Ecija

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Aunque nadie haya dicho jamás “ver Ecija y después morir”, igual no deja de ser una ciudad bien simpática con sus campanarios cubiertos de azulejos, inspirados en la Giralda sevillana. Por otra parte está a 92 kilómetros sobre la ruta que conduce a Córdoba así que visitarla no requiere ningún desvío.
Como me pareció oírle murmurar algo como… “ya me tiene cansado todo esto de..¡tomen para acá y sigan para allá!…y..¡tuerzan a la derecha o vuelvan a la izquierda!”, en Ecija los voy adejar solos para que se entretengan guiándose con la solitaria ayuda de su sentido de la orientación.
Ante todo atraviese laciudad y conduzca el coche hasta la Plaza Mayor, dejándolo estacionado altibajo la sombra protectora de algún árbol. Se hallarán en una plaza en jardinada provista de una fuente y la Iglesia de Santa María al fondo. Frente a ustedes verán un practico cartel con un plano de la ciudad indicando los lugares de mayor interés turístico.
Ante todo ubiquen el lugar donde están parados. No. No se trata de dos lugares, así que mejor póngase los lentes de mirar cerca y observe con cuidado. Luego busque en el plano las iglesias de Santiago, de Santa Cruz, de Santa Bárbara y de San Juan. ¿Las encontró? Bien. Ahora trate de localizar los palacios del Marqués de Castro, de Villescas, de Benamefí, de Monte mayor y de Peñaflor. El siguiente paso consistirá en memorizar donde queda cada uno de estos edificios. Perfecto. Ahora tienen media hora para recorrer Ecija.
Como me parece verlos algo desconcertados, les voy a dar alguna pista que los puede ayudar para ubicarse. La IGLESIA DE SANTIAGO (la más importante de la ciudad desde el punto de vista artístico) es fácilmente reconocible gracias al patio del siglo XVIII que la precede. El edificio fue reconstruido en 1628, luego de un derrumbe. De la construcción anterior apenas quedan algunas ventanas mudejar. En el interior en cambio lo más destacable es un retablo gótico en el altar mayor.
La IGLESIA DE SANTA CRUZ es identificable por su torre árabe. Posee un custodio plateresco de 2 metros de alto,
una imagen greco-bizantina del siglo VI y sarcófagos cristianos del siglo VIII. La IGLESIA DE SANTA BÁRBARA tiene columnas romanas y la de SAN JUAN se reconoce por poseer la torre más elegante de todas las de Ecija.
Encontaron todo? Los felicito. Claro que la recorrida les llevó el doble del tiempo de lo que hubieran demorado siguiendo mis instrucciones, pero…¿Y el PALACIO PEÑAFLOR que les pareció?
¿Cómo? ¿En toda una hora ni siquiera lograron visitar los palacios más notorios de laciudad?
Mi amigo: con ese sistema suyo más apropiado para tortugas que para turistas, recorrer Sevilla le hubiera llevado dos semanas..
En fin, trate de recordar ahora dónde está el PALACIO DEL MARQUÉS DE CORTÉS, el de VILLESCAS (con un portal plateresco típico), el de BENAMEFÍ (portal barroco y bella escalinata), de MONTE MAYOR (portal del siglo XV) y, fundamentalmente, el PALACIO PEÑAFLOR (1720), con un simpático portal barroco, patio, escalera y pinturas al fresco sumamente originales sobre la fachada. Como no quisiera que por fallas de su memoria visual, o por no dar el brazo a torcer, se perdieran de visitar este último palacio, les informo que está ubicado en el No.32 de la calle Emilio Castelar. Y ya que están allí, visiten en el No.,41 el Palacio de Torre Cabrera con un portal renacentista adornado de estatuas.
Regresen a la Plaza Mayor, arrepiéntanse por no haber previsto el recorrido del sol, (la sombra protectora del árbol en cuestión ampara ahora el espacio libre detrás de su auto), suban al auto y aséense. Dejen la ciudad por dónde vinieron y emprendan la misma ruta N IV por la que venían hasta Córdoba, a unos 51 kilómetros tórridos de Ecija.

