El rio Arsenal en Venecia

Ahora regresen a la Riva (digamos la Rambla), pasen otro puente, y tendrán a su izquierda la Iglesia y Hospicio de la Piedad. La Iglesia (reconstruida en el siglo XVIII en una sola nave ovoidal) tampoco es un hito de la arquitectura pero interesa por los frescos de Tiépolo.
Y como les veo cierto aire indolente de ¿y a mí qué?, les informo que si en lugar de estar en Italia (donde en cualquier sanitario hay un Veronés o un Tiziano en el techo) estuvieran en cualquier otro lado, recorrerían kilómetros para poder apreciar un cuadro de Tiépolo.
Como si fuera poco, en el Hospicio el maestro de música de las niñas huérfanas fue, durante 40 años, Antonio Vivaldi. Quien solo por eso merecería el cielo. Aunque parece que el destino lo premió con huérfanas de buen oído ya que los conciertos que daban éstas atraían numeroso público, al hospicio. Si se sienten llenos de energía juvenil, les aconsejo que sigan caminando por el borde del agua hasta el ARSENAL fundado en 1104, pero rehecho en el siglo XV. Las dos torres son de 1574 mientras que la Puerta Monumental es de 1460. Se decía que en sus épocas de apogeo se podía construir allí una galera en un solo día. O al menos así se hizo para impresionar a Enrique III mientras se le servía un banquete. Trabajaban allí 16.000 obreros en condiciones que inspiraron a Dante para su Infierno. El Museo Naval exhibe una réplica reducida del Bucentauro, la nave ceremonial de 200 remos, varios pisos profusamente talladas desde donde el dux se esposaba con (la) mar., hasta que Napoleón interrumpió el romance prendiéndole fuego. Si visitaron el Arsenal, retomen a la Iglesia de la Piedad. Si no lo hicieron entonces supongo que habrán descansado mientras tanto, así que, con renovado entusiasmo sigan hasta la Iglesia de SAN GIORGIO DEGLI SCHIA VONI.
Esta Iglesia se encuentra (desde el punto de vista teórico) relativamente cerca de la Piedad, caminando en forma perpendicular al agua. Sólo que la línea recta no existe en la geometría veneciana. Lo cual tiene la pequeña desventaja de hacerlos caminar en redondo como un caracol pero a su vez les permite (les obliga, diría) a salir de su caparazón de turistas monolingües, para entablar inevitable diálogo con los venecianos.
“Prego, dóv’é la Chiesa di San Giorgio, etc. etc.? La iglesia es de principios del siglo XVI y conserva unos hermosos cuadros de Carpaccio (1502) con la historia de los santos dálmatas. Además les queda relativamente de paso en su ruta hacia la estatua de Colleone, que se eleva frente a la Iglesia de los Santos Juan y Pablo.

