Plaza de las Ventas

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Bien. Por lo que tengo entendido usted es aficionado a comer asado, morcilla y todo tipo de pieza anatómica vacuna o porcina. Y lo que es más, no siente mayor cargo de conciencia, a pesar de que sabe a ciencia cierta que no se trata de casos de muerte por eutanasia, ni los bichos fueron sacrificados con anestesia. Considerando entonces su perfil sicológico, doy por descontado que estará ansioso por presenciar una corrida de toros.
Si el viaje coincide con las fiestas de San Isidro (segunda quincena de Mayo) sus instintos sanguinarios quedarán insatisfechos, pues es muy difícil conseguir ubicación para las tradicionales corridas de la PLAZA MONUMENTAL DE LAS VENTAS.

Fuera de esas fechas, entre Mayo y Setiembre todos los domingos se realizan corridas o novilladas en la Plaza de las Ventas(incluso ocasionalmente los días sábado) generalmente alrededor de las 19 horas.
O sea que yo ahora podría indicarle, calles, callejuelas, plazas, iglesias o museos para recorrer hasta que se le haga la hora para la fiesta taurina, pero su aspecto deplorable me conmueve. Así que camine, descanse o haga lo que se le ocurra durante un par de horas. Luego, alrededor de las 18 horas, tome el METRO N” 2 a las Ventas. Una vez allí visite el Museo Taurino (que entre paréntesis no es nada del otro mundo) y luego dé rienda suelta a sus instintos cavernarios Muerto el toro, el torero o ambos, regrese a Puerta del Sol por la misma línea 2, esta vez dirección Cuatro Caminos.
Al llegar, coma unas patatas bravas y, luego regrese al hotel y, por favor, no insista con sus escapadas nocturnas: la noche no se ha hecho para usted.

Plaza Cascorro

rastro

Buen día.
– ¿ Que tiene la sensación de que en su cabeza se está llevando a cabo un espectáculo de fuegos artificiales?
Y bueno. Es su culpa si no conoce sus propios límites. Así que levántese, mire asu alrededor para eliminarcualquier otro signo de su deplorable conducta de anoche y salga rápidamente. Con un poco de suerte la señora en cuy a habitación se metió anoche, aún sigue durmiendo. Salude con el aire avergonzado del caso, al señor somnoliento del piyamas y absténgase de cualquier chiste con respecto al Museo Perico Chicote de la bebida sobre el cual se halla el hostal. Su sentido del humor no será apreciado.
Una vez sobre la Gran Vía métase en el primer Café que encuentre y pida un café doble. Luego descienda por la Gran Vía en dirección a la Castellana y doble a la derecha hasta la calle de San Jerónimo. Billete mediante, visite al MUSEO THYSSEN, que posee una de las colecciones privadas más fabulosas del mundo, cedida al gobierno español por su viejo conocido de la revista Hola.
Como su cabeza aún amenaza estallar en cualquier instante, salga al aire libre y a lo largo de San Jerónimo llegúese hasta la Puerta del Sol, curiosamente desierta por ser domingo. De allí una cuadra por su conocida la Calle Mayor hasta la calle de Postas (cambiemos un poco la ruta) para desembocar en la Plaza Mayor. Si a usted le interesa la filatelia o la numismática, estará en su gloria porque los domingos se realiza el encuentro de los coleccionistas y vendedores bajo las arcadas. Si no le interesa pase por debajo del arco de los Cuchilleros, que se continúa por la de la Cava Baja (en el lugar de las antiguas fortificaciones de la ciudad) donde aún sobreviven algunos mesones históricos. Luego tomando a la izquierda por lacalle de San Bruno, desemboque en la calle de Toledo frente a la Catedral de San Isidro. Tuerza a la derecha por la calle de Toledo hasta la Plaza de la Cebada. Allí tornea la izquierda por la calle de Maldonadas hasta la Plaza Cascorro, cabecera del RASTRO, la tradicional feria dominical madrileña, que se extiende como aceite por los barrios llamados bajos, por la calle Ribera de Curtidores y aledaños.
Allí usted podrá encontrar desde antigüedades (carísimas) hasta ropa usada, además de un ambiente colorido y alegre. Camine al azar, dejándose llevar por la multitud y si su estómago lo ha perdonado, cómase unas exquisitas (y económicas) sardinas en lo de Santurce, al lado de la Plaza del Cascorro. Si usted le cae bien al dueño (cosa que dificulto, a menos que ya se le hayan pasado del todo los vapores de la noche anterior), le dará un platocon vino. Porfavor no intente tomárselo, es para lavarse los dedos para eliminar el olor a sardina.