Rafting y excursionismo en Mendoza

Rafting y excursionismo en Mendoza.

En Mendoza, la región vitivinícola más grande de Argentina, donde las uvas crecen a la sombra de la montaña más alta de América del Sur, tuve que habérmelas con un remo sobre un borboteante río, intentar volar sobre los viñedos e incluso probar algo de ese vino, antes de alcanzar las grandes alturas y tener la visión de toda una vida.

Desde que los jesuítas plantaron los primeros viñedos, en 1556, y los regaron con el agua canalizada desde la cercana cordillera de los Andes, Mendoza ha florecido y ahora produce hasta 30.000 kilolitros anuales de vinos tintos y blancos, famosos en todo el mundo. Esta es una de las razones por las que la provincia se ha denominado a sí misma como La Tierra del Buen Vino.
Visitar una bodega es el pasatiempo menos activo que existe aquí; la única energía que tendrá que emplear será la necesaria para levantar la copa de vino antes de probarlo. Las actividades más exigentes en esta región centro-occidental de Argentina, se inician en el sur, en el pantano Dique El Nihuil, un paraíso para la vela, el esquí acuático, el windsurfingyla pesca, que utiliza la ciudad de San Rafael como base.
Si posee la experiencia adecuada, puede desplazarse más hacia el norte y abordar el punto más destacado de la región, Cerro Aconcagua que, con 6.960 metros de altura, es el pico más alto de América. Como alternativa, también puede explorar este hermoso territorio, siguiendo los pasos de las tribus indias nativas que ocuparon la zona antes de la llegada de los incas y de los españoles.
En Mendoza se organizan numerosos acontecimientos durante todo el año, desde concursos de descenso en kayak a carreras ciclistas, supervivencia en la montaña, concursos de pesca, maratones nocturnas y festivales en la nieve. Una actividad refrescante consiste en alquilar una bicicleta de montaña para ir al balneario termal de Cacheuta, en las afueras de Mendoza, y sumergir el cuerpo en unas aguas con propiedades terapéuticas. En invierno, pruebe los descensos en esquí y tabla sobre nieve, en las grandes estaciones de esquí. Otra opción es la práctica del rappel, una forma de descenso por caras de montañas o cascadas, aunque, para conseguir descargas de adrenalina, nada mejor que practicar rafting por cañones que hielan la sangre.

Viaje a Argentina

Argentina es diferente en cada punto cardinal de la brújula. Al sur, el terreno de Patagonia, azotado por el viento, se ondula hacia la Antártida, mientras que al norte se encuentran los bosques tropicales y los desiertos recocidos por el sol. Al este, el océano Atlántico, donde hay una gran diversidad y riqueza de vida marina, se estrella contra los acantilados; al oeste, la cordillera de los Andes, de picos cubiertos de nieve, separa Argentina de Chile y transforma enormes glaciares en cascadas y grandes lagos.
La existencia de una cadena de parques nacionales ofrece innumerables posibilidades al viajero aventurero. Para el escalador intrépido está el Aconcagua, el pico más alto de América del sur, o el extinto volcán Lanín. El senderismo es una actividad popular que se practica por senderos o rutas apartadas, sobre todo en el norte del Parque Nacional Los Glaciares. Se puede practicar rafting por los cañones de los ríos, deslizarse en parapente desde las laderas de las montañas, montar en caballos creóle de pura raza, pescar truchas, esquiar y observar la fauna todo el tiempo que se quiera.

Consejos para el viaje de Torres del Paine

Qué llevar:
Aunque en la mayoría de refugios de los parque se venden suministros básicos, es más barato comprar todo lo que necesite antes de llegar.
-Alimentos y bebidas.
-Cocina de camping y combustible.
-Una tiendita resistente si va a acampar y sólo un saco de dormir si tiene la intención de quedarse en los refugios.
-Papel higiénico (a veces anda escaso en los refugios).
-Mapas.
-Prendas impermeables.
-Anorak contra el viento
-Suéter.
-Botas de excursionista.
-Bolsas impermeables y contra el polvo para la cámara.
-Cinta si lleva el cabello largo.

Consejos para hacer el circuito del Paine

CUESTIONES DE SALUD Y SEGURIDAD.
Antes de emprender cualquier excursión, y especialmente el circuito del Paine, compruebe que está en buena forma física para afrontar las exigencias de la ruta y las volátiles condiciones atmosféricas. Si no está del todo seguro del terreno o de sus fuerzas, regrese o diríjase al refugio más próximo y descanse. Se pide encarecidamente a todos, estén donde estén, que no enciendan ningún fuego y no causen ningún daño al medio ambiente.

CONSEJOS PARA EL VIAJERO

CONSEJOS PARA EL VIAJERO.
No está permitido cruzar la frontera con productos agrícolas, como fruta; si lo hace se los confiscarán.
Los senderistas que ignoren las restricciones sobre acampada y decidan montar la tienda en cualquier parte serán probablemente multados por las autoridades del parque.

Planificar viaje a Torres del Paine

Planificación.
La forma hábitual de organizar un viaje al parque de las Torres del Paine es desde Puerto Natales. En la calle Arturo Prat. (al lado de la iglesia piulada de amarillo ) y en la esquina, en Buses Fernández, puede tomar autobuses a primeras horas de la mañana (8.00 horas) hasta el parque; algunos pasaran incluso a recogerle por su hotel. Los precios rondan los 4.500 pesos ida, y 8.000 pesos ida y vuelta. El viaje por el parque es impredecible y una vez que esté allí sentira la tentación de quedarse mas tiempo, así que recuérdelo antes de decidirse a comprar un billete de regreso. Lleve consigo el pasaporte, ya que tiene que registrarse para entrar al parque, donde también se paga una entrada de 12 dolares.
Acampar en las zonas designadas al efecto es la forma más barata de visitar el parque. Se pueden alquilar tiendas y equipo de acampada en Fortaleza Aventura,en Puerto Natales. También puede contratar guías para el circuito del Paine en Puerto Natales. Muchas agencias de viaje de Puerto Natales organizan excursiones de un día a un precio de unos 15.000 pesos, mas la entrada al parque, por la que cobran 6.500 pesos. No obstante, con eso solo obtendrá una vision fugaz de los atractivos de esta reserva. Si puede, visite otros lugares, сomo la cueva del Milodén. Algunas agencias ofrecen guias. Puede contratar a alguien que le acompañe a hacer el circuito del Paine por unos 60 dolares diarios, aunque los dos excursionistas con los que hablamos dijeron que la rula era fácil.

