Central Park

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Chorreando cultura, salga a la Quinta Avenida de nuevo y siga al Norte hasta la calle 89 para visitar al MUSEO GUGGENHEIM La colección permanente del Museo es para iniciados del Arte Moderno, pero el espacio interior y la rampa ideada por Frank Lloyd Wright valen la visita. De todos modos ocasionalmente hay exhibiciones itinerantes interesantes. Ahora huya del museo y agregue otro galardón a su historial de turista intrépido con una hojita que haya recogido al atravesar el Central Park o (si no se anima) luego de recoger la hojita sobre la Avenida (total nadie se va a enterar) tómese un ómnibus.
El Central Park es un enorme y hermoso parque con lagos, paseos, un zoológico, un pequeño teatro (donde ocasionalmente se hacen representaciones gratis) etc. Recabar datos en el Lincoln Center sobre horarios, etc. etc.
Por el lado Oeste corre Park avenue con edificios igualmente lujosos, así que regrese haciael Sur bordeando el Parque (son apenas 30 cuadras). A la altura de la calle 79 se ubica el Museo de Historia Natural ¿Qué quiere que le diga? Si está con ánimo, visítelo. Si no, siga unos pasos hasta el edificio donde Polansky filmó el Bebé de Rosemary y donde fue asesinado John Lennon. Si tiene suerte se puede cruzar con Yoko Ono quien sigue viviendo allí.
Ahora vuelva al hotel (no coma nada porque en el avión le van aservirunasuculentacena), haga las valijas, no seolvide del cepillo de dientes y abra cada uno de los cajones para no dejar nada adentro. Como premio a su obediencia le será permitido tomar un taxi hasta la terminal de autobuses, de donde cada media hora sale un autobús con destino al Aeropuerto Kennedy. ¡Buen Viaje!

Museo metropolitano

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¡Las 9 de la mañana! ¡De una hermosa mañana y usted aún en la cama!
¿Qué es lo que le pasa ahora? ¿Las pantorrillas, eh? ¿O sea que, a pesar de mi consejo contrario, usted por puro instinto gregario siguió a todos esos turistas que (sin el beneficio de esta guía) se empecinaron en subir los interminables no-sé-cuántos escalones que adornan por dentro la Estatua de la Libertad?
Bueno. No es para tanto tampoco. Tómelo como un ejercicio preparatorio para su viaje por Europa cuando no pasará día sin que deba escalar algún campanario, torre o monumento (justificadamente, claro).
¿Que no pudo dormir? ¿Se desveló? Y bueno, supongo que la mayoría de los que escalan la Estatua de la Libertad, tienen por la noche igual pesadilla: la de sentir deseos de ir a un baño en medio de la ascensión, con cientos de miles de turistas subiendo la misma angosta escalera, encima de usted, y otros tantos por debajo. Pero los sueños son solo sueños. Espero.
En fin. Teniendo en cuenta su calamitoso estado físico le tengo preparada una jornada realmente tranquila, así que tome su desayuno y luego vuelva a su habitación para lavarse los dientes. Ese hábito de higiene que sin embargo hace perder preciosos minutos, es aconsejable al menos una vez cada tanto en beneficio de sus dientes. Bien, siendo las 9 y media, vista su ropa de fajina y salga a disfrutar de la vida.
Diríjase al norte por la avenida que más le plazca.
Si. Puede ser porla Quinta Avenida, pero el turista inquieto al que está destinada esta guía puede desear conocer alguna otra avenida también ¿no es cierto? Llegado a la calle 59 (otra vieja conocida) remonte hasta la Quinta y bordee el Central Park aspirando profundamente el aire puro.
Siga caminando, mirando los lujosos edificios a su derecha o los frondosos árboles a su izquierda hasta la calle 82 donde se encuentra el METROPOLITAN MUSEUM OF ARTS. Recórralo, lo que es como decir “suba al Everest “porque es un Museo enorme lleno de obras importantes. De todos modos hay que intentarlo. Al menos para darse cuenta que caminar por un museo puede ser mucho más cansador que caminar por las calles. Se va a topar con viejos conocidos (La vista de Toledo de El Greco, algunas bailarinas de Degas, varios autorretratos de Rembrandt, unos espléndidos Flamencos, etc. etc.).
La colección de arte egipcio está (por supuesto) en un templo egipcio comprado y reconstruido piedra por piedra dentro del Museo. Felizmente la baja en el valor adquisitivo del dólar evitó que trasladaran al Metropolitan, la Torre de Pisa o el Alhambra. Coma algo en la cafetería del Museo.