Museo Correr en Venecia

El Museo CORRER que se aloja allí posee algunas excelentes obras de la dinastía de los Bellini. las famosas cortesanas de Carpaccio, etc. etc.
La Piazzetta está adornada con dos columnas de granito traídas de Constantinopla o Siria. En 1172 se logró colocarlas en su lugar aunque la tercera cayó en la laguna. Según una antigua superstición quien pasa entre ambas columnas corre peligro de muerte. Se dice que tal leyenda se habría originado por el hecho de que los condenados a muerte pasaban por allí. Ahora por qué se les ocurría pasar por allí o donde venían, eso nadie lo explica.
Sobre una de las columnas, de espaldas al mar, San Teodoro, lastimosamente desplazado de su patronato sobre la ciudad, por las apariciones y desapariciones algo sensacionalistas de San Marcos, medita sobre la futilidad de ser un cadáver responsable.
Sobre la otra columna, el león alado de San Marcos que supo viajar a París en esa excursión escultórica organizada por Napoleón, observa melancólicamente a los Leoncitos que desde 1722 se encuentran para delicia de los niños que se les montan encima, en la Piazzetta dei Leoncini.
El costo del transporte de las columnas parece que correspondió a un tal Barattieri quien obtuvo por ello permiso para instalar entre ambas columnas un banco público de juegos de azar.
Bordeen el Palacio Ducal, sáquenle una foto del Puente de los Suspiros que les va a salir mal porque está a contraluz y sigan por la Riva degli Schiavoni. Pasen por el Puente de la Paja y frente al Monumento de Victorio Emmanuelle II doblen a la izquierda (a la derecha está el mar) hasta la Iglesia de San Zacaría. Fue fundada en 827. Apenas terminada ya fue reconstruida conservando, de esa época, la cripta. De las reconstrucciones del siglo XII conserva el campanile y el ábside 1lamada Capilla de San Tarsio. En 1480se siguió reconstruyéndolas sin que los resultados agreguen nada a la historia de la arquitectura. Más bien todo lo contrario. De todos modos tiene una hermosa Virgen de Giovanni Bell ini en el segundo altar de la nave izquierda.
Luego de una prudente espera que podrán disimular bajo un aire místico, si no aparece ningún otro turista (o si el que aparece es igualmente conservador en sus gastos como usted) pague para que le iluminen el cuadro y de paso visiten la capilla San Tarasio con frescos del Andrea del Castagno quien tocaría mal el laúd y tendría mal carácter, pero pintar, pintaba bien.
San Tarsio (sin ser tan famoso como San Marcos), fue otro cadáver ilustre y viajero, hurtado también de Oriente. Según el Duque Dándolo, devoto del Santo, unos marineros al entrar en una iglesia oyeron una voz que les decía “coge ese cuerpo santo y llévatelo”. Los marineros de esa época eran muy devotos y como prueba está el hecho de que en lugar de zambullirse en el primer burdel se les daba por ir a rezar. Así que le hicieron caso a la voz, estimulados para mejor por la del propio Santo quien les urgía diciendo: “levántame, estoy dispuesto a ir contigo”.

Venecia plaza san marco

En esa época el Gobierno se había dedicado de lleno a embellecer la ciudad. Se habían eliminado de la Plaza las letrinas donde “‘cada uno andaba licenciosamente a hacer porquerías” aunque es bastante difícil imaginarse que otra actividad se podía desarrollar allí. Se ubicaron los Moros sobre la torre del Reloj y se colocaron los tres estandartes de bronce, obra de Alessandro Leopardi.
Al otro lado de la Piazza, sobre el costado oriental, se elevan las PROCURATIE NUOVE construidas 100 años más tarde. Se continúan en ángulo recto, con la LIBRERÍA VECCHIA que enfrenta al Palacio Ducal, formando con éste la PIAZZETTA DE SAN MARCO.
La Librería es una típica obra del arquitecto florentino Sansovino realizado con lujo de columnas y estatuas luego de haber hecho despejar el lugar de las tienda, merenderos y urinarios que la adornaban. Sansovino quien había huido de Roma en 1527, no tuvo tiempo de hacer otro tanto de Venecia, de modo que fue encarcelado cuando una de las bóvedas de la Librería se desplomó. Luego de pasar dos años cavilando sobre las injusticias de la vida, recuperó su libertad y su posición y pudo continuar llenando Venecia de más arcadas y estatuas. A través de la Puerta de las Cariátides se accede a la Sala Sansovino con el techo decorado por Veronese. Allí se expone entre otras joyas bibliográficas, el famoso Breviario Grimani (Escuela Flamenca, siglo XV). Continuando, a la izquierda, sobre el Canal se levanta el Palacio de la Moneda donde se acuñaba el cequí, el famoso ducado de oro veneciano.
Los dos edificios de las Procuratie están unidas por el ALA NAPOLEÓNICA construido con un dudoso gusto por Napoleón luego de haber hecho demoler la Iglesia de San Giminiano. Al no colocar, prudentemente, su estatua en el lugar reservado en el nicho central, evitó que la misma fuese derribada. Cosa que hubiese sucedido prontamente, dada su escasa popularidad entre los venecianos