Calle Sevilla

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Buenos días. Decididamente luego de un día descansado, ustedes tienen un aspecto más saludable. Revisen de nuevo todos los cajones para asegurarse de que no se olvidan de nada. Desayunen rápidamente y (si es verano) compren una media docena de botellas de agua y algo de hielo. No se olviden de que a Ecija se la llama “la caldera de Andalucía“. Ya se van a dar cuenta por qué rápidamente.
Luego, valija y botellas en mano emprendan la búsqueda del coche pues siempre es mejor salir bien temprano de las ciudades grandes, antes de que el tránsito se vuelva caótico.
Como ignoro donde consiguieron estacionar su coche (espero que a ustedes no les pase otro tanto), no los puedo guiar con exactitud hasta lacalle de Menéndez Pelayo que deberán tomar para salir de la ciudad. Como recordarán (¿?) esta cal le bordea los Jardines de Murillo, así que les resultará sumamente fácil ubicarla. Pasarán por el Monumento a Colón y dejarán atrás el Barrio de Santa Cruz. Algo más adelante notarán que la calle se bifurca: ustedes deberán seguir por le brazo derecho que toma el nombre de calle de la Florida y casi enseguida desemboca en la calle de Luis Montoto.. Tomarán por ésta a la derecha, y luego de atravesar el Puente de Puerta Carmona (por debajo de la cual pasa el FFCC Madrid Cádiz) y de dejar a su derecha unas ruinas verdaderamente ruinosas de un aqueducto romano, finalmente enfilarán por la ruta NTV que los llevará a Ecija.

Sevilla Cartuja

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La Cartuja es un antiguo convento fundado en 1400, dónde además se exhumaron los restos de Colón. En el siglo XIX, en una decisión un tanto surrealista, se instaló allí una fábrica de loza y cerámica.

En cuanto a las posibilidades de visitar la Exposición, dependen de si se está preparando algún nuevo evento en el lugar. En caso afirmativo, no se la podrá visitar hasta que la nueva exposición se inaugure para no entorpecer los trabajos. En caso negativo un telesférico los llevará a dar una recorrida por los terrenos.
Si ustedes no son fanáticos de las ferias, alégrense pensando en todo lo que se hubieran cansado recorriendo ese enorme terreno, para peor rabiando por no haber tenido la fuerza de voluntad necesaria para resistirse a ir, tan solo porque su estadía en Sevilla coincidía con la Exposición.
En cambio si ustedes son aficionados a las exposiciones, consuélense pensando en las interminables e inevitables colas para entra en cualquier pabellón, dónde, entre empujones y empellones igual no hubieran visto gran cosa.
De vuelta al coche, sigan derecho, atraviesen el Guadalquivir, rodeen la Plaza de Armas. Sigan por una cuadra a la derecha a lo largo de la calle del Marques de Paradas, y nuevamente a la derecha por la calle de Canabelas que comienza allí para llegar, algunos cientos de metros más adelante, a la Plaza Duque de Victoria en pleno centro comercial de la ciudad.
Di viértanse tratando de estacionar. Sin duda el hambre les va a aguzar el ingenio.
Pocos metros más allá pasa la calle de Sierpes (¡peatonal!). En el No.64 está la casa Cavillo que sirve un menú fijo excelente (por ejemplo pollo, paella, etc.) a un precio sumamente económico.
Terminada la comida podrían visitar la Casa de Dueñas o…..
Muy bien. Hagan lo que se les ocurra. Visiten el Corte Inglés (si es verano, compren una pequeña heladera portátil para el viaje en auto) visiten alguna iglesia que vean en su camino o no hagan…admiren algún Murillo que se les haya escapado o crucen a la otra vereda si ven alguno..
Luego que hayan disfrutado de su libertad, regresen al coche y vuelvan al hostal. Si el espectáculo flamenco de Los Gallos les conmovió algún gene escondido, pueden repetir la experiencia en el Patio Sevillano ubicado sobre su ya conocido Paseo de Cristóbal Colón, casi en frente a la Torre de Oro.
Regresen al hotel, avisen que van a dejar libre la habitación la próxima mañana, paguen su cuenta (por más que el precio está indicado claramente sobre la pared de la habitación, uno siempre siente como un estremecimiento pensando que leyó mal las cifras), hagan las valijas y con la conciencia en paz, acuéstense a dormir.

