PALACIO VECCHIO

La buena o mala salud de los leones se consideraba un buen o mal presagio para la ciudad. Entrando al PALACIO VECCHIO (llamado así luego que Cósimo I y su familia se mudaron al “nuevo” Palacio Pitti), se hallarán en medio del patio que fue modificado en el 1450 por Michelozzo. Los estucos que decoran las columnas son de época posterior y fueron g agregados para el casamiento de Francisco I con Juana de Austria. La fuente del querubín con un delfín, es de Verrocchio (1476). En la esquina izquierda del patio, una puerta conduce al salón que servía a la B comuna para depósito de armas, por lo cual no fue modificado.
Del primer patio se pasa al siguiente y de éste por una escalera a la izquierda se llega al Salone dei Cinquecento. Luego de la expulsión de los Medici en 1494, Savonarola quien en ese momento estaba en la cumbre de su poder, le encargó a Pollaiolo la ampliación de lasalaparaque sirviera de sede al Consejo de los Quinientos cuya primera asamblea se llevó a cabo en 1496. Poco después, allí mismo, Savonarola pronunciaría un encendido discurso político en el que mezclaba alegremente a Dios, así como solía entreverar a la política en sus sermones del Duomo. Y aunque el hermano Maruffi, un monje medio loco a quien él respetaba profundamente, la había augurado que moriría en la hoguera, seguramente en ese momento no se podía imaginar que esas predicciones se cumplirían en menos de dos años y a pocos pasos de allí donde era aclamado con tanto entusiasmo.
Años más tarde olvidado Savonarola así como las desmedidas ambiciones de los Médici, éstos retomaron de su largo exilio de tres décadas.
En 1540 Cosme I decidió mudarse del Palazzo Medici al Palazzo della Signoría. Le encomendó entonces a Vasari la tarea de adecuar para las audiencias, la Sala de los Quinientos. Vasari proyectó las tres ventanas a un lado y el balcón del otro, para que desde allí, los Grandes Duques pudieran asistir a las ceremonias que se realizaban en su honor. De la democracia florentina no quedaba ya mucho más que de los frescos que se les había encomendado a Leonardo y a Miguel Ángel, para los muros.
Se sabe que ambos llegaron a hacer unos bocetos que se perdieron. Y es una pena porque probablemente, de haberse hecho, el resultado hubiese sido más interesante que las pinturas algo intrascendente de Vasari que ustedes están viendo.

Palazzo Vecchio

Pero a partir de ahí, al tiempo que la pintura experimentaba con los colores cada vez más exhuberantes de un Veronese, los dramáticos claroscuros de un Rembrandt e incluso las deformaciones de la realidad de la mano de Goya, la escultura se agotó en esos ejercicios operáticos del tipo de “Rapto de la Sabina”.
Antes de entrar en el Palazzo Vecchio podrán ver el “Judith matando a Holofernes ” de Donatello (1460) y una de las copias del David que andan por el mundo pasando frío. El león con el escudo de la flor de lys, se mudó al Bargello, dejando también en su lugar la copia que están viendo.
En cambio nadie se molestó en sacarle una copia al Hércules y Cacus de Bandinelli (1533) al que Cellini llamaba irónicamente “una bolsa de papas”.
Los 9 signori eran elegidos al azar, sacándose sus nombres de una bolsa donde se echaban los de todos los elegibles que habían sido votados en un sufragio que se repetía cada cinco años.
Ahora claro, no todos tenían derecho al voto en esa curiosa democracia florentina. Estaban excluidos los campesinos, los ciudadanos de ciudades sometidas, las mujeres, los que no pertenecían a alguna de las Corporaciones, y aquellos que, aún perteneciendo, no estuviesen al día con sus impuestos. Y como el ser humano no ha cambiado demasiado, tomando en cuenta este último extremo, es probable que la lista de votantes fuese bastante exigua.
El Palacio fue comenzado a construir por Arnolfo di Cambio (1298), y es a esa época que pertenece la fachada de bloques irregulares y galería cubierta que corona el edificio. La torre está desfazada del centro porque ocupa el lugar de la anterior que existía en ese lugar.
En sucesivas ampliaciones, desde 1343 hasta 1549, se extendió hasta llegar a la calle de los Leones, 1lamado así porque había allí unos leones alimentados por la República. Se elegía entre los ciudadanos más honestos y respetables a aquellos que quedaban encargados de cuidar y alimentar los animales. Lo cual parece un excelente medio para estimular hasta al honesto más fanático a dejar de serlo.