PROCURATIE VECCHIE en Venecia

De todos modos de inmediato se comenzó la reconstrucción y en el año 1912 (en el cumpleaños 1000 del finado Campanile) se inauguró su réplica exacta que posee sin embargo una solitaria virtud sobre su ilustre predecesor, que ustedes seguramente sabrán apreciar: tiene un ascensor.
Por la rampa en espiral que recorría la torre antes de esa innovación, habían subido a caballo el emperador Federico III, y (probablemente) a pie Galileo y Goethe. Aparte de estos espectadores ilustres del magnífico panorama, otros anónimos y seguramente menos entusiastas solían ser colgados de jaulas de madera en la Edad Media, por el delito de haber violado las leyes de la Iglesia.
Sus campanas resonaban sobre toda la laguna para saludar a las flotas victoriosas que retomaban a la patria. Las mismas campanas siguen resonando al mediodía provocando probablemente el suicidio de los turistas cuando se ponen a tañir a pocos centímetros de sus oídos. Al menos de aquellos turistas que no tienen hijos adolescentes. Los otros, acostumbrados a escuchar a Guns and Roses a decibeles comparables a una pequeña explosión termonuclear, hallarán el sonido de las campanas como un suave ronroneo.
La loggetta de Sansovino también fue bastante dañada cuando lo del suicidio del Campanile, pero fue (por una vez hay que admitirlo) bien reparada.
En los nichos las estatuas de Minerva, Apolo, Mercurio y la Paz son de Sansovino, así como la Madona del interior (1540). Al sacar una foto en escorzo con el primer plano de la loggetta (siento informarle que a otros millones de fotógrafos se le ocurrió la misma idea) imaginen el ángel dorado que solía coronar la punta del campanile.
Formando cuerpo con la Torre del Reloj están las PROCURATIE VECCHIE edificadas entre 1496 y 1530 en una sola planta, pues la segunda se agregó más tarde.
Se trata de una serie ininterrumpida de 50 arcadas en Planta Baja y 100 ventanas en la Planta Alta. Se trata de un diseño poco imaginativo que inexplicablemente se inscribe bien en el conjunto de la Plaza.
Increíblemente las Procuratie servían de residencia a los 9 procuradores encargados del mantenimiento de la Basílica y ocupan el lugar de las viejas casas que antes habitaban éstos.

Ciudad de venecia

Bien. Regresen al Palacio por el otro corredor (sin suspirar, por favor) y si tienen ganas visiten los Pozzt, las cárceles que quedaban dentro del Palacio Una de las celdas conserva el revestimiento de madera y un camastro
Una vez terminada la vista del Palacio les toca comer, para lo cual sigan su instinto de conservación pues sería completamente inútil darles una dirección determinada que luego jamás encontrarían dadas las notorias dificultades para orientarse en la ciudad.
Antes de ayudar a su proceso digestivo escalando la Torre del Reloj (Coducci, 1496), observen a través de la arcada que pasa por debajo de la misma.
Ante ustedes se desarrolla la Mercería, una elegante calle que une la Piazza con el Rialto y que es amada por los turistas porque es la única vía por la que logran desplazarse sin perder el rumbo. Para mejor, a partir de un decreto de 1392 ya no se permite galopar a caballo por la Mercería, y lo que es más también se eliminaron de las calles los cerdos que, bajo la protección de San Antonio, vagaban libremente por la ciudad.. “Causa de fealdad y peligro” como trata vanamente de justificarse ante el Santo un escrito de la época.
Las palomas en cambio, más obcecadas (tal vez por estar protegidas por un Santo de mayor influencia como es San Marcos), han resistido algunos tímidos intentos de reducirlos dándoles pastillas anticonceptivas. Son cerca de 200.000, los niños los adoran, los conservadores de la limpieza de la ciudad las odian, y tienen la particularidad de asustarse puntualmente desde el año 1500, cada vez que los moros de la TORRE DEL RELOJ tocan la hora.
Con la misma puntualidad, Pavlov se debe remover en su tumba preguntándose cómo sus ratones lograron aprender tan fácilmente el sonido de las campanillas, y las tontas palomas de San Marcos, no.

