Cuestiones de salud y seguridad en bolivia

Cuestiones de salud y seguridad
Dolores de cabeza, letargía, mareo, pérdida de apetito y náuseas son síntomas del mal de altura, conocido localmente como soroche. El mejor tratamiento es el descanso, tomar muchos líquidos (pero no alcohol), analgésicos que no sean aspirinas para los dolores de cabeza, y pastillas contra las náuseas. El remedio local es el mate de coca, una infusión de hojas de coca. Aunque la higiene alimentaria ha mejorado en años recientes, debería ser precavido con lo que come y evitar los alimentos no cocinados. Debería beber agua embotellada: si toma agua de las corrientes durante la excursión o la acampada, hiérvala o utilice pastillas purificadoras de yodo o un filtro. También es una buena idea llevar medicamentos, como Tinidazole, para combatir la disentería amébíca o giardía.
En Bolivia no existe servicio de rescate de montaña, así que lleve un cuidado extra al escalar o caminar.
Es esencial hacerse un seguro de repatriación médica, ya que todas las heridas deben sertratadas en Europa, Estados Unidos o países similares y no en Bolivia, donde los niveles médicos, aunque mejoran, siguen siendo bajos.

Planificar viaje a bolivia

Planificación
Ayuda mucho hablar español, pero las cosas tampoco le resultarán excesivamente difíciles si no es así.
Para excursiones y ascensiones de largo recorrido, consiga los mejores mapas que pueda antes de partir: busque el Deutschen Alpen Verein Cordillera Real Nord, a escala 1.50.000, el Illampu y Cordillera Real Sud-lllumani u otro similar.
Las mejores guías son Trekking in Bolivia y Bolivia: a climbing guide, ambos en Yossi Brain, una guía de escalada local, publicadas en Estados Unidos por The Mountaineers y en el Reino Unido por Cordee.
Numerosas agencias turísticas de La Paz ofrecen rutas organizadas a través de la Cordillera Real, incluidas guías y equipo: los precios y los servicios difieren, así que compare las ofertas antes de decidir. Los precios serán más caros que los que encuentre en Sorata, especialmente si insiste en un guía de habla inglesa, pero los guías y la organización suelen ser más profesionales.
El precio actual por contratar un guía en Sorata es de 50 bolivianos al día por grupo. Cabe esperar que tendrá que pagar un precio extra por cualquier equipo que alquile. Los viajes organizados por Eduardo, en el Club Sorata, en el Hotel Copacabana, son un poco más caros, pero dispone de la mejor información que existe en la ciudad sobre senderismo y escalada. Louis Demers, el director de Residencial Sorata, también puede ofrecer consejos sobre senderismo.
Si prefiere ir por su cuenta, es posible alquilar equipo, como tiendas y sacos de dormir en La Paz y Sorata si no ha traído los suyos. Si lo que busca son compañeros de excursión, considere la idea de dejar una nota en los hoteles más populares entre los viajeros.
No tendrá problemas para encontrar alojamiento adecuado a su presupuesto en La Paz, que dispone de una amplia gama de hoteles y restaurantes. En Sorata encontrará una gama razonable de instalaciones turísticas. Fuera de temporada es un lugar tranquilo, pero en otras épocas es importante reservar con antelación si quiere estar seguro de alojarse en un hotel concreto. La única opción que encontrará en las montañas es la acampada.

Temporada para viajar a bolivia

Cuándo ir
La temporada de invierno en Bolivia va de mayo a octubre, pero el mejor momento para el senderismo, cuando el tiempo ofrece mayores garantías, es de junio a agosto. La temporada de las lluvias es entre diciembre y marzo, momento durante el que debería evitar la escalada a la montaña y elegir con cuidado las rutas para caminar.

Viaje por el interior de bolivia

Viaje por el interior
Los autobuses que salen de la zona de Cementerio tardan cuatro horas en llegar a Sorata y durante el día salen a intervalos frecuentes. El billete cuesta unos 11 bolivianos. No olvide llevar alimentos para tomar bocados sueltos, agua, un casette portátil con auriculares y un buen libro. Tenga a mano el pasaporte ya que hay puestos de control en la carretera. Para las mejores vistas de la montaña, siéntese en el lado derecho del autobús.
La carretera a Sorata se encuentra en buen estado, por lo que puede considerar la idea de conducir, aunque se han producido accidentes mortales, así que piénselo dos veces. Si alquila un coche, es preferible que elija un todoterreno; compruebe ruedas y frenos antes de pagar.