Loggia dei Lanzi

Como la Piazza del Duomo constituye el centro religioso de Florencia, la Piazza de la Signoría es su centro civil. Masque de una plaza en el sentido tradicional (y renacentista) de la palabra, se trata de un maravilloso espacio conformado por el Palazzo Vecchio, la Loggia dei Lanci y los edificios circundantes. Un espacio tan logrado que ni siquiera logra estropearlo del todo la pesada Fuente del Neptuno, obra de Ammannati (1573) a quien se ha dedicado un poema que reza:
“Ammannato, Ammannato, che bel pezzo di marmo hui sciupato”, donde “sciupato” vendría a significar “estropeado “. Luego de más de una semana en Italia supongo que entenderán el resto.
Cerca de la fuente se ve un disco de pórfido que indica el lugar donde fue quemado Savonarola. La estatua ecuestre de Cosme I de Medici a la izquierda del Palacio es de Gianbologna (1594).

La LOGGIA DEI LANCI
fue construida por Benci di Cione en 1376. En principio fue el foro de la República, y como tal, se realizaban allí las asambleas públicas y distintas ceremonias de importancia. Más tarde se convirtió en el Cuerpo de Guardia de los Lanceros de Cosme I, de donde le viene su nombre. Hoy en día es una especie de Museo de escultura al aire libre, donde se destaca por su belleza el “Perseo con la cabeza de la Medusa de Cellini. Observar los bajos relieves de la base realizados con una precisión de orfebre, es un placer aparte. “Hércules y el centauro ” y “El rapto de la sabina ” son ambas obras de la producción de Giambologna y son sintomáticos de la crisis a la que estaba llegando el arte escultórico. En efecto la escultura, luego de ser el arte por excelencia en tiempos griegos y romanos, supo compartir su lugar con la pintura durante la Edad Media. Ambos seguían caminos paralelos y por lo tanto desembocaron en el Renacimiento con idéntico interés en el hombre, como tema central, y en la perspectiva como modo de expresión.

Florencia Plazas

Siguiendo ahora al norte, por la calle Orsanmichele, podrán ver una obra juvenil de Donatello: Un San Pedro realizado en 1408 para los carniceros.
La coronación de los talabarteros eligió a Nanni di Banco para su San Felipe (1404), quien también esculpió los 4 Santos Mártires para los constructores y arquitectos. Una acertadísima elección simbólica. Sigue una copia en bronce del San Jorge de Donatello cuyo original está en el Bargello.
Sobre el costado occidental (vía della Lana), los cambistas le encargaron un San Matías de bronce a Ghiberti, quien también realizó un San Esteban para los obreros de la lana.
Finalmente el San Eligió de Nanni di Banco fue destinado a los trabajadores del metal.
Sobre la vía Lamberti un mediocre Santiago defiende a los peleteros. Los obreros de lino, eligieron a Donatello para su San Marco. Los médicos y farmacéuticos quienes al parecer no han conseguido ningún santo que se atreviese a protegerlos, instalaron la Virgen de la Rosa, de Talenti.
Entrando a la iglesia desde la vía Dell’arte della Lana notarán (en realidad lo notarían aunque entraron por la ventana) que curiosamente el espacio está dividido en dos naves solamente. Fuera de eso deberán ver el Tabernáculo de Orcagna en la esquina derecha. Se trata de una de sus obras más logradas, donde además aprovecha sus condiciones de pintor para combinar sabiamente los mosaicos y mármoles de colores. Las figuras de la Muerte y Asunción de la Virgen son excepcionales.
En la otra nave hay un grupo escultórico de la Virgen, el Niño y Santa Ana debido a San Gallo. Sobre los pilares se ven frescos, algunos bastante deteriorados, así como los que decoran las bóvedas. En cambio son muy interesantes los vitreaux del siglo XV. Saliendo de la Iglesia verán el Palacio de la poderosa Corporación de la Lana, que empleaba en su época de oro a más de 30.000 obreros. El Palacio está unido por un puente a la sala sobre la Iglesia (1579) y fue construido por el mismo arquitecto de Orsamichele. Tomando ahora por la vía Calzaioli desembocarán en la maravillosa PLAZA DE LA SEÑORÍA.