Torres gemelas

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Entonces vuelva al muellecito y tómese el vapor de regreso a Manhattan. Una vez en Battery Park atraviese de nuevo el sector de Wall Street pero esta vez hacia el Oeste. Si está tan mareado que no se acuerda cuál es el oeste, busque la silueta de las Torres Gemelas (el edificio más elevado de Manhattan) que es donde deberá dirigir sus pasos.
Llegado a la TWIN TOWERS (o World Trade Center, que es su verdadero nombre) suba hasta la terraza de observación. La vista es increíble y como casualmente está anocheciendo quédese allí para ver como se van encendiendo las luces de laciudad. Ya seque hizo lo mismo en el edificio Chrysler ¿y qué?
Ahora descienda dé las Torres y termine su jomada con ¡un viaje por metro desde la próxima estación hasta su hotel! Este acto será un verdadero desafío para todos aquellos que le aconsejaron que nunca, nunca se le ocurriera subirse a un metro, y menos aún de noche. Guarde el ticket del metro y póngalo en la pared junto a la cabeza del león que cazó en África.
La verdad es que yo hice ese mismo viaje y no noté absolutamente nada fuera de lo normal. Fue un viaje pacífico en medio de la misma gente que había estado viendo por las calles. Nada de lo que uno suele ver en la televisión, pero…
Llegado a su hotel quédese mirando “Aventuras en el paraíso” o camine hasta Broadway y mire pasar la gente o yo qué sé.

Estatua de la libertad

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El ómnibus pasará también por un pequeño enclave finlandés pegado a Harlem y una especie de barrio satélite de Little Italy, para llegar finalmente a WASHINGTON HEIGHTS. Como ya no llueve usted podrá disfrutar del parque que rodea al claustro y de la vista del George Washington Bridge que une Manhattan con New Jersey (donde, entre paréntesis, se radican los uruguayos, en Elizabeth, porejemplo). Tras visitar el Museo rápidamente y comer un sandwich, porque la cultura da hambre, habrá que tomar otro ómnibus, que a lo largo de todo Manhattan lo transportará al Sector Financiero de WALL STREET. En un recorrido étnico, pasará por la colonia húngara de la calle 48, los armenios de la 30, los sirios de Washington Street (en elVillage) LittleItaly, Chinatown y finalmente los griegos cerca de Battery Park.
Bien. Luego de tanto estar sentado, sin duda estará deseando caminar un
poco, así que recorra el sector financiero al azar (Broad Street, Wall Street, la Bolsa,etc). Descienda por Wall Street hasta el muelle (sobre el EastRiver) y camine en dirección al puente de Brooklyn a través de SOUTH STREET SEAPORT, una zona de moda, con comercios, galerías y restaurantes. Como usted ya almorzó su sandwich, absténgase de entrar y regrese nuevamente por el muelle hasta Battery Park desde donde salen los vapores hacia la ESTATUA DE LA LIBERTAD.
También hay unos vapores que hacen unaespeciede pequeño crucero alrededor de Manhattan pero demoran unas cuantas horas (y usted naturalmente, no tiene tiempo) y por otra parte la vista más hermosa coincida con la que usted va a disfrutar cuando cruce en el económico vapor que lo va a llevar a la Estatua. Así que: nada de cruceros. La perspectiva de Manhattan vista desde el vapor es alucinante de verdad. Por ahí alguien le señalará el edificio donde los bisabuelos de los actuales oficiales de inmigración manoseaban a los bisabuelos de los millonarios con los que usted se codeó por Wall Street.
-Kennedy ¿comprende?… Kennedy carne here… Poor…pobre…now millonario…mucho dólar…from Irlanda…
Porque así como los europeos fantasean con duques y marqueses aunque tengan la hoz y el martillo tatuados sobre el pecho, los americanos idolatran a los millonarios que se hicieron de la nada.
Bien. Ahora usted llegó a la isla, dé una vuelta alrededor de la estatua, mire nuevamente Manhattan, cómase otro sandwich y absténgase de subir las interminables escaleras que recorren las viseras de la dama en cuestión, porque la vista desde arriba es la misma que desde abajo, pero peor.