Ecoturismo por boliva

Montaña fría
Una hora después de salir de Sorata cruzamos el río Tucsa Jahuira y pasamos por la aldea de Conani, no lejos de donde están las ruinas de una marica inca, un antiguo lugar de enterramiento. Quizá no parezca gran cosa, pero para las gentes locales es un lugar sagrado y Eduardo me advirtió que no tocara nada de las aparentes basuras que lo rodeaban, buena parte de las cuales son ofrendas a la Pachamama, la divinidad terrenal adorada por los indios aymará.
Al final del día llegamos a la laguna Chillata, a 4,200 metros de altura, donde acamparíamos para pasar las dos noches siguientes. Se dice que aquí se reúnen las brujas para invocar el poder del lago para curar enfermedades y aunque el lago tiene fama de contener una gran fortuna en oro, todos los que la han buscado en Chillata han encontrado la muerte. Tras la puesta del sol las temperaturas caen en picado en este lugar desolado.
Iniciamos la ascensión final de 800 metros a la laguna Glaciar a las 7.00 horas, bajo una temperatura frígida, después del clásico desayuno de gachas y té mate. No tuve suerte porque las nubes rodearon
las montañas, impidiendo ver lo que según me dijeron eran fabulosas vistas de Sorata allá abajo y, en los días claros, del lago Titicaca y de la cordillera Apolobamba, al norte, con los picos cubiertos de nieve. Imaginé cómo serían mientras ascendía lentamente a gatas tras Eduardo, por pendientes de gravilla, hacia nuestro objetivo: el hueco que queda entre las montañas Illampu y Ancohuma, ahora tan cerca que casi parecían hallarse al alcance de la mano.
Después de cuatro horas de dura ascensión, el glacial apareció finalmente ante nosotros, como una muralla de hielo blanco entre las laderas de las montañas, que se hundía en las aceradas aguas grises del lago, sobre el que flotaban pequeños icebergs. La altura hacía que me latiera la cabeza con fuerza, pero me alegré de haber llegado hasta este remoto lugar y de tener la oportunidad de admirar la incólume belleza de la Cordillera Real.

Bolivia

Dos hombres y una mula
Para contemplar las mejores vistas de todas, si las nubes lo permiten, es necesario trabajar y escalar las montañas. No subestime el posible impacto del mal de altura en estos lugares y, desde luego, no intente hacerlo a menos que predomine el buen tiempo, pues las condiciones se pueden deteriorar muy fácilmente a medida que asciende. No olvide llevar prendas de abrigo y estar preparado para toda clase de tiempo.
Antes de emprender la excursión de tres días a la laguna Glaciar, a 5.038 metros de altura y uno de los lagos más altos del mundo, visité la Asociación de Guías de Sorata donde me asesoraron sobre el equipo necesario, y me facilitaron un guía y una muía para transportar todos los suministros hasta la sección inicial de la escalada. Me preguntaron si quería ocuparme de mi propia comida y si el guía podía encargarse de realizar todas las compras necesarias. Preferí el servicio completo, pero decidí llevar por mi cuenta algunos alimentos extra.
Tuve suerte porque mi guía. Eduardo, hablaba idiomas; la mayoría no lo hacen. A pesar de las amenazadoras condiciones meteorológicas. Eduardo y la mula me esperaban a la mañana siguiente, a las 8.00 horas. Salimos del pueblo y ascendimos por empinadas cuestas por el lado norte del río del valle Lakathiya. La mula realizó el trabajo duro de transportar los suministros, dejándome en libertad para admirar el paisaje verde que, a medida que se asciende, va dando paso a otro más pelado, de rocas, gravilla y musgos.
Ésta es la ruta que hay que seguir para iniciar el circuito de seis a siete días del macizo del Ulampu-Ancohuma, un épico sendero que exige escalar tres pasos superiores a los 4.000 metros y uno de más de 5.000 metros. Para el inicio de esta excursión es necesario contratar muías y un guía, ya que los muchos senderos que cruzan los campos y los diseminados pueblos de las tierras bajas le dificultarán encontrar el camino correcto. En la ruta hay un par de pueblos donde se puede repostar, pero es mejor llevar comida suficiente para todo el viaje.

Viaje a Bolivia

En la cueva de los murciélagos
Después de dos horas llegué a la aldea de San Pedro, donde me detuve a almorzar junto al cartel que indicaba la entrada a las cuevas. Las gentes locales se turnan para hacer guardia y cobrar la entrada, que cuesta un dólar. El día que yo llegué le tocó el turno a Alansio, acompañado por «Tesero», un perro juguetón del color de la miel, que me olisqueó en busca de restos de comida. Alansio puso en marcha el generador y en el camino de entrada a la cueva se encendió una ristra de bombillas.
El tramo inicial de techo del pasaje es bajo y tuve que agacharme para llegar a la airosa y ancha cámara. Las paredes están cubiertas de graffiti y en los oscuros recovecos se han instalado los murciélagos y las lechuzas. La humedad procede del lago de aguas poco profundas existente en el extremo más alejado de la caverna, que impide explorarla más allá. En cuanto salí de la cueva, Alansio y «Tesero» recogieron y regresaron al pueblo. Yo les seguí y, tras un fracasado intento por tomar el sendero inferior, decidí seguir por la más fiable carretera de regreso a Sorata.
Si le queda energía continúe subiendo por el sendero que hay más allá de la cueva durante unos 20 minutos y llegará a un mirador panorámico sobre el valle, donde también es posible acampar. Durante el trayecto de regreso a Sorata se contempla una vista espectacular desde la cumbre de Cerro Ulluni Tija, a 3.061 metros de altura, rematada por una estatua de Cristo. Una forma fácil de hacerlo consiste en tomar el autobús con destino a La Paz hasta llegar a la montaña (pida que le dejen en El Cristo), para luego descender, siguiendo el sendero que pasa por el pueblo de Atahuallani y cruza el río San Cristóbal para regresar a Sorata.