Piazza san biagio

Sigan ahora la vía Porta Rossa que pasa frente al Palazio Davanzati hasta la esquina con la Vía Pellicceria y por ésta una cuadra a la derecha hasta la vía delle Terme. Verán en la esquina el PALACIO DEL PARTIDO GUELFI del siglo XIV. Sobre la Piazza San Biagio se ve la escalera exterior que da acceso al edificio. Rodeándolo (no completamente, porque si no estarían lógicamente regresando al punto inicial) desembocarán en la simpática loggia de MERCADO NUEVO (Ay, todo es relativo) construido en el 1547. Aunque hoy en día se venden allí artesanías de paja, en épocas mejores supo ser el centro de la actividad bancaria. En aquella piedra en el centro, se exponían al escarnio público, a los banqueros en bancarrota, pues las cuentas innominadas en Suiza y las sucursales fantasmas en las Bahamas son de época muy posterior.
De la vía Porta Rossa, a la izquierda, la vía Calimala los conducirá en unos 100 metros a la Vía de Lamberti y a la IGLESIA DE ORSANMICHELE que se eleva allí. Se trata de uno de los escasos pero excelentes ejemplos del gótico florentino. En su origen fue una logia abierta, pero en el 1337 comenzaron los trabajos para adaptarla a oratorio. Se cerraron las aberturas, dejando sin embargo hermosas ventanas góticas entre pilar y pilar.
Se le agregó una planta alta que servía para acopiar grano en reserva para las épocas de hambruna.
Los pilares están decorados con nichos donde las distintas corporaciones hicieron colocar sus santos patronos.
Como no todas las corporaciones eran igualmente ricas, ni parejamente diligentes, la colocación de las estatuas se exten-dió a lo largo de los siglos XIV al XVI, dando como resultado un interesantísimo muestrario de la evolución de la estatuaria florentina en ese período.
Si comenzamos por el lado oriental sobre la Vía Calzaioli (por la izquierda), verán a San Juan Bautista, quien tuvo el buen tino de proteger nada menos que a los poderosos mercaderes de la lana. La obra es de Ghiberti (1414). Le sigue el Tribunale della Mercatanzia representado por la “Duda de San Tomás”. Una duda que al parecer Verrocchio hace extensivo a las decisiones de la Corte que debía juzgar los pleitos comerciales. La corporación de jueces y abogados demoró naturalmente, hasta el 1600 para llegar a una decisión. Finalmente se pusieron de acuerdo en un San Lucas de bronce, obra de Gianbologna.

Piazza antinori

Buon giorno:
Los dueños de la pensión, lógicamente orgullosos de su ciudad, esperan que ustedes hagan algún comentario entusiasta de su visita de ayer, así que agucen el ingenio y digan algo original como “¡Bello, molto bello!”.
Luego terminen el desayuno y salgan rápidamente para aprovechar el día. Regresen de nuevo a la Piazza de Sta. María Novella, pero esta vez tomen por su extremo sureste hacia la Piazza Antinori que se abre a pocos pasos de allí. Esta Plaza llamada así por el Palacio Antinori, sigue una sabia medida de protección al turista que consiste en llamar las calles y plazas por el nombre del monumento más importante que se asoma sobre ellas.
La fachada, sumamente simple, es parecidísima al Medici que ya vieron o al Strozzi que verán. Se le atribuye a San Gallo, pero podría ser cualquier otro igualmente poco imaginativo.
De allí tomen por la vía Tomabuoni, la calle comercial más elegante de Florencia. Como ya están a una distancia razonable del hotel como para no regresar, es el momento para que usted exclame, palpándose el bolsillo con aire de zozobra:
¡¿Sabes vieja que me olvidé la Tarjeta de Crédito en el hotel?!
Verán, rodeados de comercios carísimos, al Palacio Larderel de 1580 en el N° 16 al Palacio Corsi ocupado por la Banca Commerciale. En el N° 15 verán el palacio de los Della Robbia con su escudo de armas en la esquina. A la izquierda se eleva el PALACIO STROZZI construido por Benedetto daMaianoen 1489. Los anillos de hierro son porta-antorchas. Ahora tomen por la vía degli Strozzi a su derecha no solamente para comprobar que todas las fachadas del Palacio son igualmente aburridas, sino para continuar por otra cuadra hasta la vía de Sassetti, la que tomarán hacia su derecha por otras dos cuadras hasta llegar a la Plaza y Palacio DAVANZATI. Por haber sido construida en el siglo XPV y haber sido coronada con una simpática loggia, presenta un aspecto mucho menos monótono que los de época posterior.