Ahora ustedes se encuentran frente al famoso Campani le que durante casi 1000 años mantuvo en pie su estructura de casi 100 metros. El 14 de Julio de 1902, hastiado de ser el blanco de palomas y de turistas fascinados con la novedad de sus máquinas fotográficas, luego de crujir y agrietarse para evitar cualquier desastre, la venerable torre decidió seguir la suerte de tantos y tantos que la habían elegido para suicidarse y se autoeliminó desplomándose sobre la Piazza
Los venecianos, que son famosos por lo supersticiosos, pensaron que era el fin del mundo. Y aún hoy si usted le pregunta a algún viejo habitante de la ciudad que pasó el 14 de Julio, seguramente le dirá que fue el día de la caída del Campanile y no de la Bastilla.

Venecia: PUENTE DE LOS SUSPIROS

Simplemente saliendo al balcón de los Dalle Masegne (principios siglo X V), sin tener que arriesgar la vida subiendo escaleras, se disfruta de una hermosísima vista de la laguna y sus islas.
La Sala del Escrutinio también fue destruida por el fuego. Originalmente albergaba la Biblioteca pública aunque luego que ésta se trasladó fue utilizada para los escrutinios de la elección del Dux. EL PUENTE DE LOS SUSPIROS une
al Palacio con las Prisiones Nuevas construidas a partir del siglo X VI. El puente barroco de piedra tiene dos corredores que no se comunican entre sí, de modo que los que iban a declarar no hablaran con los que venían de comparecer ante el Consejo de los Diez. Según los guías el injusto nombre del Puente se debe a escritores anti venecianos, quienes sostenían que los prisioneros suspiraban al mirar por última vez la Laguna antes de ser ejecutados o torturados o ambos en sucesión inversa. Los guías y los escritores provenecianos discuten la cuestión de los suspiros pero no la de la tortura y las ejecuciones. Entre los que se alojaron en las Cárceles se cuenta a Silvio Pellico y al famoso Casanova, ex abate, ex violinista, ex-espía ex-financiero, cuyas supuestas aventuras eróticas hicieron soñar a generaciones luego que publicara sus escandalosas “Memorias” que esribió ya siendo viejo y triste bibliotecario del Conde Waldstein.