SANTIPONCE

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Recorridos 9 kilómetros, se hallarán en el pueblito de SANTIPONCE que carece de mayor interés, a no ser por la Iglesia del Monasterio de San Isidro del Campo. Allí se podrán apreciar un interesante retablo plateresco y las tumbas de alabastro del fundador de la orden y de sus padres (el notorio Guzmán el Bueno, comandante de la fortaleza de Tarifa, y de su mujer).
Según se sabe, don Guzmán, ha dejado descuidadamente que su pequeño hijo vagara por fuera de las murallas sitiadas por los moros. Cuando (por supuesto) el niño fue capturado y los árabes amenazaron con matarlo si no rendía la fortaleza el les dijo: “Si les falta un arma para matar a mi hijo, helo aquí” Y arrojó su puñal desde la torre, en lugar de (por ejemplo) ofrecerse a sí en canje por el pequeño, aunque sea para justificar su sobrenombre de Bueno.
Dejando a don Guzmán que se arregle con su conciencia, tomen el caminoque, algunos kilómetros más adelante, los ha de conducir a las ruinas de la ciudad romana de ITÁLICA, fundada por Publio Cornelio Escipión en el año 206 AC. Allí nacieron Trajano, Adriano y Teodosio. Casi nada.
Debió ser una ciudad próspera, a juzgar por su anfiteatro elíptico con capacidad para 40 mil espectadores. Si ese estimativo es acertado, deja bastante malparado a la mentada Plaza de Toros de la Maestranza con sus escasas 14 mil plazas. Claro que en éste se disfruta de la lucha de un solo hombre contra una solitaria bestia, mientras que en aquél eran muchos los hombres y también las bestias (a juzgar por las fosas y los restos de 10 jaulas).
De todos modos es difícil no pensar que los habitantes de la antigua Itálica eran un tanto frivolos considerando que poseían semejante anfiteatro, más un teatro y por supuesto las infaltables termas para su solaz y diversión. Más aun si uno imagina el reducido tamaño de la ciudad observando las fundaciones de las casas que se alineaban alo largo de las calles en damero sobre la colina. De las casas sólo restan algunos hermosísimos mosaicos (especialmente el llamado de “Hercules” y el conocido como el “De los pájaros”). Lamentablemente los mejores ejemplares se trasladaron a museos de Sevilla y Madrid.
Habiendo pues admirado los mosaicos, infinitamente más disfrutables in situ que encerrados entre los muros de un museo, regresen al coche y vuelvan a Sevilla por donde vinieron. Eso sí, antes de cruzar el Guadalquivir, dense una vueltita por la Isla de la Cartuja, dónde podrán visitar seguramente la Cartuja de las Cuevas y no tan seguramente las instalaciones de la Expo Mundial de 1992.

