Construccion del Tran Siberiano

En 1891 se iniciaron las obras de construcción del Trans-Siberiano, el ferrocarril más largo del mundo, las que fueron terminadas por el Zar Nicolás II en 1904. Por muchos años, ésta ha sido la única vía de comunicación que atraviesa las heladas estepas siberianas. El Trans-Siberiano parte de Moscú y recorre 9,300 kilómetros, bordeando la orilla meridional del lago Baikaly la frontera con China hasta llegar al puerto de Vladivostok, sobre el mar del Japón. A la izquierda, un vagón en el que se leen los nombres de los dos puntos terminales del Trans-Siberiano: “Moscú-Vladivostok”.

La vida en Siberia

En Siberia es mucho más fácil adquirir un automóvil que en cualquier otro lugar de la Unión Soviética debido a la nueva política de liberalización que está siguiendo el gobierno en esa región. Esta foto muestra el intenso tráfico de Novosibirsk, en el sector del puente que cruza el río Ob. La mayoría de estos autos proceden de la fábrica que instaló la firma italiana Fiat en Togliattigrad, cerca del importante centro industrial de Kuybyshev. El verano en Siberia es breve, pero los siberianos —amantes entusiastas del aire libre— comienzan a aprovecharlo apenas se descongelan los ríos y lagos (fotos inferiores).

El Trans-Siberiano

Para recorrer toda la ruta de Moscú a Vladivostok, el Trans-Siberiano demora quince días, tiempo inusitadamente largo en esta era de viajes espaciales. Las fotos que aparecen en estas páginas muestran cómo los pasajeros pasan el tiempo durante el viaje. A pesar de la prédica igualitaria del comunismo, en el Trans-Siberiano se expiden boletos de primera clase por 92 rublos, de segunda por 86 y de tercera por 50 rublos, con diferencias en comodidades.

Las tradiciones en Siberia

Las tradiciones en Siberia están enmarcadas dentro de la reglamentación socialista. Debajo, una pareja que acaba de casarse en el Ayuntamiento de Novosibirsk. La novia usó el traje tradicional… pero el ramo fue colocado junto a la llama votiva del monumento al soldado soviético desconocido. Las típicas casas antiguas de madera se conservan como reliquias . Sus ventanas son obras maestras de artesanía.

Siberia

En Siberia—al igual que en toda la Unión Soviética— los monumentos llevan un mensaje alusivo a la revolución, como se puede apreciar en esta foto tomada en la plaza principal de Novosibirsk, la ciudad más populosa de la región, con casi millón y medio de habitantes. Al fondo, el Teatro de la Opera. Tanto su mantenimiento como los demás elementos necesarios para las presentaciones —incluyendo los salarios de los artistas— los financia el gobierno.

El Exploratorium

EXPLORATORIUM: UN MUSEO PARA TODOS LOS SENTIDOS
Para aprender bien hay que comprobar por experiencia propia la validez y utilidad de lo que se está aprendiendo. En ese principio se basa el sensacional Exploratorium de San Francisco, California (EE.UU.), un museo en el que cada cual, utilizando todos sus sentidos, experimenta con las leyes de Física, Química, Geometría, Trigonometría, Perspectiva… Es una institución que ofrece experiencias sensoriales e intelectuales múltiples para facilitar la enseñanza de las ciencias y artes, demostrando vividamente sus principios. Además, una visita al Exploratorium resulta siempre divertida.
Por medio de espejos y prismas se aprenden las leyes que controlan la difusión de la luz, y se experimenta con ellas. Los principios en que se basan los instrumentos más modernos están claramente demostrados con aparatos que el visitante puede manipular a su antojo. Las relaciones entre diferentes fenómenos físicos —como la luz y el sonido— se estudian por medio de la práctica. En resumen, este extraordinario museo permite a quien lo visita comprender y recordar el porqué y el cómo de lo que estudia en unas clases teóricas.
El Exploratorium (que se encuentra en el Palacio de Bellas Artes de San Francisco), fue fundado en 1969 por Frank Oppenhei-mer para dar a sus visitantes una idea más clara y profunda de sus propias percepciones del universo. En la actualidad recibe medio millón de visitantes por año, entre los que figuran prominentemente excursiones de muchachos provenientes de diferentes escuelas de la zona, acompañados por sus maestros. También ofrece ciclos de conferencias.
El personal del museo está integrado por 120 individuos: 40 estudiantes de secundaria y universitarios para explicar las exhibiciones al público, 55 empleados a tiempo completo, y 25 empleados más a medio tiempo. Los salones de exhibición, salas de conferencias, áreas de almacenamiento, talleres y oficinas utilizan 7.905 m 85.000 pies ) del Palacio de Bellas Artes. Su presupuesto para este año es de 1.540.000 dólares que proviene casi enteramente de contribuciones privadas (la ciudad de San Francisco sufraga solamente un 8 % de sus gastos).
El éxito continuado de este museo único en el mundo demuestra muy a las claras la importancia de la experimentación dentro de cualquier sistema educacional, a todos los niveles. Y demuestra también que el aprendizaje de las ciencias más complejas puede resultar fácil y sumamente entretenido cuando se cuenta con el equipo de enseñanza adecuado. Pero el Exploratorium no es de utilidad únicamente a los estudiantes. Hasta ahora ha demostrado ser un instrumento educativo de gran valor para toda la población en la zona, que gracias a él logra obtener una comprensión adecuada del complejo mundo científico que hoy habitamos. La mitad de los visitantes del Exploratorium son adultos; la cuarta parte, adolescentes; y la cuarta parte restante, niños menores de diez años.
Una institución de este tipo es, indiscutiblemente, muy costosa; pero los servicios que presta más que justifican el gasto. Y el mantenimiento y crecimiento del Exploratorium desde su fundación hasta el momento actual hace patente que una institución de servicio público que realmente cumpla sus tunciones es capaz de sobrevivir y florecer sin subvenciones oficiales, gracias tan sólo al interés y esfuerzo de la comunidad a la que sirve.