Temporada alta en Torres de paine

Cuándo ir.
La temporada ideal para practicar el senderismo es de octubre a marzo y la temporada alta es de diciembre a mediados de Febrero (meses de verano), cuando los refugios y campamentos pueden llenarse. Tenga en cuenta que los servicios pueden reducirse durante el período invernal.
En la primavera y el verano los días son más prolongados, así que puede seguir caminando hasta bien entrada la noche. Los vientos se apaciguan un poco en los meses de invierno aunque suele haber fuertes nevadas.

Viajar hacia puerto natales

Viaje por el interior.
No hay aeropuerto en Puerto Natales; el más cercano es el de Punta Arenas, a 270 kilómetros o tres lloras y media de distancia. LanChile tiene vuelos desde Santiago al aeropuerto de Puerto Montt, desde donde hay un autobús que va a Puerto Natales.
Hay autobuses regulares desde El Calafate, en Argentina, hasta Puerto Natales por el cruce de frontera de Chile y Argentina.
También hay un transbordador, que va desde Puerto Montt a Puerto Natales, siguiendo una tortuosa y espectacular rula marítima entre fiordos y canales. Las reservas para el transbordador se hacen directamente en los puertos.

Ascenso a las torres del paine

Casi allí.
El sendero se elevaba y se alejaba del río, curvándose por entre los bosques de lenga y atravesando escarpados pedruscos sobre corrientes y troncos de árboles caídos cubiertos de musgo. En uno de los troncos observé las huellas dejadas por un pito pico magallánico (Campephilus magellanicus). Nos detuvimos ante un diseminado grupo de cantos rodados glaciales que. aparentemente, conducían a los cielos.
Llegar basta el mirador de las Torres exige una ascensión de 45 minutos sobre esos suaves cantos rodados, lo que realmente supone un gran esfuerzo para las rodillas. Tal como me habían advertido, la ascensión era dura y me alegre cuando filialmente dejé Iras de mí la última marca anaranjada. Esta era la razón por la que bahía empleado cinco días: ver de cerca los rascacielos graníticos de las Torres, todavía magníficas a pesar de hallarse envueltas en la neblina. El aire era frío y el ambiente estaba en silencio. Otro grupo de caminantes llego hasta lo alto, se sentó a descansar y todos sacaron sus cámaras, complacidos por haberlo conseguido. Yo también tome mis lotos y, sobre todo, guarde la escena en mi memoria.
El descenso transcurrió rápidamente ante la perspectiva de encontrar al final una sopa caliente en el refugio y la oportunidad de preguntar a sus clientes: «¿Ha hecho ya las Torres?».

Excursion hacia las torres de Paine

Hacia las Torres.
Me dirigí a pie hasta la Hostería Las Torres, un lujoso establecimiento turístico con espacio de acampada al lado de un burbujeante río, con un refugio decente y un caro hotel de estilo alpino que ofrece excursiones a caballo por la zona. Otra alternativa más emocionante a realizar el recorrido de cuatro horas y media hasta la base de las Torres consiste en hacer a caballo parte del camino, dejar el caballo en el Refugio y Campamento Chileno y luego caminar el último tramo.
A las 8.30 horas todo estaba completamente en calma, sin brisa. Las Torres se asomaban por entre las montañas, con sus cumbres apareciendo como formas vagas bajo un velo de neblina. Chispeaba un poco, pero el resplandor del sol sobre la nieve vieja y la formación de un arco iris arqueado a través del cielo prometían un día estupendo. Armando, mi guía de montana, ensilló a «Tostada», un caballo chileno moteado, con una silla de exquisita talabartería y herraduras de cuero a modo de estribos. Se aseguró el sombrero de vaquero y emprendió la marcha por un sendero que se abría a un prado con vacas, cruzado por un arroyuelo, para luego seguir el camino utilizado por los caminantes. Era temprano y no se veía a nadie, pero Armando me dijo que en los meses de vera no las laderas de la montaña se llenan de excursionistas que se desparraman sobre los ya muy numerosos y serpenteantes senderos.
Llegamos ante un puente sobre las aguas bravas del río Ascensión, demasiado inestable para los caballos, por lo que nos vimos obligados a vadearlo. Las fuertes patas de las monturas eligieron hábilmente el mejor camino para cruzar sobre las rocas, resbalando sólo ocasionalmente para recuperar el equilibrio con suma rapidez. Armando me dijo que no me preocupase, recordándome que los caballos habían nacido en la región. La excursión fue realmente memorable. Todavía noto la sensación de entusiasmo que experimenté cuando rodeamos un risco por encima de un río que se precipitaba por una escarpada garganta de pizarra negra que formaba capas. Descendimos para vadear el río y dejamos los caballos en el Refugio y Campamento Chileno, un magnífico lugar para detenerse a tomar refrescos o para pasar la noche. Armando se cambió las botas vaqueras por otras de excursionista y emprendimos la marcha a pie antes de que tuviera tiempo de pedir un chocolate caliente.

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