Borgo ognissanti

Bueno ¿valía la pena o no?
Así que sigan ahora por la orilla del Arno hasta la Piazza Goldoni de donde arranca el Borgo Ognisanti que pasa frente a la iglesia del mismo nombre. Se trata de una iglesia franciscana del siglo XIII, completamente reconstruida en 1637. De la fachada primitiva no queda más que una terracota que verán en la luneta sobre la puerta, probablemente perteneciente a del la Robbia. El interior, de una sola nave…
¿Cómo? Perfectamente… No visiten el interior. Total sólo se pierden de ver, por llevarme la contra, la Madonna de la Gracia de un desconocido llamado Ghirlandaio (2o altar a la derecha) que protege a una familia intrascendente llamada Vespucci. Por lo tanto, seguramente tampoco se tienen que preocupar por no ver entre el 3er. y el 4o altar de la derecha a un tal Botticelli (retrato de San Agustín) ni al San Gerónimo de Ghirlandaio en el ala izquierda a la misma altura. En cuanto a visitar el claustro ¡Ni pensarlo!… Lo único que hay allí digno de verse es la “Ultima Cena” de Ghirlandaio que inspiró la homónima de Leonardo…
O sea que, con la conciencia tranquila, tomen no más por la vía Porcellana que con un pequeño desvío los dejará en la Piazza de Sta. María Novella de donde sin duda sabrán llegar asu hotel. Si quieren, antes de caer desplomados en su cama sigan por inercia por la vía Nazionale hasta la Residencia Estudiantil, frente a la cual hay una simpática pizzería. Además de contemplar al pizzero hacer todo tipo de malabarismos con la masa (se la pasa por la cabeza, entre las piernas, la tira para arriba, en fin…) podrán disfrutar de una enorme variedad de pizza a un precio razonable. Luego arrástrense hasta el hotel y recuerden que mañana…
Si. Pueden hacer una fogata con esta guía, pero no se quejen luego si terminan varados sin saber a dónde seguir, y lo que es peor aún, sin poder conseguir un nuevo ejemplar de la guía.

Lungarno

Vuelvan ahora al Lungarno y sigan bordeando el río hasta el lugar donde se levantaba el hermoso puente de Santa Trinita construido por Ammamanti en 1566 y destruido por las bombas en 1944.
A su derecha sobre la plaza de la Santa Trinidad se levanta la lglesia del mismo nombre, del siglo XIII atribuido a Niccolo Pisano. Fue una de las primeras iglesias góticas construidas en la ciudad.
Si. Claro que ES esa iglesia. Lo que pasa es que la fachada le fue adosada a fines del siglo XVI, pero como verán, el interior es de un gótico tan despojado y puro que…
Ah, no, no. No entren si no quieren. Claro que, ya que pasamos frente a la puerta yo pensé que… más que nada para ahorrarles venir expresamente mañana… Porque desde ya les informo que ni sueñen en dejar Florencia sin haber visto los famosos frescos de Ghirlandaio.
No. No es cierto que todos los frescos sean famosos. Pero estos lo son. Se encuentran en la capilla Sasetti y describen distintas escenas de la vida de San Francisco. En la del “Papa Honorio aprobando las reglas franciscanas “, por ejemplo, podrían reconocer (si no fuese porque todos sus retratos lo pintan distinto) a Lorenzo el Magnífico, a Piliziano y a otros tantos que ni ustedes ni yo nos atrevemos a confesar que en la vida los hemos oído nombrar. En aquella otra de “San Francisco resuscitando a un niño” verán al Palacio Ferroni (de cuya ventana se cae el niño) y a la Iglesiade la S. Trinidad con su fachada primitiva, que, hay que reconocer, le quedaba bastante mejor que la que ostenta en la actualidad.
Sobre el altar en la Capilla Mayor verán un poliptico de Mariotto di Nardo (1416). En la 2a. capilla a la izquierda está la tumba del obispo Federighi hermosamente decorada por Lucca della Robbia. En la 5a. capilla de la izquierda la Magdalena en madera es de Desiderio da Sertignano.
En el centro de la nave, una escalera conduce a una de las pocas criptas que existen en Florencia.

