Ciudad Segovia

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¡Son las ocho de la mañana! O sea que, considerando la hora a la que se acostaron, llevan dormidos ya casi… ¡10horas! Salten pues de la cama, vístanse, avisen a la Recepción del Hotel que van a dejar libre la habitación antes del mediodía y, tomando en cuenta que no cenaron, ordenen un suculento desayuno.
Suculento, pero no extravagante. No se olvide de que, abusando de nuestras neuronas habitualmente algo alicaídas por la mañana, uno siempre termina por pagar carísimo el desayuno en comparación con el almuerzo o la cena.
En paz con el mundo y su estómago, intérnense en la Ciudad Vieja, caminando al azar por las callejuelas sin importárseles si tal fachada es del siglo XII o fue terminada antes de ayer, ni si por aquella ventana se asomó Isabel la Católica o doña Paca López.
Si en su carrera maratónica por el alcázar les quedó algo por visitar, vuelvan allí, sin olvidar, claro, que deberán pagar nuevamente el billete de entrada.
Como seque por sobre otros instintos elementales, primará su espíritu de ahorro, siendo las 10 de la mañana regresen al Hotel y hagan la(s) valija(s).
Recuerde que ahora no es como antes cuando, estando solo, usted dejaba toda la ropa arrugada en el bolso. Su mujer seguramente distribuyó pañuelos, calcetines, calzoncillos, camisas, etc. en di versos cajones y cajonci tos de la mesita de luz, placard, etc. O sea que a menos que revise bien todo, posiblemente deje tras sí la mitad de su vestimenta.
Una vez en el auto, pasen por debajo del acueducto (si aún se permite,o rodéelo si no)y tomen por la calle de San Juan que se continúa por la de Santa Lucía, hasta el antiguo con vento de Santa Cruz (actual mente hospicio), reedificado en el siglo XV. Observen el hermoso portal gótico plateresco y la luneta con los Reyes Católicos arrodillados a ambos lados de la Virgen. Tomando a la derecha por los jardines se atraviesa el Eresma
llegando al Paseo de la Alameda que a su vez lleva hasta el MONASTERIO DEL PARRAL,del siglo XV De allí la calle del Marqués de Villena conduce hasta el CONVENTO DE SANTA CRUZ, un curioso edificio construido imitando el Santo Sepulcro que pertenece al Orden de los Templarios. Tiene dos
niveles, de los cuales, en el primero los candidatos velaban las armas, mientras que en la Planta Bajase les armaba caballero. El edificio que se ve enfrente, es el Convento de las Carmelitas
Descalzas. La carretera de Zamarramala que pasa entre ambos conventos, desemboca en la calle de San Marcos. Bien. Al fin tiene usted el lugar para tomar su famosa foto del Alcázar, así que aproveche y…
¿Cómo? ¿Que ahora el sol le da de frente? ¿Y qué quiere que le haga? ¿No le había ya dicho que el Alcázar se eleva al Oeste de la ciudad? No es mi culpa que el sol salga por el este ¿no? Así que saque una hermosa toma acontraluz y continúe hasta cruzar el puente sobre el Eresma, tomando por la Cuesta de los Hoyos y el Paseo Ez. González. Al llegar a la rotonda vire a la izquierda y poco más allá se topará con la IGLESIA DE SAN MILLAN, de un estilo románico primitivo puro (interesantes capiteles esculpidos). Luego regrese hasta la rotonda y tome la carretera a Avila.
Pocos minutos más adelante, desde la carretera, tendrá una hermosa vista sobre la ciudad. Para compensar su frustración por las fallidas tomas del Alcázar, bájese y saque un par de fotos mientras su esposa finge arreglar un neumático para evitar que los automovilistas que pasan a su lado lo llenen de improperios por parar en un lugar no habilitado paradlo.
A 65 kilómetros de Segovia, yendo por la ruta 110y luego por la 501 que sale de Madrid, se llega a la ciudad de Avila, construida a 11 00 metros de altura.

Calles Segovia

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Si. Yo sé que es tarde, pero esto no se supone que sea más que un paseo para familiarizarlo con Segovia. Algo para degustar el ambiente, no para apurarlo de un solo trago. No se olvide que usted tiene toda la mañana siguiente para recorrer de nuevo todo lo que le haya quedado en el tintero.
Así que tome aliento, seqúese la transpiración y con tranquilidad deje el Alcázar, tomando por la calle de Velarde hasta la PLAZA DE SAN ESTEBAN, donde se eleva la IGLESIA del mismo nombre con una hermosa torre del siglo XIII. En el número 13 de la calle de Escuderos se encuentra la residencia de don Alvaro de Luna (interesante patio). Por la calle de la Victoria se accede a la casa de Hércules (convento dominicano) con una torre gótica y estucos
mudejares en el interior. Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Por las calles de San Agustín y de Zuloaga se desemboca en la Plaza de Colmenares, sobre la que se encuentra la iglesia de SAN JUAN DE LOS CABALLEROS, provista de un hermoso pórtico esculpido. En el interior se halla el taller-museo del pintor ceramista Zuloaga. Desde
allí la calle de San Juan lleva de regreso a la Plaza del Azoguejo, y por ende a su hotel. Báñese y…
¿Cómo? ¿Que está demasiado cansado para ir a cenar…?

