Merida turismo

CONSEJOS PARA EL VIAJERO
□ Quizá no parezca una idea atractiva en el momento de hacerlo, pero definitivamente vale la pena hacer el esfuerzo de levantarse para ver la salida del sol en el campamento base de pico Bolívar. Hará ciertamente mucho frío pero con un poco de suerte se verá gratificado con una vista maravillosa. Pregunte a los guías a qué hora sale el sol.
□ En el camino de ascenso siempre es aconsejable tener a mano la cantimplora. Así no será necesario quitarse la mochila con frecuencia para beber. De ese modo también beberá más, lo que contribuye a combatir el mal de altura.
□ Lleve alguna prenda de ropa cálida y póngasela en cada descanso que haga para evitar resfriarse.
□ Los operadores turísticos de Mérida no aceptan las tarjetas de crédito, o sólo las aceptan a regañadientes (a menudo con recargos del 10 al 15 %). Prefieren cobrar en bolívares o en dólares, aunque aceptarán también cheques de viaje en dólares.

Que llevar para escalar montañas

Qué llevar
Para escalar la montaña, lleve tanto equipo especializado como pueda. Si eso no fuera posible, es recomendable llevar los siguientes artículos (algunos están incluidos en el precio de la escalada):
□ Buenas botas de escalada.
□ Anorak.
□ Varias prendas delgadas y cálidas, como sueters de Polartec.
□ Sombrero cálido y guantes gruesos.
□ Ropa interior térmica. U Mochila grande.
□ Gafas de sol.
□ Protector solar de factor alto.
□ Cantimplora
□  Linterna.

Escalar Pico Bolivar

Cuestiones de salud
El problema más común suele ser un cierto grado de mareo de altura. Entre las precauciones a tomar, debería proteger la piel expuesta ante un sol muy intenso, sobre todo en los tramos superiores de la escalada.

Pico bolivar merida

Planificación
Está estrictamente prohibido escalar el pico Bolívar por cuenta propia. Aunque forme parte de un grupo experimentado, sigue siendo aconsejable llevar un guía, ya que la ruta no está marcada con claridad en muchos lugares y los mapas disponibles son deficientes. La mejor forma es realizar la ascensión a los altos picos en un grupo organizado por un operador turístico como Bum Bum Tours, que se ocupan del papeleo administrativo, los suministros de alimentos y proporcionan por lo menos dos guías experimentados y comunicación por radio, y todo ello a precios muy razonables. Hay también varios operadores con sede en los alrededores de la plaza Las Heroínas, de Mérida, cerca de la estación del teleférico.
Las ascensiones se emprenden con regularidad durante todo el año. Si viaja a solas o en pareja debería poder llegar y salir en un grupo organizado en el término de muy pocos días: si viaja con cuatro o cinco personas, algunos operadores organizan una escalada para grupos reducidos. Si le fuera posible, disponga las cosas con anterioridad, vía Internet o fax.

Turismo al pico Bolívar

Cuándo ir
Al pico Bolívar se asciende mejor entre diciembre y mayo, cuando hay poca, o ninguna nieve en la ruta. De junio a noviembre, la montaña está cubierta de nieve y la ascensión, de carácter mucho más técnico, exige experiencia y equipo especializado de escalada.

El pico de bolivar

Cumbre o busto
La plataforma de la cumbre del pico Bolívar, de afilados bordes es muy espectacular. Unas planchas de roca muy aguda y angulosa salen disparadas hacia arriba. Sobre una de ellas pudimos contemplar el famoso y gran bus-
to de bronce de Simón Bolívar, una visión realmente extraña después del paisaje salvaje y natural del camino para llegar hasta allí. La figura fue transportada hasta aquí el 19 de abril de 1951. como un tributo al gran líder: el principal héroe de Venezuela sobre su pico más alto.
Como para recompensar nuestros esfuerzos, las nubes se dispersaron brevemente, el sol calentó nuestros helados miembros y disfrutamos de las maravillosas vistas a lo largo de la plataforma. Para llegar hasta la estatua de Bolívar, Sean y yo respiramos profundamente gateamos con cuidado sobre las estrechas rocas, tratando de ignorar las fuertes pendientes a cada lado. Al alcanzar a nuestro objetivo, con una tremenda inyección de entusiasmo, hasta la propia estatua de Bolívar pareció sonreímos, en reconocimiento a nuestro logro.
Alcanzar la cumbre de cualquier montaña produce una gran emoción, pero descender de nuevo es probablemente lo más peligroso. Por mucho que habríamos disfrutado quedándonos más tiempo en lo alto, el limitado tiempo del que disponíamos (habíamos tardado cinco horas en alcanzar la cumbre) y las temperaturas cada vez más frías, nos obligaron a partir antes de lo que hubiésemos querido. La bajada demostró ser toda una epopeya, pues las manos heladas y los cuerpos cansados hicieron que el descender sujetos por las cuerdas fuera un verdadero desafío. Cuando llegamos de nuevo al campamento habían transcurrido diez horas desde que emprendimos la marcha. Estábamos agotados, pero la sensación de logro que experimentábamos era inmensa y tanto Sean como yo tuvimos que esforzamos mucho para encontrar la energía necesaria para esbozar una gran sonrisa.
Al día siguiente no fue una caminata fácil o corta la que nos permitió salir hacia la estación del teleférico de Loma Redonda, sino el hecho de ver un cóndor deslizándose sobre nosotros (Vultur gryphus), lo que contribuyó ciertamente a animarnos. Sólo al llegar a la estación empezamos a apreciar verdaderamente el papel del teleférico en la culminación de la escalada. El nivel de autosuficiencia exigido para coronar las altas montañas quizá sea lo que haga tan instructiva la experiencia, pero un poco de ayuda a la hora de bajar demostró ser igualmente gratificante.