Ponte Vecchio

Entonces tomen la vía dei Benci que bordea la Piazza Santa Croce por el oeste, y desciendan hasta el Amo, justo frente al Puente alle Grazie. Luego bordeen el Río hacia la derecha. Pronto verán a su derecha la Galería, degli Uffizi (¡cerrada!) y a su izquierda la conocida silueta del Ponte Vecchio. Como todo eso lo verán en detalle mañana, limítense a echarle una mirada displicente y sigan caminando a lo largo del Amo. Pronto verán a su izquierda la pequeña Plaza del Limbo. Doblando sobre la explanada, verán a su derecha la Iglesia de los Santos Apóstoles. Esta Iglesia fue construida en el siglo IX, de donde la austeridad de sus líneas, solo aliviada por el Portal renacentista de da Rovezzano.
Es aquí donde se guarda la piedra del Santo Sepulcro que uno de los Pazzi se trajo consigo de una cruzada a Tierra Santa. Al parecer, habiéndosele ofrecido honores y fortuna, él prefirió latal piedra, lo cual, naturalmente, es otra prueba de la probable opulencia de esa familia.
En la pintoresca ceremonia del “Scoppio al carro ” que se real iza frente al Duomo el sábado de Semana Santa, el fuego que hace explotar al carro, es encendido mediante esa piedra aquí, y luego llevado a la Catedral.

Iglesia

Los frescos de la Capilla Mayor son de Agnolo Gaddi, hijo de Taddeo quien fuera discípulo de Giotto.
En laóa. Capilla sobre el altar, obras de Giovanni del Biondo (1372), y en la 9a. escena de la vida de San Lorenzo por Bernardo Daddi (1330).
Al fondo del transepto izquierdo está la capilla Niccolini y al lado la Capilla Bardi, donde, tras una reja de hierro forjado, se exhibe el famoso crucifijo de Donatello.
En la nave izquierda, entre monumentos sin mayor importancia, se destaca únicamente por razones sentimentales, la tu mba de Galileo Galilei, una obra típica del barroco.
Saliendo de la lglesia a la izquierda, una puerta conduce al Claustro
Sobre el pórtico a su izquierda, hay unos frescos muy dañados y a su derecha, la puerta que conduce al Museo que, para su alegría, está cerrado. Al final del Claustro se eleve la Capilla de los Pazzi (1430) uno de los primeros trabajos de Brunelleschi en un puro estilo renacentista.
El friso de la fachada (inacabada) es de Desiderio da Settignano. LuccadellaRobbiarealizó laterracotade lacúpula y el medallón de San Andrés que adorna la puerta de un hermoso trabajo de marquetería, es obra de Giuliano de San Gallo. El diseñode los vitreaux del ábside es de Baldovinetti.
Perfecto. Tal como les prometí, con esto terminaron su primera jornada en Florencia. Así que ahora lentamente emprendan el regreso al hotel. Aspiren el aire puro y disfruten delcielo luminoso… y apropósito ¿se dan cuenta la hora que es y todavía el sol está en alto?
No. Claro que eso no significa que tengan que aprovechar la luz para seguir correteando por la ciudad hasta las doce de la noche.
Fue una simple observación meteorológica, no turística. De todos modos de algún modo tienen que regresar y supongo que no irán caminando con los ojos cerrados, así que el hecho de que haya luz no deja de ser un dato agradable.

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