Sorata

Una ciudad con vistas
El destino de Sorata ha estado vinculado desde hace tiempo con la riqueza natural de la zona. Desde el final del Imperio Tiahuanaco en Bolivia (hacia el 1000 d. de C), los valles que rodean la ciudad se convirtieron en uno de los principales centros para la minería del oro en los Andes, y los incas transportaron el metal precioso desde aquí a Cuzco. Sorata quedó destruida en un asedio durante una revuelta de los indios indígenas contra los españoles en 1781, pero se recuperó un siglo más tarde para prosperar con el comercio de la quinina, el caucho y la coca, fomentado por la llegada de inmigrantes alemanes.
Las ahora serenamente desvaídas mansiones que se construyeron durante ese período de riqueza siguen rodeando la Plaza General Peñaranda, en Sorata. una plaza fresca de jardines cuidados y altas palmeras, que recibe el nombre de Enrique Peñaranda, un muchacho local que fue presidente boliviano desde 1940 a 1943 y cuya estatua se levanta en su centro. A partir de esta plaza, las calles empedradas ascienden y descienden de la montaña y conducen al inicio de los senderos excursionistas que constituyen en la actualidad el principal atractivo para los visitantes. En los días despejados es posible ver desde aquí las cumbres del Illampu y del Ancohuma, que forman la estampa clásica de Sorata: con picos nevados y palmeras tropicales.
En una esquina de la plaza está la mansión de dos pisos construida a mediados del siglo XIX como lugar de residencia de un barón alemán del caucho. Cuando la familia Giinther compró la casa, en este siglo, se conoció como Casa Giinther, pero desde 1968 se ha convertido en un hotel, el Residencial Sorata. Algunas de las extravagantes posesiones de los Giinther todavía decoran el laberíntico establecimiento. En los amplios salones cuelgan retratos familiares en blanco y negro, de miradas severas. En una de las paredes del patio interior se han fijado los pellejos escamosos de enormes serpientes que parecen tiras de pieles de dragón. Y en el inquieto y vistoso jardín, las araraunas de pico cunado, los conejos saltarines y los provocadores gatos compiten por llamar la atención de los clientes.

POTOSÍ

ASCENSIÓN AL HUAYNA POTOSÍ
Con un guía y el equipo adecuado, como cuerdas, crampones y piolets, hasta el más inexperto escalador puede subir al Huayna Potosí, aunque sigue siendo una escalada que no hay que emprender a la ligera. Llegar a la cumbre, a 6.088 metros de altura, supone pasar la noche en un glaciar, a 5.600 metros, a una altura superior a la del campamento base del Everest, y superar numerosas y peligrosas grietas. También tiene que haber estado en La Paz durante por lo menos una semana, para evitar un posible caso de fatal mal de altura.
Al inicio del sendero, en el paso de Zongo, se llega mejor en jeep alquilado, aunque es posible viajar hasta aquí en transporte público desde La Paz (vaya a Plaza Ballivan, en El Alto, y regatee el precio). El primer día de ascensión al Campamento Argentino le costará unas cuatro horas por pendientes con cantos rodados y teniendo que cruzar un glaciar con grietas. Al día siguiente, emprenda la marcha temprano (antes de las 4.00 horas) si tiene la intención de llegar a la cumbre, a por lo menos otras cinco horas de escalada, para regresar a La Paz el mismo día. Un plan mejor consiste en acampar en el paso de Zongo, al lado de la casa de Miguel que, junto con su familia, trabajan como porteadores en la montaña. No es recomendable acampar en ningún otro lugar de la presa del paso de Zongo, ya que hay ladrones en la zona.

Turismo en bolivia

SENDERO DE SANGRE Y LÁGRIMAS
El muy difícil sendero Mapiri, que conecta los pueblos de Ingenio y Mapiri, fue abierto originalmente en la jungla en el siglo xix, como una ruta de transporte para el caucho entre Sorata y las Yungas. Hay que caminar por lo menos seis días, período durante el que, según el autor británico Matthew Parris (autor de Inca Cola), habrá tenido que soportar cosas peores que las diez plagas, aunque como recompensa habrá podido contemplar vistas espectaculares y se habrá acercado a los lugares más salvajes de Bolivia.
Debido a la dificultad de la ruta, que incluye tramos bloqueados por desprendimientos de rocas, barro y árboles caídos, es recomendable formar parte de un grupo organizado, como los ofrecidos por el Club Sorata. Prepárese para soportar toda una gama de temperaturas de congeladas a tropicales (el sendero se inicia a los 4.658 metros de altura y termina en la jungla de Yungas), y toda la gama de insectos agresivos. Si todavía no ha decidido recorrer este sendero, el libro de comentarios y fotos del Hotel Copacabana le ayudará a reflexionar y a saber en lo que se ha metido.

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