Venecia Italia

Bien. Suban ahora por la Scala d’ Oro al segundo piso hasta el Atrio Cuadrado donde se expone una pintura del Tintoretto, maestro del claroscuro y que influenciara poderosamente a su discípulo El Greco.
De allí se pasa a la Sala de las cuatro puertas, proyectada por Palladlo. En el techo hay frescos del Tintoretto y sobre los muros (entre otros) del Tiziano.
De allí se pasa a la Sala del Anticolegio, antiguamente sala de espera. Las estatuas sobre la puerta son de Vittoria, y la hermosa chimenea de Atlantes pertenece a Aspetti. Sobre las paredes hay una serie de cuatro pinturas mitológicas del Tintoretto. Sobre el muro del fondo el famoso “Rapto de Europa” del Veronese.
La Sala del Colegio se destinaba a la audiencia de los embajadores. El techo muestra 11 paneles pintados por el Veronese en su estilo algo excesivamente decorativo. Sobre el trono ducal otro cuadro del Veronese (el dux Venier agradeciendo a Cristo la victoria de Lepanto) y sobre las demás paredes cuadros alegóricos del Tintoretto.
En la siguiente sala se reunían los senadores de la República, por lo cual se le llama algo obviamente como Sala del Senado, o con más imaginación “Sala dei Pregadi”, porque era costumbre del Dux llamar a los senadores desde la sala de las 4 Puertas.
Les diría algo como “Prego, signori. ” o vaya uno a saber qué De ahí. conjugación mediante lo de Pregadi. El techo artesonado es de gran riqueza y muestra una Apoteosis del Tintoretto. Sobre las paredes, más cuadros del Tintoretto, Andrea Vicentino, etc.
Ahora regresen a la Sala de las 4 Puertas y de allí pasen a la Sala del Consejo de los Diez, donde funcionaba el tribunal encargado de juzgar los delitos políticos. Este simpático Consejo había sido instituido excepcionalmente a raíz de la conjura de Baiamonte Tiétolo en el 1319. Pero como muchos organismos excepcionales de antes y de ahora, pronto adquirió credenciales de permanencia. Para hacerlo aún más familiar a tiempos presentes, contaba además con una policía secreta sumamente eficiente. Además de dos Veronese tiene unos pasadizos escondidos que unían la sala con las oficinas y las prisiones.
Antes de pasar a la Sala de Armas podrán ver la Bocea di Leone (Caja de Denuncias) con sus dos cerraduras, pues debía ser abierta simultáneamente por dos magistrados.
En la Amería se exhiben la armadura del Gattamelata, la de Enrique IV de Francia y el Cinturón de Castidad de la probablemente poco confiable señora de Padoa.
De allí, bajando por la escalera de los Censores se llega al piso de las grandes salas del Escrutinio y del Consejo Mayor.
La majestuosa Sala del Consejo Mayor de 52 x 23 metros tuvo en su origen frescos de Bellini, Carpaccio, Pisanello, Gentile de Fabriano, Tiziano, Veronese y Tintoretto. Luego del incendio de 1577 que destruyó completamente las obras, el Veronesey un interminable Tintoretto de 70 años volvierona decorar la sala.
El Paraíso de 22 metros por 7 es una de las telas más grandes que jamás se hayan pintado. En el plafón, la Apoteosis de Venus es una de las mejores obras del Veronese. Bajo el techo hay un friso con los retratos de todos los dux, casi todas obras del Tintoretto. En el lugar que corresponde a Faliero hay un paño negro, de lo que se deduce que fue el único decapitado.

Turismo de Venecia Italia

Bien. Ahora entren al Palacio por la majestuosa Puerta DELLA CARTA construida por Giovanni Buono (1400) en un estilo gótico florido. Contrariamente a lo que ustedes piensan, la puerta no se llama así porque el dux se entretenía en timbear bajo ella, sino porque es allí donde se exponían los decretos.
El patio es un excelente ejemplo del estilo renacentista ricamente decorado de estatuas, en particular la fachada del fondo. Esta construcción siguió al gran incendio de 1483 que destruyó gran parte del Palacio. A cada lado del arco de entrada (llamado Arco Foscari) hay réplicas del Adán y Eva de Rizzo. Fue en este patio donde se decapitó al dux Faliero a quien su preocupación por los cuernos le hizo perder la cabeza.
Frente a ustedes la Escalinata de los Gigantes (proyectada por Rizzo)con las estatuas de Marte y Neptuno obra tardía de Sansovino (1554) que de pronto pueden resultar algo desproporcionadas. Aunque hay que recordar que en el rellano alto de la escalera se realizaba la solemne ceremonia de la investidura del Duque con toda su pompa lo cual seguramente se ensamblaba mejor con la obra de Sansovino que los turistas japoneses con sus máquinas de video.
De la Galería, la Scala d ‘Oro conduce a los Departamentos Ducales que sólo conservan de origen el rico artesonado de los techos y algunas chimeneas de los Lombardo. Esta escalera fue diseñada por Sansovino (1556) y debió ser (mal) reparada varias veces. Se salvaron de las restauraciones los grupos escultóricos de Aspetti, en cambio la sufrieron, en distinto grado, los frescos de los recuadros y la bóveda.
Una vez arriba, se visitan sucesivamente la Sala de los Scarlatti (antesala de los consejeros ducales que vestían de escarlata), la de los Mapas, la Sala Grimani, la de los Estucos y la de los Filósofos (llamado así por unos cuadros que ya no están). Luego sigan a través de tres salas que actualmente funcionan como pinacoteca. Entre muchas obras se destacan algunas excelentes de Jerónimo Bosch. Se destacan porque son buenas, y porque no son venecianos. Como verán están en una ciudad muy localista y la mayoría de los trabajos que decoran el Palacio Ducal en particular, y los demás edificios en general, son de la escuela veneciana.
La pintura veneciana que descubrió el renacimiento algo tardíamente, tiene algunas características bien individualizables. Por ejemplo un empleo exhuberante del color. Doménico Veneziano (1445) a quien ustedes vieron en la Galería de los Oficios pero no se acuerdan, fue adoptado como maestro por los Impresionistas justamente por su sentido del color.
Lamentablemente de este Doménico Veneziano no queda mucha obra debido a su aficción al laúd.
No. No es porque perdiera demasiado tiempo con la música sino porque fue asesinado a golpes de laúd y un trozo de plomo. Según parece Doménico compartía con Andrea Castagno el gusto por la pintura, el laúd y las novias (las de cada uno). Andrea Castagno es el de la Anunciación de Santa María Novella en Florencia. ¿Tampoco se acuerdan? ¿Pero ustedes están seguros que estuvieron en Florencia?
Este Castagno, hombre de muy mal carácter, se fingía amigo de Veneziano pero en el fondo estaba torturado por los celos (por la pintura, no por la novia). Así que un día que Doménico había salido adarle serenatas a la novia con el laúd, Castagno lo esperó en una esquina oscura y lo asesinó con su propia arma musical. Cosa que confesó en su lecho de muerte años después.
Otro rasgo característico de la pintura veneciana es su sensualidad. Lejos de las figuras angelicales de un Botticelli o de los fríos estudios anatómicos de un Miguel Ángel, los personajes del Tiziano o el Tintoretto apenas esconden una carne mórbida y voluptuosa. El cuerpo ya no es un sostén para los pliegues de túnicas de lienzo. En Venecia el cuerpo es el continente que moldea las telas, que son, además, de ricas texturas y elaborado diseño En resumen. El veneciano se muestra en sus pinturas tal como es: de buen comer, buen sexo y buen vestir.