La ciudad del Danubio

SEÑAS DE IDENTIDAD.
Para finalizar, la ciudad del Danubio remite a espacios inesperados donde profundizar en su compleja identidad: la tumba del
poeta anarquista Amia József, en el cementerio Kerepesi; el túmulo sagrado del derviche turco Gül Baba, un centro de peregrinaje islámico; las cúpulas bulbosas de la Gran Sinagoga, la mayor del mundo después de la de Nueva York; el mercado cubierto y los patios interiores del viejo barrio Rákóczi; el pasadizo Gozsdu udvar, construido en 1904 bajo el corazón del barrio judío; el complejo de casas experimentales de los años treinta en la avenida Na-praforgó; y la colonia residencial de Wekerle, de reminiscencias transilvanas. Estos lugares articulan un microcosmos, destapan una urbe alternativa, escondida entre la poderosa frontera del río, que ya no recuerda a París, Viena o Estambul, sino que nos habla de una Budapest inconfundible. Como si “cada instante -escribe Peter Ester-házy en La ojeada de la condesa Hahn-Hahn- de esta ciudad desafortunada encerrase en sí una ciudad afortunada, que ni siquiera sabe que existe”.

Consejos para viajar a Budapest

De recuerdo:
En Budapest pueden adquirirse productos locales a precios un 20 por ciento más bajos que en España. Las especialidades son los artículos y libros antiguos, el foie, el vino y los discos de música folclórica y clásica. Es recomendable curiosear en algún mercadillo semanal, como el de antigüedades de Ecseri Piac (Nagykórosi, 156), en la ruta del autobús 56. A pesar de estar alejado, ofrece cortinajes y artículos de brocante a buen precio, con regateo incluido, de lunes a sábado (en especial, este último día). Por su parte, los amantes de los grabados, postales o mapas deben acudir a Kózponti Antikvárium (Avenida Múzeum, 13) y Ulysses (Rákoczl, 7). Lo más rompedor del arte húngaro actual está en Várfok Galería, propiedad de Vároly Száloky, que ofrece piezas de conocidos artistas plásticos como Bak Imre o Bukta Imre.
Unos 30.000 visitantes diarios y hasta 180 puestos de volatería, artesanías, panaderías, pescaderías y artículos cotidianos forman el Mercado Central, en la calle Fóvám: es el sitio idóneo para comprar foie y otros productos gastronómicos. Y por último, un récord: la mayor tienda de discos de Centroeuropa se llama Rózsavólgyi Zenemóbolt (Szervita, 5) y cuenta con una gran sección de folclore y música zíngara.

Turismo en Hungria

De lo sublime a lo íntimo:
Tras sus grandiosos monumentos, Budapest oculta rincones más recoletos, como los parques, balnearios y cafés, donde se puede rastrear su poliédrica personalidad. He aquí algunas sugerencias para gozar de todas las facetas de la capital húngara.
Magiar, otomana, imperial y vanguardista, la capital de Hungría conserva huellas de una identidad forjada a través de diversos ciclos históricos. La ciudad que hoy conocemos, de dos millones de habitantes -una quinta parte de la población del país-, fue constituida el 17 de noviembre de 1873 con la unión de tres municipios: los montañosos Obuda y Buda, en el margen izquierdo del Danubio, y la llana Pest, en el derecho. Entre los nueve puentes emblemáticos que enlazan ambas orillas sobresale el más antiguo: el Széchenyilán-chíd o de las Cadenas.
Cada una de las tres unidades conserva una mentalidad propia, marcada por su peculiar deuda histórica. El Danubio siempre ha simbolizado la frontera psicológica y política; ha establecido una barrera natural entre el imperialismo urbano de las zonas nobles y altas, de un lado, y las culturas nómadas provenientes de las llanuras, del otro. Los céntricos puentes de Isabel y Margarita presentan  buenas panorámicas de ambas personalidades: la señorial de su cara montañosa y la plebeya del área horizontal, que vista o paseada desde sus rakpart (malecones fluviales) justifica el sobrenombre de “París centroeuropea”. En medio del curso aparecen un puñado de islas; principalmente la de Margarita, de 2,5 kilómetros de longitud, un pulmón urbano para el esparcimiento.
La ciudad guarda también una relación más telúrica y ancestral con otras aguas, las subterráneas, de propiedades mineromedicinales, que reinan sobre una extraña orografía de fuentes termales y espacios kársticos como las cuevas terapéuticas de Szemlo-hegy y Pál-volgy.

Ir a Budapest

Como llegar:

La compañia húngara de bandera Malév ofrece vuelos diarios a Budapest desde Madrid.
El travecto dura tres horas. También se puede recurrir a la aerolínea alemana Lufthansa, aunque tarda bastante más, pues sus vuelos desde Madrid y Barcelona hacen escala en Munich o Frankfurt. La tarifa más económica cuesta 297 euros. El aeropuerto internacional de Ferihegy está a 20 kilómetros del centro de Budapest; existe un servicio de autobús shuttle que funciona entre ias cinco de la mañana y las diez de la noche al precio de 6,30 euros por viaje. Más barato resulta el transporte público: el autobús 93 y la línea nocturna 182 también circulan hasta el centro urbano. Si opta por coger un taxi procure hacerlo desde algún hotel o servicio reconocido.

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