Washington Heights

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Como la lluvia persiste aún, será mejor que se tome un autobús enlaja. Avenida con destino a Washington Heights, en el extremo norte de la Isla de Manhattan. Allí se eleva “THE CLOISTERS“, un conjunto medieval que en la época de los dólares fuertes, los yanquis compraron en España y transportaron hasta allí piedra por piedra. Luego lo refritaron para que sirviera de anexo para la exhibición de los tesoros de arte medieval del Museo Metropolitano. Olvidando lo absurdo del hecho (en definitiva menos grave que lo que hicieron los ingleses desarmando el Partenón para exhibirlo en el British Museum, sin molestarse siguiera en pagar), se puede disfrutar de una interesante colección ubicada en un entorno sugestivo donde suena el canto gregoriano de fondo musical.
Por otra parte el viaje hasta Washington Heights tiene la particularidad de permitir una especie de recorrido socioeconómico de los habitantes new yorquinos. En el primer tramo, el autobús pasa por los edificios donde los ricos y famosos atisban el Central Park desde sus suntuosos departamentos. Un poco más adelante, usted notará por la avenida la presencia cada vez más frecuente de gente de color (negro). Un poco después, llegando a la calle 125, los transeúntes son casi exclusivamente negros: usted estará atravesando HARLEM, naturalmente. Curiosamente (aparte de los porteros uniformados y los toldos prolongando la entrada) las fachadas de los edificios no reflejan la diferencia económica probablemente abismal entre los millonarios que los habitan a la alturade la calle 60 y los negros dé la 125. La explicación está en que, hace años ya, los edificios de Harlem estaban ocupados también por prósperos blancos. O tal vez blancos, pero no tan prósperos porque aparentemente uno de ellos en una decisión histórica vendió su departamento a un negro. Si era un abanderado de los derechos civiles, un arruinado por el juego, o un resentido contra sus vecinos, eso no lo registra la historia. Pero el hecho es que dicha decisión provocó la estampida de sus vecinosque huyeron del edificio, debiendo alquilar o vender sus departamento a mucho menor precio. Un precio que resultó accesible a más familias negras que vinieron a habitar el edificio. En los edificios contiguos cundió el pánico y fueron rápidamente abandonados y con la misma celeridad ocupados por más negros. Este proceso decolonización a la inversa sólo se inteinimpió gracias a un tapón de inmigrantes portorriqueños (igualmente indeseables desde el punto de vista social pero más aceptables cromáticamente hablando)que se habían instalado a la altura de lacalle 110. Eso lo notará usted cuando su ómnibus pase por esa zona, donde todos los carteles están en español y casi todo el mundo habla un simpático español donde las “r” se reemplazan por “l” (yo me llamo Felnando Felnandez, le dirán, por ejemplo).

Museo

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¡Las 8 y 30 y usted aún pegado a las sábanas!?
Sí. Claro que sé que está lloviznando, lo que no me sorprende para nada. Y tampoco debería sorprenderlo a usted. Al menos si se hubiese tomado la molestia de leer al final del libro las particularidades del clima en cada lugar bajo el título de “Cuándo viajar“.
¿Y qué? ¿Se va a dejar amilanar por una inocente lluviecita?
¿Se le van a estropear los zapatos? ¿Escuché bien? ¿Dijo… “zapatos”? ¿O sea que tampoco leyó las “Indicaciones para la vestimenta” que hemos escrito en su beneficio, en donde le recomendamos prescindirde los zapatos y viajar con un par de cómodos championes?
De todos modos no se asuste. Gracias a la lluvia hoy le espera una jornada sumamente descansada de modo que ni usted ni sus zapatos sufran deterioro alguno. En cuanto a ese dolorcito que siente en las piernas, seguramente es consecuen-cia del descanso, así que apenas comience a caminar y a calentar los músculos se le va a pasar. Por lo tanto abra los ojos con optimismo, tome su desayuno y salga a la calle pletórico de entusiasmo.
¿Ampollas en los pies? Unas ampollitas, querrá decir. Y bueno, con gajes del oficio de turista. Póngales unas curitas y… ¿o me va a decir que no trajo curitas? ¿O sea que tampoco leyó “Lo que no debe faltar en su equipaje”? Usted me desilusiona, mi amigo. Bueno, pero de todos modos el problema no es grave, así que vaya a cualquier Drug Store y pida una caja de 100 curitas (las va a necesitar) que se expenden bajo el nombre de “Aid Bands“.
Bien. Una vez en lacalle. provisto de su paraguas plegable, tomará por la Quinta Ave. y se dirigirá al Norte (espero que a esta altura usted conozca a New York como la palma de la mano, así que basta de “doblar a la izquierda u otras indicaciones infantiles por el estilo”).
A unas pocas cuadras sobre la calle 53 (entre la Quinta y la Sexta Av.) se encuentra el MUSEO DE ARTE MODERNO. Recórralo mientras termina de despabilarse. Eso, siempre y cuando la mañana lluviosa no coincida  con el día en que dicho Museo permanece cerrado, cosa que usted notará enseguida al llegar, porque doy por descontado que no se molestó en leer en “Indicaciones útiles” cuando y a qué hora abren los museos de New York. El Museo de Arte Moderno tiene una colección realmente importante, y aunque usted no sea un fanático del arte moderno, igual va a disfrutar encontrarse cara a cara con algunas obras famosas (por ejemplo las venerables Señoritas de A vignon de Picasso, que resultaron ser unas damas de malas costumbres) etc. etc. El gran ausente es el Guernica que regresó, democracia mediante, a Madrid.