El Alcazar

alcazar

La CATEDRAL fue construida por Carlos V con las hermosas piedras doradas que caracterizan Segovia, en un estilogótico tardío. Tal vez eso explique cierto aire £ anacrónico que tiene la Catedral, como si se sintiera incómoda en su envoltura fuera de moda, para peor con su cúpula estilo El
Escorial
que parece haber aterrizado sobre ella por equi vocación. En su interior se visita la antigua capilla de la Catedral original, destruida por los comuneros y la Sala Capitular con su tapicería flamenca.
De la Plaza de la Catedral tomen por la calle del Marqués de Arco (en el n°6, el Palacio del Marqués ostenta un hermoso patio renacentista) hasta la Plaza Merced donde se eleva la Iglesia de San Andrés, que, si alguna vez fue del siglo XII ya nadie lo diría. Desde allí sigan por la calle de Daoiz hasta el Alcázar. Sí señor. Eso es el ALCÁZAR.
Claro que no es igual a las fotos que usted ha visto, sencillamente porque esas fotos fueron tomadas desde el valle. Muy bien. Yo soy capaz de entender que usted quiera tomar una foto del Alcázar exactamente igual a todas las fotos que se le han tomado desde la época de Daguerre. En ese caso espere a mañana cuando haga el recorrido extra muros. El Alcázar se eleva a 80 metros de altura al Oeste de la ciudad, sobre la confluencia de los ríos Eresma y Clamores. Su construcción se inicia en el siglo XII bajo Alfonso VI (el del Cid Campeador) y luego fue repetidas veces reconstruido y agrandado principalmente, luego del incendio de 1862.
En una habitación (llamada del Cordón) Alfonso el Sabio, desesperado de demostrar que la tierra giraba alrededor del sol, en señal de arrepentimiento por sus absurdas teorías, se ataba un cordón al cuello en señal de constricción.
En otra habitación y en otra época, Isabel la Católica igualmente resignada a no poder demostrar la impotencia de su hermano Enrique, los cuernos de su cuñada y la consiguiente ilegitimidad de su rival Juana la Beltraneja, observaba la construcción del estrado donde manu militari se haría coronar reina de Castilla y Aragón.
Mire. Yo acepto que a usted no le interesa la historia, pero si sigue correteando por el Alcázar con ese aire de angustia, algún guardia lo va a detener pensando que se ha metido en el bolsillo alguna reliquia del Alcázar.

Turismo Segovia

iglesia

Bien. Un poco más adelante, a la izquierda se pasa por la casa de Aspiroz, un viejo palacio mudejar con torre (s. XIV). Siguiendo se desemboca en la Plaza de las Sirenas (o Plaza San Martín) en el corazón del antiguo barrio de los nobles, uno de los sitios más simpáticos de Segovia con sus terrazas y su
fuente. La IGLESIA DE SAN MARTÍN es del siglo XII y presenta una original galería exterior sobre tres de sus lados.
Al Este de la Plaza se levanta la casa del Marqués de Lozoya con una torre del siglo XIV.
Por ahí se asoma también la casa de Juan Bravo, jefe de los Comuneros (la casa con galería bajo el
techo), quien llevó a la tumba el secreto de si perdió la vida por defender sus ideales contra el absolutismo de Carlos V, o por defender su patrimonio contra sus impuestos. De todos modos es un héroe para muchas víctimas de la codicia impositiva del estado.
Al norte se eleva la vieja Prisión (edificio del siglo XVII). Poco después de la Plaza, la calle de Juan Bravo se bif’urca. Si ustedes toman (¡tomen!) por la que sale a la izquierda, llamada de la Vieja Judería, podrán vera la antigua sinagoga de estilo morisco, disfrazada de Iglesia católica (lade Corpus Christi). La sinagoga presidiad laberinto de callejuelas que constituía la populosa judería de Segovia, algunas de cuyas casas tras una apariencia prudentemente humilde ocultaban un interior más opulento.
Rodeando el ábside de la Catedral, se desemboca en la Plaza de Franco (ex Plaza Mayor) con un plúmbeo Ayuntamiento típico del siglo XVII.

Plaza Segovia

plaza

Bien. Una vez instalados, habiéndose lavado los dientes o algo así, aprovechen lo que les queda de la tarde para conocer Segovia, así que regresen sin demora a la  y de allí remonten la calle de Cervantes que se continúa por la Plaza del Azoguejo de Juan Bravo dentro de la ciudad antigua. En el n°49 (esquina con lacalle del Grabador Espinosa según un plano o esquina con la calle del Saúco según otro), se eleva la CASA DE LOS PICOS con una original fachada del siglo XV apicos de diamante. Allí solía habitar el primer magistrado de la villa pero también servía de defensa de la vecina Puerta de San Martín. Por lo dicho, lo del nombre de las calles hay que tomarlo con pinzas en todas partes.
Por ejemplo, el turista que conducido por el tomo II de nuestra Guía recorra Budapest, verá que, naturalmente, todas calles Marx, Engels. Stalin o Lenin han recuperado su lustroso nombre imperial. Pero juntoalachapa nueva (o vieja, según se mire) se mantiene la anterior tachada, ya como castigo por sus veleidades izquierdistas, ya como acto compasivo hacia los turistas suficientemente desconcertados con el confuso idioma húngaro como para añadir nuevas incertidumbres a su vida.
En España, si bien no se ha tenido esa precaución, los cambios no son tan comunes pues el franquismo apenas si se ha acogido a una especie de retiro jubilatorio, y mientras duerme con un ojo con el otro vigila que los vientos (más bien brisas suaves) de la fronda socialista no le remuevan sus carteles.