Italica

italica

Hoy les espera un día sumamente descansado. Casi un día libre diría yo.
No. No me estoy burlando. Como verán ya son las 8:30 de un espléndido día soleado y ustedes están pegados a las sábanas como si estuviesen en Siberiaen pleno invierno. Sin embargo yo no les he hecho el más mínimo reproche.. .aunque sí se los voy a hacer si en media hora no están prontos, desayunados y caminandocon paso seguro hacia el lugar en dónde dejaron su coche la noche que llegaron a Sevilla..
Porque yo supondré que alquilaron coche, que se acuerdan dónde lo dejaron, y aun más, que lo van a encontrar intacto en dónde lo dejaron. Si ese cúmulo de suposiciones llega a tener asidero, suban al coche y (como no sé exactamente dónde están) diríjanse hacia el Paseo de Cristóbal Colón que bordea el Guadalquivir.
Si por una de esas casualidades no hubiesen alquilado coche, o no se acordaran de dónde lo estacionaron o se lo hubiesen hurtado, pueden de todos modos visitar las ruinas de ITÁLICA a escasos 9 kilómetros de Sevilla, tomando un autobús. Para eso les aconsejo que consulten al 232210 por horarios de salida, etc.etc. Si el empleado que los atiende no sabe contestarles, digan que quieren ir a Santiponce y obtendrán la información correcta.
Bien. Una vez que hayan llegado al Paseo Colón tendrán dos opciones.
1) Tomen por la derecha y, pasando al lado de la Plaza de Toros de la Maestranza y el Puente Isabel II, sigan hasta dónde termina el Canal Alfonso XII. Allí, obedeciendo a los carteles indicadores enganchen la carretera N630 a Extremadura.
2) Tomen a la izquierda, pasen al lado de la Torre de Oro, y crucen el Canal Alfonso XII por el Puente de San Telmo.. El puente desemboca en la Plaza de Cuba en el lugar del antiguo Puerto de las Muías dónde desembarcó Magallanes en 1519. De allí, bordeando el Guadalquivir, sigan por la calle Betis que ofrece una perspectiva de los monumentos que ya visitaron, vistos desde la orilla opuesta. A la derecha del Puente de Isabel II (o de Triana) pasarán junto al lugar dónde se levantaba el castillo que sirvió de sede a la Inquisición. Unos cientos de metros más adelante desembocarán en la carretera N630.

Parque Sevilla

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Al llegara la Plaza Juan de Austria, contorneando siempre la Universidad, tomen por la Avenida del Cid hasta la Glorieta de San Diego. De allí la Avenida de Isabel la Católica los conducirá a la PLAZA DE ESPAÑA, rodeada en parte por un edificio de planta semicircular de aspecto reposteril que aloja al Colegio Hispanoamericano. Enfrente se extiende el Parque de María Luisa que en una época perteneció al Palacio de San Telmo. Entre la frondosas vegetación del Parque se encuentran diseminados el Museo de Artes Populares, el Estadio Benito Villamarin y algunos pabellones de la Expo Iberoamericana de 1929. Entre las muchas glorietas, fuentes, azulejos y estatuas que adornan el Parque, el conjunto escultórico preferido por los fotógrafos esquemáticos es la desmayada composición dedicada a Becquer.
Bien. Recorran el Parque, arrastrándose con el resto de sus fuerzas, o si no, vuelvan a su Hostal.
Si yo no me compadeciera de su calamitoso estado físico, les indicaría un original camino para regresar, distinto de aquél por el que vinieron. Pero sospecho que de todos modos, en lugar de disfrutar del paisaje, van a seguir concentrados en esas minúsculas ampollitas que les salieron en los pies, así que regresen por la vía más directa (Avenida del Cid, calle de San Fernando, Puerta de Jerez, y de allá la derecha, calle de San Gregorio que desemboca en la Plaza del Triunfo. Antes de caer desplomados en su cama, cómprense alguna cosita en un negocio de venta de alimentos (la palabra “almacén” desapareció de España con los últimos moros en 1492), y prepárense unos ricos bocadillos para antes de…
¿Cómo? ¿Que preferirían salir a cenar en uno de esos simpáticos mesones por los que acaban de pasar? ¡ No me diga! ¿Y no querrán por casualidad alojarse en el Hotel Alfonso XIII de paso?
Miren. Teniendo que decidir entre el alimento físico y el espiritual, yo opté por ustedes a favor del último. O seaque, en lugar de cenar algo que igual no van a disfrutar a juzgar por lo cansado que se les ve, relájense un poco con los pies en alto, y a las 22:00 en punto apróntense para presenciar un espectáculo flamenco típico en “Los Gallos”, un agradable lugar en el No. 11 de la Plaza Santa Cruz.
Claro, tan típico como puede ser un espectáculo preparado para turistas. Porque loque es por los sevillanos, ellos seguramente están bailando en alguna discoteca de moda al ritmo de Guns and Roses.
Espero que se acuerden que esa tarde habían estado en la Plaza de Santa Cruz a pocos pasos de su Hostal, así que no pretenderán que les explique de nuevo cómo llegar hasta allí.
Disfruten de la música hasta el alba y regresen lo que queda de ustedes al Hostal. Felices sueños.