Palacio Ducal de Venecia

Muy bien. Salgan ahora y observen el PALACIO DUCAL. Aparte de sus valores arquitectónicos o plásticos
enseguida se perciben tres cosas: l )Se trata de un edificio sofisticado, palaciego, que no tiene nada del aspecto de severa fortaleza que caracteriza, por ejemplo, a su equivalente en Florencia (el Palazzo de la Signoría).
Siendo el Palacio Ducal el verdadero centro político de la ciudad donde habitaba el Duque y se reunía el Gran Consejo, el Senado y el Consejo de los Diez, uno podría deducir que en Venecia el orden político no se sentía en absoluto amenazado. Decididamente no es un edificio pensado para resistir a los asaltos populares.
2) Es un edificio ostentoso. Evidentemente Venecia (al igual que en la Basílica de San Marcos) ha intentado presumir de su riqueza, su poderío y su prosperidad mostrándose en ese escaparate lujoso, dentro de una política comercial sabia que aconseja demostrar solvencia ante los posibles clientes, aunque se esté en bancarrota.
3) Aparentemente el proyecto del edificio responde a un esquema global. O sea que, o las condiciones políticas no variaron mayormente a lo largo de su existencia, o al menos la variación no fue tan importante como para exigir una adecuación del edificio. El desordenado crecimiento, por ejemplo, del Palacio de la Signoría es otra muestra de un caso contrario.
¿Así que ustedes también dedujeron exactamente estas mismas cosas al contemplar el Palacio? Bueno. Entonces ustedes también se equivocaron.
Porque ni la vida política de Venecia fue tan apacible como la fachada del Palacio Ducal, ni el edificio tuvo una existencia sin zozobras.
El primer Palacio se construyó junto con la primera Basílica en el siglo IX, y al igual que ésta fue incendiado en ocasión de los motines de 975. Casi de inmediato junto a la Basílica también se abocó a su reconstrucción, en el estilo bizantino con gruesos muros y robustas torres que poco tienen que ver con su aire actual vulnerable. Aún en el siglo XV quedaban restos de esa etapa. Luego, como el salón del Gran Consejo estaba resultando demasiado reducida para la asamblea de los patricios, luego de las reformas políticas, se decidió reconstruirla, agrandarla y trasladarla a su actual ubicación con vista a la laguna. La nueva fachada, que respondía a esos cambios, se rehizo en un estilo ojival, aunque también en ella se nota en forma patenta la influencia oriental siempre poderosa en Venecia.
La galería de la Planta Baja reposa sobre columnas cuyos capiteles de gran encanto evocan las Virtudes, los Vicios, los Meses y los Trabajos. En los ángulos se ven los conocidos grupos escultóricos (1404) que representan el Juicio de Salomón, Adán y Eva y la borrachera de Noé, quien pasó a la historia como un dipsómano tan solo porque los escultores se ensañaron con su poca resistencia al licor.
La galería superior comprende 71 columnas. A la derecha de la entrada entre las 9a. y 10a. columnas pintadas de rojo se anunciaba al pueblo las condenas a muerte. La fachada lleva dos loggias construidas en 1500.