Hotel Segovia

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Subiendo por unos escalones puede observar el acueducto desde una perspectiva distinta.
Mire con desprecio (no envidia, desprecio dije) a los ricos y famosos que, sentados en Cándido (uno de los restaurantes más prestigiosos de toda España) se deleitan comiendo cochinillo sin sentir aparentemente ningún tipo de remordimiento por devorar un animalito tan simpático, para peor llamado con un diminutivo cariñoso, más apropiado para un animalillo doméstico que estuviese correteando por la casa y no sobre el plato. Caro pagarán su insensibilidad ¡muy caro! Así que usted absténgase de caer en la tentación, engañándose con falsos argumentos del tipo de:
-Después de todo, si nadie se comiera a los chanchos, pronto habrían tantos que se declararían plaga mundial y serían eliminados de todos modos.
En este instante a ustedes se les presentan dos posibilidades, a saber:
1) Puede buscar refugio en uno de los módicos hoteles de la insulsa parte moderna de Segovia. Como supongo que lo ahorrado no lo piensan destinar a Green peace, depreden también ustedes la naturaleza y ordenen para la cena una porción del famoso corderito segovia no en algún restaurante de la ciudad vieja (por ejemplo el Restaurante Duque, bastante caro pero mucho más accesible que el afamado Cándido).
2)Sorprenda a su mujer con una noche inolvidable en medio de la sugerente atmósfera medieval de una vieja casona reciclada como Hostal (por ejemplo el Hostal de los Linajes, vecino al Alcázar). Claro que deberán compensar su desborde romántico contentándose con cenar un par de humildes pero ecológicos emparedados.
Considerando los años de casado que sobrellevan, no dudo que optarán por los placeres de la carne (de cordero), en cuyo caso les recomiendo que se instalen rápidamente en cualquiera de los hoteles de dos estrellas que hayan visto en el camino. ( Claro que lo de las estrellas es relativo (hablando en términos hoteleros, no astronómicos), pero como regla general considerando sus menguadas posibilidades económicas, en las ciudades pequeñas, un hotel de dos estrellas es una opción razonable. Desconfíe en cambio de los hoteles de dos estrellas de Barcelona, que a juzgar por los menguados servicio que ofrecen, deben ser estrellas fugaces.

Segovia

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Segovia es una pequeña ciudad (alrededor de 50.000 habitantes) que tiene el raro privilegio de haber florecido a lo largo de dos milenios con altibajos, pero habiendo conservado monumentos importantes de sus momentos de auge.
Si los romanos, en lugar del majestuoso acueducto aún en uso, hubiesen dejado algún templo, probablemente hubiese sido arrasado para mayor gloria del Dios único, y sus mármoles utilizadosen alguna iglesia. Si los templos románicos en lugar de su humilde encanto se hubieran destacado por su riqueza, posiblemente habrían sido vendidos a los yanquis en momentos de apretura. Si el Alcázar no hubiese sido levantado en su privilegiada situación, seguramente sólo quedarían de el la sus fundaciones, en el mejor de los casos o en el peor un Hotel Hilton para mayor gloria de los turistas del Primer Mundo. Por otra parte la ubicación de la ciudad antigua sobre un promontorio rocoso lejos de cualquier cosa parecida a una playa, la salvó del peor de los peligros: la avaricia inmobiliaria que se nutre de los nórdicos hambrientos de sol y agua. Felizmente, los madrileños que sueñan con tener una vivienda de alternativa en Segovia, prefieren una casa antigua reciclada.
De la ruta 603 se accede a la ciudad por la calle de José Zorrilla la cual, tras pasar al costado de la Academia de Artillería (antiguo Convento de San Francisco, s. XIII) desemboca en la animada Plaza de Azoguejo, recostada al famoso viaducto romano construido en la época de Trajano.
Estacione el auto bajo los arcos del ACUEDUCTO, uno de los monumentos romanos mejor conservados y que aún sigue funcionando, trayendo el agua de Fuente fría, gracias a 128 arcos que salvan una distancia de 813 metros, con una altura máxima de 28 metros (arcos superpuestos) sobre la Plaza del Azoguejo.
Bajen del auto, recuerden que las piedras están tan perfectamente unidas que han resistido todos estos siglos sin mortero ni cemento. Luego piense en la azotea de su casa con sus fisuras y obtenga de todo ello una pesimista pero justa impresión sobre la ¿evolución? de la raza humana en general y la de los constructores en particular.