PLAZA DE TOROS DE LA MAESTRANZA

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Ahora desciendan hasta el Paseo de Cristóbal Colón que bordea el Guadalquivir y vayan caminando hasta la TORRE DE ORO del siglo XIII que perteneció al Alcázar almohade de Yacoub al Mansour, a quién se debe también la Giralda. Actualmente alberga al Museo Marítimo. Considerando que están adquiriendo un tinte amarillento, creo que es un buen momento para que se sienten un rato en dónde quieran. Tal vez solamente estén algo cansados, aunque, con el entrenamiento que tienen, eso no debería suceder. A su derecha podrán apreciar la PLAZA DE TOROS DE LA MAESTRANZA (1760), la mayor de España, adaptada para 1400 espectadores y un poco más allá el Puente de Isabel II.
A su izquierda, muy cerca de ustedes, verán el Puente de San Telmo y al Palacio del mismo nombre del siglo XVIII (típico portal barroco de 3 pisos). Fue escuela naval, residencia de los duques de Montpensiery ahora Seminario. Frente a ustedes el popular barrio de Triana en la otra orilla del río, lugar donde habitan algunos de los muchos gitanos de laciudad.
La avenida Sanjurjo donde desemboca el Puente de San Telmo bordea los Jardines de María Cristina hasta la Puerta de Jerez frente a la cual se eleva el suntuoso Hotel Alfonso XIII. Es un buen momento para que usted diga alguna banalidad como “el dinero no hace la felicidad” o “lo importante es la salud” y siga con dignidad por la calle de San Fernando.
Bordeando el enorme edificio rectangular que antes de ser la Universidad, albergaba la Fábrica de Tabaco donde innumerables Cármenes (desde Rita Haywoth en adelante) seducían a otros tantos Don Josés.

Hospital Sevilla

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La calle Harinas y la de Arte conducen aproximadamente de la Plaza Nueva al Hospital de la Caridad. Aproximadamente quiere decir que hay algún pequeño desvío que otro, ya que
ambas calles no se continúan cristianamente una a la otra, pero a esta altura usted se las sabrá arreglar para llegar a destino. Y si no, pregunte.
El HOSPITAL DE LA CARIDAD (siglo XVII) se asocia con el controvertido don Miguel de Mañara. Según Alejandro Dumas, el gran chismógrafo de la historia, don Miguel era un verdadero don Juan Tenorio, quién, para expiar sus canas al aire, habría hecho construir el Hospital. Otra versión en cambio, lo indica como esposo fiel y doliente que, a la muerte de su joven esposa, ingresó a la Hermandad de la Caridad dónde al poco tiempo murió de pena. Si llegan a entrar a la capilla barroca, podrán ver un terrible cuadro de Valdes Leal que representa a un arzobispo y un caballero a medio deglutir por los gusanos en su féretro. El cuadro además de inscribirse en el mejor realismo español (según Murillo había que taparse la nariz para mirarlo), se relaciona con las funciones de la Hermandad que originalmente se dedicaba a recoger los cadáveres de los ajusticiados quienes, hasta entonces, se solían dejar tirados por ahí. También se pueden ver unos cuadros de Murillo repletos de querubines rosados capaces de aumentar su diabetes. En fin: idénticos contraluces que en la historia de don Miguel de Manara, quién, meditabundo, guarda su secreto sobre su pedestal frente al Hospital, a una escasa cuadra del Guadalquivir.