Venecia Italia

Dense vuelta y observen el reverso del tímpano del portal principal. Se trata de un excelente mosaico del siglo XIII. Más arriba, la bóveda del Paraíso en un trabajo de mosaico hecho sobre diseños del Tintoretto.
El monumental mosaico de la cúpula representando al Pentecostés y a los pueblos a evangelizar es de comienzos del siglo XIII.
De la nave derecha se accede al BATISTERIO adornado con mosaicos del 1300 que relatan la vida de Cristo y San Juan Bautista. La fuente bautismal es de Sansovino (1546). Al costado, se encuentra la CAPILLA ZEN (que viene a ocupar una parte del Nártex). Tiene mosaicos del siglo XIII relativos a vida y milagros de San Marco.

En la nave izquierda se eleva el “capitello” una pequeña construcción de mármol coronada de una enorme ágata.
El transepto izquierdo tiene mosaicos del siglo XII en la cúpula. La última Cena y los Milagros de Jesús en cambio fueron realizados sobre diseños de Veronese y Tintoretto en el siglo XVI.
Sobre la cúpula del crucero del transepto se ve una Asunción del siglo XIII. El coro está precedido de hermosas estatuías de fines del siglo XIV
El CORO exige una visita (y lamentablemente un billete de entrada también). Está cubierta por una cúpula con excelentes mosaicos bizantinos y bajo un baldaquino de antiguo mármol verde sostenido por columnas esculpidas de alabastro, descansan ¡al fin! los restos de San Marcos.
Pero para los que no son especialmente devotos del Santo, el interés del Coro radica en la célebre Palad’ Oro, un increíble retablo bizantino de 975 algo reformado hasta su forma actual de 1340. Antes de que Napoleón se llevara algún recuerdo poseía 1300 perlas, 400 granates, 300 zafiros, 300esmeraldas, 90 amatistas, 90 rubíes además de los esmaltes magníficamente trabajados. Lo demás, por supuesto, es oro. En fin. Que uno no puede pensar con cierta melancolía que, si en lugar de andar escondiendo los restos de San Marcos, los venecianos hubiesen ocultado la Palad’Oro, seguramente ningún milagro lo hubiera hecho aparecer.
Saliendo del CORO (¡y con el mismo billete!) podrán entrar al TESORO al que se accede por el brazo derecho del transepto. Aunque luego de la Pala d’ Oro todo parece algo pobre, igual se afirma que todo lo que No se ve se lo llevó Napoleón de recuerdo. Lo que sí se ve son, en parte, también souvenirs de viaje de los de la Cuarta Cruzada, y de Marco Polo.
Venecia, como verán, además de ser la ciudad de los Canales, es la ciudad de las escaleras como pronto (¡ay!) aprenderán. Así que vayan entrenándose subiendo desde el Nártex a las galerías de donde se obtiene una maravillosa vista del interior de la Basílica, del diseño del pavimento y de los magníficos mosaicos de la bóveda desde la distancia adecuada a la edad y curvatura de su córnea.

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