía en pecado se refugió en un convento. Tal vez influyó en su decisión el hecho de verse obligada a convivir en el departamento llamado “de las Damas “j unto a la nueva favorita, la marquesa de Montespán. Esta, aún más prolífica, tuvo 8 hijos naturales.
Naturalmente tantos pequeños bastardos en el Palacio, necesariamente debían contar con un aya, la viuda Scarrón, más tarde nombrada marquesa de Maitenon. Educara 12hijos ajenos es un acto que merece el cielo, pero Mme. de Maitenon se contentó con la tierra, y en secreto se casó con el Rey a la muerte de María Teresa, a pesar de llevarle cerca de 5 años.
Este acto de humildad hizo soñar a millones de sirvientitas con su príncipe azul propio y reivindicó al Rey Sol ante la posteridad.
El Palacio se comenzó a construir en el año 1661 por Le Vau, Le Brun y Le Notre, cuando el rey apenas contaba 23 años. El mismo coordinaba los planos, hacía sugerencias y fundamentalmente inspeccionaba frecuentemente el avance
de las obras. Lo cual es otra lección para la posteridad que quiere construirse su propia casa.

PORTE DE LA VILLETTE

…”y el séptimo día descansó”, dice la Biblia. Pero ustedes, siendo mortales y como ya he llegado a sentir aprecio por sus debilidades, descansarán el cuarto día.
Nada de museos… nada de interminables caminatas… nada de María Antonieta ni fastidiosas guillotinas… Todo el santo día para ustedes.
Pero, supongo que no se van aquedar mirando el techo ¿no es cierto? Así que acepten un par de sugerencias:

OPCIÓN A
Por ejemplo usted que se pasa desarmando cuanta cosa cae a su alcance (aunque es cierto que luego nunca logra armarlo), podría dar vía libre a sus instintos científicos visitando la PORTE DE LA VILLETTE donde se eleva la Ciudad de las Ciencias y la Industria, y particularmente, el majestuoso GEOD, la esférica geodésica gigante.
Para llegar allí les bastará tomar el metro hasta Chatelet, y de allí la línea 7 que los llevará a Porte de la Villette.
Antes de seguir con el mundo del “2000” acercándose al Arco de la Defense, hagan una escala en el “ayer” del Cementerio de PERE LACHAISE. La misma línea 7 (en sentido inverso, claro) los llevará hasta la Estación de Stalingrado de donde la línea 2 los depositará en el romántico Cementerio donde descansan tantos famosos (entre otros, Rossini, Musset, Colette, Piaf, Moliere, La Fontaine, Sarah Bernardt, Osear Wilde, Balzac, Bizet, Jim Morrison y fundamentalmente Abelardo y Eloise).
Abelardo era un joven y brillante profesor de filosofía en el siglo XII. Eloísa, sobrina del canónigo Fulbert, era a su vez, bella e inteligente. Por lo tanto bastó que Abelardo lograra alquilar una pieza en la casa del canónigo para que sucediera lo inevitable. Lo cual no seríanada demasiado grave, aún tratándose de la Edad Media, si Abelardo además de filósofo no hubierasido poeta. Y lo era. Ypara peor decididoainmortalizar a su amada sin ocultar su nombre. Con semejante falta de discreción no es de extrañar que el canónigo sospechara, los espirara, y luego de encontrarlos in fraganti, echara a su inquilino. Mas éste ya había dejado una huella indeleble en la casa, que nació unos meses más tarde. Ante los hechos que se habían precipitado el tío Fulbert lo instó a casarse, cosa que efectivamente se llevó acabo con la discreción del caso dadas las circunstancias. Y la historia se hubiera terminado ahí si Fulbert no hubiera decidido tomar venganza mutilando a Abelardo en donde más podría molestarle(s).
Imposibilitados de sublimar su amor a alturas menos espirituales por ese pequeño inconveniente, ambos entraron a la vida religiosa, dejando tras sí una emocionan te correspondencia y esa tumba neo-gótica en el cementerio donde descansan ¡ay! castamente, uno junto a la otra.
Del Cementerio tomen el metro hasta la estación Nation y de allí la línea 1, atravesando todo París, los llevará a LA DEFENSE, donde se eleva el GRAN ARCO DE LA DEFENSE, una de las obras más interesantes de la arquitectura moderna en Francia. De la DEFENSE regresen (vía Chatelet), utilizando su último billete del abono de Metro hasta la estación de San Michel.