Calle Sierpes

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Al este de la Plaza de Pilatos se encuentra la Iglesia de San Esteban, antigua mezquita, con un Portal occidental gótico-mudejar y un portal Sur gótico.
Tomando luego hacia el oeste por la calle de las Águilas (que inesperadamente se convierte en la calle de la Alfalfa), se llega a la Iglesia de San Salvador (1700) en el medio de una zona comercial muy animada. Rodeen la Iglesia y siguiendo en la dirección por la que venían, tomen la calle Gallegos a fin de conocer la CAPILLA DE SAN JOSÉ, (1691) un ejemplo de coherencia estilística desde la fachada barroca hasta el retablo pasando por las tribunas.
A partir de allí recorran la peatonal CALLE DE SIERPES que con sus cafés, restaurantes, negocios, etc. constituye la arteria más animada de la ciudad. En el No.52 solía estar la prisión donde Cervantes habría elucubrado las aventuras del triste Hidalgo Don Quijote de la Mancha. La calle de Sierpes pasa junto al PALACIO LEBRIJ A. que contiene algunos detalles arquitectónicos que valdría la pena visitar si ustedes en lugar de pasar un par de días en Sevilla, se quedaran un mes.
Ahora, si yo fuese una persona digna de la confianza que han depositado en mí, debería decirles que sigan hasta la calle Alfonso XII para visitar el Museo de Bellas Artes alojado en el Convento de la Merced del siglo XVII, dónde además de algunos El Greco y Velasquez se exhibe lo mejor de la pintura sevillana del Siglo de Oro, pero….
Pero considerando que están empachados de Murillos y tomando en cuenta la escasez de su tiempo, creo que lo mejor será que regresen por la calle de Sierpes (por la otra vereda, claro) hasta la PLAZA NUEVA que, en otras épocas supo ser la Plaza de la República. Sobre la misma se levanta el Ayuntamiento (1527), cruelmente restaurado, aunque la fachada occidental que da sobre la Plaza Nueva es la que se ha conservado mejor.
Por el lado oriental la Plaza está flanqueada por el Tribunal con fachada del siglo XVI, igualmente restaurada. En su época de gloria la Plaza servía para corridas de toros, autos de fe y otros deportes igualmente generosos en hemoglobina.

Sevilla casa de pilatos

sevilla casa de pilatos

LA CASA DE PILATOS es un interesante edificio civil, realizado en estilo Mudejar con elementos de Gótico Florido y Renacimiento incorporados ya que su construcción se comenzó en el frenético 1492, por Pedro Enriquez.
Mas tarde las obras se continuaron por su hijo el Primer Marqués de Tarifa, quién en 1519 realizó un viaje aTierra Santa como lo publicita orgullosamente la fachada de la casa. De ese mentado viaje recibió su nombre la vivienda pues se decía que era copia fiel de la de Pilatos que el Marqués había visitado en Jerusalén. Salvo el hecho de que el viaje fuese bastante posterior a su construcción. Pero este tipo de detalles triviales nunca interfirieron en las leyendas, así que las habitaciones se denominan Tribunales, Pretorios, etc., como si por ahí no más anduviera Pilatos lavándose las manos.
El portal corintio es obra de un escultor genovés fanático del estilo renacentista. Al entrarse desemboca en un patio cuadrado en cuyo centro hay una interesante fuente de mármol. El patio está rodeado por un porticado sostenido por 24 arcadas. Los muros están revestidos con azulejos, algunos de los cuales tienen un curioso brillo metálico. De allí se pasa al Pretorio y la sala del Tribunal, ambos adornados de azulejos y con un interesante trabajo en estucado. A la izquierda del Tribunal el Gabinete Particular tiene un techo artesonado y una mesa de mosaico del siglo XVI. A través de la ventana se puede ver el jardín adornado con algunos bustos antiguos (y otros no tanto). Una escalera con paneles mudejar y cúpula en media naranja, lleva al piso superior que no se puede visitar porque está habitado.

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