Pico bolivar

Cuatro abajo, dos arriba
Nos levantamos al amanecer y descubrimos que las mochilas se nos habían congelado por la noche. Mientras tomaba el té. la luz del sol descendió lentamente por la enorme banda rocosa que se elevaba sobre nosotros, haciéndola dorada. Por encima de la cresta, el cielo era de un azul muy intenso y las nubes del valle de allá abajo parecían haber quedado atrapadas. Todo indicaba que se mantenía nuestra buena suerte y que iba a ser un día perfecto para intentar alcanzar la cumbre. Peter, Joe, Janet y Travis decidieron dirigirse a la estación del teleférico, acompañados por «El Burro», uno de los guías. Había sido una excursión gratificante, incluso sin necesidad de alcanzar el objetivo propuesto y se marcharon felices, sabiendo que habían llegado más alto que nunca en su vida.
Juan y David, los dos guías restantes, Sean y yo, recogimos nuestro equipo y concentramos la mente en el esfuerzo sostenido que había que hacer durante las siguientes tres a cinco horas de ascenso muy escarpado. A pesar de los numerosos y serios intentos por escalar el pico Bolívar a principios de la década de 1930, no se conquistó hasta 1935. El 5 de enero. Enrique Bourgoin, un médico de Mérida. acompañado por su guía Domingo Peña, conquistó finalmente el glaciar de hielo y nieve, que por aquel entonces era mucho más grande, y llegó hasta la cumbre.
Esperábamos encontrar muy poca nieve o hielo en la ruta, así que emprendimos la marcha con la mochila ligera, llevando sólo la ropa esencial, anoraks, comida, piolets y cascos. Tras ascender una plataforma rocosa situada por encima del campamento, bordeamos la laguna Timoncito e iniciamos el ascenso más escarpado por un barranco. Ahora, la altura hacía que cada movimiento fuera un verdadero desafío y nos deteníamos a cada 20 pasos para absorber más oxígeno. Era una buena excusa, además, para empaparnos de las maravillosas vistas que se contemplaban tanto montaña abajo, como hacia los recortados picos de arriba. Pronto nos encontramos al pie del primero de siete tramos, llamados pendientes en términos de escalada, donde tuvimos que utilizar cuerda para asegurar nuestro progreso, así que nos pusimos los arneses de escalada y los cascos y preparamos los piolets. Juan ascendió por delante con un extremo de la cuerda y se aseguró a una cadena previamente colocada (llamada punto de amarre). Luego le seguimos nosotros. Este sistema de relevos continuó mientras ascendíamos sobre rocas muy expuestas y barrancos de nieve.
Una nevada reciente caída la tarde anterior hizo que las condiciones fueran más duras de lo esperado. A medida que ascendíamos, las nubes empezaron a envolver el pico y el viento aumentó su fuerza, lo que hizo descender aún más la temperatura. Entre una pendiente y otra, nos sosteníamos sobre diminutos rebordes donde no nos quedaba otra opción que abrazarnos para combatir el frío que se calaba hasta los huesos, mientras esperábamos a que que dará preparado el siguiente punto de amarre. En una de las pendientes sobre un esearpado barranco nevado fue necesario tallar escalo nes en la endurecida nieve para que pudiéramos afianzar las botas. Cada vez que golpeaba el hielo con el piolet, una rociada de fragmentos helados me salpicaba la cara. Esto estaba resultando ser una verdadera gran aventura.
Las últimas pendientes estaban compuestas por cortos tramos de roca casi vertical y para salvarlas se requería pensar un poco y acompañar los movimientos con una buena dosis de valor. Después de atravesar una plataforma muy expuesla. llegamos a la base de la escalada final a la cumbre. El corazón me latía con fuerza, tenía la boca reseca y un ligero dolor de cabeza, pero ahora ya estaba seguro de que iba a conseguirlo.