Jeu de Paume

Allí, en el adecuado marco de la Estación de trenes de Orsay, construido especialmente para la EXPO 1900, se exhibe la muestra de los artistas del siglo XIX, en particular todas las famosas obras del Movimiento Impresionista que hasta hace unos años se podía admirar en el Jeu de Paume en Le Jardín des Tuileries.
Aunque estén algo mareados, intenten no caerse dentro del Sena a medida que recorren los muelles en dirección a su hotel. En realidad, siendo ya más de las seis de la tarde, no tengo previsto nada más para ustedes. Así que aprovechen su libertad para hacer lo que se les ocurra…
En cuanto a la noche, creo que lo mejor será que se queden en el barrio comiendo algo exótico y barato, más bien barato y exótico, tal vez en PROCOPE rué de 1′ Ancienne Comedie y St. Germain, donde concurría Voltaire. Luego, en aras de la nostalgia, métanse en alguno de los “caves “que aún quedan en el Quartier Latin, para escucharjazz o lo que sea, por ejemplo el “Caveau des oubliettes” en el patio de Saint Julien Le Pauvre.

Pont Royal

La naturaleza sabiamente ha hecho a los japoneses bajos, de modo que, atisbando en puntas de pie por sobre sus cabezas, ustedes podrán ver (tal vez): La coronación de la Virgen de Fra Angélico, el retrato del Conde Sasseti de Ghirlandaio, la Virgen de la Victoria de Mantegna, la Virgen de la Roca, Baco, la Virgen y Santa Ana y la más que publicitada Gioconda, todas de Leonardo da Vinci.
Hay varios Rafael (por ejemplo la Belle Juardiniere), algunos Tiziano, un escandaloso Concierto Campestre de Giorgione, las fastuosas “Bodas de Cana” del Veronese, Tiépolos, Canalettos y Guardi. De los flamencos podrán ver el famoso “Banquero y su mujer” de Matsys y I a Parábola de los Ciegos de Brueghel. Son especialmente graciosos los retratos de la Galería Medici de Rubens. En un cuadro se ve a Enrique IV extasiado frente al retrato de María Medici (cuando se sabe que la llenó de amantes y bastardos). En otro se ve al pequeño Luis XIII que la desterraría a Blois.
En fin: así se pinta la historia. Hay varios Van Dyck, la familia Van Berestey de Frans Hals, y algunos inolvidables Rembrandt (entre ellos su autorretrato de viejo), todos los franceses y, por supuesto, la Venus de Milo y la Victoria de Samotracia.
¿Y ese aspecto de Sir Hillary acabando de conquistar el Everest a qué se debe?
¡Ah! ¿Así que terminaron de visitar el Louvre? ¿Ah sí? ¿Hasta la Venus de Milo? Pero qué bien…! ¿Y Toulouse Lautrec qué les pareció? ¿Y las bailarinas de Degas?
No. Claro que NO están en esta parte de Louvre. Pero SI están. Así que recojan sus jirones de humanidad, salgan de Louvre (de esta parte) y luego de cruzar el Pont Royal, intérnense en el QUAI D’ORSAY.

MUSEO DEL LOUVRE

La rué de Rambuteau lleva hasta el nuevo centro comercial del FORUM DES HALLES, otro interesante proyecto arquitectónico. Aprovechen para comer algo porque ahora les espera esa especie de máquina de picar turistas que es el MUSEO DEL LOUVRE.
Pasar por París sin visitar el Museo del Louvre sería un verdadero atentado a todos los mandamientos del Decálogo del Buen Turista. Así que en aras de las convenciones sociales que rigen la conducta humana, haga de tripas corazón y enfile por la rué de Louvre (hacia su izquierda) hasta la Rué de Ri voli que, como ustedes recordarán, bordea al Museo.
La entrada al mismo se halla junto a esa extraña pirámide de cristal japonesa que parece haber aterrizado en medio de las atildadas edificaciones, como una estalactita venida de Cryptonia Asi que echen una última mirada al cielo azul e intérnense en los intrincados intestinos de uno de los museos más ricos y complicados que se pueda uno imaginar.
Compren un catálogo, o no lo hagan. Caminen a la derecha o a la izquierda ¿yo qué les puedo decir? De todos modos creo que lo más razonable será que agucen su instinto gregario y sigan a las masas de turistas japoneses que dotados de un infalible olfato saben dónde se encuentran cada una de las prima-donnas del Louvre.

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