Mareos

EL MAREO DE ALTURA: SÍNTOMAS Y REMEDIOS
Subir a alturas superiores a los 3.000 metros causa unos efectos extraños y fácilmente observables en el cuerpo humano. El más evidente de ellos es un aumento en el ritmo de la respiración y de los latidos del corazón. Eso no viene causado por una falta de oxígeno, que permanece constante hasta una altura de 20.000 metros, sino debido a la disminución de la presión del oxígeno dentro de los pulmones. Se trata de un efecto muy común, pero que puede tener consecuencias más desagradables, especialmente si se asciende con rapidez hasta una altura elevada (como se hace al utilizar el teleférico que asciende a Pico Bolívar). Los síntomas del mareo agudo de altura, o mal del páramo, como se le conoce en los Andes, incluyen dolor de cabeza, insomnio (o sensación de sofoco al dormir), vértigo, lentitud en las funciones mentales, respiración acelerada, náuseas y vómitos. El mejor tratamiento para todos ellos es el descanso, beber agua, tomar pastillas contra el mareo y, si fuera necesario, descender a alturas más bajas. En la mayoría de los casos, sin embargo, el cuerpo se aclimata con el tiempo.

Humboldt

Un gran paso
Llenamos las cantimploras con el agua deliciosamente fresca y helada del lago, ajustamos las correas de las mochilas e iniciamos la ascensión por la ladera de la montaña cubierta de cantos rodados. Nuestras botas se esforzaban por afianzarse sobre las rocas sueltas y tuvimos que detenernos con frecuencia para respirar, jadeantes, insuficientes bocanadas de aire. A nuestro alrededor, aparecieron unos pocos bolsones de nieve y la temperatura descendió notablemente. Juan se ganó más simpatías al señalar que no necesitábamos continuar más allá del contrafuerte negro, ya que nuestro sendero se desviaba a la derecha por una repisa ancha y plana. Aún quedaban más ascensiones que hacer, pero tuvimos la sensación de haber dado un gran paso hacia la consecución de nuestro objetivo. La vista desde la repisa era extraordinaria pues abarcaba las aguas de la laguna Verde allá fondo, en el valle, el glaciar de Humboldt y los pliegues aparentemente interminables de las montañas y riscos, hacia el noreste. Bajo el cálido sol, nos relajamos y descansamos un momento para comer unos frutos secos.
Al cruzar el collado sembrado de rocas, formado por una hondonada semejante a un arco entre dos picos, el viento alcanzó por breves momentos una fuerza inusitada, penetró por el hueco y azotó nuestros cuerpos. Peter empezaba a sentirse nuevamente mal. pero ahora la forma más rápida de bajar era continuar. A Janet también le estaba resultando dura la ascensión. Sean y yo parecíamos arreglárnoslas de modo razonable, lo mismo que Travis y Joe, que tenían que combatir el problema adicional del vértigo. Las cosas parecían marchar bien, lo suficiente como para que al menos cuatro de nosotros intentáramos llegar a la cumbre. Por la tarde aparecieron unas amenazantes nubes grises procedentes del valle, que dejaron caer sobre nosotros cuatro gotas de lluvia y nieve. Nuestra ruta cruzó por entre bosques del extraño y prolífico frailejón, del que hay más de 50 variedades en la región del páramo, entre los 3.000 y los 4.500 metros por encima del nivel del mar. Algunos árboles de esta especie pueden llegar a alcanzar hasta dos metros de altura. Sus hojas puntiagudas, con un tacto parecido al fieltro las protegen del frío extremo, y también son muy útiles para los humanos que las emplean para envolver la mantequilla, como alimento y para el rellenado de colchones, dependiendo la variedad.
A pesar del espectacular paisaje había sido una dura jornada y la prolongada ascensión final hasta el campamento base, a 4.600 metros de altura, resultó agotadora para todos nosotros. Peter era el que más sufría. Completamente extenuado, se movía muy lentamente y al llegar al campamento apenas logró beber algo de té antes de caer dormido en su tienda, Joe empezaba a sufrir de dolor de cabeza y después de un día de ascenso por entre rocas, tanto él como Travis no estaban seguros de poner a prueba su temor a las alturas atacando la cumbre. Así pues, parecía que sólo Sean y yo emprenderíamos la ascensión a la mañana siguiente. Cuando el sol se hundió en el horizonte, levanté la mirada sobre una ondulada alfombra de nube anaranjada, allá abajo, en el valle. Me sentía bastante bien y Sean también parecía estar fuerte. Por primera vez. empecé a pensar que alcanzaríamos nuestro objetivo: llegar a la cumbre.

TELEFÉRICO DE MÉRIDA

EL TELEFÉRICO DE MÉRIDA
La construcción del teleférico de Mérida, el más largo y más alto del mundo, fue una increíble hazaña de la ingeniería francesa, que utilizó 1.300 obreros y 500 muías. Se inauguró el 10 de octubre de 1958 y lleva pasajeros desde Barinitas (en Mérida) a 1.557 metros de altura, hasta Pico Espejo, a 4.765 metros de altura en apenas una hora. El trayecto se realiza en cuatro fases. En el momento de escribir estas líneas sigue cerrado tras un accidente ocurrido en 1991. No obstante, los trabajos de reparación ya se han terminado, se llevan a cabo las pruebas y posiblemente ya haya reiniciado el servicio. El trayecto le permite pasar sobre el profundo cañón del río Chama, por entre el hermoso bosque pluvial y el salvaje páramo hasta alcanzar los altos picos nevados. Cada estación cuenta con un centro de salud equipado con botellas de oxígeno para atender a quienes sientan los efectos provocados por la altitud.

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